7/29/2014

Garantía

               Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas (Éxodo 14:21). Ante los Israelitas se abrió un camino que los llevaría a la seguridad. En este momento crucial, Dios quería que su pueblo mirase a aquellas murallas de agua y creyese que él mantendría el agua separada hasta que ellos pudieran llegar a salvo al otro lado. Para decirlo simplemente, Dios quería que su pueblo tuviese una fe que declarase, “Aquél que comenzó este milagro para nosotros, también lo terminará.
               Él ya nos ha demostrado que él es fiel. “Mientras miramos hacia atrás, vemos que todos nuestros temores fueron en vano. No debimos de haber temido cuando veíamos venir a los egipcios. Dios levantó un muro sobrenatural de oscuridad para protegernos de ellos, y no debimos de haber tenido miedo al escuchar sus amenazas toda la noche. Todo ese tiempo, Dios nos proveyó con una luz luminosa, mientras nuestros enemigos estaban enceguecidos por la oscuridad. También temimos en vano aquellos vientos feroces, cuando todo ese tiempo Dios estaba usándolos para abrirnos un camino de escape.
               “Vemos ahora que Dios sólo desea hacer cosas buenas para nosotros. Hemos visto su poder y su gloria para beneficio nuestro. Y ahora estamos determinados a no vivir más con temor. No importa si esos muros de agua se derrumban. Vivos o muertos, le pertenecemos al Señor.” Había una razón por la que Dios quería que Israel tuviese esa clase de fe en este momento. Ellos iban a enfrentar un viaje a través del desierto. Ellos soportarían privaciones, peligros y sufrimientos. Así que él dijo, “Yo quiero que mi pueblo conozca que yo les daré sólo lo bueno. No quiero que estén con miedo de que vayan a morir cada vez que enfrenten el peligro. Yo quiero un pueblo que no le tenga temor a la muerte, porque ellos conocen que soy de confiar en todas las cosas.”
               Un verdadero adorador no es alguien que baila después que ha ganado la victoria. No es la persona que canta alabanzas a Dios una vez que el enemigo ha desaparecido. Eso es lo que los Israelitas hicieron. Cuando Dios partió el Mar Rojo y llegaron al otro lado, ellos cantaron y bailaron, alabaron a Dios y pregonaron su grandeza. Pero, tres días más tarde estas mismas personas murmuraron enojados contra Dios, en Mara. ¡Estos no eran adoradores – sólo eran gritones superficiales!
               Un verdadero adorador es aquél que ha aprendido a confiar en Dios durante la tormenta. La adoración de esta persona no está sólo en sus palabras, sino en su manera de vivir. Su mundo está con calma en todo momento, porque su confianza en la fidelidad de Dios es inamovible. Él no está temeroso del futuro, porque él ya no tiene temor a morir. Yo oro para que todos aquellos que lean este mensaje, puedan decir en medio de su tormenta: “Sí, puede ser que continúe enfrentando otra noche oscura, tormentosa. Pero yo he probado que Dios es fiel. No importa lo que venga, yo descansaré en el amor que él me tiene.”

 









