1/31/2014

Temores

La fe es un mandato. Está escrito: El justo por la fe vivirá. Sin fe es imposible agradar a Dios, y la Escritura añade: pero si alguno se vuelve atrás, no será de mi agrado (Hebreos 10:38). Me estremezco cuando pienso en el terror y los peligros de la incredulidad. La incredulidad es un pozo de miedo, angustia y desánimo que no tiene fondo. Las consecuencias de la incredulidad son horrendas. Se inicia con temor a lo que no podemos ver. El miedo que nos inunda hoy nos llevará a otros dos más el día de mañana, luego tres, y luego los temores se convierten en un pozo sin fondo de angustia incontrolable y desesperación. 
Cada vez más, veo que el miedo y la incredulidad terminan como desesperanza; esto conduce a un desierto de confusión y vacío. No es una opción, no es un pequeño problema con Dios. Se trata de una cuestión de vida o muerte. Esto llevará a estar temiendo por todo, presente o futuro. El miedo es un tormento. Todos los hijos de Dios soportan aflicciones y problemas de diversa índole. Es desgarrador escuchar las cosas dolorosas que los justos están sufriendo ahora. Algunas de las personas que enfrentan terribles y abrumadores sufrimientos físicos o espirituales se desaniman. 
Si tú estás atravesando el fuego de refinación, tengo una palabra para ti. LA FE TAMBIÉN ES UNA INVITACIÓN DE SER PARTICIPE DE LA GRAN BONDAD DEL SEÑOR. Te remito a una de las promesas más alentadoras en toda la Palabra de Dios. Permite que esta promesa penetre profundamente en tu alma: ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en tu Tabernáculo a cubierto de lenguas contenciosas. (Salmo 31:19-20). 
Aquí está un gran estímulo para mantenerte firme en tu fe. Aquí hay una promesa audaz y gloriosa. Dios dice: "Tu confías en mí delante de los hombres y yo voy a abrir mi almacén de gran bondad para verterlo sobre ti. Yo te esconderé en el secreto de mi presencia, no voy a permitir que la adversidad te aplaste". Algunos pueden decir: "No debemos confiar en Dios por obtener su bondad." ¡No es así! Escrito está: No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene una gran recompensa. (Hebreos 10:35). 
También escrito está: el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan. (Hebreos 11:6). Debemos creer que es galardonador. Las recompensas de la fe son bondades espirituales, tales como fortaleza, paz y calma en la tormenta. Dios se alegra en nuestra fe. Él está atento para darnos esperanza y abrir nuestros ojos a su cuidado amoroso. Debemos tomar una decisión. Está en nuestro poder el elegir confiar en Dios en medio las pruebas actuales y futuras. 
Dependiendo de nuestra elección nos enfrentaremos al desierto de la desesperación o a la sonrisa de Dios y los cielos abiertos. Dios nos ayude a todos a aferrarnos a la fe. ¡No te rindas! Estamos demasiado cerca de la meta final de la carrera. Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia, con cánticos de liberación me rodearás. Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar: Sobre ti fijaré mis ojos (Salmo 32:7-8).


 





1/28/2014

Acompañados

Principio del formulario
Entonces viendo la valentía de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se admiraban; y les reconocían que habían estado con Jesús (Hechos 4:13). 

Vemos en Hechos 4 que mientras Pedro y Juan estaban de pie esperando que se pronunciara el juicio, el hombre que había sido curado estaba con ellos. Ahí, en carne y hueso, estaba la prueba de que Pedro y Juan habían estado con Jesús. 

Ahora, mientras los gobernadores de la sinagoga los miraban, Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra (Hechos 4:14). 

¿Qué hicieron Pedro y Juan cuando fueron puestos en libertad? Vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho (4:23). Los santos en Jerusalén se regocijaron con los dos discípulos. 

Entonces oraron, Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos que con toda valentía hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo hijo Jesús (4:29-30). 

Ellos estaban orando, “Dios, gracias por la valentía que les has dado a nuestros hermanos. Pero sabemos que esto es sólo el comienzo. Por favor, mantennos valientes para hablar con seguridad santa y provee evidencia visible que tú estás con nosotros.” 

Sin duda, Pedro y Juan habían visto la mirada de resignación en el rostro del sumo sacerdote cuando éste se dio cuenta que habían estado con Jesús. Pedro debió hacer un guiño a Juan para luego decirle:

“¡Si tan solo supieran! Ellos sólo recuerdan que estuvimos con Jesús unas semanas atrás. Ellos no se dan cuenta que hemos estado con el Maestro resucitado todo este tiempo. No hace mucho estuvimos con él en el Aposento Alto. Luego, esta mañana estuvimos con él mientras orábamos en nuestra celda. Y tan pronto como salgamos de aquí, vamos a encontrarnos nuevamente con él.” 

