4/30/2013

Compromiso


Según Juan, todo el amor de Dios mora en Jesucristo, Él escribe: Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia (Juan 1:16). Entonces, la pregunta es: ¿Cómo hemos recibido el amor del Padre? La respuesta: Lo hemos obtenido por estar en Cristo. 
Pero, tú te preguntarás: ¿Qué importancia tiene saber que el amor de Dios nos es dado a través de Cristo? ¿Cómo afecta esto nuestro diario vivir? ¿Cómo es que el amor de Dios impacta nuestras vidas? 
Debemos ver a Cristo como nuestro ejemplo. Jesús ya nos había dicho que el Padre nos ama de la misma manera que amó al Hijo. Entonces, ¿Qué impacto tuvo el amor del Padre sobre Jesús? En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros… (1 Juan 3:16). 
Acá vemos el fruto del amor de Dios en Jesús: Se entregó a sí mismo como sacrificio para los demás. La segunda mitad de este versículo, nos muestra el propósito del amor de Dios en nuestras propias vidas. Dice: …también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 
El amor de Dios nos lleva también a presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo. ¿Has pensado alguna vez sobre lo que significa verdaderamente poner tu vida por tus hermanos y hermanas? Juan no se refiere a convertirnos en mártires en tierra extraña. No se refiere a volverse donante de órganos. Tampoco se refiere a que debemos tomar el lugar de algún criminal condenado a muerte. Sólo Cristo hizo tal sacrificio. 
No, el único tipo de cristiano que puede traer vida y esperanza a sus hermanos es el que está muerto. Tal siervo ha muerto a este mundo, a todo "yo", a todo orgullo y a toda ambición. Este cristiano "muerto" ha permitido al Espíritu Santo realizar un inventario espiritual de su alma. Él ve a través de la corrupción y la impiedad en su corazón. Y, voluntariamente, va al altar de Dios, clamando: "Señor, consúmeme. Llévatelo todo". Él sabe que sólo a través de ser limpiado por la sangre de Cristo es que podrá poner su vida por sus hermanos. 
Me pregunto cuántos auto denominados como cristianos en el planeta podrán vivir de esa manera y sentir con ese sentimiento. Me pregunto cuántos, hoy, han tenido la repentina idea de repetir esta expresión: “Señor, consúmeme. Llévatelo todo”. ¡Gloria al señor si la hicieras! Pero déjame advertirte algo muy importante: no sé con qué corazón harás tú esa oración, pero lo que puedo asegurarte es que Dios se la va a tomar muy en serio.
 ¿Ahora estás dispuesto o dispuesta, todavía? La iglesia soporta cualquier imperfección del hombre, menos la de que éste juegue con ella o, lo más grave: que juegue a la iglesia sin ser realmente iglesia.

