4/29/2014

Mundo

               Ni en el Antiguo Testamento encontramos nada tan fuerte como las advertencia que Pablo hace en contra de la afinidad con el mundo: No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión, la luz con las tinieblas? ¿Qué armonía puede haber entre Cristo y Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Y vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo (2 Corintios 6:14-16).
               En el Antiguo Testamento cuando Dios quería revelar el poder de su presencia ante los malvados Egipcios, él trazó una línea de separación, separando al pueblo de Dios en Gosén del resto de Egipto. Pero Jehová hará distinción entre…Israel y…Egipto…porque yo enviaré esta vez todas mis plagas sobre tu corazón…para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra  Éxodo 9:4, 14).
               Dios quiere que el mundo vea la diferencia entre su pueblo que lo ama y el resto del mundo incrédulo. Él quiere que seamos un ejemplo de ser un pueblo liberado y victorioso, confiando en Su brazo poderoso para que nos libre de todo daño y maldad. Las razones hoy en día para que nos separemos del mundo (Egipto), son las mismas de tiempo antiguo. Dios está nuevamente trazando la línea entre su pueblo y este siglo malvado para que esta generación pueda saber que en toda la tierra no hay ninguno que pueda liberar como él.
               Los malvados de este siglo necesitan tener una manifestación aún más grande de la presencia del Señor. Ninguna otra cosa les llamará la atención. Ninguna otra cosa los golpeará para convencerlos del pecado. ¡El Espíritu Santo ha sido derramado, para que toda carne pueda estar bajo el poder de la presencia de Cristo y ser convencidos de sus pecados, de justicia y de juicio!
               Hablando acerca de sus verdaderos discípulos, él dijo, No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo (Juan 17:16). Y otra vez, Yo os elegí del mundo, por eso el mundo os odia (Juan 15:19). El mundo ama a los suyos, pero nosotros no somos del mundo. Que Dios nos ayude a aceptar alegremente nuestro carácter especial de separación y diferencia. ¡Sólo aquellos que están verdaderamente sin mezcla con el mundo y que se han separado para Cristo tendrán poder para salvarlo! Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él (1 Juan 2:15).
               Y no hay nada que hacerle. Mi mente humana estudia y examina distintos puntos del Evangelio aptos para tratar en los diversos trabajos escritos o de audio que me toca realizar, incluidos estos contactos con ustedes. Mi mente los evalúa y hasta los aprueba. Pero a la hora de publicar, es como que mi Padre no me permite, hoy, hablar de otra cosa del incipiente avance del mundo dentro de la iglesia, cuando lo que Dios deseaba era exactamente lo opuesto. Que cada uno haga su propio examen y saque sus propias conclusiones.








4/25/2014

Experiencias

               Hay una declaración escrita por un misionero llamado George Bowen, que fue escrita hace más de 150 años: Dice: “Todas las experiencias humanas de los cristianos deben ser puestas a prueba en las escrituras.”
               A través de esta declaración, Bowen estaba por ejemplo cuestionando, ¿Pueden nuestros más profundos temores justificarse en las Escrituras? ¿Acaso se respalda nuestra fe vacilante en las éstas? ¿Puede igualmente ampararse algún tipo de duda ente las Escrituras?
               Cuando las circunstancias se vuelven abrumadoras y la duda entra a nuestros corazones, tenemos la tendencia de justificarla debido a lo difícil de las experiencias que estamos viviendo. Sentimos dolor, contamos con aflicciones de todo tipo y pruebas apabullantes.
               La pregunta es: ¿Cómo reaccionar ante todo esto? ¿Se justifica nuestra reacción en las Escrituras? ¿Qué estás enfrentando en tu vida hoy?, ¿Problemas financieros?, ¿Desempleo? ¿Problemas de salud?, ¿Ataques de ansiedad? ¿Cómo tratas con ello?, ¿Acaso tu reacción presente ante estos problemas se justifica en las Escrituras?
               Por ejemplo, las Escrituras establecen que: El que duda es semejante a un barco sacudido por las olas. ¿Lees tú por encima de esta Escritura y continúas dudando debido a las duras experiencias que te aquejan?
               Hemos dudado muchas veces cuando nuestra situación parecía irremediable. Sin embargo, cada vez confiaremos más en que el Espíritu Santo conformará nuestra experiencia a lo que dicen las Escrituras. Las Escrituras triunfan sobre la experiencia.
               Dios nos ayude a examinar todos nuestros sentimientos con base en la Palabra de Dios. Pregúntate: "¿Esta reacción es bíblica? ¿Están mis emociones a la altura de la Palabra?". Si no es así, ora por la fuerza para admitirlo y hacer los cambios pertinentes. ¡Mantén la fe!


