Algunos sucesos que han tenido lugar en mi país, Argentina, me han hecho reflexionar muy seriamente sobre el rol concreto, no declamado ni retórico de los cristianos, respecto a asuntos de interés general.No quiero recalar en algo específico porque no es mi tarea, pero sí ahondar un poco en las posiciones diversas. Como si entre nosotros anduvieran no menos de ocho o diez espíritus santos guiándonos a toda verdad, por separado y conforme a reglas, conductas sociales y culturas regionales. Sabemos muy bien los que alguna vez leímos la Biblia, no ya para cumplir con un pedido pastoral, sino buscando las verdades genuinas de Dios, que de ninguna manera es así. Que la verdad es solamente una y que somos nosotros, los hombres en nuestro amor por el humanismo, los que nos hemos empeñado en diversificarla, tergiversarla y hasta llevarla a conveniencias muy particulares.Soy suficientemente maduro para saber qué es el pecado en el orden global y general. Podré equivocarme, como todavía nos sucede a tantos, con situaciones específicas que en muchos casos son tomadas o interpretadas de modo diferente, pero no en lo concerniente a lo básico, le agrade o no al mundo secular. Lo tome como algo respetable y digno de ser evaluado, o como algo de locos sueltos y fanáticos desaforados.Sin embargo, porque a Dios no se le ocurrió cuando nos creó, jamás se me podría ocurrir a mí, en Su nombre, obligar a gente que no cree, a creer; a gente que no concurre a nuestras iglesias ,a hacerlo y, mucho menos, a que esa gente viva como nosotros sabemos que Dios quiere que vivamos.
Lo máximo que podré hacer es, si me escuchan, decírselo. Pero si no quieren oírme, ni siquiera eso. Mucha parte de la iglesia todavía no entendió que Dios hizo al hombre con una voluntad que Él mismo va a respetar a muerte, así el hombre la ejercite para perderse. Si Dios no impone Su Santa Voluntad por sobre la de ningún hombre, porque eso sería incurrir en manipulación y hechicería, mucho menos lo haré yo obligando a los incrédulos a una vida que no desean vivir. Que podrá ser para su bien, es cierto, pero que ellos no quieren tenerla, a lo cual yo, con todo el dolor de mi alma, deberé aceptar y someterme.Lo que sí deberé hacer es procurar vivir yo esa vida agradable a Dios. Porque yo le conozco y sé cuales son sus mandamientos, postulados, estatutos y reglas. Pero ese conocimiento mío no me hace mejor que nadie, sino apenas impulsor de los demás, si es que ellos desean oír.Cuando los gobiernos humanos dictan leyes que, nosotros sabemos, son contrarias al propósito, las leyes y la voluntad de Dios, lo único que podemos hacer son dos cosas concretas: 1) Batallar lo que sea en el ámbito espiritual, sin descender a la imitación del mundo organizando protestas que no sólo no nos llevan a ninguna parte victoriosa, sino que nos otorgan un cartel de fundamentalismo que luego hará muy poco probable que alguien nos oiga y pueda cambiar su vida. 2) Si eso no da resultado, ante los hechos consumados, lo mejor que podremos hacer es orar pidiéndole al Señor que se apiade del país por amor a nosotros, sus hijos genuinos. que habitamos en él. Del mismo modo que durante las tremendas pruebas enviadas a Egipto, se apiadó del pueblo elegido en las más duras.No me opongo a la participación de los creyentes en la vida social y polìtica de su país, pero sólo si se produce lo que Jeremías aconseja: que ellos se conviertan a tí y no tú a ellos, ¿Se entiende?No estamos aquí para pretender eliminar el pecado con leyes y prohibiciones eclesiásticas; estamos aquí para vencer al pecado en el Soberano nombre de Jesucristo de Nazaret. De otro modo, ni vencemos ni peleamos la buena batalla.