7/22/2014

Adoradores

               El libro del Éxodo, en el capítulo 14,  describe un momento increíble en la historia de Israel. Los israelitas acababan de salir de Egipto bajo la dirección sobrenatural de Dios. Y ahora estaban siendo perseguidos arduamente por el ejército de Faraón.
               Los israelitas fueron guiados a un valle rodeado por montañas en ambos lados, y delante de ellos estaba el mar amenazador. Todavía no lo sabían, pero estas personas estaban a punto de experimentar la noche más oscura, más tormentosa de sus vidas.
               Ellos enfrentaron una noche de pánico y desesperación que los probaría hasta el fin de sus límites. Yo creo que este pasaje de las Escrituras, independientemente de su revelación más profunda, nos muestra cómo Dios convierte a su pueblo en adoradores.
                Verdaderamente, ningún otro capítulo en la Biblia demuestra esto más fuertemente. Mira, los adoradores no se hacen durante los avivamientos, o en los tiempos soleados y buenos, o en periodos de victoria y salud.
               Los adoradores de Dios se hacen durante las noches tormentosas y oscuras. Y la manera en que respondemos a nuestras tormentas determina la clase de adoradores que somos.
               En la carta a los Hebreos, capítulo 11, se nos da esta imagen de Jacob durante su vejez. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José y adoró apoyado sobre el extremo de su bastón (Hebreos 11:21).
               ¿Por qué se lo muestra a Jacob de esta manera en sus últimos días? Jacob sabía que su vida había llegado al final. Por eso lo vemos dando su bendición a sus nietos. Así que, ¿Qué hace Jacob al mirar hacia atrás, a los eventos de su vida?
               Él es movido a adorar. Ni una palabra dice este hombre. Y así, mientras él se apoyaba en su bastón, maravillado ante la vida que Dios le había dado [él] adoró. Jacob adoró a Dios en ese momento porque su alma estaba tranquila.
               Él había probado sin lugar a ninguna duda la fidelidad de Dios. Y ahora el patriarca concluyó, “No importa en cuál batalla yo he estado, Dios ha demostrado que me es fiel. Él siempre ha sido fiel. Oh Señor, Dios Todopoderoso, ¡Yo te adoro!” 


 






7/18/2014

Tormenta

               En medio de la prueba, Dios le dijo a Israel que hicieran tres cosas: No temáis. Estad firmes. Ved la salvación de Jehová Su llamado para Israel fue, “Voy a pelear por ustedes. Simplemente manténganse quietos. Estén callados y déjenlo todo en mis manos. Ahora mismo, estoy haciendo un trabajo en lo sobrenatural. Todo está bajo mi control. Así que no entren en pánico. Confíen que estoy peleando contra el diablo. Esta batalla no es de ustedes” (Éxodo 14:13-14).
               Pronto el atardecer cayó sobre el campamento. Este era el comienzo de la noche tormentosa y oscura de Israel. Pero también era el comienzo del trabajo sobrenatural de Dios. Él envió un ángel protector impresionante para que se colocara entre su pueblo y el enemigo. Yo creo que Dios todavía envía ángeles protectores para acampar alrededor de aquellos que lo aman y le temen. El Señor también movió la nube sobrenatural que le había dado a Israel para guía. La nube súbitamente se cambió del frente del campamento de Israel a la retaguardia y surgió como una pared negra oscura ante los Egipcios. Al otro lado, la nube proveyó una luz sobrenatural, dándole a los Israelitas una visibilidad clara toda la noche. Aunque el ejército del Faraón estaba en una oscuridad total, ellos todavía podían alzar sus voces. Y toda la noche ellos lanzaban amenazas y mentiras.
               Este aluvión de mentiras sacudió el campamento de Israel aquella noche oscura. Pero no importaba cuánto gritaba el enemigo sus amenazas. Un ángel montaba guardia protegiéndolos, y Dios había prometido a su pueblo que él los sacaría adelante. Apreciado hermano mío, si tú eres un hijo de Dios comprado con la sangre, él ha puesto un ángel guerrero entre ti y el diablo. Y él te manda a ti, de igual manera que lo hizo con Israel, “No temas. Está firme. Cree en mi salvación.”
               Satanás puede que venga contra ti vociferando amenazas malvadas. Pero en ningún momento durante esa noche oscura y tormentosa, podrá el enemigo destruirte. Nunca olvides que dice la palabra, el enemigo no ES un león rugiente; dice que anda COMO león rugiente. Esto significa que sólo imita. Moisés extendió su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirara por medio de un viento recio oriental que sopló toda aquella noche (Éxodo 14:21). La tormenta de viento que Dios envió fue tan poderosa, que comenzó a partir las olas del mar: Un viento recio oriental…Así se secó el mar y las aguas quedaron divididas (14:21).
               La palabra hebrea que se traduce aquí como viento, significa “exhalar violento”. En otras palabras, Dios exhaló y el agua se congeló en paredes. El campamento de carpas de Israel debió de haberse sacudido ferozmente cuando esos torrentes soplaron a través del campamento. ¿Por qué permitió Dios que Israel pasara toda una noche tormentosa, cuando él bien pudo haber hablado una simple palabra y calmado los elementos? Qué tormenta debió de haber sido. Y qué tiempo aterrorizante para Israel. Yo te pregunto, ¿Qué estaba Dios haciendo aquí? ¿Por qué Dios permitió que esa terrible tormenta continuara toda la noche? ¿Por qué no le dijo a Moisés que tocase las aguas con su manto, y que partiera las olas sobrenaturalmente? ¿Qué razón tendría Dios en permitir que esa terrible noche aconteciera?
               Había sólo una razón: El Señor estaba haciendo adoradores. Dios estaba trabajando todo el tiempo, usando esa tormenta terrible para hacer un camino para que su pueblo saliera de la crisis. Pero los Israelitas no podían ver esto en ese momento. Muchos estaban escondidos en sus carpas, pero aquellos que salieron afuera presenciaron un espectáculo glorioso de luces. Ellos también contemplaron la gloriosa vista de las olas montándose, y las poderosas paredes de agua levantándose para formar una senda seca que atravesaba el mar. Cuando las personas vieron esto, ellos debieron de haber gritado, “Miren, Dios ha usado el viento para hacer un camino para nosotros. “¡Alabado sea el Señor!”