 






4/23/2014

Arca

               Leía en un trabajo de un hombre de Dios que John Owen, el gran predicador puritano, dijo el siguiente mensaje a su congregación el 9 de abril 1680: “Ustedes saben que durante muchos años, sin fallar, les he estado advirtiendo continuamente que se acerca un tiempo de gran calamidad, y teniendo en cuenta los pecados que han sido la causa de ella... les he dicho que el juicio comenzará en la casa de Dios. Dios parece haber endurecido nuestro corazón a su temor... y nadie sabe lo que el poder de su ira será. En todas estas cosas les he pronosticado peligro, tiempo de angustia y de gran calamidad... Todo esto se encuentra a la puerta y entrará por nosotros”.

               Dios envió su terrible juicio sobre la sociedad. John Owen vivió para llorar por el holocausto de fuego que afectó a Londres. Sin embargo, antes de que él viera acontecer una sola de esas calamidades, Owen fielmente clamó desde el púlpito: "Voy a mostrarles cómo deberíamos portarnos en y bajo las angustiantes calamidades que están viniendo sobre nosotros y que pueden alcanzarnos… ¡hasta el cuello!"  

               Nadie puede poner en duda que hoy estamos viviendo en un tiempo como el de Owen. Y en tiempos como éstos sólo hay una respuesta a la tormenta que se avecina: ¡El justo por la fe vivirá! Owen amonestó a su pueblo con lágrimas: "Consigan un arca, preparen el arca para su seguridad y la de sus familias." Luego agregó: "El arca es Jesucristo. No hay otra manera, ninguna otra arca; el profeta Isaías dijo de nuestro Señor: Y un hombre [Cristo] será como un refugio contra el viento, y un refugio contra el turbión, como ríos de agua en un lugar seco, como las sombras de un gran peñasco en tierra calurosa. ¡Él es nuestra arca! Bienaventurados los que confían sólo en Él... No conozco de ninguna otra seguridad o liberación de las pruebas y aflicciones que sobrevendrán sobre la tierra sino el creer en Cristo como nuestro único refugio."

               Podemos ver peligros por todas partes, incluyendo al diablo y a sus principados que quieren ahogar nuestra fe con dudas. Pero a nuestro alrededor tenemos una gran guardia de ángeles y un Dios quien ha pactado guardarnos ante cualquier calamidad que enfrentemos. Así que déjame preguntarte, ¿Quieres hacer frente a la tormenta que viene con quietud, confianza y con paz en tu mente?

               Entonces desiste hoy de tus propios caminos y medios para salvarte a ti mismo y comprométete a entregar tu vida por completo al cuidado de Dios. Él es bueno contigo, es tu buen Pastor y ¡Él es fiel para ver por ti ante cualquier circunstancia! Fija tu mirada en Jesús. Sólo Él es nuestra esperanza.

               Esto ha sido dicho muchas veces, pero no siempre ha sido tenido en cuenta. También hemos leído que en los últimos tiempos las cosas serán como en los días de Noé, pero no hemos pensado en comenzar a caminar hacia nuestra arca de salvación. ¿No será momento de comenzar, hoy mismo? Sólo piénsalo.



 
















