10/29/2014

Ancla

               La cual tenemos como ancla del alma, segura y firme, y que penetra hasta dentro del velo (Hebreos 6:19).
               El ancla a la cual se refiere este pasaje de la Escritura es la esperanza; no la esperanza de este mundo incrédulo y a veces hasta malvado, sino la esperanza fundamentada en el juramento de Dios de guardar, bendecir y gobernar sobre aquellos que confían en Él.
               Sólo esta esperanza es nuestra ancla en la tormenta que cae sobre la tierra en este momento. Una tormenta que tiene muchas facetas y que en cada región, en cada nación, en cada casa y en cada vida toma formas diferentes.
                El escritor de Hebreos advirtió: No os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas (6:12).
               Dios hizo un juramento a los "herederos de la promesa," que son todos aquéllos que están en Cristo. Y que conste debidamente: acabo de decir lo que están en Cristo, no necesariamente los que van a tal o cual iglesia. En casos, son los mismos, en otros casos, en absoluto.
               Él hizo un juramento para poner fin a todos los esfuerzos -todas las dudas- de modo que ... tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros (6:18).
               Esta es nuestra esperanza: DIOS HA JURADO CUMPLIR SUS PROMESAS Y ES IMPOSIBLE QUE DIOS MIENTA. Él cumplió su palabra a Abraham y Él cumplirá su palabra a ti en la medida en que confíes en Él. Necesitamos un fortísimo consuelo en estos tiempos.
                Después de que todo ha sido dicho y hecho - y todos los sermones sobre esperanza han sido predicados- todo se reduce a esto: ¿Estamos dispuestos a encomendar todo en sus manos, a descansar en su Palabra y a permanecer de pie sin vacilar en el amor de Dios, totalmente convencidos de que sus promesas se cumplirán?
               ¡Tú puedes tomar esta clase de fe que va más allá del velo en el lugar santísimo! O, por el contrario, decidir que no es suficiente y continuar tu vida como la has estado viviendo hasta el día de hoy.








10/25/2014

Reacción

               Mirando a Jesús el autor y consumador de nuestra fe  (Hebreos 12:2).
               Si tú me preguntaras por lo que está sucediendo en el mundo en este momento, yo te respondería: "¡Todo lo que Jesús nos advirtió que sucedería en los últimos días!"
               Mi país, mi ciudad, están sacudidos, conmovidos por la inseguridad global, por el tremendo flagelo del narcotráfico y todo lo que ello conlleva y, un poco por razones profesionales y otro poco por razones políticas internas, los medios de comunicación casi se solazan con la difusión de estas noticias.
               Él advirtió que los corazones de los hombres desfallecerían de miedo al contemplar las cosas que suceden en la tierra. Advirtió de los terremotos en diversos lugares, de las naciones levantándose contra otras naciones y grupos étnicos contra grupos étnicos.
               Hemos vivido para ver el comienzo de todas las profecías del final de los tiempos cumpliéndose ante nuestros ojos. Considera Lucas 21:11: Grandes terremotos en diferentes lugares.
               ¿Qué dijo Jesús que hiciéramos nosotros al ver ocurrir todas estas cosas? Él dijo: Mirad hacia arriba, levantad vuestra cabeza (ojos), porque vuestra redención está cerca (21:28).
               Hermano, si tú amas a Jesús, no deberías estar sorprendido o temeroso. DIOS TIENE TODO BAJO CONTROL. Sí, temblamos al principio viendo y oyendo esas terribles noticias, pero es el momento de mirar a Jesús.
               Él nos trajo hasta aquí -Él es el autor de nuestra fe- y nos llevará hasta la línea de meta con esperanza y paz, sin importar lo que ocurra. Hoy no permitas que cualquier mala noticia debilite tu alma. Mira hacia arriba, mantén completamente tu enfoque en Jesús.
               Él viene muy pronto. Mantengamos firme la profesión de nuestra fe, sin vacilar, porque fiel es el que prometió (Hebreos 10:23). 


