2/26/2013

Interdependencia


Fin del curso intensivo: “¿Cómo reacciono ante la ausencia imprevista de un líder, referente o intermediario humano?” 1 – Desesperado (Inmadurez) – 2 – Preocupado (Incredulidad) – 3 – Indiferente (Frialdad) – 4 – Tranquilo (Confianza) – Cada lector del blog podrá auto-calificarse y examinarse en función de ello. 
El salmista escribió: En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y tú los libraste. Clamaron a ti, y fueron librados; confiaron en ti, y no fueron avergonzados (Salmos 22:4-5). La raíz hebrea de "confiaron", sugiere: "arrojarse a un precipicio". Eso significa ser como un niño que se ha subido a las vigas y no puede bajar. Oye a su padre decir: "¡Salta!" y obedece, lanzándose a los brazos de su padre. 
¿Estás tú en un lugar así ahora mismo? ¿Estás tú al borde, vacilando sin tener otra opción que la de lanzarte a los brazos de Jesús? Simplemente tú te has resignado a tu situación, pero eso no es confiar; no es otra cosa que fatalismo. La confianza es totalmente diferente a la resignación pasiva, ¡Es creencia activa! A medida que nuestra hambre por Jesús es más intensa, veremos que nuestra confianza en Él está bien cimentada. 
En cierto punto de nuestra vida, habríamos pensado que en verdad, no podíamos confiar en Él, que Él no tenía realmente el control de todo el cuadro y que nosotros debíamos quedarnos a cargo. Pero acercarnos más a Él y conocerlo mejor, lo cambia. Significa que no sólo venimos a Él para que nos ayude cuando ya todo está perdido; por el contrario, comenzamos a caminar con Él tan cercanamente que le oímos advirtiéndonos sobre la pruebas que nos esperan. 
El corazón confiado siempre dice: "Todos mis pasos son ordenados por el Señor. Él es mi Padre amoroso y permite mis sufrimientos, tentaciones y pruebas, pero nunca más de lo que puedo soportar, porque Él siempre da la salida. Él tiene un plan y propósito eterno para mí. Él cuenta cada cabello de mi cabeza y Él formó todas mis partes cuando estaba en el vientre de mi madre. Él sabe cuándo me siento, me paro o me acuesto porque yo soy la niña de su ojo. Él es Señor, no sólo sobre mí, sino también sobre cada evento y situación que me toque". ¡Un corazón perfecto es también un corazón quebrantado!
 El salmista David dijo: Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos [aplastados] de espíritu (Salmos 34:18). El quebranto significa más que dolor y llanto, más que un espíritu aplastado, más que humildad. El verdadero quebranto desata en el corazón, el mayor poder que Dios pueda confiar a la humanidad, mayor que levantar muertos o sanar enfermos. Cuando nosotros estamos verdaderamente quebrantados delante de Dios, nos es dado un poder de restaurar ruinas, un poder que trae un tipo especial de gloria y honor a nuestro Señor. 
Mira, el quebranto tiene que ver con paredes derribadas, desmoronadas. David asoció los muros caídos de Jerusalén con el quebranto del pueblo de Dios: Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado…Haz bien con tu benevolencia a Sion; edifica los muros de Jerusalén. Entonces te agradarán los sacrificios de justicia (Salmos 51:17-19). 
Nehemías era un hombre quebrantado de corazón, y su ejemplo tiene que ver con aquellos muros quebrados de Jerusalén (ver Nehemías 2:12-15). En la oscuridad de la noche, Nehemías "vio el muro". Acá se usa la palabra hebrea "shabar". Es la misma que se usa en Salmos 51:17 cuando dice: "corazón contrito". Según el significado completo en hebreo, el corazón de Nehemías estaba quebrantándose en dos maneras. 
Primero se quebrantó por la angustia a causa de la ruina, y segundo, por la esperanza de reedificar (estallando de esperanza). Este es verdaderamente un corazón quebrantado: uno que primeramente ve a la iglesia y a las familias en ruina y siente la angustia del Señor. Tal corazón se duele por el oprobio causado al nombre de Dios. También ve en lo profundo y mira, como lo hizo David, su propia vergüenza y fracaso. Pero hay un segundo elemento importante de este quebranto, y éste es: la esperanza. El verdadero corazón quebrantado ha oído de Dios: "Yo sanaré, restauraré y edificaré. Deshazte del desmonte y ponte a trabajar en la restauración de las aberturas".
PD: Me agradó de sobremanera leerlos y comprobar que no me necesitan para adorar, honrar, glorificar y servir al Señor. Esa es la iglesia del Reino. Los amo.




