No es habitual
que reciba correos donde se me relaten testimonios tremendos de victoria.
Supongo que los hay, pero la mayoría de los que leo, son de hermanos que no se
explican por qué están pasando por las diversas crisis que están pasando. Y
desean que yo se los explique para quedarse tranquilos. Tienen incorporados en
sus mentes que, ser cristiano significa:
ser felices, prósperos, no tener problemas con nadie, ser reconocidos y amados
por todo el mundo. Me pregunto: ¿Qué Jesús vieron?
(Job 41:
25) = De su grandeza tienen temor los fuertes, y a causa de su desfallecimiento
hacen por purificarse.
La mayor parte de
las personas y cosas que Dios usa para Su gloria, son aquellas que han sido
quebrantadas con mayor perfección. Los sacrificios que Él acepta son corazones
contritos y quebrantados. El quebrantamiento natural de la fortaleza de Jacob
en Peniel fue lo que lo colocó donde Dios podía vestirlo con poder espiritual.
El rompimiento de la superficie de la roca en Horeb por el golpe de la vara de
Moisés, fue lo que hizo que echase agua fresca para aquellas personas
sedientas.
Cuando los
trescientos soldados elegidos bajo Gedeón rompieron sus cántaros, lo cual es
una figura, una tipología de quebrantarse a sí mismos, entonces fue cuando las
luces ocultas brillaron para la consternación de sus adversarios. Cuando la
pobre viuda rompió la tapadura de su alcuza pequeña y derramó el aceite,
entonces fue cuando Dios lo multiplicó para que pagase sus deudas y proveyó los
medios para su mantenimiento.
Cuando Esther
arriesgo su vida y rompió la etiqueta de una corte pagana, entonces fue cuando
obtuvo el beneficio de rescatar a los suyos de la muerte. Cuando Jesús tomó los
cinco panes y los partió, entonces fue cuando el pan se multiplicó en el mismo
acto de rompimiento y hubo lo suficiente para alimentar a cinco mil personas.
Cuando María
rompió su caja preciosa de alabastro, dejándola inutilizada para siempre,
entonces fue cuando el perfume se esparció y llenó toda la casa. Cuando Jesús
permitió que su cuerpo bendito fuese quebrantado en pedazos por las espinas,
los clavos y las lanzas, entonces fue cuando Su vida interior se derramó como
un océano de cristal, para que los pecadores sedientos viviesen y bebiesen.
Cuando un grano
de trigo es quebrantado en la tierra por la muerte, entonces es cuando su
corazón se abre y produce otros cien granos semejantes. Y así sucesivamente,
Dios necesita tener cosas quebrantadas en todos los tiempos, en toda biografía,
en toda vegetación y en toda vida espiritual.
Aquellos que han
sido quebrantados en su riqueza, en su obstinación, en sus ambiciones, en sus
bellos ideales, en su reputación mundana o social, en sus afecciones, y a
menudo en salud; aquellos que son despreciados y parecen estar enteramente
abandonados y sin ayuda, el Espíritu Santo los está secuestrando y usándolos
para la gloria de Dios. Isaías nos dice que El cojo agarrar el botín.
Una vez un
hermanito de muy escasos recursos, pobre de toda pobreza y simple de toda
simpleza, me dijo algo que para mí sonó como directo de parte de Dios: “Se
necesitan corazones quebrantados para poder llevar a otros al quebrantamiento
que da paso al arrepentimiento, perdón y redención”. ¿Sabes qué? Es así.






