11/29/2015

Tatuaje

               En esta época en que los tatuajes están tan de moda y hasta fieles cristianos jóvenes caen en sus garras sin saber que entran en pactos antagónicos a su fe, quiero hablarte de otra clase de tatuaje, del tatuaje divino. Esta es una de las escrituras favoritas de muchos hermanos:
               Ustedes, los cielos, ¡Canten alabanzas! Y tú, tierra, ¡canta de alegría! ¡Que prorrumpan los montes en alabanzas! ¡El Señor ha consolado a su pueblo, y se ha compadecido de sus pobres! Sión dice: «El Señor me ha abandonado. El Señor se olvidó de mí.» ¿Pero acaso se olvida la mujer del hijo que dio a luz? ¿Acaso deja de compadecerse del hijo de su vientre? Tal vez ella lo olvide, pero yo nunca me olvidaré de ti. Yo te llevo grabada en las palmas de mis manos; siempre tengo presentes tus murallas (Isaías 49:13-16).
               La hago mía; ¡Dios dice que estoy grabado en la misma palma de su mano! La palabra hebrea que significa "tatuado", quiere decir “indeleble, imborrable.” ¡Él no puede extender su mano sin recordarme! Hoy yo quiero asegurarte lo siguiente: tú puedes pasar por pruebas y sufrimientos.
               Tú puedes estar muy lejos de lo que desearías estar en el Señor. Pero sobre todo sepa una cosa: ¡Tú eres el deleite de Él! Me dirijo a ti con la confianza y el conocimiento en mi corazón de que, a pesar de haber llegado, Él me ha hecho parte de su remanente. Yo creo con todo mi corazón que soy una corona real, una diadema en su mano, una delicia a su alma. Él no está enojado conmigo, ¡Él se deleita en mí! Escucha esta maravillosa promesa:
               Me alegro y me regocijo en tu amor, porque tú has visto mi aflicción y conoces las angustias de mi alma. No me entregaste al enemigo, sino que me pusiste en lugar espacioso. . . . ¡Oh, qué grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has preparado para aquellos que confían en ti, en presencia de los hijos de los hombres (Salmo 31:7-8, 19).

               Dios te ha dado todo lo que necesitas para ser libre y victorioso. Él ve tu condición y te cuida. Él te abraza cuando tú lo llamas y está listo para venir a ayudarte en este momento. ¿Es tan difícil creer eso? No lo parece, ¿Verdad? Y sin embargo el ochenta por ciento de los creyentes se está perdiendo la mayor parte de lo que Dios tiene para ellos, simplemente por no creerlo. ¿Será este el día en que modificarás tu pensamiento?



  

11/25/2015

Sequía

               Dios nos insiste que debe de haber “tierra seca” en nuestro paso por el Mar Rojo. Él le dijo a Israel, Y tú, alza tu vara, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los hijos de Israel pasen por medio del mar en seco. (Éxodo 14:16).
               Maravillosamente, Dios utiliza esta frase cuatro veces para decirle a su pueblo, “Ustedes cruzarán por tierra seca.” Nosotros encontramos esta frase cuando Israel estaba a punto de entrar a Canaán. Ellos cruzaron el Jordán por tierra seca en su camino a la Tierra Prometida. En otras palabras, tierra seca es un camino. Y si usted está en ella, entonces se encuentra dirigiéndose hacia a algún lugar.
               Tú no estás perdiendo terreno o estás yendo de regreso. Su tierra seca es el plan del Señor, Su obra en tu vida, los milagros que Él hará. Tú estás caminando hacia una revelación, hacia una nueva victoria en Cristo, hacia algo mayor. La Escritura testifica lo anterior. Observe cuando faraón y su ejército perdieron la batalla: en tierra seca provista por Dios. La tierra seca es el lugar exacto donde el diablo vendrá tras usted.
                Él quiere atacarte cuando tú te encuentras en tu punto más débil. Sin embargo, es en la misma tierra seca donde el Señor se deshace de “las ruedas de los carros de caballería” de los principados y potestades de Satanás: pues al volver las aguas, cubrieron los carros, la caballería y todo el ejército del faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó ni uno de ellos. (Éxodo 14:28).
               En esencia, aquí Dios nos está diciendo: “Quiero que aprendas a caminar en fe - no conforme a una visión o a una voz, sino cuando estás en medio de un periodo de sequía. Quiero que estés seguro que cuando no puedes escuchar Mi voz o ver hacia adelante -cuando te encuentres en tierra seca- sepas que yo te estoy dirigiendo hacia un lugar. ”
                El Señor promete que Él convertirá nuestra tierra seca en manantiales de agua viva: Los afligidos y necesitados buscan las aguas, pero no las encuentran; seca está de sed su lengua. Yo, Jehová, los oiré...abriré en el desierto estanques de aguas. y manantiales de aguas en la tierra seca  (Isaías 41:17-18).