4/18/2014

Cruz

               Cierto es que nunca o casi nunca escribo cosas relacionadas con las festividades del día. He decidido que a eso se lo dejaré a los sitios que eligen sumarse a las cuestiones tradicionales. Sin embargo, y como para no quedar como un verdadero marginal santo, voy a dedicar este trabajo para referirme a lo esencial que hoy deberíamos tener en mente: la cruz.
               Debemos de una vez por todas entender lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz. Él quitó para siempre aquello que ofende el ojo santo de Dios para que tengamos el derecho a estar en su presencia por la eternidad. Somos aceptados en la presencia de Dios y no hay nada en contra de nosotros en el corazón de Dios. No des un paso más hasta que aprendas la eficiencia de la sangre de Cristo - ¡Tú has sido perdonado totalmente! La cruz nos limpió ante los ojos de Dios.
               Puede que nosotros nos olvidemos de esto pero Él nunca lo hará. El velo fue rasgado para darnos acceso a Dios y con ello, Él nos dice “¡Tú eres aceptado! Entra confiadamente a mi trono porque ahora tú eres mío en el Amado.” Si Dios está satisfecho, ¿por qué no lo deberíamos de estar nosotros? Este es un asunto que debe de ser resuelto. ¿Hay alguna cosa que te separe de tu Padre en los cielos? Puede que tú digas, “¡Mi corazón me condena! He dicho y he hecho cosas que entristecerían al Espíritu. Me siento indigno y los cielos parecen estar hechos de metal.”
               A todo esto, tú puedes contestar, “¡Pero Dios es más grande que mi corazón!” ¿Odias tus pecados? ¿Los has confesado? ¿Crees que a través de Jesús, Se anuncia perdón de pecados (Hechos 13:38)?
               Aquí es donde muchos cristianos fallan. Ellos viven con miedos y ataduras innecesarias porque no entienden la victoria de la cruz. Ellos están limpios ante los ojos de Dios y Él está totalmente satisfecho por el sacrificio de Cristo, pero ellos no lo saben. Nada impide el acceso ante Él excepto nuestro temor y falta de conocimiento. Cuando el velo fue partido, ¡Dios salió a encontrarte contigo y conmigo! ¡Nosotros nos acercamos a Él – y Él sale por nosotros! ¡Cuán increíble!
               Nosotros ofendemos a Dios pero él está tan ansioso de hacernos puros ante sus ojos que envía su propio sacrificio por nuestros pecados. El pecado fue juzgado y la ofensa fue removida. Ahora Dios puede decir, Nunca más me acordaré de sus pecados ni de sus maldades (Hebreos 8:12).
               ¡Él mismo quitó la distancia que había! Dios no está queriendo imputar pecados en contra nuestra. En su lugar, Él busca reconciliarnos consigo mismo. Él desea que vivamos en la bendición de saber que el tema del pecado fue resuelto para siempre en la cruz. 
               Así que, será mejor que olvides todo rito, toda ceremonia, todo sacrificio casi irreverente y, esencialmente, toda rememoración luctuosa. Porque ahora ya sabes qué es lo que en realidad en estas horas deberíamos recordar y valorizar.


 





4/15/2014

Presencia

               Hay muy poco propósito en orar si nosotros no creemos sinceramente que Dios es galardonador de los que le buscan. Estoy convencido de que Dios se complace en dar muestras de su bondad a sus hijos amados. David el salmista insistió en que Dios es generoso y compasivo, que su misericordia es grande y que para Él es imposible rechazar a cualquiera que le pide su ayuda.
               Dios se alegra al perdonar los pecados y siempre es propicio. Uno de los varios pasajes hechos favoritos por mucha gente,  de la Biblia, es el Salmo 31:19-20, ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en tu Tabernáculo a cubierto de lenguas contenciosas.
                ¡Piensa en ello! Primero Dios dice que debemos creer que Él recompensa nuestra fe, entonces, el salmista nos dice: "Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen... y los que confían en Ti.” Dios cuenta con un inmenso almacén de bondad, bondad reservada para su pueblo, no sólo cuando nos encontremos en su gloria, sino para ahora ¡en nuestro diario caminar!
                Nuestra oración primaria en este tiempo, debería ser esta: "Señor, te comprometiste a premiar mi fe si confío en ti delante de los hijos de los hombres. Necesito lo que prometiste. Necesito nuevas fuerzas y nuevas esperanzas. Necesito más de la paz que sobrepasa todo entendimiento. Señor, sólo te pido lo que has prometido. No hay bondad más alta que tener una nueva manifestación de tu dulce presencia. Esto es lo que deseo como mi recompensa.”
               Y ponle punto final a esas oraciones lastimeras que suelen decir cosas tales como: “Señor, si es tu voluntad que yo sea feliz…” ¡Claro que es la voluntad de Dios que tú seas feliz! ¿Lo dudas, acaso? ¿Qué clase de Dios supones que tienes? ¿Acaso todavía estás viendo a ese Dios rudo, cruel y castigador que te presentaron en tu infancia? Dios es tu Padre, y no conozco padre alguno entre los hombres imperfectos, (Salvo los delincuentes o enfermos), que se olviden de sus hijos y miren con indiferencia como ellos sufren.