2/20/2013

Elegidos


Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? (Gálatas 3:2). ¡Hermanos, éste mensaje debería encender su fe, y por fe deberían de apropiarse de las grandes promesas de Dios! Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor (Santiago 1:6-7).  
¿Le has pedido a Dios este regalo? ¿Estás buscando al Espíritu Santo? ¿Estás continuamente llamando? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11:13). ¡Simplemente pide y lo recibirás! ¡Busca que tu Padre celestial te dé el bautismo con el Espíritu Santo, y él te lo dará! 
Enfrentamos a un diablo enojado que está suelto en el mundo hoy día. Él está desatando todo el poder a su mando, y legiones de poderes malignos están apertrechadas para el conflicto final con el cielo. Pero Satanás no puede hacerle frente a un hijo de Dios que es justo, lleno del Espíritu Santo y que camina en fe y obediencia. Muéstrenme un creyente verdaderamente poseído por el Espíritu Santo, y yo les mostraré que él puede hacer huir a las legiones del infierno. 
¡Dios, envía al Espíritu Santo! ¡Cae sobre nosotros! ¡Bautízanos grandemente! ¡Y envíanos contra las fortalezas satánicas con una fe inflexible de que el Espíritu Santo prevalecerá en nuestro día! Pablo dice, Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne (Gálatas 5:16). Él también dijo, Si vivimos por el Espíritu, andemos también en el Espíritu (5:25). 
Como cristianos, hemos escuchado esta frase toda nuestra vida: "Andad en el Espíritu". Muchos creyentes me dicen que andan en el Espíritu – pero no me pueden decir lo que esto verdaderamente significa. Ahora, déjame preguntarte: ¿Andas y caminas en el Espíritu? ¿Y qué significa eso para ti? Yo creo que "andar en el Espíritu" puede definirse en una frase: Andar en el Espíritu es simplemente permitir al Espíritu Santo que haga en nosotros lo que Dios lo mandó a hacer. 
Yo no creo que tú puedas permitirle a él hacer ese trabajo hasta que tú entiendas por qué Dios envió al Espíritu Santo. El Espíritu Santo ha sido enviado a nosotros por el Padre para lograr un (y solamente un) propósito eterno. A no ser que entendamos su misión y trabajo en nosotros, cometeremos uno de dos errores: Uno, estaremos satisfechos con una pequeña porción de su trabajo – como ser unos cuantos de sus dones espirituales – pensando erróneamente que esto es todo lo que hay de él, y perdiéndonos el gran trabajo de su propósito eterno en nuestras vidas. O, dos, apagaremos al Espíritu dentro de nosotros ignorándolo completamente, creyendo que él es misterioso y que su presencia es algo que debemos tomar por fe y nunca entenderla. 
El Espíritu Santo ha venido a vivir en ti y en mí para sellar, santificar, otorgar poder y prepararnos – ¡él ha sido enviado a este mundo para preparar una novia que se casará con Cristo! Un tipo de esta relación entre los creyentes y el Espíritu Santo lo encontramos en el Antiguo Testamento en Génesis 24. Abraham envió a Eliezer el criado más viejo de su casa, para que encontrase una novia para su hijo Isaac. El nombre de Eliezer significa ""poderoso, divino ayudador" – un tipo del Espíritu Santo. 
Con la misma seguridad que este poderoso ayudador volvió con Rebeca para presentarla como una novia para Isaac, de igual manera el Espíritu Santo no fallará en traer una novia para nuestro Señor Jesucristo. Dios escogió a Rebeca como novia para Isaac – y el Señor guió a Eliezer directo hacia ella. Toda la misión y todo el propósito del sirviente estaban enfocados en una sola cosa: traer a Rebeca para Isaac – para hacerla que dejara todo lo que tenía, que se enamore de Isaac y se case con él. 
Los padres de Rebeca le dijeron a Eliezer, De Jehová ha salido esto…tómala y vete, y sea mujer del hijo de tu señor (Génesis 24:50-51). ¡Y, así es contigo y conmigo! Dios nos eligió para ser su novia. Nuestra salvación – el haber sido escogidos para Cristo – fue del Señor. Él envió al Espíritu Santo a guiarnos hacia Jesús – ¡y si confiamos en él, el Espíritu nos llevará salvos a casa para ser la novia eterna de Cristo!