               Querido hermano o hermana, ¿Estás tú seco? Dios te está diciendo, “Pronto verás la cosecha. Donde antes había tierra seca, vida emanará a tus pies. ¡Y yo la he creado! Estate firme y ve lo que haré para tí en tierra seca.”

11/21/2015

Respuestas

               El apóstol Pablo escribió: Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor. (1 Corintios 1:9). Este sencillo versículo nos expone una verdad que nos puede sostener ante toda tormenta que acontezca en nuestra vida. Aquí se encuentra una simple verdad que puede mantener a nuestros corazones en reposo cuando todas las cosas a nuestro alrededor son agitadas.
                Aquí, descubrimos aquella Palabra de Dios que puede guardarnos del temor que hoy en día afecta a todo el mundo. Esta verdad es: nosotros aprendemos sobre la fidelidad de Dios al responder a su llamado a estar en comunión con Su Hijo, Jesucristo, llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor. (1:9)
               Nosotros no hemos sido llamados a confiar en nuestro propio intelecto. No hemos sido llamados a confiar en nuestra carne, o en los hombres, o en nada que pertenezca a este mundo. Jesús nos llama, Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mateo11:28).
               Dios mismo es nuestra paz, nuestra seguridad y contentamiento. No son pocos los que han experimentado un gran contentamiento cuando por fe ven al Señor en la gloria -amándolos, llamándolos a su dulce presencia, diciéndoles que en Él todo es suficiente. No tienen qué suplicar, rogar, o tener temor.
               Entre más busquen a Jesús en todas las cosas, más sabrán cuánto Él se complace, pues sin fe es imposible agradarle. Tristemente, muchos que aman verdaderamente a Dios en tiempos de crisis entran en pánico, se preocupan y se inquietan.
               Pasan tiempo tratando de buscar salidas a sus problemas o maneras para soportar su tribulación. Ellos no prestan atención a Su llamado a “venir y cenar” con Él. No estamos hablando de pasar una hora cada día en oración.

                Estamos hablando de centrarnos en Él durante todo el día, Orad sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17). Esto es sencillo, una conversación en silencio - simplemente hablando con Él, llegando a familiarizarnos más con Él, para que en momento de crisis no tengamos que correr consternados a nuestro closet de oración y gemir por ayuda a un extraño. Él escucha nuestro clamor, fuerte o silencioso. Y Él, en su fidelidad, siempre nos contesta. 

11/14/2015

Reclamos

               Ya hemos descrito en reflexiones anteriores como puedes tú recurrir al almacén de Dios y obtener lo que necesitas: Primero: Acércate confiadamente a Su trono y pide extensivamente toda la gracia y la misericordia que tú necesitas para enfrentar todas las tentaciones y pruebas. El diablo tiene un millón de maneras de hacerte sentir culpable, temeroso, condenado y confundido, inclusive te dirá: "¡Te sientes así porque tienes basura en tu corazón!" Sin embargo, te puedo decir que muchos han dejado de ver sus corazones desde hace mucho tiempo porque siempre está negro. ¡Pero para nuestro Padre nuestros corazones son de color blanco pues están cubiertos con la sangre del Cordero! No importa cómo te sientas, busca en la Palabra de Dios lo que Jesús ha hecho. ¡Él te ha dado borrón y cuenta nueva!
               Segundo: Recuérdale a Dios que fue Su idea invitarte a entrar. Tú no recurriste al Señor diciendo: "¡Padre, quiero todo lo que tienes!" Él te ha invitado al decirte: "Todo lo mío es tuyo. ¡Ven y tómalo!"
               Tercero: Tómale a Dios su Palabra! La Biblia dice que todo lo que Él tiene para nosotros se obtiene por la fe. Tú solo tienes que decir por fe: "Señor Jesús, inúndame con tu paz, pues has dicho que es mía. Yo reclamo descanso para mi alma." No tienes que trabajar para ello, ni cantar ni alabar. Esto viene por estar arraigado y cimentado en una revelación del amor de Dios hacia ti. Esto no proviene de un sentimiento, sino más bien de la Palabra que Él mismo ha dicho: "¡En mi casa hay pan de sobra!"
               Cuarto: ¡Toma la Palabra de Dios y destruye con un martillo todo tu miedo, culpa y condenación en mil pedazos! ¡Rechaza todo lo que no es de Dios! Tú puedes decir: "Si el diablo viene a mí con sus mentiras, mi Padre ya lo sabe todo y Él me ha perdonado y me ha limpiado. No hay culpabilidad o condenación contra mí. ¡Soy libre!"