 





10/22/2014

Descanso

               David nos da una idea clara de la actitud de Jesús frente a la tormenta que se avecinaba. El habla proféticamente de Cristo, diciendo: Veía al Señor siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido (Hechos 2:25).
               El significado literal aquí es, "yo estaba siempre en Su presencia, contemplando su rostro." David citará a Jesús diciendo: Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, aun mi carne descansará en esperanza (2: 26).
               Aquí está el secreto: ¡Jesús mantuvo siempre al Padre delante de su rostro! Jesús continuamente buscó lugares secretos para estar a solas con su Padre. Y fue sólo después de estar en la presencia de Dios que Cristo salió a ministrar, plenamente convencido de que su Padre siempre estaba con él.
               "Él está a mi mano derecha y nada en esta tierra me podrá mover." Aquí la palabra griega para mover significa "agitado, sacudido o alterado." Jesús decía: "Ninguno de estos problemas, males o acontecimientos que vienen podrán destruirme o sacudir mi confianza. Mi Padre está en completo control".
               Hermanos, si vamos a enfrentar la tormenta que se avecina, entonces tenemos que estar preparados para que nada perturbe nuestro espíritu; y la única manera de hacerlo es pasar tiempo en la presencia del Padre contemplando su rostro. Tenemos que estar a solas con Él - de rodillas, experimentando su presencia, buscándole a Él- hasta que estemos completamente convencidos de que Él está a nuestra mano derecha.
               Dios nos está diciendo claramente: "No seas movido o agitado por nada de lo que ves. Mantén tus ojos enfocados en mí y conserva tu gozo”. Y, de acuerdo con David, Jesús declaró, Tú me llenas de alegría con tu rostro (Hechos 2:28).
               Es como si Cristo nos estuviera diciendo, "Yo afronté todo lo que vas a enfrentar en los últimos días de los tiempos. Tuve los mismos sentimientos de presagio, porque vi la tormenta que se avecinaba. Pero corrí a la presencia de mi Padre, y Él quitó de mí todas mis preocupaciones. Él me mostró el resultado de todo ello; y en su presencia encontré todo el gozo, la esperanza y el descanso que necesitaría para el final. Tengo paz y alegría porque he estado con Él. "
               Mi carne descansará en esperanza (2:26). 






10/18/2014

Confianza

               La preocupación de Dios es que su pueblo está siendo sacudido en su fe y que éste no confiará en Él en su tiempo de crisis. Hermanos, amigos, nuestro peor pecado es nuestra falta de voluntad para creer que Él va a hacer lo que prometió.
               Y eso le ofende más que el adulterio, la fornicación, las drogas y el abuso del alcohol o cualquier otro pecado de la carne. Su Palabra dice: El Señor sabe librar de tentación a los piadosos (2 Pedro 2:9). - Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir. (1 Corintios 10:13).
               Estos versos o son parte del evangelio o son mentiras. Si son parte del evangelio entonces debemos posicionarnos en ellos. Dios quiere que seamos capaces de decir: "Señor, si me muero permaneciendo y confiando en que tú me ves en medio de cualquier circunstancia, entonces déjame morir en la fe. Vivo o muerto, soy tuyo".
               No te preocupes por los vientos y las olas del infierno que apuntan hacia ti. No importa todo lo que venga contra ti. Nuestro Dios dice que Él es capaz de liberarte, y sabe cómo liberarte. Dios tiene el propósito de que tú y yo tengamos toda la alegría, la paz, la victoria y el descanso en nuestro caminar.
                Él está buscando hombres y mujeres que se levanten en contra de lo que vendrá en esta época oscura, siervos que se levantarán con calma y paz porque Cristo mora en ellos. Dios desea que tú puedas entrar en ese lugar de confianza.
               Él quiere que tú nunca más sientas miedo, sino que verdaderamente descanses en su poder y capacidad. Él sabe cómo te librará de todas las trampas, pruebas y tentaciones, si tú así lo deseas, si solamente confía en Él.


 












