Dice
la Biblia que para Dios, mil años es como un día, y un día como mil años. Bajo
esa perspectiva de eternidad, ¿Qué importancia puede tener un lapso medido por
reglas humanas de trescientos sesenta y cinco días? Ninguna, absolutamente
ninguna. Sin embargo, los creyentes estamos de embajadores en un planeta que
mide sus tiempos en base a estas reglas, así que si deseamos convivir con
excelencia con su marco social, deberemos incorporar algunas costumbres no
propias, siempre y cuanto ninguna de ellas esté reñida con nuestra fe.
Cada hermano tendrá absoluta libertad en Cristo, en estas celebraciones, de ser más o menos amable, más o menos legalista y más o menos amplio. Nadie va a decirnos que entre esta noche y mañana, por producirse un cambio de año, tenemos libertad para pecar. Los creyentes genuinos no necesitamos que nadie nos lo diga nunca más; ya lo sabemos y es nuestra absoluta responsabilidad cumplimentarlo.
Pero tampoco nadie, en el nombre de un Dios que de ninguna manera es triste o melancólico, nos puede decir que se nos prohíba sentir alegría por todo lo vivido en este 2012 que concluye, donde pudimos servir con excelencia a nuestro Señor, o bien porque nos hayamos quedado con alguna asignaturas pendientes. Si alguien rotulara a ese balance como mundano, ese alguien no ama a Dios más que tú o yo; ese alguien simplemente está cautivado por la religión, con sus reglas, demandas, permisos y prohibiciones.
No es eso de lo que hablaba Jesús. Es más que obvio que no va a producirse ningún cambio sustancial entre el último segundo del 2012 y el primero del 2013. De hecho, es algo que no se produce al unísono en todo el mundo, sino que va modificándose conforme al lugar geográfico que cada sitio ocupe. Quizás cuando tú estés leyendo esto en un lugar de la tierra, en otro ya estén recibiendo al año nuevo. Buen momento para recordar que, lo único que todo el planeta verá al unísono y vivirá al unísono, es el momento de la Segunda Venida del Hijo del Hombre.
Eso en nuestro sentir espiritual. En lo estrictamente humano, voy a tomar algo que me enviaron. Entre toneladas de buenos deseos, pensamientos célebres inteligentes y no tan célebres ni tan inteligentes, extraje esto para compartirte y hacerlo de alguna manera eje de nuestra oración básica: Se trata de La Piedra y el Hombre.
“El distraído, tropezó con ella, el violento la utilizó como proyectil, el emprendedor, construyó con ella, el campesino, cansado, la usó como asiento, Drummond la poetizó, David la utilizó para derrotar a Goliat, y Michelángelo, le sacó la más bella de las esculturas. En todos los casos, la diferencia no estuvo en la piedra, sino en el hombre… El año que viene, será el mismo para todos, depende de nosotros lo que hagamos con él.”
Si vas a vivir el 2013 mayoritariamente conforme a los rudimentos del mundo, ese año será bueno, regular o malo. Pero si vas a vivirlo conforme al Espíritu Santo de Dios morando en ti, que el 2013 haga lo que quiera; lo tuyo siempre será victoria. Si lo aceptas y lo crees, ¡Sólo si lo crees!, di “Amén” ahora, o calla para siempre.
Los amo, hermanos; gracias por estar a diario allí, compartiendo lo que nuestro Padre nos regala y devolverlo con unción y excelencia. Para cada uno, el saludo individual: Te amo y te bendigo en el Señor; NESTOR.-
Cada hermano tendrá absoluta libertad en Cristo, en estas celebraciones, de ser más o menos amable, más o menos legalista y más o menos amplio. Nadie va a decirnos que entre esta noche y mañana, por producirse un cambio de año, tenemos libertad para pecar. Los creyentes genuinos no necesitamos que nadie nos lo diga nunca más; ya lo sabemos y es nuestra absoluta responsabilidad cumplimentarlo.
Pero tampoco nadie, en el nombre de un Dios que de ninguna manera es triste o melancólico, nos puede decir que se nos prohíba sentir alegría por todo lo vivido en este 2012 que concluye, donde pudimos servir con excelencia a nuestro Señor, o bien porque nos hayamos quedado con alguna asignaturas pendientes. Si alguien rotulara a ese balance como mundano, ese alguien no ama a Dios más que tú o yo; ese alguien simplemente está cautivado por la religión, con sus reglas, demandas, permisos y prohibiciones.
No es eso de lo que hablaba Jesús. Es más que obvio que no va a producirse ningún cambio sustancial entre el último segundo del 2012 y el primero del 2013. De hecho, es algo que no se produce al unísono en todo el mundo, sino que va modificándose conforme al lugar geográfico que cada sitio ocupe. Quizás cuando tú estés leyendo esto en un lugar de la tierra, en otro ya estén recibiendo al año nuevo. Buen momento para recordar que, lo único que todo el planeta verá al unísono y vivirá al unísono, es el momento de la Segunda Venida del Hijo del Hombre.
Eso en nuestro sentir espiritual. En lo estrictamente humano, voy a tomar algo que me enviaron. Entre toneladas de buenos deseos, pensamientos célebres inteligentes y no tan célebres ni tan inteligentes, extraje esto para compartirte y hacerlo de alguna manera eje de nuestra oración básica: Se trata de La Piedra y el Hombre.
“El distraído, tropezó con ella, el violento la utilizó como proyectil, el emprendedor, construyó con ella, el campesino, cansado, la usó como asiento, Drummond la poetizó, David la utilizó para derrotar a Goliat, y Michelángelo, le sacó la más bella de las esculturas. En todos los casos, la diferencia no estuvo en la piedra, sino en el hombre… El año que viene, será el mismo para todos, depende de nosotros lo que hagamos con él.”
Si vas a vivir el 2013 mayoritariamente conforme a los rudimentos del mundo, ese año será bueno, regular o malo. Pero si vas a vivirlo conforme al Espíritu Santo de Dios morando en ti, que el 2013 haga lo que quiera; lo tuyo siempre será victoria. Si lo aceptas y lo crees, ¡Sólo si lo crees!, di “Amén” ahora, o calla para siempre.
Los amo, hermanos; gracias por estar a diario allí, compartiendo lo que nuestro Padre nos regala y devolverlo con unción y excelencia. Para cada uno, el saludo individual: Te amo y te bendigo en el Señor; NESTOR.-

