 





7/15/2014

Gozo

               Durante este último mes, gente de los distintos países participantes de la Copa del Mundo de Fútbol disputada en Brasil, sufrió y gozó con sus alternativas. Los que ayer rieron, hoy lloraron. Los que ayer esperaron, hoy rieron. Así es la conducta emocional humana. Así también son miles de hermanos que, por espacio de este mes, abandonaron casi todas las cosas de Dios para dedicarse a las de la pelota, al balón de fútbol. Sin embargo, déjame decirte que hay un verdadero gozo que está por encima de todos estos gozos pasajeros y efímeros.
               Nosotros que conocemos la justificación de Cristo, no podemos vivir como aquellos que no tienen esperanza. Hemos sido bendecidos tanto con el amor de Dios, como también el temor de Dios. Y su deseo para con nosotros en los tiempos oscuros y más terribles es obtener su gozo y alegría. Aun cuando vemos juicio cayendo alrededor nuestro, debemos cantar y regocijarnos con júbilo – no porque el juicio ha llegado, sino que lo hacemos aun cuando hay juicio.
               Isaías 51:11 comienza con la palabra Ciertamente, que significa “a la luz de lo que acabo de decir.” ¿Qué es lo que Dios ha dicho aquí? Él le ha recordado a su pueblo, [Yo] el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos (Isaías 51:10), que significa, “Yo todavía soy el Señor, el de tiempos antiguos, el que hace milagros. Y mi brazo sigue siendo fuerte para librarte.” Así que, ¿qué es lo que Dios quiere que su pueblo conozca a la luz de esta verdad? Él lo dice todo en un verso, Isaías 51:11: Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sion cantando.
               En otras palabras: “Voy a tener un pueblo que vuelve a mí con confianza, fe y certeza. Ellos quitan sus ojos de las condiciones que los rodean. Y ellos reciben de vuelta su canción alegre.” Y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas. El gozo que el pueblo de Dios experimenta no será sólo por un domingo en la mañana, o una semana o un mes. Durará a través de los años, a través de los tiempos difíciles, aún hasta el final.
               Tendrán gozo y alegría. Dios miró a través de los tiempos y dijo: “Voy a tener un pueblo que obtendrá alegría, que la tomará y la poseerá. La agarrarán, y será de ellos.”  Y huirán el dolor y el gemido. Esto no significa que todo nuestro sufrimiento terminará. Significa que nuestra confianza en el Señor nos pone por encima de cada dolor y prueba. Tales cosas no podrán robarnos de nuestra alegría y felicidad en Cristo.