4/26/2013

Frescura


Buscando textos para otro estudio, el Espíritu Santo me guió a este pasaje: Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna (Judas 20-21). A medida que leía estos versículos, algo comenzó a tomar forma en mi mente espiritual. Es como si el Espíritu Santo me estuviera diciendo: "Néstor, tú nunca has venido a la plenitud y al gozo de mi amor. Tienes la teología correcta, pero no has experimentado el éxtasis y el reposo de permanecer en mi amor. Hasta ahora, sólo has entrado hasta los tobillos. Pero hay un océano entero de mi amor para que tú nades en él". 
La Biblia está llena de la verdad del amor de Dios. Pero a veces, me pregunto cómo es que el Señor pudo haberme amado. No es que dude de su amor; es más bien mi fracaso, el no permanecer en el conocimiento y seguridad de su amor hacia mí. La revelación del amor de Dios viene en parte cuando nacemos de nuevo. Si uno preguntara a la mayoría de cristianos, qué es lo que conocen del amor de Dios hacia ellos, ellos responderían: "Yo sé que Dios me ama porque Él dio a su Hijo para morir por mí". Mencionarían Juan 3:16: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Es un momento maravilloso cuando uno entiende esta verdad. De pronto se da cuenta: "Dios me amó cuando estaba perdido, deshecho y era un extraño. Y Él me demostró su amor por mí, sacrificando a su propio Hijo a favor mío. 
Pocos cristianos, sin embargo, aprenden a ser guardados en el amor de Dios. Conocemos algo de nuestro amor hacia el Señor, pero rara vez buscamos la revelación del amor de Dios para nosotros. De hecho, si tú le pidieras a la mayor parte de los cristianos que encuentren pasajes bíblicos que señalen el amor de Dios para nosotros, ellos podrían señalar sólo unos cuantos. No obstante, el secreto de una vida vencedora es entender el amor de Dios. Multitudes crecen espiritualmente frías y flojas porque ignoran el amor de Dios para ellos. No saben que su mayor arma contra los ataques de Satanás es estar plenamente convencidos del amor de Dios hacia ellos, a través de la revelación del Espíritu Santo. En su oración final sobre la Tierra, Jesús dijo: Padre…me has amado desde antes de la fundación del mundo (Juan 17:24). ¡Qué pensamiento tan increíble! Cristo fue grandemente amado por el Padre antes de la creación. Luego Jesús hizo esta notable oración: …tú, oh Padre… los has amado a ellos como también a mí (vv. 21, 23). También oró: para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos (v. 26). 
Cristo estaba diciendo: "Padre, yo sé que tú vas a amar a aquéllos que yo traiga a mi cuerpo, tal como me has amado a mí". La implicación acá, es que cuando el Padre amaba a Jesús antes de la eternidad, Él también nos amaba a nosotros. De hecho, cuando el hombre era tan sólo un pensamiento en la mente eterna de Dios, el Señor ya estaba enumerando nuestras partes y planeando nuestra redención: Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor… (Efesios 1:4-5). 
Algo ofende a Dios por encima de todo lo que ya sabemos que lo ofende. Y ese algo es la carencia de frescura. Nada más aborrecible que un creyente oscuro, sin luz y con un rostro gris como el día nublado. ¿Desde cuándo te ha amado Dios a ti? Él te ha amado desde que Él existe, porque Dios es amor. Es su naturaleza misma. Él te amó como pecador. Él te amó en la matriz. Él te amó antes que el mundo fuera. Su amor para ti no tuvo inicio, y tampoco tiene final. ¿Cuándo dejará Dios de amarte? Él dejará de amarte cuando deje de amar a su propio Hijo, lo cual es imposible. Cristo dice: El Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin (Juan 13:1).



4/23/2013

Estrategias


Después el rey de Asiria envió contra el rey Ezequías…al Rabsaces, con un gran ejército…contra Jerusalén (2 Reyes 18:17). 
Los asirios representan las actuales "guías hacia la prosperidad". El diablo exhibirá su ejército alrededor de sus murallas: gente poderosa, hermosa y aparentemente exitosas en todo lo que emprenden. 
Cuando tú los veas, ¡Te sentirás encerrado como un prisionero! La primera artimaña del hombre de pecado es cuestionar el compromiso de un creyente de confiar plenamente en el Señor. Rabsaces, cuyo nombre significa "mensajero ebrio", era el embajador del rey. Él se burlaba de los justos, provocándolos. 
La acusación era: "Dios no los va a sacar de este aprieto. ¡Van a hundirse! Están en un verdadero problema y su fe no va funcionar". Luego, Satanás añade otra torsión; Te dice que Dios está detrás de todos tus problemas. 
El mensajero asirio declaró: Jehová me ha dicho: Sube a esta tierra, y destrúyela (2 Reyes 18:25). Satanás intentará convencerte de que Dios está desquitándosela contigo, que Él está molesto contigo. ¡Ésta es su mentira más sutil! Hacerte creer que Dios te ha abandonado y ha entregado tu vida, al dolor y a los problemas. 
Él quiere que tú pienses que tus problemas son el resultado del castigo de Dios por tus pecados del pasado. ¡No lo creas! Es Satanás queriendo destruirte. Nuestro Dios es un libertador, es una fortaleza. 
Isaías dijo que Él viene a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya (Isaías 61:3). 
No, amado hermano, tú no te estás hundiendo. Simplemente estás bajo ataque, bombardeado por las mentiras del enemigo a causa de que tú has decidido verdaderamente confiar en el Señor. Satanás está tratando de destruir tu fe en Dios. 
Que lo logre o no, ya no será mérito suyo sino permisividad tuya. El diablo siempre hará contigo todo aquello que tú le permitas hacer. En lo que te opongas o lo reprendas, él deberá huir. ¡Si tan solo supieran eso tan simple la mayoría de los cristianos, otro sería el mundo y otras muy distintas sus vidas!