Eso es lo que sucede con hombres y mujeres que pasan tiempo con Jesús. Cuando salen de su tiempo de estar con Cristo, Él está con ellos dondequiera que vayan.













1/24/2014

Valentía

Ya ha sido dicho en muchas ocasiones, aunque supongo que no siempre ha sido correctamente entendido: mientras alguien permanece más con Jesús, se parece más a Cristo en pureza, santidad y amor. Como resultado, su caminar puro produce en él una gran valentía para Dios. 
Las Escrituras dicen, Huye el malvado sin que nadie lo persiga, pero el justo está confiado como un león  (Proverbios 28:1). La palabra confiado en este verso significa “audaz, seguro.” Esa fue la valentía, la confianza que los gobernadores vieron en Pedro y en Juan mientras ellos ministraban. 
Asimismo, y dentro de la misma historia que se relata en el Libro de los Hechos, Pedro y Juan oraron por un mendigo cojo que fue curado instantáneamente. Esta sanidad causó un gran revuelo en el templo; en un intento por impedir que los discípulos compartieran su fe en Cristo, los líderes religiosos los hicieron arrestar y los juzgaron públicamente.
 Pedro y Juan fueron traídos ante los gobernadores de la sinagoga; aunque la Biblia no entra en muchos detalles sobre esta escena del capítulo 4 de Hechos, te aseguro que los líderes religiosos orquestaron el juicio con mucha pompa y ceremonia. Primero, los dignatarios tomaron sus asientos aterciopelados solemnemente. Luego, los familiares del sumo sacerdote entraron. Finalmente, en un momento de silencio lleno de anticipación, el sumo sacerdote vestido con su túnica entró pomposamente. 
Todos se inclinaron con reverencia mientras el sumo sacerdote pasaba caminando erguido hacia su asiento en el tribunal. Todo esto tenía el propósito de intimidar a Pedro y a Juan. Pero los discípulos no se intimidaron. Ellos habían estado con Jesús bastante tiempo. Yo me imagino que Pedro pensaba, “Vamos, comencemos con esta reunión. Denme el púlpito y comenzaré. Yo tengo una palabra de Dios para esta reunión. Gracias Jesús por permitirme predicar tu nombre a estos que odian al Cristo.” 
Hechos 4:8 comienza con: Entonces Pedro lleno del Espíritu Santo… esto me dice que él no iba a dar un discurso. No iba a estar callado ni reservado. Pedro era un hombre poseído por Jesús, rebosando con el Espíritu Santo. 
Los siervos de Dios están seguros en su identidad con Cristo. Y ellos se levantan confiados en la justicia de Jesús. Por consiguiente, no tienen nada que esconder; ellos pueden estar delante de cualquier persona con la conciencia limpia. Esa es la única valentía a la que tú y yo podemos acceder. Cualquier otro modelo, tendrá base humana y apenas se tratará de alegre irresponsabilidad o inconsciencia.