            

7/08/2014

¡Pelea!

La resurrección de Cristo fue precedida por un periodo corto de sufrimiento. ¡Nosotros morimos! ¡Nosotros sufrimos! Hay dolor y sufrimiento. Nosotros no queremos sufrir ni ser heridos. Queremos ser librados sin sufrir dolor, queremos que algo sobrenatural suceda. 
“Hazlo Señor”, oramos, “porque soy débil y siempre lo seré. Hazlo mientras continúo en mi camino, esperando que me liberes sobrenaturalmente”. 
Podemos culpar a los demonios de nuestros problemas. Buscamos a un hombre de Dios y esperamos que él pueda echar fuera al demonio para que podamos continuar nuestro camino sin dolor ni sufrimiento. 
¡Ya está! Ahora entramos a una vida pacífica de victoria. Queremos que alguien imponga sus manos sobre nosotros para echar fuera toda la sequedad. Pero la victoria no siempre llega sin sufrimiento y sin dolor. 
Mira a tu pecado. Encáralo. Sufre lo que tengas que sufrir, así como Jesús lo hizo. Entra al sufrimiento de Jesús. Por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría. El amor de Dios demanda una decisión. 
Si Dios nos librara sobrenaturalmente de cada batalla sin dolor ni sufrimiento, abortaría todos nuestros problemas y tentaciones; No habría libre albedrío ni pruebas como de fuego. Sería Dios imponiendo su voluntad sobre los hombres. 
El elige venir a nosotros en nuestra sequedad y mostrarnos cómo puede convertirse en el camino a una nueva vida de fe. La voluntad de Dios muy a menudo es que suframos sequedad y aun dolor. 
De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador y hagan el bien (1 Pedro 4:19). 
¡Gracias a Dios, el sufrimiento siempre es el periodo corto antes de la victoria final
Pero el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca  (1 Pedro 5:10).

7/01/2014

Búsqueda

               Es indudable; debemos mantener una vida de oración para poder superar la sequedad espiritual. ¿Por qué no oramos como deberíamos de hacerlo? Sabemos que todas nuestras cargas pueden ser levantadas cuando nos encerramos con él.
               La voz del Espíritu Santo nos sigue llamando a la oración, “¡Ven!” Venga al agua que satisface a la sed del alma. Venga al Padre, que se compadece de sus hijos. Venga al Señor de la vida, el cual promete perdonar cada pecado cometido.
               Venga a Aquél que rehúsa condenarlo o abandonarlo o esconderse de ti. Podemos tratar de escondernos de Dios debido a culpa o condenación, pero él nunca se esconde de nosotros.
               Venga confiadamente a su trono de la gracia, aun cuando tú hayas pecado y fallado. Él perdona al instante a aquellos que se arrepienten con una tristeza devota. Tú no tienes que pasar horas ni días en remordimiento y culpa, ni tienes que ganarte nuevamente su favor de vuelta.
               Ve al Padre, dobla tus rodillas, abre tu corazón, y derrama tu agonía y dolor. Cuéntale a él tu soledad, tu sentimiento de abandono, tus miedos y tus
errores.
               Tratamos de hacer cualquier cosa menos orar. Leemos libros, buscamos fórmulas y guías. Buscamos amigos, ministros, y consejeros, buscando en todos lados una palabra de aliento o de consejo. Buscamos mediadores y nos olvidamos de aquél Mediador que tiene la respuesta para todo.
               Nada disipa la sequedad y el vacío tan rápidamente como una hora o dos de estar encerrados con Dios. Nada puede tomar el lugar de orar al Padre en ese lugar secreto y apartado. Esa es la solución para cada época seca.
                Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, ríos sobre la tierra seca. Mi espíritu derramaré sobre tu descendencia, y mi bendición sobre tus renuevos (Isaías 44:3).