2/18/2013

Adoptados


El Espíritu Santo tiene una manera de simplificar nuestra relación con Dios el Padre y con Jesús. Él es el que nos enseña a decir, "Abba, Padre." Esta frase se refiere a una costumbre oriental de los días de la Biblia, que tenía que ver con la adopción de un niño. Antes de que los papeles de adopción fuesen firmados y sellados por el padre adoptivo, el niño veía a este hombre sólo como un padre ajeno. El niño no tenía ningún derecho de llamarlo Abba, que significa "mi"
Pero, tan pronto como los papeles eran firmados, registrados y sellados, el tutor del niño se lo entregaba al padre adoptivo, y por primera vez el niño podía decir "¡Abba Padre!" Mientras el padre lo abrazaba, el niño clamaba, "¡Mi padre! El ya no es tan sólo un padre. ¡Él es mío!" Este es el trabajo y ministerio del Espíritu Santo. Él es nuestro tutor de Cristo. Él nos presenta al Padre. Y continúa recordándonos, "Yo he sellado los papeles. Ya tú no eres un huérfano – ¡tú eres legalmente un hijo de Dios! Tú ahora tienes un Padre muy amoroso, rico, poderoso. Abrázalo – llámalo 'mi Padre'. ¡Yo he venido a mostrarte cuán amado eres de él! ¡Él te ha amado y te ha querido a ti!" 
Nuestro clamor debería de ser lleno de suprema alegría y agradecimiento. El Espíritu en nosotros, literalmente clama, "Tú eres un heredero, y has heredado todo lo que Jesús ganó.” Y cuán grande herencia tienes, porque tu PADRE es el más rico de todo el universo! No te alejes con timidez de él, él no está enojado contigo. 
Deja de actuar como si fueses un huérfano que está en la miseria, y que le falta felicidad y victoria espiritual. ¡Tú no eres un abandonado – así que disfruta de él! No solamente no estamos abandonados, sino también el Espíritu Santo está allí con nosotros durante los momentos de confusión y sufrimiento. La misión del Espíritu Santo es consolar a la novia de Cristo mientras el novio está ausente. 
Y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre (Juan 14:16). Más el Consolador, el Espíritu Santo (v. 26). Consolador significa "uno que alivia en tiempo de dolor o pena" – uno que calma el dolor y las penas, trae alivio, consuela y anima. Pero me gusta otra definición que viene del griego: "Uno que prepara una cama tibia de protección para ti". 
Durante las noches frías de tu alma, él te acuesta en la suave cama de su consuelo, calmándote con las caricias de su mano. Al nombrar al Espíritu Santo como el Consolador, Jesús hizo una predicción infalible. Él estaba prediciendo que su gente sufriría malestares, y necesitarían consuelo – porque habría mucho dolor y sufrimiento para su pueblo en los últimos días. El Espíritu Santo trae consuelo al recordarte que él vive en ti con todo el poder de Dios inherente en su ser. 
Esa es la razón por la cual tú puedes decir, "¡Mayor es aquél que está en mí que todos los poderes del mundo combinados – más grande que todos los poderes de los demonios!" Dios envió al Espíritu para mantenerte fuera de las garras de Satanás – para levantar tu espíritu, disipar toda depresión e inundar tu alma con el amor de tu Señor. 
Sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado (Romanos 5:3, 5).