1/21/2014

Cercanía

En Hechos 3, encontramos a Pedro y a Juan yendo al templo a adorar. Afuera, en la puerta del templo, se encontraba sentado un mendigo, cojo de nacimiento. Este hombre nunca había caminado ni un paso en su vida. Cuando él vio a Pedro y a Juan, les pidió una limosna. Pedro le respondió, No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy (Hechos 3:6). Pedro oró por el pordiosero, diciendo, En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda (3:6). ¡En ese mismo instante, el hombre fue sanado! Lleno de felicidad, comenzó a correr en el templo, saltando y dando voces, “¡Jesús me sanó!” 
Todos en el templo se maravillaron al ver esto porque reconocieron al hombre que había sido cojo. Pedro y Juan vieron que el pueblo concurría a ellos y comenzaron a predicar a Cristo. Miles se salvaron. Pero mientras Pedro y Juan predicaban, los gobernantes de la sinagoga vinieron sobre ellos resentidos (Hechos 4:1-2). Estos hombres importantes y poderosos les preguntaron a los discípulos, ¿Con qué potestad o en qué nombre habéis hecho vosotros esto? (4:7). Pedro estaba lleno del Espíritu Santo. Él respondió a los gobernantes, Su nombre es Jesucristo de Nazaret, al que vosotros crucificasteis hace tres semanas. Dios lo levantó de los muertos. Y ahora Él es el poder que sanó a este hombre. Nadie puede ser salvo por otro nombre. Vosotros estaréis perdidos si no invocáis el nombre de Cristo  (4:10-12). 
Los gobernadores se quedaron estupefactos. Las Escrituras dicen que Se admiraban [de ellos]; y les reconocían que habían estado con Jesús (4:13). La frase les reconocían viene de una palabra raíz que significa “conocido por una señal distintiva.” ¿Cuál era esta señal que distinguía a Pedro y a Juan? Era la presencia de Jesús. Ellos tenían la semejanza y Espíritu de Cristo mismo. Aquellos que pasan tiempo con Jesús, no pueden cansarse de Él. Sus corazones continuamente claman para conocer mejor al Amo, para acercarse más a Él, para crecer en el conocimiento de sus caminos. Pablo declara, A cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo (Efesios 4:7; también ver Romanos 12:3). 
¿Cuál es ésta medida de la cual habla Pablo? Significa una cantidad limitada. En otras palabras, todos hemos recibido cierta cantidad del conocimiento salvador de Cristo. Algunos creyentes, ésta medida inicial es todo lo que desean. Quieren tener sólo lo suficiente de Jesús para escapar del juicio, para sentirse perdonados, para mantener una buena reputación, para soportar una hora de iglesia todos los domingos. Tales personas están en un “modo de mantenimiento”. Y le dan a Jesús sólo lo más mínimo. 
Pablo deseaba lo siguiente para cada creyente: Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas, a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos…hasta que todos lleguemos…al conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Así ya no seremos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que…emplean con astucia las artimañas del error; sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo (Efesios 4:11-15). 
Pablo estaba diciendo, “Dios ha dado estos dones espirituales para que vosotros seáis llenados con el Espíritu de Cristo. Esto es crucial, porque engañadores vendrán para robaros vuestra fe. Si vosotros estáis arraigados en Cristo y madurando en Él, ninguna doctrina engañadora os hará extraviar. Pero la única manera de crecer en tal madurez, es querer más de Jesús.”











1/17/2014

Compañía

José tuvo la visión de que su vida sería poderosamente usada por Dios. Pero esa visión pareció ser sólo una ilusión cuando sus hermanos celosos lo vendieron como esclavo. Para José, los años siguientes estuvieron llenos de penalidades e injusticias. Entonces, cuando parecía que volvía a estar nuevamente de pié, José fue acusado falsamente de intento de violación y enviado a la cárcel. Sin embargo, durante todo ese tiempo, Dios estaba cuidando la vida de José. 
Finalmente, después de años de confusión, José terminó sirviendo en la casa de Faraón. Eventualmente, el Faraón lo posesionó como gobernante de todo Egipto. Así es como Dios trabaja: Él estaba preparando un hombre para salvar un remanente. Ciertamente, en cada generación Dios levanta una “Compañía militar llamada José”. Él lleva a estos siervos devotos a través de años de problemas y tribulaciones para probar y fortalecer su fe. ¿Qué significa esto? 
Las Escrituras dicen lo que José soportó: Envió a un hombre delante de ellos; a José, que fue vendido como esclavo. Afligieron sus pies con grillos; en cárcel fue puesta su persona. Hasta la hora que se cumplió su palabra, el dicho de Jehová le probó (Salmo 105:17-19). 
También hoy El Señor tiene una Compañía militar llamada José, hombres y mujeres devotos a los cuales Él ha llamado y tocado. Ellos no buscan fama o fortuna, lo único que quieren es vivir y morir cumpliendo el llamado de Dios para ellos. El Señor ha prometido que sus vidas serán usadas para su Reino.
 José dijo a sus hermanos, Dios me envió delante de vosotros, para que podáis sobrevivir sobre la tierra, para daros vida por medio de una gran liberación. Así pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón, y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto (Génesis 45:7-8). 
José pudo mirar hacia atrás, a todos los años de sufrimiento, y testificar, “Dios me envió por este camino. Él tenía un propósito en hacerme pasar por todas estas dificultades. Ahora veo, que todo lo que he soportado ha sido para llegar a este momento. Hermanos, el Señor me ha estado preparando para ministrarlos a ustedes. Él ha orquestado todas estas cosas, para traerlos a ustedes bajo su gracia guardadora como lo hizo conmigo.” 
¡Que increíble revelación para José! Pero, ¿Cuál es la lección para el pueblo de Dios hoy? Es esta: Nuestro Señor nos ha guardado en el pasado y nos guardará en los días venideros. Lo más importante es que Dios tiene un propósito eterno detrás de todo. Él lo ha guardado porque tiene un propósito para usted. Él ha preparado de antemano un trabajo divino para ti; sólo un creyente que ha sido probado, examinado y comprobado puede llevar a cabo ese trabajo. 
Este no es tiempo para una fe tímida. Es el tiempo para que cada cristiano, que ha soportado grandes pruebas, se levante. Nuestro Capitán nos está llamando a ponernos de pié en medio de una sociedad temerosa y actuar en “poderosa fe”. Tenemos que hacer la declaración de José: Dios me envió delante de vosotros…para daros vida por medio de una gran liberación (Génesis 45:7).