10/15/2014

Guerra

               Que hace cesar las guerras… (Salmo 46:9). ¡Qué buenas noticias para el hijo de Dios que se encuentra destrozado por una guerra que lleva en el alma! La batalla en tu alma es la batalla de Dios y sólo Él puede finalizarla. El Padre amoroso no permitirá que la carne ni el diablo te intimiden para ser derrotado.
               Tú guerra está definida claramente por Santiago, el cual escribió: ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones las cuales combaten en vuestros miembros? (Santiago 4:1). Estas pasiones incluyen codicia, orgullo y envidia. A través del tiempo, hombres santos de Dios se han hecho la misma pregunta, “¿Mientras esté vivo se acabará esta guerra de pasiones que hay en mí?”
               ¿No es esta la misma pregunta que le preguntan al Señor aquellos que lo aman completamente? La respuesta por supuesto es que la guerra debe terminar y terminará, y ésta será inevitablemente seguida por la paz más grande que tú hayas conocido. Pero ¿cómo termina la guerra y quién la finaliza? Si es tu batalla y tu obligación es terminarla, Dios deberá de mostrarte cómo hacerlo.
               Si es verdaderamente la batalla de Dios, entonces Él debe terminarla en su tiempo y a su manera – mientras tanto Él te dará paciencia en medio de la batalla, sabiendo que te ama a través de todo. La palabra griega usada por Santiago es stratenomai la cual se refiere a una batalla contra las tendencias carnales, un soldado en guerra. Esta palabra se deriva a su vez de stratia que significa ejército, una armada acampada.
               ¿No habló David de ejércitos acampados contra nosotros? Nuestras inclinaciones carnales vienen contra nosotros como un ejército, una armada demoniaca determinada a hacernos daño ocultamente y a mantenernos agitados, con la esperanza de hacer naufragar nuestra fe, atacando nuestras mentes con miedo e incredulidad. Si tú estudias la palabra hebrea que David usa como guerra en el Salmo 46:9, te causará un gran regocijo.
                Esta palabra es milchamah la cual significa alimentarse, consumir, devorar. Por tanto, aquí la Palabra nos está diciendo algo simplemente maravilloso: Dios va a detener al enemigo impidiendo que nos consuma o devore. Él no permitirá que las pasiones continúen alimentándose de nosotros ni que nos derroten. ¡Ten ánimo! Dios hará cesar nuestra guerra de pasiones. Esta batalla es de Dios – y Él nunca pierde.








10/11/2014

Meta

               ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Para qué estoy aquí? Preguntas estas que alguna vez, algunos de los hermanos que leen estas cosas, seguramente se habrá formulado en su intimidad. No te preocupes; todos en mayor o menor medida, nos hemos preguntado lo mismo en algún momento de nuestra vida de fe. Estamos injertados como una rama en Cristo, el cual es la vid (Romanos 11:17-19).
               El mismo poder que está en Él, nos habilita. El mismo Espíritu que lo vivifica, nos vivifica. El mismo lugar donde Él se sienta a la diestra de Dios, es el mismo lugar donde estamos por fe en el Espíritu. ¿Cómo sabemos que nuestros pecados son perdonados? ¡Sólo por fe! Debemos creer lo que Dios dice, y cuando lo hacemos, una gran paz en la mente se nos es dada. Igualmente es con su poder.
               Debemos aceptar lo que Dios dice, ¡Que su poder ahora actúa en nosotros, haciendo que queramos y hagamos por su buena voluntad! Y sólo podemos apropiarnos de este poder por fe. No podemos ir en búsqueda de comprobaciones técnicas o científicas. Debemos enfrentar nuestras debilidades con fe en que Él nos ayudará a hacer lo que ha mandado.
               El hombre paralítico que se levantó, caminó y llevó su lecho, es el tipo de creyente que tiene dominio sobre el pecado ¡Qué expresión del poder de Cristo es este hombre! Cuánta esperanza debió haber dado a todos aquellos que se encontraban impotentes y necesitados. ¿No es esto lo que Dios quiere hacer hoy día? ¿No está buscando vencedores que sentarán ejemplo para el mundo, mostrándole a la generación malvada cómo Cristo libera completamente del dominio del pecado?
               Los pecadores deben de ver creyentes que viven por encima de las lujurias y placeres de este mundo. Hombres que aman a sus esposas y son fieles; esposas que no engañan a sus maridos y son buenas madres y amas de casa; jóvenes que practican la pureza y separación de todo lo que contamina. Tenemos suficiente radios y televisión del evangelio, y cristianos afanados sacando provecho para sí mismos. Tenemos suficiente cruzadas, conciertos y reuniones de alcance.
               Tenemos más que suficientes planes, proyectos, programas, seminarios, libros, grabaciones, revistas y sermones. No estoy censurando todos estos trabajos. Sin embargo, de lo que no tenemos suficiente, son cristianos que verdaderamente muestren quién es Jesús. Hay una escasez de aquellos de los cuales se pueda decir, “¡Ahí va un cristiano que realmente expresa lo que Jesucristo es! ¡He ahí uno que no tiene nada qué promocionar, nada qué demostrar – sino a Cristo, resucitado y glorificado!
                ¡Ahí está un hermano, una hermana, que brilla con la belleza y la simpleza de Jesucristo, el Señor! ¡Ahí está uno que tiene lo que yo desearía tener – una realidad que no se puede negar!” ¡Esta debería de ser la única meta en nuestras vidas! Realizar el propósito de Dios – ¡ser un testigo que expresa la plenitud y totalidad de Cristo!