2/17/2013

Marca


Alguien dijo alguna vez que más que una buena comida en sí, le agradaba muchísimo que le dieran a probar previamente con una cuchara. Un bocado de anticipo es un adelanto del sabor real. La Biblia lo llama arras – Es las arras de nuestra herencia (Efesios 1:14). Significa que nos dan a probar un bocado antes de que venga todo el festín. 
Nuestra herencia es Cristo mismo – y el Espíritu Santo nos trae a su propia presencia como un anticipo de sabor a lo que será ser recibido como su novia, disfrutando de un amor y una comunión eterna con él. Pablo describe a unas personas de Dios que están “sellados con el Espíritu Santo”. Esto se refiere a personas especialmente marcadas por el trabajo del Espíritu Santo. El Espíritu Santo ha producido en ellos una marca distintiva, un trabajo interior glorioso – algo sobrenatural que los ha cambiado para siempre. 
Ya no son creyentes ordinarios. Ya no son más “de este mundo” desde que han colocado sus afectos en cosas de arriba, y no en las de esta tierra. No son movidos por los eventos mundiales. En lugar de eso, son inamovibles. Ya no son tibios ni a medias ganas. En lugar de eso, sus corazones claman día y noche, “Ven pronto, Señor Jesús…” 
¿Qué sucedió en ellos? ¿Qué hizo el Espíritu Santo en estos creyentes? ¿Qué los marcó y los selló para siempre como propiedad del Señor? Simplemente esto: ¡El Espíritu Santo les dio un bocado de la gloria de su presencia! El vino a ellos, les abrió el cielo – ¡y ellos experimentaron una manifestación sobrenatural de su grandeza sublime! Él nos da “un poquito de cielo” para llegar al cielo con eso – para afilar nuestro apetito. 
¿Qué clase de novia tú crees que el Espíritu Santo le presentará a Jesucristo en ese día de revelación? ¿Una que está sin mucho ánimo? ¿Una cuyo amor es tibio o frío? ¿Una que no es devota a Jesús? ¿Una que no quiere intimidad con Cristo? Si tú verdaderamente amas a Cristo, él nunca está fuera de la mente tuya. Él está presente en cada momento que tú estés despierto. 
Algunos cristianos piensan, “Eso sucederá después de que yo muera. Cuando llegue al cielo, todo cambiará. Yo seré la novia especial del Señor recién entonces”. No, ¡la muerte no santifica a nadie! El Espíritu Santo está aquí hoy día. Él está vivo y trabajando dentro de usted – ¡Para producir un amor apasionado por Cristo en este lado de nuestra muerte! 
Romanos 8:26 describe uno de los trabajos más poderosos del Espíritu Santo en el corazón del creyente. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 
La palabra traducida como “gemidos” en el griego significa “un anhelo” – un deseo vivo de tener más de Cristo. Usted puede anhelar tanto a Cristo, que usted puede sentarse en su presencia y nada saldrá de la boca suya sino un gemido profundo – algo que no puede ser pronunciado. Dice, “Jesús, tú eres la única felicidad en este mundo. Yo he probado y he visto que tú eres bueno – y quiero todo de ti.” 
Esta es la marca de aquél que está caminando en el Espíritu. Él tiene un apetito insaciable por Jesús. Como Pablo, ¡Esta persona está ansiosa de estar con el Señor! Claro, ya sabe que para que ello sea posible no tiene que morir necesariamente. También puede ser lleno del Espíritu Santo y Él, que es nuestro guía a toda verdad, lo penetrará en Cristo Jesús más allá de lo imaginable.


 