4/19/2013

Contienda


¿Qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada [delegación] y le pide condiciones de paz. Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo (Lucas 14:31-33) 
Una vez, Enoc profetizó: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares (Judas 14). La Escritura dice que somos reyes y sacerdotes para el Señor, y representamos estas decenas de millares que salen a pelear contra el ejército de Satanás. Satanás está en guerra contra nosotros porque él nos aborrece grandemente. Debemos estar preparados para lo que está viniendo. Debemos estar dispuestos a vivir nuestros días en guerra espiritual, sabiendo que hay un río de iniquidad dirigido hacia el pueblo de Dios. Si nos hemos determinado a asirnos de Cristo, entonces necesitamos darnos cuenta de que somos invencibles en Cristo. Escrito está: Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo (1 Juan 4:4). 
Dios dice que tenemos garantizada la victoria sobre todo el poder del enemigo; ¡contamos con todas las huestes del cielo peleando a nuestro favor! Que Dios nos dé más lucha de su Espíritu Santo para que cada uno de nosotros pueda gritar al mundo y a todas las hordas del infierno: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?...Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 8:35, 37–39). 
Este es el clamor de batalla de aquéllos que tienen hambre de Jesús. Todo hombre o mujer de Dios se convertirá en un blanco de las armas malignas del infierno, una vez que se comprometa a ser un sacrificio vivo para Cristo. Las hordas del infierno serán soltadas contra aquél que ha determinado en su corazón caminar en santidad de fe. Satanás afligirá y pondrá piedras en su camino, porque tú te has vuelto una verdadera amenaza para su programa de engaño. Tú puedes renunciar a la batalla, rendirte, retirarte y volverte un vagabundo insensible e infructuoso. Respecto a otros, han elegido resistir el complot del diablo, levantarse en fe y reasumir la lucha, Satanás no puede mantener derribado a alguien que verdaderamente confía en el Señor. Esta es la verdadera batalla del creyente. 
En mi país, Argentina, como también está sucediendo en este tiempo en la hermana Venezuela, hay una polarización política sectorial más que ideológica, que arrastra incluso a los cristianos. Tanto en uno como en otro país, independientemente de las razones o argumentos válidos que se esgriman, es como si alguien hubiera dado una orden: o estás del lado de allá, o estás del lado de acá. Hay iglesias completas divididas por esta supuesta “obligación” cívica. La palabra es muy clara: ni a derecha ni a izquierda. ¡Ah! ¿Entonces el cristiano es una persona de centro? No, el cristiano es de Jesucristo, y todo lo que coincida con Él, es bienvenido venga de donde venga, y todo lo que se le oponga, es aborrecido, venga de donde venga. No se puede servir a dos dioses. En un marco de tantas pasiones y emociones exacerbadas, la creación clama a gritos por la manifestación de los hijos de Dios. Esa es la tarea de la gente de Reino, hoy.