 



10/08/2014

Desánimo

               Cuando estamos heridos, cuando nos sentimos solos, temerosos, y abrumados por las circunstancias que van más allá de nuestro control – rápidamente nos apartamos de la única fuente de paz y victoria, y buscamos maneras y recursos humanos. ¡Qué trágico! Sabemos que Dios está todavía en el trono esperando que lo llamemos.
               Sabemos que la respuesta a todas nuestras necesidades se encuentra sólo en Dios, cuando nos encerramos con él. Aún lo confesamos a nuestros amigos espirituales, “¡Yo sé que tengo que orar! ¡Sé que Dios tiene la respuesta! ¡Sé que necesito derramarlo todo ante su presencia!” La peor clase de desánimo es entregarnos al miedo y desesperación mientras ignoramos la majestuosidad y fidelidad de un amoroso Padre. Dios le dijo a Israel,…
               Os he hablado desde el cielo…en todo lugar donde yo haga que se recuerde mi nombre, vendré a ti y te bendeciré (Éxodo 20:22, 24). Pero Israel respondió, Dios se ha olvidado (de ser misericordioso) (Salmo 10:11).  - Pero Sión ha dicho: Me dejó Jehová, el Señor se olvidó de mí (Isaías 49:14).
               ¿Eres tú un cristiano desanimado? Tú lo eres, si ignora las majestuosas promesas del Señor y dudas que Dios haga lo que Él dice. Él ha prometido, ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? ¡Aunque ella lo olvide, yo nunca me olvidaré de ti! He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros (Isaías 49:15-16)
               Tú estarás deprimido si continúas llevando cargas innecesarias de culpabilidad, temor, soledad, ansiedad, e inquietud, simplemente porque tú rehúsas descansar en las grandes y preciadas promesas del Señor. Dios no se está burlando de sus hijos cuando les promete, Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Romanos 8:28).
               Dios no está mintiendo cuando promete, Los ojos de Jehová están sobre los justos y atentos sus oídos al clamor de ellos…Claman los justos y Jehová oye y los libra de todas sus angustias (Salmo 34:15 y 17).
               No nos impacientemos actuando de acuerdo a nuestros sentimientos. Cuando nos metemos en problemas y clamamos a Dios por misericordia y ayuda, todo el cielo se moviliza en beneficio nuestro. Si el Señor nos dejase ver en el mundo espiritual para contemplar las cosas buenas que él está preparando para aquellos que claman a él y confían en él, sería un espectáculo increíble para nuestros ojos.


 



10/04/2014

CUATRO MILLONES

Tal como habrás podido observar al pie de nuestra página de inicio, hemos superado la barrera de los cuatro millones de visitas desde que estamos en el aire cibernético. Cuatro millones son muchas, sin dudas, pero no necesariamente lo que parece a simple vista, cuidado.
Porque no estamos hablando de cuatro millones de personas que han visitado nuestra Web, estamos hablando de cuatro millones de “clic” de ingresos, lo que implica que se trata de gente que todos los días ingresa una, dos y hasta más veces y queda registrada.
Sin embargo, un análisis estadístico serio de estos cuatro millones de ingresos, nos estaría arrojando una cifra para nada desechable en cuanto a la “población estable” de este sitio Web. Algo así como entre treinta y cinco y cuarenta mil personas serían las que día tras día, una vez unas y otra vez otras, entran, leen, escuchan, estudian, se nutren.
Estaríamos hablando, si lo quieres llevar al terreno de las tradiciones eclesiásticas, de una especie de congregación virtual con treinta y cinco o cuarenta mil miembros. Eso es para dar gloria a Dios y para celebrar, sin dudas.
Y mucho más si son miembros de una iglesia que no tiene un líder que les dice lo que tienen que hacer, que no les demanda nada y que no pretende hacerse dueño de sus vidas privadas, tal el uso y costumbre de las congregaciones tradicionales.
Yo pongo mi nombre y apellido detrás de cada cosa publicada simplemente por responsabilidad o como mero punto de referencia, pero de ninguna manera me hago propietario de todo, ni aspiro a derechos de autor sobre asuntos donde el único autor es el Espíritu Santo.
Y acepto ser ese referente donde los más jóvenes o los más nuevos pueden mirarse, porque me conozco y tengo total certeza que eso no los llevará a ninguna hecatombe. Jamás estuve aquí con la intención de fundar un nuevo movimiento (Que yo lideraría, obviamente), ni tampoco para esmerilar prestigios personales. Y mucho menos para hacer de esto un negocio rentable en dinero, eso ya quedó más que claro.
Aunque siga siendo difícil de creer para las mentes humanizadas, sólo hago lo que mi Señor me ha enviado a hacer. Y no aspiro a otra cosa que no sea su aprobación por ello, todo lo demás me tiene sin cuidado. Tener prestigio dentro del pueblo evangélico o fama en el concierto internacional de los cristianos, no figura en mis planes ni en mis aspiraciones.
Por eso, hoy apenas se me ocurre multiplicar por cuatro millones la misericordia del Señor, por todos aquellos que trajo  a esta Web por motivos que sólo ellos (Dios y cada uno de ustedes), conocen. Y porque si fueron bendecidos, ungidos, alimentados y madurados, nadie está haciendo algo maravilloso o fuera de serie, sino simplemente dando cumplimiento a un principio básico elemental para todo ministerio: perfeccionar (que es madurar) a los santos.
Gracias por estar allí. Gracias por tus oraciones. Hay días de mucha batalla que créeme, las sentimos nítidas y valiosas. Gracias a todos los anónimos intercesores. Gracias a los que en algún momento se han desprendido de algo valioso para compartirlo con el resto del pueblo. Gracias por el apoyo incondicional y en todos los planos en los que a Dios le ha placido usarlos.
Estamos trabajando para cambiarle un poco el rostro a nuestra Web. Hacerla más coqueta, más bonita y más excelente. Pero el sentido profundo y esencial de ella, seguirá intacto e inamovible: predicar el único evangelio posible, el que dice que el Reino de los Cielos se ha acercado. Y para hacer todo lo posible para que cada uno de ustedes, tenga libre acceso a ese Reino de poder y liberación.
Los tengo permanentemente en mis oraciones y en mi corazón. Cuentan con mi afecto humano y la dosis de amor divino que mi Señor pudo poner en mí pese a mis imperfecciones. Gracias por aceptar las verdades, por creer las revelaciones, por disimular amorosamente los errores y por dispensarme lo más sagrado que un hombre puede brindarle a otro: su confianza.
Sólo son cuatro millones en un mundo con muchos, pero muchísimos millones más que todavía no conocen a Jesucristo. ¿Estás orando para que puedan conocerlo? Amén, pero además de orar recuerda que tal vez el Señor quiere que seas uno de los que vaya y se los presente.
Néstor.-