2/15/2013

Escudo


Vemos en el Primer Libro de Samuel 13, que Saúl enfrentó un momento crucial que todo creyente deberá confrontar eventualmente. Es un tiempo de crisis donde somos forzados a decidir si esperamos a Dios por fe, o nos volvemos impacientes y ponemos mano en el asunto. El momento crucial de Saúl vino cuando nubes siniestras de guerra se aglomeraban sobre Israel. 
Los Filisteos habían reunido un gran ejército de caballería, carrozas de fierro, y legiones de soldados que blandían sus armas modernas. En contraste, los Israelitas sólo tenían dos espadas en todo su ejército – una le pertenecía a Saúl y la otra era de su hijo, Jonatán. Todos los demás tenían que usar armas como ser lanzas que habían fabricado de los implementos que usaban para la agricultura. 
Una semana antes, Samuel le había advertido a Saúl que lo esperase en Gilgal antes de ir a la batalla. El profeta había dicho que él llegaría después de siete días para ofrecer los sacrificios apropiados al Señor. Cuando llegó el séptimo día y Samuel no había llegado, los soldados de Saúl empezaron a dispersarse. Peor aún, el rey no tenía la dirección de Dios para la batalla. 
¿Qué decisión tomó Saúl? ¿Se paró firme, declarando, "No importa si Samuel tarda ocho días en llegar, yo voy a permanecer en la Palabra que Dios me dio. Ya sea que viva o muera, yo obedeceré su mandato"? No – Saúl entró en pánico. El permitió ser abrumado por sus circunstancias. Y él terminó manipulando sus acciones para evitar la Palabra de Dios. Él ordenó al sacerdote que estaba presente, hacer los sacrificios sin Samuel. Y al haber hecho esto, él cometió un pecado grave contra el Señor. 
No – Dios nunca se atrasa. En todo momento, Dios conocía cada paso que Samuel estaba tomando hacia Gilgal. Él había colocado al profeta en un sistema de navegación celestial, que apuntaba a su llegada en el segundo preciso. Samuel llegaría allí el día séptimo, aún si fuese un minuto antes de la media noche. Dios no ha cambiado a través de los siglos. Y él está interesado en que sus hijos obedezcan su mandato: "Obedezcan la voz del Señor, y no sean rebeldes al mandato del Señor" (1 Samuel 12:15 parafraseado). No importa si nuestras vidas están fuera de control – debemos caminar en completa confianza en el Señor. Aún si las cosas parecen sin esperanza, no debemos actuar en temor. En lugar de eso, tenemos que esperar pacientemente a que él nos libre, tal como lo promete su Palabra. 
El hecho es que, Dios estuvo al lado de Saúl mientras el ejército masivo de los Filisteos marchaba hacia él. Dios conocía la crisis en la que estaba Saúl, y su ojo estaba en cada detalle. Nuestro Dios ve cada detalle de tu crisis. El ve todos los problemas de la vida que te están apretando. Y él está absolutamente consciente de que tu situación se torna peor cada día. Aquellos que oran y esperan en él con fe calmada, nunca están en ningún peligro real. Es más, él conoce los pensamientos suyos de pánico: “Yo no sé cómo voy a poder pagar esta deuda…No tengo ninguna esperanza para mi matrimonio…No sé cómo podré seguir con trabajo…" Pero su mandato continúa siendo verdadero: "No entres en pánico, ni te me adelantes. No debes de hacer nada más que orar – y depender de mí. 
Yo honro a todo aquél que pone su confianza en mí. “Considere éstas palabras que Dios ha dado a su iglesia: Sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). "Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio" (Salmo 62:8). 
Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová; Él es vuestra ayuda y vuestro escudo (Salmo 115:11). Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas (Proverbios 3:5-6). 
La incredulidad es mortal, y sus consecuencias son trágicas. Y enfrentaremos graves consecuencias si tratamos de desenredarnos nosotros mismos de nuestras dificultades, en lugar de confiar en que Dios nos sacará de ellas.





