8/10/2017

En la Ternura de la Confianza

Los que descienden al mar en naves y hacen negocio sobre las grandes aguas, han visto las obras del Señor y sus maravillas en lo profundo. Pues El habló, y levantó un viento tempestuoso que encrespó las olas del mar. Subieron a los cielos, descendieron a las profundidades, sus almas se consumían por el mal. Temblaban y se tambaleaban como ebrios, y toda su pericia desapareció. (Salmo 107:23 -. 27).

En este salmo, la expresión y toda su pericia desapareció nos habla de marineros que no encuentran su sabiduría de hombres de mar; que están en la cubierta del barco en un mar agitado por la tormenta, donde las olas gigantes llevan la nave hasta el cielo y luego la dejan caer hasta el fondo; donde los fuertes vientos lanzan el barco hacia adelante y hacia atrás, y ellos se tambalean por la cubierta como borrachos.

Las velas del barco están rasgadas y andrajosas. Poderosas olas, una tras otra, se estrellan contra la cubierta. Los marineros tienen que luchar sólo para mantenerse de pie. Parece ser que los marineros han llegado a su final y se encuentran en total desesperación. Están indefensos, vulnerables ante el poder de la naturaleza, no pueden detener la tormenta. Son incapaces de salvarse a sí mismos.

Estos marineros han llegado al estado de ánimo conocido como “al punto de la locura.” Esta enfermedad afecta a todos los cristianos en un momento u otro. Simplemente significa: "Perder o agotar cualquier plan o ejecución posible que conlleve a una salida a un conflicto." En resumen, no hay escape, no hay ayuda, no hay liberación, más que en Dios mismo.

En su angustia clamaron al Señor, y él los sacó de su aflicción. Cambió la tempestad en suave brisa: se sosegaron las olas del mar. Ante esa calma se alegraron, y Dios los llevó al puerto anhelado.(Salmo 107:28-30).

¿Cuándo fue detenida la tormenta para los marineros en el Salmo 107? ¿Cuándo Dios los llevó al puerto seguro que deseaban? Primeramente, los marineros llegaron al punto de la locura y renunciaron a toda esperanza o ayuda humana. Ellos dijeron: "No hay manera de que podamos salvarnos a nosotros mismos. ¡Nadie en la tierra nos puede sacar de esto!” Segundo, ¡ellos clamaron al Señor en medio de sus problemas y recurrieron solamente a Él!

Yo no sé, no puedo saber a menos que mi Padre me lo revele específicamente, cuál es o cuáles son tus tormentas personales, familiares o de grupo. No lo sé. Lo que sí puedo discernir es que andas como aquellos marineros en el mar embravecido, clamando por ayuda y tiritando de frío y miedo en medio de una oscuridad tormentosa de la cual parecería que jamás vas a salir.

 ¿Sabes qué? Si te aferras de esa mano que ya antes supo sacarte de una vida que te llevaba al fondo, si te atreves a tomarte otra vez de ella, sólo cuando decidas hacerlo, verás cómo sopla un viento recio y la tormenta, las nubes y la oscuridad se evaporan y queda al descubierto el Sol de Justicia. Pruébalo. ¿Qué pierdes? ¿Hay algo más que puedas perder? ¿Seguirás confiando en soluciones humanas que, ya lo sabes, jamás llegarán?




 


 



8/01/2017

Preparando Tiempos de Reposo

El último post de este blog estuvo más del tiempo acostumbrado de exprofeso. No quise sumarle otro, tuviera el alcance y el valor que tuviera, hasta tanto no hubiera sido leído y tenido en cuenta por la mayoría de los hermanos y hermanas que visitan este espacio.

Porque estoy absolutamente en certeza que algo que generalmente denominamos como Nuevo Orden Mundial sin tener ni la menor idea de lo que se trata, está comenzando a gestarse en el mundo y los hijos de Dios no podemos quedarnos pasivos sin el menor atisbo de reacción.

Alguien va a intentar llevarnos a una única ideología, a un único modelo económico, a una única moneda y, obviamente, a una única religión. Nadie será sancionado por creer lo que desee, pero me temo que un día no muy lejano sólo podrá congregarse en sitios autorizados para tal efecto. La pregunta, es: ¿Cómo sobrevivirá el pueblo santo en ese día? Hay historia.

Dios le ha prometido un glorioso reposo a su pueblo, un reposo que incluye paz y seguridad para nuestra alma. El Señor ofreció este maravilloso descanso al pueblo de Israel. Dicho descanso significa una vida abundante de gozo y victoria, sin temor, culpa o condenación.

Hasta el tiempo de Jesús, ninguna generación de creyentes caminó completamente en esta bendita promesa. ¿A qué se debe esto? La Biblia deja muy claro que ello es resultado de la incredulidad. Y vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad. (Hebreos 3:19).

Por su incredulidad, el pueblo de Dios - durante el periodo de reyes y profetas de la generación de David- experimentó una vida miserable, llena de dudas, temor y sin paz. En cada generación el reposo fue prometido pero éste fue rehusado -éste nunca fue adquirido ni comprendido.

De ahí que cuando leemos Hebreos 4, encontramos que esta gloriosa vida de fe aún no ha sido reclamada: Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios (Versículo 9).También leemos que: ...puesto que falta que algunos entren en él. . . (Versículo 6).

La Biblia amonesta a los creyentes del día de hoy con la siguiente advertencia: Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. (Versículo 1). Miles y miles de creyentes sostienen que han sido llenados con el Espíritu de Dios, no obstante pocos han entrado en su promesa de reposo.

Muchos son envueltos por vientos y olas doctrinales, conducidos por agitación y culpa, y sin seguridad en lo que Cristo Jesús dijo, Yo te daré descanso pues mi yugo es fácil y ligera mi carga. (ver Mateo 11:28-30). ¿Qué objeto tiene todo esto? El mismo objetivo que el de nuestra página Web: preparar a los creyentes para que puedan sobrevivir por su fe, sin estructuras institucionales. 

Si no sucede nada, mucho mejor. Pero si ocurre… Mi oración es que hoy tú entres en el reposo que Dios tiene para ti. ¡Tómalo por fe y recíbelo pues éste es un regalo gratuito de parte de Dios!