3/24/2016

Descansar es Confiar

              El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, lo ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. (1 Juan 5:10). Considera todos los terribles pecados de Israel cometidos en el desierto, murmuraciones, reclamos, idolatría, ingratitud, rebelión, sensualidad. Sin embargo ninguno de ellos provocó la ira de Dios. ¡Fue su incredulidad la que enojó a Dios!
               Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? (Números 14:11). Dios le dijo a Moisés, “Este pueblo cree mentiras después de todo lo que he hecho por ellos! He realizado milagros tras milagros, los he librado vez tras vez. ¿Cuándo finalmente confiarán y descansarán en mí?”
               Detente por un momento y medita en todas las cosas que Dios ha hecho por ti: Él te ha guardado, ha contestado oración tras oración. Él te ha acompañado en todas tus crisis. Él te ha sacado de todas tus pruebas, te ha alimentado con maná del cielo, ha hecho por ti cosas que van más allá de milagros. Durante treinta y ocho largos años, Israel olvidó la Palabra de Dios y sus milagros. Y debido a que cayeron en murmuraciones e incredulidad, Dios exclamó,...los heriré de mortandad y los destruiré... (Verso 12).
               Él le dijo a Moisés, “¡Me rindo con mi pueblo porque éste nunca llegará a confiar en mí!” Cuando Israel se encontraba en el lado victorioso del Jordán, Moisés hizo una declaración solemne: Mira, Jehová, tu Dios, te ha entregado la tierra: sube y toma posesión de ella, como Jehová, el Dios de tus padres, te ha dicho. No temas ni desmayes...No temáis ni tengáis miedo de ellos. Jehová, vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, peleará por vosotros....Pero ni aun así creísteis a Jehová, vuestro Dios...Cuando Jehová oyó la voz de vuestras palabras, se enojó e hizo este juramento: "Ni un solo hombre de esta mala generación verá la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres..." (Deuteronomio 1:21, 29-30,32, 34-35).
               Dios magnifica Su Palabra por encima de Su nombre. Él ejecuta cada palabra que pronuncia, y todas las cosas que le dijo a Israel son las mismas cosas que nos dice a nosotros. Yo te pregunto: ¿Acaso no incurriremos en Su ira si actuamos con incredulidad? Leemos Su Palabra y escuchamos todas Sus promesas desde el púlpito pero después nos paramos en un rincón y nos preocupamos porque no los vemos actuar inmediatamente como quisiéramos. Cuando no permitimos que su Palabra se ancle a nuestras almas, cuando escuchamos sus preciadas promesas y después actuamos como si hubiéramos sido abandonados, ¡exponemos a Dios como mentiroso!






3/18/2016

Dime Cómo Oras...

               El Nuevo Testamento está lleno de promesas que muestran cuánto Dios ama responder sobre abundantemente a las oraciones de Su pueblo. Una de las promesas más conocidas es la de Efesios 3:20. Todos la conocemos bien sin embargo pocos vivimos como si creyéramos en ella.
                Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros. Dios es capaz de responder a nuestras oraciones pero ¡Él quiere hacer algo por nosotros que va más allá de lo que podemos imaginar!
               Él quiere contestar no conforme a nuestras peticiones endebles sino con base en Sus riquezas y poderío. La Biblia nos dice que Él es proclive a contestarnos en abundancia: Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo... (Lucas 6:38).
               Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman». Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu... (1 Corintios 2:9-10).
               ...por medio de estas cosas nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de las pasiones. (2 Pedro 1:4).
               [Confía]... en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. (1 Timoteo 6:17). ¡Dios está prácticamente suplicándonos que le pidamos grandes cosas! A nosotros nos gusta llamarle a nuestro Señor “nuestro Rey” pero ¿Realizamos oraciones a la medida de la grandeza de nuestro Rey?
               Un rey tiene la obligación de cuidar a sus súbditos, y su gente lo honra al pedirle extensivamente, creyendo que él tiene todo lo que ellos necesitan y que él les proveerá abundantemente. ¡Tú no puedes llamar a Dios “rey” y después acusarlo de permitir que uno de sus súbditos siga en necesidad!

               ¿Has avergonzado a Dios con tus peticiones endebles? Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. (Malaquías 3:10).