Hace muy pocos días se han acallado los ensordecedores sonidos de las vuvuzelas sudafricanas, que por espacio de más de un mes, atronaron todos los ambientes siguiendo las alternativas del Campeonato MUndial de Fútbol disputado allí.Se consagró campeón España y grande fue la fiesta y la celebración vividas por el pueblo español presente en esas tierras y también por los que quedaron en la península y salieron a las calles para dar rienda suelta a su alegría mundialista en su primera vez.Hemos podido ver gente saltando, bailando, gritando, aclamando, aplaudiendo, haciendo sonar bocinas o cuanto elemento de emitir sonidos se conozca. Todo dirigido a un grupo de deportistas y al color de una bandera roja y amarilla que representa a una nación.También fueron recibidos como héroes los holandeses, que perdieron en la final con España y los sudamericanos Chile, Paraguay, Uruguay y Argentina, pese a que no llegaron a grandes resultados. En todos los casos, una enorme algarabía llenó los ambientes con multicolores expresiones y cánticos alusivos se dedicaron a los jugadores y al país que ellos representaron.¿Por qué estoy hablando de esto en un espacio que siempre dedico a dejar alguna enseñanza que bendiga tu vida? Simple. Porque esto que termino de relatarte, a mí, me dejó una enseñanza muy llamativa y hasta asombrosa.Lo que hemos visto por parte del público español en mayor medida, y luego en holandeses, uruguayos, paraguayos, chilenos y argentinos, traducido a términos religiosos, es alabanza y adoración. Alabanza en celebración de victoria. Adoración en culto venerable para con sus ídolos deportivos.¿Idolatría, me estás diciendo? ¡Por supuesto que lo es! Pero lo que yo quiero rescatar de estas expresiones de alabanza y adoración idólatra cumplimentada por este público de fútbol, y ya no interesa demasiado de que nacionalidad, es que nos muestra que, para alabar y adorar, cuando se siente que hay motivos valederos, no se necesitan ni directores de alabanza ni ninguna otra clase de porristas cristianos.Pregunto: ¿No es más grande y victorioso nuestro Dios que cualquiera de estos pequeños muñequitos de carne y hueso, vestidos con pantalones cortos y camisetas de colores varios? ¿No tiene mayor entidad nuestro Señor, que cualquier bandera de cualquier país de los aquí congregados para leer y compartir estos comentarios?Y si es así, como creo fiel y firmemente que lo es, ¿Por qué necesitamos a alguien que nos incentive y nos motive a alabar y adorar, cosa que esta gente no ha necesitado a la hora de hacerlo con seres de carne y hueso mucho menores que el Dios Todopoderoso?El examen íntimo, es: ¿Estamos alabando y adorando a Dios, realmente, cada domingo en la iglesia, como creemos, o apenas estamos cantando más o menos afinadamente ciertas canciones que nos marcan cuando debemos batir palmas, brincar, dar gritos de júbilo o agitar puños al aire vociferando por una victoria que en la vía de los hechos concretos todavía estamos lejos de manifestar?Perdóname si te he asesinado inconscientemente alguna vaca sagrada que atesorabas durante tanto tiempo, pero vuelvo a insistir con lo que mi Señor me dijo alguna vez respecto a este ministerio: es preferible dar de bofetadas a un dormido para que se despierte, que intentar resucitarlo cuando está muerto. Amén.
Si habías pensado que estaba atrapado por el Campeonato Mundial de Fútbol, y por eso no le dedicaba tiempo a la Web y al Blog, estás equivocado. Me gusta el fútbol, ya te lo he confesado, pero no tanto como para trasladarlo al primer lugar de mi vida, como hacen tantas personas en el planeta.La causa de esta desatención manifiesta, que hoy comienza a normalizarse, es por causa de una tarea más espiritual que disfrutar con goles o agotadores sonidos de vuvuzelas. Quiero contarte que me he puesto en marcha hacia la confección de un quinto libro.El tema, que aún no voy a mencionarlo porque siempre habrá alguien que crea que puede lograrlo un minuto antes, como si eso fuera importante, ha sido motivado por una palabra del Señor en oración que me llevó a prestar atención a algo que jamás me había interesado y que jamás había visto en esa medida. Así es como sucede con cualquier cosa revelada.Estos días de silencio blogista e inmovilidad de la Web, han estado signados por búsquedas en distintos medios de ciertos aspectos que son los que rodean al tema central. No basta con escribir o hablar de lo que quieres y debes, también se lo tiene que rodear de cierta información que siempre amplía nuestros panoramas. Yo utilizo para mis trabajos las formas que usaron aquellos que a mí me atraparon y enseñaron. Habrá quien le complace y quien no, así es siempre.Pronto voy a contarte más detalles, pero eso será cuando tenga todo en marcha, la idea comience a cobrar forma precisa y hasta tenga definido el título. Lo único que puedo adelantarte es que será un asunto que tiene que ver con tu vida actual y futura, si es que eso te interesa.Ya sabes que no escribo libros de "autoayuda cristiana", que son los que más proliferan en este tiempo. No los descalifico, al contrario; entiendo que son necesarios y cumplen un rol en nuestra población cristiana, muy dependiente de sus almas y olvidadas de sus espíritus, pero no es mi dirección, mi llamado, ni mi estilo.Tampoco hablaré de como ser un buen apóstol, ministerio tan proliferante en estas horas, o de contenidos proféticos, que tanto auge muestran a partir del interés del hombre por conocer el futuro. Se trata de un tema central para el evangelio, un tema del que la iglesia estructural habla y enseña muy poco, (O directamente no lo enseña ni lo habla), y curiosamente, el tema que más preocupó a Jesús durante su ministerio terrenal.Por hoy no te digo más. Sólo quise contarte el motivo y la causa por la cual no recibías actualizaciones constantes como es nuestro compromiso, y estos comentarios de Blog que compartías con interés semanalmente. Simplemente se trataba de estar inviertiendo todo mi tiempo en nadar en las profundidades de los ríos de agua viva.