6/27/2017

Un Puente Perfecto

El mensaje del Espíritu Santo a la novia de Jesucristo en el Salmo 45 fue: También olvida a tu propia gente y a la casa de tu padre (v. 10). La pequeña y calmada voz susurra: “No es suficiente que dejes a un lado tu pasado. También debes olvidar todo- sacarlo de tu mente - ¡todos los amantes pasados y las distracciones!”

Aquí el mensajero está diciéndole a la novia, “¿Estás considerando el costo a pagar mientras te preparas para unirte a Él? ¿O le darás a Él una entrega meramente verbal después de la boda? ¿Has iniciado un compromiso que estás dispuesta a llevar hasta el final o tu mente juega con imágenes del pasado, viejos amigos, hábitos, amantes? Si tú te comprometes con este matrimonio, tú no solamente debes hacer a un lado tu pasado, ¡Tú debes olvidarlo por completo!”

Cuando Jesús habla de aquéllos que no renuncian a todo lo que poseen (Lucas 14:33), Él está refiriéndose a los individuos que le dan la espalda y se agarran de sus ídolos. Un ídolo es cualquier cosa que se convierte en el enfoque de nuestra devoción -todo lo que domina nuestro tiempo, nuestra atención, dinero, amor, interés.

Muchos esposos pueden afirmar que son buenos proveedores. Ellos trabajan con esfuerzo y por largas horas, no malgastan el dinero, y pasan tiempo de calidad con sus familias. Pero ¿cuánto tiempo le dedican a Jesús? ¿Acaso ellos tienen lo que llamo “momento de apartarse y hacer a un lado” - un tiempo donde ellos abandonan mentalmente todo lo demás y se encierran a solas para pasar un momento con Jesús? Es un instante en el que todos los pensamientos sobre el trabajo, la familia, los hijos son hechos a un lado y decimos, “¡Este es tu tiempo Jesús. Soy solamente tuyo en este momento!”

El problema no es el negocio, la familia o nuestra carrera profesional. Más bien es el “merodear” - el vagabundear y perder el tiempo. Multitudes en el pueblo de Dios pasa infinidad de tiempo merodeando -pasa horas con los amigos o sentado frente al televisor. ¡Perdemos horas preciadas y rechazamos a nuestro Señor y Salvador!

Ahora quiero hablarle a las esposas: Ustedes les han dado a sus esposos e hijos los mejores años de sus vidas. Ustedes han trabajado esforzada y fielmente, y han tenido buen cuidado de su familia. Sin embargo, ¿cuántos “momentos de apartarse y hacer a un lado” le están dedicando a Jesús? ¿Cuántas horas a la semana se encierran con el Señor y se acercan a Él?

Cuán celoso ha de estar el Señor de todos sus amantes, de todas las cosas que consumen su tiempo y atención. El viejo dicho es verdadero: “No es lo “malvado” lo que es enemigo del cristiano, sino lo “bueno.” La familia, la carrera, el trabajo, los hijos. No obstante, estas cosas por sí mismas no se interponen entre tú y el Señor. No - ¡es el merodear!

Hoy el Señor se para frente a nosotros y nos pregunta: ... ¿me amas más que estos? (Juan 21:15) Sé cuál será tu respuesta, o al menos la que me dirás que es la genuina. Sin embargo debo reiterar la pregunta: ¿Estás seguro que luego harás eso? Sólo piénsalo. Hermano Néstor… ¿Esto que escribió hoy, es para el matrimonio de cristianos o parea el matrimonio entre Cristo y la iglesia? - ¿A ti qué te parece? ¿Acaso tienes dudas? Entonces tómalo para ambas cosas y aplica la que te quede más cercana.



 

6/15/2017

Dime que Rostro Tienes, y te Diré...

David declaró con audacia: Pues lo he de alabar otra vez ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios! (Salmo 42:11). Y repite la misma declaración en el Salmo 43:5. La mejor traducción del hebreo original de estos dos versículos es: "¡Dios es la salvación de mi cara!"

Yo creo que David está diciendo algo importante aquí: tu cara, esto es, tu rostro, es un cartel que anuncia lo que está pasando en tu corazón. Toda la alegría o la confusión que llevas adentro se reflejan en tu rostro. Cuando hablo de rostro, estoy hablando de la expresión facial, lenguaje corporal, tono de voz.

Por ejemplo, cuando tu mente está cargada con las preocupaciones de tu familia, tu iglesia, sermones, finanzas, relaciones, tienes la tendencia a encorvarte. Luces preocupado, tu frente se arruga, algunas personas incluso te pueden llegar a decir que luces triste.

Me contó alguien que un día estaba caminando por la calle, totalmente absorto en asuntos de la iglesia y, probablemente, muy encorvado. Se encontró con una casa de venta de droga, donde una mujer se sentó en la entrada con una sonrisa de oreja a oreja. Esa persona podía ver que la mujer estaba hundida en el consumo. Ella vio que él se le aproximaba y mientras más se acercaba, ella dijo: "Señor, no puede estar tan mal."