3/14/2016

Hasta Que Sobreabunde

               
               Una de las frases más escuchadas en la iglesia es “¡Dios responde la oración!” Sin embargo ésta es una verdad a medias. La verdad es que “Dios responde la oración con más de lo esperado!” Oseas profetizó a Israel Ustedes que han caído por su pecado pero aún son pueblo de Dios. Llevad con vosotros palabras de súplica, volved a Jehová y decidle: Quita toda iniquidad, acepta lo bueno, te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios. (Oseas 14:2). 
               La oración de Israel fue simple. Todo lo que ellos le pidieron a Dios fue que quitara su pecado y que los recibiera con gracia. “¡Señor ten misericordia! Límpianos y recíbenos bajo Tu gracia.” ¡Dios no solamente los limpió y recibió con gracia sino que Él también añadió bendiciones que fueron más allá de su imaginación. 
               Yo los sanaré de su rebelión, los amaré de pura gracia, porque mi ira se apartó de ellos. Yo seré a Israel como rocío: él florecerá como lirio y hundirá sus raíces como el Líbano. Se extenderán sus ramas, su gloria será como la del olivo y perfumará como el Líbano. Volverán a sentarse a su sombra; serán vivificados como el trigo y florecerán como la vid; su olor será como de vino del Líbano (Oseas 14:4-7). 
               El rocío del cielo es la presencia del Señor. Hasta ese momento había sequía y todo se estaba desvaneciendo porque el favor del Señor se había apartado. Pero ahora, debido al arrepentimiento verdadero y a la oración proveniente de un corazón honesto, Dios dijo que Él traería vida a todo lugar. ¡Israel no solamente fue perdonado sino también revivido! 
               Ellos ahora estarían bien cimentados, expandidos y prosperados! Todo lo que ellos pidieron fue misericordia, perdón y aceptación. En su lugar, ¡Dios abrió las ventanas de los cielos y derramó sobre ellos bendiciones que ellos nunca esperaron recibir! ¡Dios respondió su oración sobreabundantemente!
                ¡Dios ha hecho lo mismo por ti! Cuando tú te arrepentiste, todo lo que te pidió a Dios fue un corazón limpio, perdón y paz. Sin embargo, observa cómo Él ha contestado tu oración rebasando tus peticiones: Él te dio un corazón hambriento -¡hambre por más de Jesús! 
               Él te dio ojos para ver y oídos para escuchar. Él te ha protegido del diablo malvado y ha inundado tu alma con esperanza, gozo y felicidad! ¡Tú solamente pediste ser salvo y limpio, y Dios ha derramado sobre ti bendición tras bendición! ¡Él te ha contestado sobreabundantemente! 



 



                              


3/06/2016

Alineados con Él

              Una de las lecciones más grandes que nosotros podemos aprender es que nuestra batalla nunca es con la gente. Ésta no es contra compañeros de trabajo, vecinos, o seres queridos que no han sido salvos - sino con Dios.
               Si tú alíneas todas las áreas de tu vida con Dios, todo lo demás se acomodará en su lugar. Cuando tú te encuentras en rectictud con Él- cubierto con la sangre de Cristo, sin pecado en su vida, y en oración constante- entonces ¡todos los demonios del infierno no pueden afectar lo que Dios quiere hacer! Él quiere que tú poseas fortaleza divina.
               Oseas dijo, Pleito tiene Jehová con Judá (Su pueblo) (Oseas 12:2). ¿Cuál es la controversia que Dios tiene con Su iglesia? ¡La pereza espiritual! Nosotros queremos milagros, bendiciones, liberación a ningún costo y sin ningún esfuerzo!
               ¿Quiénes en el pueblo de Dios hoy en día oran toda la noche, luchan, sollozan, claman al Señor como lo hizo Jacob? ¿Quién está tan determinado por agradar a Dios que se encuentra desesperado por ser librado de todo hábito, de toda lujuria- y clama y pelea con Dios hasta que Él rompa todas las cadenas?
               Oseas le dijo a Israel, “¡Todo lo que tú quieres es prosperidad y seguridad! Tú no estás dispuesto a tomar tu posición. ¡Tú no quieres vivir complaciendo a Jehová, sino a tí mismo!” Jacob era un guerrero desde el día en que nació. Él prevaleció “por su fortaleza” y ¡lo mismo debemos hacer tú y yo!
               ¡Nosotros tenemos Su fortaleza pero no la utilizamos! Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, obtendréis fortaleza y paciencia. (Colosenses 1:11). - ...para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu... (Efesios 3:16).
               ¡La iglesia de Cristo Jesús nunca va a poder ver lo que Dios tiene preparado hasta que Él vea que le buscamos diligentemente! La oración eficaz del justo puede mucho. (Santiago 5:16). Dios quiere que tú te acerques a Él pues te ama! Él te está diciendo, “¡Aquí está. Si tú lo quieres, ven y tómalo!” ¡Él quiere hacer de usted un soldado fuerte y preparado para formar parte de Su ejército!