4/17/2013

Perseverar


Muchos han leído y aprendido que el que no persevera hasta el final no obtiene victoria, pero se preguntan en lo íntimo: ¿Perseverar en qué? Y allí saltan las diferencias doctrinales denominacionales o de credo. Cada sector ve esa perseverancia para esa victoria de un modo distinto o con diferentes matices. ¿Cuál es la verdad?  
Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar (Lucas 14:28-30).
Cristo sabía que muchos de sus seguidores no tenían lo que se requería para acabar. Él sabía que tirarían la toalla y no terminarían la carrera. Creo que ésta es la posición más trágica posible para un creyente, haber empezado deseando asirse plenamente de Cristo, crecer hasta ser un discípulo maduro y venir a ser más como Jesús, para luego apartarse. Tal persona es una que puso el cimiento y no pudo terminar porque no calculó primeramente los gastos. ¡Qué gozo es poder conocer a aquéllos que están de hecho terminando la carrera! Estos creyentes están creciendo en sabiduría y conocimiento de Cristo. Cambian a diario, a cada momento.
 Pablo les dice, con ánimo: nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor (2 Corintios 3:18). 
Estos creyentes no buscan el cielo, ¡sino a Cristo en su Gloria! Yo sé que muchos de los que están leyendo este mensaje en particular, están en el proceso de darse un tiempo o dar un paso atrás. Pareciera ser un pequeño paso, pero producirá un descenso súbito lejos de su amor. Si esto es verdad para ti, date cuenta de que el Espíritu Santo te está llamando a regresar por completo, de vuelta al arrepentimiento, a la negación personal y a la rendición. Y en este punto, el tiempo es un gran factor. 
Si tú en algún momento quisiste  agarrarte de Cristo, hazlo ahora; y llega hasta el final. Eso es perseverar y vencer. Todo lo demás, de ninguna manera lo descalifico ni lo anulo. En su gran mayoría, muy probablemente suma; pero no es el epicentro. Ese epicentro, tú bien lo sabes, es Cristo. De nada sirve ser un excelente cristiano si no has podido acceder a Cristo.




4/14/2013

Equilibrio


A diario recibo correos de hermanos que me cuentan que están pasando por determinados momentos de crisis. Buscan que les dé una palabra de aliento, o de dirección o, en su mayor parte, que los “ayude” a orar de un modo conveniente para que Dios les otorgue lo que le están pidiendo y no reciben. Se imaginan que esa es una tarea difícil, ya que no conozco a la mayoría de mis lectores y no puedo saber cómo está su situación delante de Dios. 
Ignorando esto, es imposible orar por alguien, ya que podemos estar reclamándole a Dios que responda algo que, por ciertos obstáculos que ya están escritos, Él no puede responder. La duda que a mí me queda, necesariamente, es: ¿La gente sólo se acerca al Señor para pedirle cosas? Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo (Lucas 14:26). 
La palabra griega “aborrece” significa: “amar menos por comparación”. Jesús nos llama a tener un amor por Él, que sea tan amplio, ferviente y absoluto que todos nuestros afectos terrenales no puedan siquiera acercarse. Piensa en ello: ¿Sabemos lo que es entrar a su dulce presencia sin pedir nada? ¿Extendernos a Él sólo por estar agradecidos porque Él nos ama tan grandemente? 
Nos hemos vuelto egoístas y egocéntricos en nuestras oraciones: “Danos, provéenos, bendícenos úsanos, protégenos”. Todo esto puede ser escritural, pero el enfoque depende de nosotros. Hasta nuestra obra en el Señor se ha vuelto egoísta. Queremos que Él bendiga nuestro servicio a Él, para saber que nuestra fe es genuina. El Señor está más interesado en lo que estamos siendo en Él que en lo que estamos haciendo para Él. 
Alguien leyendo esto podría estar herido porque las puertas del ministerio se han cerrado. Él o ella podrían sentirse “relegado a una repisa”. Otro podría pensar que sería más útil al Señor en algún campo misionero en necesidad. Pero yo digo que no podemos ser más útiles al Señor que cuando le ministramos amor a Él en el lugar secreto de oración. Cuando buscamos al Señor, cuando escudriñamos incesantemente su Palabra para conocerle, entonces estamos en el punto más alto de nuestra utilidad. Bendecimos y satisfacemos más a Dios, estando encerrados con Él, comunicándonos en amor, que haciendo cualquier otra cosa. 
Cualquiera que sea la obra que Él quiera que hagamos, sea en casa o fuera de ella, fluirá, sin esfuerzo, de nuestra comunión con Él. Él está más interesado en ganar todo nuestro corazón, que en que nosotros ganemos todo el mundo para Él. No estoy menospreciando la labor ferviente de ganar almas, más bien estableciendo que todo evangelismo bendecido por el Espíritu, nace en la comunión. Al testigo, que está a menudo con el Señor en oración, se le dará la sabiduría, el tiempo del Espíritu Santo y el poder para hacer la voluntad de Dios.
 Pídele a Dios lo que necesites, no está mal. Pero recuerda agradecérselo luego, cuando lo recibas. Y también de darle algo de ti, durante esas pocas ocasiones en que no lo necesitas. Es Dios, es tu Padre celestial, no un oso de peluche al cual usas de amuleto. ¿Estuve duro? Discúlpame, pero siempre prefiero abofetear dormidos que tratar de resucitar muertos, ¿Se entiende?