               Yo creo que si ahora mismo tú le pides al Espíritu que te ayude a agarrar esta verdad para mantenerte arraigado y cimentado en Él, los próximos días serán los más grandes que hayas tenido. Tú puedes decir: "Señor Jesús, sé que voy a cometer errores, pero nada me va a mover, porque sé que tienes todo lo que yo necesito para alcanzar la victoria y para vivir en ella." Recuerda una vez más: ¡Entra a Su almacén y reclama todo lo que es tuyo por parte de tu Padre amoroso!

11/08/2015

¡Obedece!

               Si tú quieres dirección, si piensas que estás listo para hacer lo que Él te pide, entonces déjame preguntarte: ¿Estás listo para recibir una palabra inquietante, una misión de dificultad y rechazo, una vida de fe sin garantía de comodidades excepto las del Espíritu Santo? ¡Eso es exactamente lo que le sucedió a Isaías!
               El profeta se ofreció: "Envíame, Señor," y ¡Dios le envió a una misión dura y difícil! Dijo entonces: Ve y dile a este pueblo: “Oigan bien, pero no entiendan; vean bien, pero no comprendan.” Entorpece el corazón de este pueblo. Cierra sus oídos, y ciega sus ojos. Que no vea con sus ojos ni oiga con sus oídos, ni entienda con su corazón, para que no se convierta ni sea sanado. (Isaías 6:9-10).
                ¡La palabra que oyó Isaías no era halagadora! Por el contrario, lo haría odiado e impopular. El Señor le dijo: "¡Ve, endurece a aquello que se niegan a oírme hablar! Cierra los ojos y los oídos. ¡Termina de endurecer su corazón!" Si deseas conocer la voz de Dios, entonces tú debes estar dispuesto a escuchar todo lo que Él dice. Dios nunca dirá: "¡Ve!" Hasta que Él primero pregunte: "¿Quién irá?" Él vendrá a cuestionarle, "¿Estás dispuesto a hacer cualquier cosa que te digo y a hacerlo a mi manera? ¿Estás dispuesto a dar tu vida?"
                Cuando escribí mi primer libro, supuse que iba a ser el único; Él me había dado la letra, el espíritu, el contenido y el objetivo. Yo francamente creía que ya no podría jamás repetir todo eso en otra dirección. ¿Sabes qué? Llevo siete, y no sé si no habrá siete más; Dios es imprevisible para el hombre, y también inagotable como fuente de sabiduría.
                ¿Qué más puede decirme? Piensa uno; y ¡Zás! Al minuto siguiente Él te sale con una nueva que no te habías imaginado ni por asomo. Sí, queremos escuchar la voz de Dios, pero deseamos oírla cómodamente. No ansiamos que ésta nos sacuda. Sin embargo, ¿por qué Dios nos daría su voz de dirección si no está seguro de que le obedeceremos?

                Abraham aprendió en primer lugar a oír la voz de Dios obedeciendo prontamente lo que en su momento había escuchado. La palabra de Dios para él era sacrificar a su hijo, Isaac (Génesis 22:2). Abraham actuó conforme a esa palabra y su obediencia se convirtió en un aroma perfumado que tocó el mundo entero: En tu simiente todas las naciones de la tierra serán bendecidas, porque obedeciste mi voz (Génesis 22:18).