10/01/2014

Lecho

               El hombre paralítico ilustrado en Marcos 2 fue perdonado y declarado sin faltas a los ojos de Dios, pero él todavía era un prisionero de su aflicción. Él fue librado de todos sus pecados, pero seguía todavía imposibilitado. ¡Él había conocido a Cristo como un liberador pero no como un proveedor!
               No es suficiente ser un paralítico perdonado, un prisionero liberado. Hay algo que debemos hacer. ¡La parte de Cristo es limpiarnos para estar ante Dios y nuestra parte es levantarnos y caminar! Debemos de ir más allá del alivio de los pecados y entrar a la libertad que trae su provisión.
               ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu camilla y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados, -dijo al paralítico-: A ti te digo: Levántate, toma tu cama y vete a tu casa (Marcos 2:9-11).
               El hombre no se levantó en sus propias fuerzas; Cristo le impartió su fuerza a él. Sin Cristo, no podemos hacer nada. ¡Sólo podemos vencer a través de su fuerza y del poder del Espíritu Santo! Cristo le estaba diciendo a este hombre, “¡Voy a hacer de ti un ejemplo de mi poder sobre el pecado! En lo que tú eras más débil, yo te voy a hacer más fuerte. La cosa que te tenía prisionero, ahora la vas a levantar y te la llevarás. Tú vencerás a aquello que te tenía sometido.”
               Un paralítico espiritual no puede ser la verdadera expresión de Jesucristo. Debemos vivir en el total poder y victoria de una vida libre de las ataduras del pecado. Todos nosotros conocemos nuestras debilidades y las áreas donde somos vulnerables.
               Aunado a ello, Satanás nos dice que siempre seremos débiles en esos aspectos y que algún día sucumbiremos. ¡No es así! Por medio de su glorioso poder, Dios puede hacernos los más fuertes en nuestro punto más débil.
               Eso es lo que la Escritura quiere decir cuando habla de que su poder se perfecciona en nuestra debilidad. ¿Cuál es tu impedimento? ¿Un pecado que te acosa, una debilidad, una controversia interior que no ha sido resuelta? ¡Sea lo que sea, debes salir!
               Tú no puedes seguir encadenado a un lecho de fracaso. Todo esto se logra por fe en las promesas de Dios. ¡El Señor quiere que tú te levantes de ese lecho! ¡Él te dará todo el poder que necesitas para vencer y caminar en completa liberación!