4/12/2013

Soportando


Ayer me encontré en la calle con un hermano al que hacía mucho tiempo no veía. Luego de los saludos le pregunté cómo estaba y, a modo muy singular de respuesta, me respondió que: “soportando lo que venga…” Esa respuesta quedó en mi mente por varias horas. ¿Es una respuesta acorde a la vida de un creyente? Convengamos en que es mejor esa, auténtica, real, verdadera, a las otras de circunstancias, hipócritas y almibaradas que tanto hemos visto. Pero; ¿Qué significa estar soportando “lo que venga”? 
Soportar significa: "Seguir adelante a pesar de las dificultades; resistir pacientemente sin rendirse". En resumen, significa agarrarse. Pero esta palabra significa poco para la presente generación. Hoy en día, muchos cristianos han tirado la toalla: han tirado la toalla para con sus esposas, sus familias y su Dios. Pedro toca este asunto, diciendo: Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente (1 Pedro 2:19). 
Luego, él añade: Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Más si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas (1 Pedro 2:20-25). 
El apóstol Pablo manda: Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo (2 Timoteo 2:3). Finalmente, el Señor mismo nos da la siguiente promesa: Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo (Mateo 24:13). Te pregunto, ¿Cuál es tu dificultad? ¿Está tu matrimonio bajo presión? ¿Está tu trabajo en crisis? ¿Tienes un conflicto con algún familiar, algún jefe o algún amigo que te haya traicionado? 
Debemos cobrar esperanza. Fíjate, tal como los sufrimientos de Pablo nunca lo dejaron, tampoco lo hizo su revelación, su madurez, su profunda fe, su firme paz. Él dijo: "Si voy a ser un hombre espiritual, si de verdad voy a agradar a mi Señor, entonces no puedo huir de mis circunstancias. Voy a agarrarme y nunca rendirme. Nada en la Tierra me podrá dar lo que cada día recibo del Espíritu de Dios en mi prueba. Él está haciendo de mí, un hombre espiritual". 
La vida de Pablo "respiraba" el Espíritu de Cristo. Y así es con toda persona espiritual. El Espíritu Santo hace que del interior de ese siervo broten brisas celestiales de Dios. Esta persona no es abatida; no murmura ni se queja por su suerte. Puede estar pasando la prueba de su vida, pero sigue sonriendo, porque sabe que Dios está trabajando en ella, revelando su gloria eterna. 
Soportar, entonces, bajo esta óptica, no sería ni negativo ni contraproducente, todo lo contrario. Lo muy malo sería soportar “lo que venga” sin pelear la buena batalla, porque eso sería como entregarle al enemigo un poder que decididamente no tiene. Y eso, más que un pasaporte a la derrota, es una ofensa para Dios, que se ha esmerado en toda la Biblia de dejarte escrito que sí tienes mayor poder en Cristo Jesús que cualquier enemigo humano o sobrenatural. Si le crees, soportas para madurez. Si no lo crees, soportas hasta caer.