¡El hombre se quedó pasmado! Y pensó: "Aquí está esta mujer llevada por la droga y aquí estoy yo, un hombre de Dios. Ella sonríe y luce bien y yo estoy encorvado otra vez, como si no tuviera esperanza.” ¡Fue un reproche para él y para toda su vida de cristiano!

Damos gracias a Dios por nuestra gran salvación –por redimir nuestra alma, nuestro espíritu e incluso nuestro cuerpo. Sin embargo, ¡Muchos de nosotros necesitamos lograr la salvación de nuestro rostro! Necesitamos que El Espíritu Santo nos haga una cirugía facial, porque ¡la cara está dando el mensaje equivocado al mundo!

Una joven entró a una casa de recuperación con las líneas del pecado profundamente grabadas en su rostro. Su rostro era muy duro, sin embargo, dos semanas después de ser salva, nadie podía creer el cambio, ni siquiera la reconocían. ¿Qué fue semejante cambio de rostro? La sabiduría del hombre ilumina su rostro y hace que la dureza de su rostro cambie.  (Eclesiastés 8:1).

Tomo "sabiduría" en este verso para significar a Jesucristo. De hecho ¡La presencia de Cristo en tu corazón tiene un impacto directo en tu cara! Esto afecta tu caminar, tu hablar y hasta el tono de tu voz. 

Hace algunos años se decía que bastaba mirar a una persona para saber si pertenecía arriba, (El cielo) o abajo, (El infierno). Era suficiente  para saberlo, observar la comisura de sus labios. De acuerdo para donde se dibujara la línea, se sabría de dónde lo estaban tironeando con más fuerza. Comisura hacia abajo, (Mueca de tristeza), infierno; comisura hacia arriba (Sonrisa), cielo.



 


6/09/2017

Aunque los Muertos Resuciten...

Nadie nunca ha visto tantas obras sobrenaturales como Israel. Dios realizó milagro tras milagro para ellos, y sin embargo, cada obra tuvo como resultado a un pueblo sin fe y más incrédulo que antes. Se podría pensar que las diez plagas de Egipto pudieron producir fe en los israelitas.

Cuando Egipto se vio afectado por las moscas, éstas no se encontraron en el campamento de Israel. Cuando Egipto cayó bajo la oscuridad total, no había oscuridad en Israel. Sin embargo, ¡ninguna de estas plagas produjo fe de ninguna clase!

Incluso después de que Dios abrió el Mar Rojo, la fe de Israel duró sólo tres días. Las Escrituras dicen: No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias, sino que se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo (Salmo 106:7). El salmista está diciendo aquí: "¡Incluso dudaron de Dios en el Mar Rojo, el lugar donde Él realizó su milagro más grande!"

Somos tan parecidos a Israel. Queremos que Dios hable una palabra y nos conceda una liberación milagrosa, que supla rápidamente nuestras necesidades, y elimine todo nuestro dolor y sufrimiento. De hecho, tú puedes estar diciendo ahora mismo: "Si Dios me sacara de este embrollo, si Él me concediera este milagro, ¡Yo nunca dudaría otra vez!" Sin embargo, ¿Qué pasa con todos los milagros que Él ha realizado para ti? ¡Acaso éstos no han producido la fe para ayudarte con tu problema actual!

Dos hombres preciados de Dios, de la tribu Zulú, en África visitaron un día la iglesia de Times Square. Un avivamiento increíble estaba teniendo lugar entre los ocho millones de zulúes ,y Dios estaba haciendo grandes milagros entre ellos.

Sin embargo, dichos hombres no compartieron sobre esto. Más bien, lo que más les impresionaba del avivamiento eran los "vencedores zulúes," aquéllos que estaban en pos de Cristo quemando libros de brujería y testificando con valentía, a pesar de estar atravesando severas pruebas. Estas personas fueron alguna vez malvadas, con espíritu homicida y ahora ¡estaban siendo transformados a la imagen de Jesús!

Creo que la gran señal o prodigio para el mundo en estos últimos días no es una persona que ha resucitado de entre los muertos. No, lo que realmente tiene un impacto en la mente y en el espíritu de los impíos, es el cristiano que permanece con una fe sólida ante todas las pruebas, las tormentas, el dolor y el sufrimiento. Tal creyente emerge de sus problemas, más fuerte de carácter, en su fe y en Cristo.

No se trata, -claro está-, de andar por la vida buscando problemas para luego poder mostrarlos como prenda de testimonio. No, porque eso sería una insana mezcla de masoquismo con estoicismo, nada cristiano ninguna de las dos alternativas. Lo que sí debes tener en cuenta es que, el día en que la vida te presente una instancia crítica, sabrás que Dios la está permitiendo por y para algo mucho más grande que lo grande que puedas estar viviendo hoy.