4/11/2014

Guardados

               Nada contribuye más eficazmente a animarnos a venir al trono de la gracia que recordar las bondades de Dios para con nosotros en el pasado. Si no hubiésemos sido enseñados a creer a partir de las experiencias del pasado, nuestra fe sucumbiría ante la adversidad y el dolor ahogaría nuestro corazón.
               Estas experiencias nos ayudan a creer que Él escuchará las oraciones de su pueblo y que siempre, tal como lo hizo con compasión en el pasado, lo hace hoy y lo hará en el futuro.
               ¿Qué ha hecho Dios por ti en el pasado? ¿Cuál es la historia de tu caminar con Él en los últimos años? ¿Acaso no ha mantenido Él su Palabra? ¿Alguna vez Él ha dejado de cumplirla?
               ¿No volverás a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti? (Salmo 85:6).
               Esta ha sido nuestra oración: "¡Señor, hazlo de nuevo! ¿Avivamiento? Hazlo de nuevo. ¿Fuerza, refrigerio del Espíritu Santo? ¡Señor, hazlo otra vez! ¿Los milagros del pasado? ¡Señor, hazlo otra vez! "
                Vete de vuelta directamente a la Ley y oye lo que se revela de Su naturaleza: Y el Señor pasó por delante de él, y exclamó: El Señor, el Señor Dios, misericordioso y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado... (Éxodo 34:6-7).
               ¡Eso es lo que Dios fue, es y será! Dios te ha guardado hasta hoy, ¿Por qué habría de apartarse de ti ahora? ¡Bendito el que confía en el Señor!










4/08/2014

Lágrimas

               La Biblia declara enfáticamente que ni una lágrima de los hijos de Dios cae al suelo. David dijo, pon mis lágrimas en tu redoma: ¿No están ellas en tu libro? (Salmo 56:8).
               Para Dios, las lágrimas de los santos son tan preciadas que las conserva. Si Dios preserva mis lágrimas, entonces ¿No me protegerá a mí? El hecho de que Dios guarde todas nuestras lágrimas suena demasiado maravilloso como para creerlo.
               Y lo que me impresiona aún más de ello es pensar que si Él cuenta cada una de mis lágrimas, entonces cuán preciosa será mi sangre para Él, mi vida y mis necesidades.
               Hasta que contemos con la convicción en nuestras mentes de que Dios se percata de manera especial de todas y cada una de las aflicciones que sufrimos, será imposible obtener la confianza necesaria para creer que Él tiene nuestras lágrimas en su redoma.
               ¿Podemos creer esta verdad: que el Dios que ha contado los cabellos de nuestra cabeza y conserva cada una de nuestras lágrimas se interpondrá a favor nuestro? 
               Escucha esta palabra en tu espíritu: Cada lágrima que has derramado sobre los pecados del pasado, cada lágrima derramada en tiempos de tribulación y estrés; cada lágrima derramada por las almas perdidas está escrita en su libro.
               Tu puedes decir, "Yo no lloro, rara vez derramo una lágrima". Creo en las lágrimas del alma que sólo Dios ve en nuestro interior, lágrimas silenciosas a menudo encubiertas en momentos de dificultad y necesidad. ¡Ni una sola de sus lágrimas se ha perdido! Ni una sola ha sido en vano. ¡Creer en Dios es creer en esta increíble verdad!