4/09/2013

Despojos


Relata la historia bíblica que mientras David y su ejército estaban fuera, los amalecitas atacaron su aldea en Siclag. Estos invasores merodeadores se llevaron a todas las mujeres y niños quemaron toda la aldea. Cuando David retornó, él se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo…más David se fortaleció en Jehová su Dios (1 Samuel 30:6). ¡Hablando de guerra espiritual! Esto no era un simple ataque contra David. Era un asalto pleno contra el propósito eterno de Dios. Una vez más, el diablo estaba detrás de la simiente de Dios. 
Este es el enfoque de la guerra espiritual: El enemigo ha estado siempre determinado a destruir la simiente de Cristo. Y ese hecho no ha cambiado aun 2000 años después de la Cruz. Satanás insiste en destruir la simiente de Dios, y él lo hace, atacándonos a nosotros, la simiente de Cristo. David se sintió amenazado al oír la queja de sus hombres. Pero David sabía que su corazón era justo para con Dios, y la Escritura dice que él cobró ánimo en el Señor. Inmediatamente, este hombre de fe partió para perseguir a los amalecitas. Y rápidamente los alcanzó, rescatando así, a toda persona y toda posesión que había sido llevada. David no sólo recuperó lo que le fue quitado en Siclag sino todo lo que los amalecitas hubieron saqueado. ¿Qué hizo David con todos estos despojos de guerra? Los usó para cumplir el propósito de Dios. Además, envió regalos del botín a los ancianos de Judá y a las aldeas en las que él y sus hombres se habían escondido. 
Éste es otro ejemplo del propósito de Dios en nuestra guerra espiritual. Debemos tomar el botín de la batalla no sólo para nosotros mismos, sino para el cuerpo de Cristo. Los recursos que ganamos son dados para traer bendición a otros. El ejército sirio sitió la ciudad de Samaria durante una hambruna. Los sirios simplemente acamparon fuera de la ciudad, esperando que los samaritanos se mueran de hambre. Dentro de los muros de la ciudad, las condiciones se tornaron tan malas que una cabeza de asno se vendía por ocho piezas de plata. La situación se volvió tan desesperante que las mujeres ofrecían a sus hijos para ser puestos en la olla para ser comidos. Era una locura desenfrenada. Cuatro leprosos que vivían fuera de los muros de la ciudad decían entre ellos: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos?...Vamos, pues, ahora, y pasemos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos (2 Reyes 7:3-4). 
Así se embarcaron hacia el campamento sirio. Cuando llegaron, todo estaba mortalmente quieto. No se veía ni una sola alma. Así que revisaron cada tienda, pero ya no había nada. La Escritura explica: Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos…y el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas (2 Reyes 7:6-7). Cuando los leprosos se dieron cuenta de esto, recorrieron todo el campamento comiendo y bebiendo para luego volver a la ciudad y gritar: "Vengan con nosotros. No lo van a creer, pero los sirios han huido de sus campos". El Señor volteó completamente la situación. Tomó el botín de la guerra y lo usó para restaurar y refrescar a su pueblo, manteniendo así, su causa en la Tierra. 
¿Ves el cuadro? ¿Estás comenzando a entender la razón de tu batalla presente? A aquéllos que ponen su confianza en el Señor, se les ha prometido una victoria gloriosa sobre todo el poder del enemigo. Dios quiere que tú sepas: "Sí, tú saldrás victorioso. Pero te voy a hacer más que un vencedor. Estoy desarrollando un mayor propósito en ti, para mi reino. Saldrás de esta batalla con más despojos de los que puedas llevar". Ahora ya lo sabes. Guerra espiritual es mucho más que un show, a veces hasta mediático, que ves por la televisión.



