He escrito mucho sobre el Remanente Santo en estos últimos años. Y también
hemos leído lo que otros siervos fieles (Al Señor, no a las estructuras
religiosas) han escrito. Muchos de ellos han mencionado números, y si bien no
soy un afecto a ultranza de la numerología bíblica porque la estimo riesgosa,
sí la tengo en cuenta como elemento de respaldo. Sabemos, -por ejemplo-, que a
lo largo de toda la Biblia, el número siete es equivalente al propósito eterno
de Dios. Por lo tanto, no son pocos los que creen que el número 7000 que Dios
le menciona a Elías en 1 Reyes 19:18, denota simplemente los que conforman su
remanente. El pueblo que Él aparta para sí mismo, no interesa si se trata de 70
o 7 millones de personas, lo importante es que están completamente entregados a
Él. Reitero: no me gusta llevar la eternidad y magnificencia de Dios a una
serie de números limitados por las matemáticas humanas, pero procuro rescatar
lo bueno que haya en esto. Como lo es, por ejemplo, determinar algunas
características de ese Remanente, son la finalidad de que cada uno de nosotros examine
y se examine para ser si está formando parte de él o no. Acá vemos 3 señales
que lo definen: 1.- Un compromiso
inalterable de asirse del Señor. Todo creyente del Remanente ha tomado una decisión
determinada de nadar contra la corriente del mal. En algún punto, tú debes
hacer un compromiso, declarando: “No me
importa lo que otros digan o hagan, Yo soy del Señor. No me rendiré ante el
espíritu perverso de este siglo”. 2.- Un deseo de identificarse con los pobres. Como verás, y para alejar fantasmas ideológicos, no
estamos hablando de pobres en dinero. Mientras la tendencia de la sociedad es
asociarse con los ricos y exitosos, tú te acercas a la clase social que sufre.
Abdías fue un hombre piadoso que servía en la casa de Jezabel. Había
determinado temer a Dios y a nadie más y demostró que su corazón era recto y
estaba con los pobres al cuidar a 100
profetas harapientos y sufridos (1 Reyes 18:4). Rige exactamente lo mismo para
los que están todavía en las iglesias tradicionales: se acercan a los miembros
necesitados, no a los líderes exitosos que controlan y ejercen el poder. 3.- Una dependencia en la esperanza. Los 7000 de la época de Elías soportaron a causa de su esperanza en la
liberación venidera. Así también hoy, la esperanza bendita de la iglesia, es el
pronto retorno de Jesús. Con sólo un sonido de trompeta, toda la maldad
terminará. Nuestro Señor acabara con todo asesinato de bebes, toda perversión
patente, todo genocidio étnico. Nadie sabe si será hoy, esta noche misma,
mañana, o el mes, el año o el siglo que viene, no interesa eso: será. Y punto. ¿Estas tres señales te caracterizan como parte del
Remanente Santo de Dios? Si es así, Dios se gloría de ti: “Este me ha entregado su corazón.
Se ha enfocado en mí. ¡Es enteramente mío!”. Si aún no fuera así, debo
decirte que todavía estás a tiempo. No debes obedecerme a mí ni a nadie de carne y hueso en estas cosas, no
debes dejarte influir por hombre alguno, tenga el prestigio o la fama que tenga. Sólo debes extremar tu oído espiritual
y escuchar lo que el Espíritu Santo tiene para decirte. Créeme que esa es la
única señal segura en este tiempo.

1 comentario:
En estos dias ha aumentado el hambre por el oir, escuchar al Espiritu.
Publicar un comentario