4/04/2014

Siervo

               Los caminos de Dios parecen ser paradojas para la mente humana. Él dice, Para tener vida, debes de morir. Para encontrar tu vida, debes perderla. Para ser fuerte, primero debes ser débil.” De todas las paradojas, una de las más grandes es ésta: “Para ser verdaderamente libre, debe de ser atado”. Para alcanzar la más alta libertad en Dios, uno debe de rescindir de todos sus derechos y convertirse en un siervo del Señor Jesucristo para toda la vida. Hay una gloriosa esclavitud de amor que lleva hacia la forma más alta de libertad y liberación. Es un sometimiento voluntario que nace del amor y del cariño que a su vez causa que uno considere la servidumbre superior a ser considerado hijo.
               En un tiempo cuando el pueblo de Dios está obsesionado con reclamar sus derechos y enfocado en las bendiciones del Señor y sus beneficios, nos sería de gran provecho permitir que el Espíritu Santo abra nuestros ojos para ver un lugar en Dios que está más allá de todo lo que hemos descubierto hasta ahora. Está en el perfecto orden divino el recibir todas las cosas buenas que vienen de la mano de Dios y ningún hijo del Señor debería sentirse culpable de recibir las bendiciones y beneficios derramados sobre él.
               Pero necesitamos ver que hay algo mejor que bendiciones y prosperidad, algo mucho más gratificante que todos los otros múltiples beneficios que él nos da diariamente. Un siervo es alguien que ha entrado en una calidad suma de servicio con su amo. Esto está hermosamente descrito en el siguiente pasaje de las Escrituras:
               Si compras un siervo hebreo, seis años servirá, pero al séptimo saldrá libre, de balde. Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, su mujer saldrá con él. Si su amo le dio una mujer, y ella le dio hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y el saldrá solo. Pero si el siervo dice: ‘Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; no quiero salir libre’, entonces su amo lo llevará ante los jueces, lo arrimará a la puerta o al poste, y le horadará la oreja con lesna. Así será su siervo para siempre (Éxodo 21:2-6).
               Este pasaje es mucho más que una representación de lo que establece Dios respecto a los siervos y los amos. Aquí se expone claramente al Señor Jesucristo como siervo. Cristo es el amo en este pasaje y nosotros somos los siervos cuya libertad ha sido comprada. La cruz es el sabático, el año de libertad para todos los prisioneros, cautivos, siervos, y sirvientes, y nosotros que fuimos vendidos bajo la Ley, ¡hemos sido puestos en libertad por la gracia! Hemos sido liberados del pecado pero somos siervos para Cristo por la eternidad y por decisión propia.
               Es muy difícil de entender en la cultura occidental, pero es una verdad irrenunciable si es que te quieres auto denominar como cristiano.


 





4/01/2014

Permanecer

               Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la Gloria del Señor, somos transformados de Gloria en Gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor (2 Corintios 3:18).
               ¡Nos convertimos en lo que observamos! El foco de nuestra atención esparce su influencia durante toda nuestra vida. Lo que contemplamos con nuestros ojos espirituales, nos obsesiona - ¡se apodera! Pablo eligió ser obsesionado con Cristo. El Salvador llegó a ser objeto exclusivo de sus pensamientos, de su predicación, de su doctrina.
               Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado (1 Corintios 2:2). Él mantuvo sus ojos en la cabeza del cuerpo y no en los problemas del mismo. El deseo de Dios para nosotros es que nos vistamos con la presencia de Cristo.
               ¿Quieres tú victoria sobre el pecado y ser librado de todo el poder del enemigo? Entonces ora diligentemente por una manifestación de la presencia de Cristo. Si  lo haces en serio, los amorosos ojos de Cristo te derretirán y te llevarán a un lugar de quebrantamiento y contrición. Esa misma presencia tierna del Señor llegará a ser el corazón y la vida de tu propia alma. Tú no querrás salir de Su presencia. Tú te recostarás sobre Su brazo y todo temor desaparecerá, y será reemplazado por un descanso y una paz perfecta.
               Revestido del glorioso poder de Su presencia, tú puedes enfrentar al pecado y a Satanás. La Palabra de Dios promete, El vencedor será vestido de vestiduras blancas, y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles (Apocalipsis 3:5).
               La iglesia va en los últimos días como una mujer vestida del sol… (Apocalipsis 12:1). ¡Este es Cristo, nuestro vestido blanco! Nos hemos vestido de Cristo y estamos permaneciendo en Su presencia por encima de todo principado y potestades. En realidad esto no es complicado.
               De hecho, podemos resumirlo en cuatro palabras: ¡PERMANECE CERCA DE JESUS! Vive en su presencia y por fe toma asiento junto a Él en los lugares celestiales. Contémplalo mientras Él permanece a la diestra del Padre para beneficio tuyo y nada te podrá ser un estorbo. Tú estarás por encima de todo y así como Esteban, podrás contemplarlo en el cielo .