4/07/2013

Botín


De lo que habían consagrado de las guerras y de los botines, para reparar la casa de Jehová (1 Crónicas 26:27). Este versículo nos abre una verdad profunda y capaz de cambiar nuestra vida. Habla de botines que sólo pueden ser ganados en batalla. Y una vez que estos botines son ganados, éstos son dedicados a la construcción de la casa de Dios. Creo que si captamos la poderosa verdad detrás de este versículo, entenderemos por qué el Señor permite que pasemos guerras espirituales intensas. Muchos cristianos piensan que cuando son salvos, sus luchas acabaron y la vida será un lecho de rosas. Nada puede estar más lejos de la verdad. Dios no sólo permite nuestras batallas, sino que tiene un propósito glorioso con ellas para nuestras vidas. 
¿Qué son “botines de guerra”? Son despojos, bienes tomados en batalla por los vencedores. La primera mención en la Biblia es en Génesis 14, cuando una confederación de reyes invadió Sodoma y Gomorra. Estos invasores capturaron a los habitantes y los despojaron de sus bienes: Tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra…tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram (Génesis 14:11-12). Cuando Abram supo que su sobrino había sido llevado cautivo, reunió su ejército de 318 siervos y buscó a los reyes enemigos. La Escritura dice que él alcanzó a los invasores y les atacó…y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente (Génesis 14:15–16). 
Imagina al victorioso Abram. Estaba guiando una gran procesión de gente gozosa y carros llenos de bienes de todo tipo. Y en el camino conoce a Melquisedec, rey de Salem. La Biblia nos dice que Abram fue movido a diezmar a este rey de todo su botín. Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín (Hebreos 7:4). Acá vemos el principio que Dios quiere que echemos mano: Nuestro Dios está interesado en mucho más que hacernos victoriosos. Él quiere darnos el botín, los bienes y las riquezas espirituales de nuestra batalla. Debemos emerger de la batalla con camionadas rebosantes de recursos. A esto se refiere Pablo cuando dice: Somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Romanos 8:37) 
David tenía una actitud reverente para con los despojos de guerra. Lo vemos en un decreto que él establece al final de su vida. David acababa de designar a Salomón como su sucesor en el trono de Israel. Y ahora había reunido a los líderes nacionales para establecer un orden divino para dar respaldo a la casa de Dios. ¿Qué recursos usarían para esta santa obra?: De lo que habían consagrado de las guerras y de los botines, para reparar la casa de Jehová (1 Crónicas 26:27). Déjeme plantear la escena. Después de toda victoria militar, David traía consigo los botines y los almacenaba en abundancia: Oro, plata, bronce, madera, demasiado dinero para contar. Y tenía un propósito en mente: Usar estos botines como recurso para construir el templo. 
Cuando la Escritura habla de mantener el templo, la palabra original en hebreo significa: “reparar la casa, fortalecer y consolidar lo que fue edificado”. Estos recursos debían ser usados para mantener el esplendor original del templo. ¿Dónde está el templo de Dios hoy? Está formado por su pueblo, tú, yo, su iglesia en todo el mundo. Según Pablo, nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo. Y, como en la Israel antigua, nuestro Señor aún mantiene su templo a través de los despojos ganados en batalla. Es por ello que nuestras pruebas sirven para más que sólo nuestra supervivencia. A través de cada batalla, Dios aparta riquezas, recursos y bienestar para nosotros. Él está amontonando un completo tesoro de bienes, producto de nuestra guerra. Y estos despojos están dedicados a la construcción y mantenimiento de su cuerpo, la iglesia de Jesucristo. 
Piensa en ello: Durante años, Salomón construyó el templo, éste era mantenido en buen estado a causa de los botines tomados en guerras pasadas. La casa de Dios se mantenía vibrante y viva, porque su pueblo había emergido de cada conflicto, no sólo victorioso, sino rico en recursos. Hallamos este principio de “provisión a través de batalla” a lo largo de toda la palabra de Dios. Hace diez años, intercesores valientes comenzaron una guerra contra los contenidos que el infierno tenía en la entonces naciente Internet. Vencieron y repartieron el botín. Yo, como muchos otros, conseguí una parte, y hoy lo utilizo para la honra y la gloria de nuestro Señor Jesucristo.