 






1/14/2014

¡Serpientes!

Hay algo que resulta indudable: tú no puedes trabajar efectivamente para Cristo a no ser que estés dispuesto a enfrentar los riesgos que esto involucra. Jesús nos advirtió acerca del riesgo que existe de encontrarnos con serpientes. 
Sostengo esta afirmación con cierta misericordia y elegancia, no obstante la Biblia dice que los impíos son como serpientes venenosas y que debemos ser personas dispuestas a manipularlas. 
Considero relevante que la Biblia llame a Satanás la serpiente antigua (Apocalipsis 12:9), y que Cristo prometa: Tomarán en las manos serpientes… (Marcos 16:18). Jesús dijo, Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar (Lucas 14:23). 
Pero en Eclesiastés se nos advierte: Al que aportillare el vallado, le morderá la serpiente (10:8). Los vallados están llenos de serpientes, pero como pescadores de hombres se nos dice: ¿o sí (te pide) pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿(Lucas 11:11). 
A los ganadores de almas se les promete …y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño… (Marcos 16:18). Esto se refiere a si un misionero u otro creyente accidentalmente bebe veneno.
Sin embargo, existe un mensaje más profundo escondido en las Escrituras. De igual manera que nosotros como cristianos bebemos de la sangre de Cristo – el río de vida, de su divino amor y belleza – inconscientemente también bebemos del veneno de este mundo cuando vamos a predicar el evangelio. 
Nosotros absorbemos demasiado del espíritu de este mundo y permitimos que nuestras vidas espirituales tomen substancias mortíferas, que a menos que recibamos la protección del Espíritu Santo, no veo cómo un cristiano pueda ir al lugar donde se encuentran los pecadores. 
Inclusive resulta difícil que tu espíritu no beba algunas de estas inmencionables substancias. Ahora, si tú bebes cualquier sustancia mortífera mientras vas en busca de serpientes en el poder de Cristo, el veneno no te hará daño. 
Cuando el Señor comenzó a mostrar esta verdad, muchos oraban, y podían sentir el aliento del Espíritu Santo derramándose por todo su ser. El veneno era consumido y ellos podían pararse limpios y puros – sin daño. 


 





1/10/2014

Pródigo

La Biblia dice, Y cuando aún estaba lejos [el hijo pródigo], lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. (Lucas 15:20) 
Yo creo que el hijo pródigo volvió a casa por lo que había vivido con su padre. Este joven conocía el carácter de su progenitor - aparentemente había recibido gran amor de su parte. Él debió haber sabido que si regresaba, no sería condenado por sus pecados ni les serían echados en cara. 
Observa cómo el padre del hijo pródigo lo recibió en su lamentable estado. El joven tenía la intención de ofrecerle una explicación. Pero cuando él vio a su padre, no tuvo la oportunidad de hacerlo por completo pues su progenitor lo interrumpió corriendo hacia él y lo abrazó. 
El joven sólo pudo pronunciar el comienzo de su disculpa diciendo, Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo (v. 21). 
Pero su padre no esperó a que terminara. Para él, el pecado del joven ya había sido saldado. La única respuesta del padre fue dar una orden a sus siervos: Pónganle el mejor vestido a mi hijo y anillos en sus dedos. Preparen un festín, porque vamos a celebrar. Regocíjense todos – mi hijo está en casa. 
Él conocía el corazón de su hijo. Él sabía que se había arrepentido completamente. El pecado no representaba un problema para el padre. Lo único que había en su mente eran pensamientos de amor hacia su hijo. El padre quería que su hijo supiera que era aceptado aún antes de que él pudiese dar una explicación. 
Y este es el punto que Dios quiere mostrarnos a todos: Su amor es más grande que todos nuestros pecados. Su benignidad te guía al arrepentimiento. (Romanos 2:4) 
Y es muy bueno que tú sepas justamente esto, hoy. Porque a diario recibo correos de personas que han cometido en sus vidas pasadas los pecados más atroces e inimaginables, que se han arrepentido, que han pedido perdón a Dios de rodillas o postrados en el suelo, pero que todavía no han terminado de convencerse que Dios, efectivamente, los ha perdonado y se dejan engañar por el diablo con viejas culpas de asuntos ya borrados del libro de la vida. 
¿Serás tú uno de esos? Si crees que lo eres, entonces vuelve a examinar la vida de este pródigo. Vas a ver cómo deja de ser una antigua historieta de escuelita bíblica para convertirse en un manual de vida para ti.


