Hay dos pensamientos del
aforista argentino José Narosky sobre un mismo tema: la ambición. Uno dice: “Quien ambiciona una corona, ignora su
peso”, mientras que el otro consigna: “Cuando
el ambicioso se propone límites, se miente”. Muchos de nosotros, durante
mucho tiempo, hemos regido nuestras vidas acorde a estos principios, que no son
censurables porque emanan de una mente secular, pero que en modo alguno tienen
que ver con lo que en algún momento hemos creído. Dios siempre desea derramar
más de su gloria sobre su pueblo. El anhela hacer por nosotros mucho más
abundantemente de lo que pedimos o entendemos. Esta es la razón por la que Él
desea un pueblo que tenga un apetito voraz por más de Él. Él quiere llenarlos con su presencia impresionante,
más allá de todo lo que hayan experimentado a lo largo de su vida. Jesús dijo: Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Juan
10:10). Sin embargo, para obtener esta vida abundante,
debemos abundar más y más en agradar al Señor. Pablo escribe: Os…exhortamos
en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os
conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más (1 Tesalonicenses
4:1). Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en
la obra del Señor siempre (1 Corintios 15:58). La palabra griega abundar significa: “exceder, sobresalir, sobreabundar, tener suficiente y de sobra, por
encima, en exceso, en abundancia excesiva, sin medida”. Pablo está
diciendo: “La gloria de Dios en sus vidas
va a sobrepasar los pequeños momentos que han vivido hasta ahora. Pero sus
oraciones deberán ser más que simples oraciones para bendecir las comidas”. Andad en él; arraigados y
sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados,
abundando en acciones de gracias (Colosenses 2:6-7). Pablo nos instruye: “Para tener esta vida abundante de la gloria
y la presencia de Dios, deben servirlo sin medida, con un amor y compromiso que
exceda al de los siervos ociosos y adormecidos”. Que hizo sobreabundar para con nosotros en toda
sabiduría e inteligencia (Efesios 1:8). Dios desea imprimir en ti, gloria y revelación más allá de cualquier
medida previa. Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el
cual se había propuesto en sí mismo” (1:9). El Señor está diciendo: “Voy a darles acceso a un entendimiento más
profundo de mi Palabra. Quiero darles revelaciones sobre sus misterios”. Está
claro; no necesitas ser ambicioso en el Reino de Dios. Es suficiente con tener
confianza en la abundancia prometida, y ésta será una realidad en tu vida.

1 comentario:
Que así sea para nuestras vidas. Últimamente he tenido esas ganas de buscar y buscar más del Señor. De profundizar en su palabra y estar apto para manifestarlo. Gloria al Señor.
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