4/05/2013

Apresados


A favor del trabajo incansable y perseverante de religiones oficiales entremezcladas con paganismo, sumado a cierta solemnidad lindante con el misticismo ritualista imperante en nuestras congregaciones, se nos ha formado la figura de Cristo casi en medio de una aureola luminosa y de enorme altura y divinidad, tal como si se encontrara allá lejos, inalcanzable para el hombre y, por consecuencia, apartado de todos sus sentimientos y emociones. 
Déjame decirte que eso no es verdad, y que por causa de enseñar deficientemente respecto a esa clase de amor, hoy estamos como estamos, padecemos lo que padecemos y no hemos logrado impactar a la sociedad como sí lo hizo el ministerio de Jesús. 
Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo (Filipenses 3:8). 
Pablo estaba completamente cautivado por su Señor. ¿Por qué sentiría él la necesidad de "ganar" a Cristo? Cristo ya se había revelado a él claramente, y no sólo al apóstol, sino en su vida. Aun así, Pablo se sentía obligado a ganar el corazón y el afecto de Cristo. El ser completo de Pablo, su ministerio, su vida y su propósito en la vida, estaba enfocado sólo en agradar a su Amo y Señor. Todo lo demás era basura para él, aun las cosas "buenas". 
¿Es esto escritural, te preguntarás, esta idea de ganar el corazón de Jesús? ¿No somos ya, objeto del amor de Dios? De hecho su amor benevolente se extiende a toda la humanidad. Pero hay otro tipo de amor que pocos cristianos alguna vez experimentan. Se trata de un amor afectivo con Cristo, tal como ocurre entre el esposo y la esposa. Este amor es expresado en el Cantar de los Cantares. 
En dicho libro, Salomón representa una tipología de Cristo y en un pasaje, el Señor habla de su novia de esta manera: Prendiste mi corazón…esposa mía; has apresado mi corazón con una [mirada] de tus ojos, con una gargantilla de tu cuello. ¡Cuán hermosos son tus amores…esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores! (Cantares 4:9-10). 
La novia de Cristo, consiste en un pueblo santo que anhela agradar tanto a su Señor, y que vive tan obedientemente y tan apartado del resto de cosas, que el corazón de Cristo queda apresado. La palabra apresar, en este pasaje significa "robar mi corazón". 
La versión Reina Valera del pasaje anterior dice que el corazón de Cristo es apresado con sólo "uno de tus ojos". Yo creo que "uno de tus ojos" es la singularidad de una mente enfocada sólo en Cristo. ¿Conoces a muchos cristianos así? ¿No, verdad? ¿Y qué te parece si comienzas desde este mismo instante a ser uno de ellos?




4/02/2013

Reposo


Cuando se habla del Día de Reposo, la iglesia suele introducirse en vanas y estériles discusiones y debates. Allí se presentan y toman forma activa diferentes doctrinas que encaminan a ese día hacia un lado u otro, conforme a cómo lo hayan prescripto sus líderes y fundadores. 
Sin embargo, la Biblia es mucho más que clara y no tiene culpa que los hombres hayan elegido priorizar sus visiones humanas por encima de la mismísima visión de Dios. Cuando la Palabra de Dios habla de reposo, incluye el descanso físico. Pero el santo descanso del Señor comienza en el alma: 
Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios (Hebreos 4:9). ¿Qué es este descanso? Se trata de poner todos nuestros pecados-cargas en Cristo. Jesús mismo dice: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar (Mateo 11:28). 
Él está diciendo, "Por la fe, debes entrar en el descanso del Padre, en su Sabbat. Niégate a llevar tus cargas desde y hacia tu casa por más tiempo, en cambio, ponlas todas en Mí. Yo soy el Señor del día de reposo y soy el único que puede soportar tu carga." 
Permíteme preguntarte: ¿Por qué tantos cristianos rechazan la oferta de Jesús? Yo creo que si Jeremías viviera hoy, estaría atónito por todos los cristianos que siguen llevando sus propias cargas de pecado y sus batallas con la tentación. 
Probablemente gritaría: "¿Por qué estás soportando todas estas cargas en un glorioso día de reposo? ¿No te dijo Jesús lo que le dije a Israel:" No traigas ninguna carga a tu casa "? ¿Por qué sigues llevando esas cargas? ¡No lleves cargas en el Sabbat, porque es un día santo para el Señor! “
El punto aquí es que el día de reposo significa que debemos dejar nuestras obras, nuestro propio esfuerzo humano para merecer la salvación de Dios: Ni saquéis cargas de vuestras casas en día de reposo, ni hagáis trabajo alguno, sino santificad el día de reposo, como mandé a vuestros padres (Jeremías 17:22). 
Aquí está el secreto de cómo hemos de santificar el día de reposo: Hemos de dar todas nuestras cargas a Jesús y confiar en Su Espíritu Santo para que nos dé fuerza para toda la vida.
 ¡Eso es! Honramos el día de reposo dejando de lado todo auto-esfuerzo para tratar de hacer nuestro propio camino a través del pecado y la tentación. Debemos observar que ésta orden no sólo es para el sábado, o el domingo, sino para todos los días.