 


1/07/2014

Cortar

Jesús le dijo a sus discípulos, Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno (Mateo 18:8). 
Jesús inicia este versículo con la palabra Por tanto, que significa “a la luz de esto que he dicho.” Con ello, Jesús vincula su afirmación al contexto de su lección acerca de mezclar las obras con la cruz. 
De tal manera que cuando él dice, “Si tu mano o tú pie te es ocasión de caer,” se refiere a la cómo la cruz representa una ofensa a la carne. Cuando Jesús dice, “sácalo – córtalo”, él se estaba dirigiendo a los judíos que lo escuchaban hablar sobre su confianza en sus buenas obras. 
La mano, el pie y el ojo representan a la carne – instrumentos de independencia mediante los cuales cada hombre toma su propio camino y se subordina a su voluntad y esfuerzo humano para deshacerse de las ataduras del pecado. 
Cristo les está diciendo a tales personas, “Tu ojo está enfocado en la cosa equivocada. Estás viendo tu propia habilidad y poder. Por lo tanto, arranca tu ojo. Tú tienes que quitar de tu cuerpo, mente y corazón dicha malvada forma de pensar. Renuncia a ella, remuévela quirúrgicamente. Corta de ti toda esperanza de ofrecerle a Dios cualquier cosa que provenga de tu propio mérito o bondad. Lujurias y ofensas deben de ser cortadas – pero no por tus manos. Este es trabajo del Espíritu.”
 “Luego simplemente corre a mis brazos. Humíllate como un niño al hacer tuya mi victoria en la cruz. Comprométete a una vida de devoción total y dependencia en mí. Debido a mi obra en el Calvario, ya no te perteneces a ti mismo. Te he comprado. Mi Espíritu cumplirá mi petición de Santidad en ti.” 
Si a la luz de este texto habías entendido que a Dios le place que te quedes sin un ojo o con un pie quebrado, creo que te equivocaste de Dios. No podemos interpretar a la Biblia sólo literalmente o sólo con símbolos. Es una mezcla divina que sólo con la guía y unción del Espíritu Santo podemos ver con claridad.


 






1/03/2014

Prioridades

Lamentablemente, un gran número de cristianos no conocen la voz de Dios. Algunos pasan meses, aun años sin recibir en su hombre interior una palabra íntima del Señor. Otros, incluso, no la han recibido en toda su vida. 
A otros más, Dios en un momento les habló, pero con el paso de los años ellos han aprendido a silenciar la voz de Dios en sus corazones. Mientras tanto, otras personas se han apartado del Señor al observar a creyentes que absurdamente piensan que toda palabra que viene a su mente es divina. 
Dichos creyentes se jactan de “Dios me dijo”- cuando en realidad “la palabra” que escuchan es sólo la voz de su carne codiciosa. Si tú quieres conocer y escuchar la voz de Dios en los días venideros, debes de estar listo para escuchar primeramente sobre tu purificación antes de que él te hable sobre dirección. 
Muchos cristianos quieren que Dios les diga cómo mantener lo que han ganado, cómo proveer para sus familias, cómo mantener sus negocios o sus carreras a flote. Pero la verdad es que antes que Dios nos dé dirección en cualquiera de estos temas, él nos hablará de sus mandamientos. 
Esto os mando: Que os améis unos a otros (Juan 15:17). 
Dios primero te hablará a ti sobre tu comportamiento en tu hogar con tu esposa e hijos – sobre tu fuerte temperamento, tus rencores y de tu espíritu carente de perdón. Él te mostrará cada secreto oculto que tú tienes en tu vida – y él te dirá amorosamente, “Yo quiero ser tu asesor, tu consejero, tu guía, tu protector, tu proveedor. 
Yo quiero caminar contigo a través de cada prueba y problema. Quiero darte mi favor, bendecirte, y cuidarte con mi Espíritu. Pero primero, tienes que ser honesto conmigo acerca de los ídolos escondidos que tienes en tu corazón. 
Ahora mismo, tú los tienes – ¡pero debes entregarlos! ¡Tú y yo simplemente no podemos caminar juntos a no ser que estemos de acuerdo en estos asuntos del corazón! Aprende y pon por obra: no se trata de tus prioridades, se trata de las prioridades del Reino de Dios.