2/13/2013

Valientes


A diario recibo encendidos correos donde hermanos de cualquier parte del mundo me cuentan sus vicisitudes con personas que les han causado mucho daño. Mayoritariamente, esto se da en el plano del matrimonio o, en todo caso, en su entorno familiar más cercano. Puedo asegurarte que el nivel y refinamiento de maldad que veo en algunos hechos, sobrepasa mi entendimiento y mi imaginación, pero así son las cosas. ¿Qué se supone que debo responder? En primer lugar, que puedo entender y comprender sus angustias, tristezas y hasta enojos, pero en segundo término, debo hacerlo con la Palabra, porque otra salida genuina no existe. Y el caso es que el mandato de Dios de amar a nuestros enemigos puede tener un sabor amargo, como una medicina con sabor desagradable. Pero como el aceite de castor que teníamos que tomar en nuestra niñez, es un medicamento que sana. Jesús lo dice claramente: Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen (Mateo 5:43-44). ¿Estaba Jesús contradiciendo a la ley aquí? De ninguna manera. Él estaba revertiendo el espíritu de carne que había entrado en la ley. En aquél tiempo, los Judíos amaban solamente a otros Judíos. Un judío no podía saludar dándole la mano a un Gentil, o aún permitir que su vestimenta rozara las ropas de alguien que no fuera Judío. Pero éste no era el espíritu de la ley. La ley era santa, e instruía, Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua; porque ascuas amontonarás sobre su cabeza, y Jehová te lo pagará (Proverbios 25:21-22). Podemos odiar las acciones inmorales de aquellos que están en el gobierno de nuestros países, provincias, estados o municipios. Podemos odiar los pecados de los homosexuales, abortistas y aquellos que odian a Cristo. Pero el Señor nos ordena orar por ellos. Si en algún momento yo desprecio a la persona en lugar de despreciar el principio detrás de esa persona, yo no estoy representando fielmente a Cristo. He presenciado marchas de homosexuales en diversos lugares del mundo. Miles de gays, muchos de ellos semidesnudos, algunos portando letreros que decían "Dios es Gay". En algunos casos tuvieron inconvenientes y agresiones para con cristianos que tenían letreros diciendo, "Dios ODIA tu pecado – Pero Él te ama a ti." Allí el enojo cambió de vereda y vino hacia nosotros. Sentimos deseos de pedir que cayese fuego como el de Sodoma sobre todos ellos. Pero reflexionando, dijimos en nuestro corazón, "Estamos actuando como los discípulos que querían que descendiera fuego para consumir a todos aquellos que rechazaron a Jesús." Yo, al igual que cualquier otro creyente genuino, no puedo decir otra cosa que– ¡La homosexualidad es pecado! ¡Pero también tengo que decir que es pecado el adulterio! Y también lo es la amargura y la falta de perdón. ¡Ama a tus enemigos! ¿Amar a aquellos que campean su pecado delante de nosotros? ¿Orar por ellos? ¿Bendecir a los que nos maldicen? ¡Eso es exactamente lo que dijo Jesús! ¡Así que hazlo! ¡Es que me cuesta, hermano! ¿Ah, sí? ¿Y supones que a Jesús no le costó? Con pancartas y en grupo, todos somos valientes. Pero a solas y sin más espada que la del amor y la Palabra de Dios, ahí creo que la suma se reduce bastante…




2/11/2013

Profetas


En estos días en los que estamos hablando mucho de reforma y de lo que es la mentalidad de Babilonia, el nombre y la historia de Daniel es requerida de forma constante. Su figura es casi básica para entender estos procesos sencillamente porque él los vivió antes. Daniel era "un hombre de otra clase" y él habla de ser quebrantado: Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión (Daniel 9:3-4). Debido a esto, Daniel fue capaz de discernir los tiempos, porque él conoció el corazón de Dios. Yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías (Daniel 9:2). ¿Cómo llegó Daniel a esta senda de quebrantamiento, conocimiento y discernimiento? Esto comenzó con su estudio de la Palabra de Dios. Daniel permitió que las Escrituras se apoderaran de él completamente. Y él las mencionaba seguido y extensivamente, porque él las había escondido en su corazón: Conforme está escrito en la ley… (Daniel 9:13). En el capítulo 10, a este devoto profeta le fue dada una visión de Cristo, Y alcé mis ojos…y he aquí un varón vestido de lino, y ceñido sus lomos de oro de Ufaz…y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego…y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud (10:5-6). Yo te animo a que propongas en tu corazón desde hoy día buscar a Dios con toda diligencia y determinación. Luego vete a la Palabra de Dios con un amor y deseo que vaya en aumento. Ora ayunando por ser quebrantado, para recibir la carga de Dios. Finalmente, confiesa y abandona todas las cosas que impiden que el Espíritu Santo pueda abrir las bendiciones del cielo para usted. La senda de los "hombres de otra clase" está abierta para todos ¿Caminarás en ella? Ese caminar trae el toque de Dios. Daniel testificó, Y he aquí una mano me tocó, e hizo que me pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos (Daniel 10:10). La palabra que se traduce como "tocó", aquí significa "asir violentamente". Daniel nos está diciendo, "Cuando Dios puso su mano sobre mí, caí sobre mi rostro. Su toque me dio una urgencia de buscarlo con todo lo que hay en mí." Esto sucede cada vez que Dios toca una vida. Esa persona cae de rodillas y se convierte en un hombre o una mujer de oración, motivado a buscar al Señor. A menudo me he preguntado por qué Dios toca sólo a algunas personas con esta urgencia. ¿Por qué algunos siervos se vuelven buscadores hambrientos de él, mientras que otras personas fieles continúan su camino? Aquellos tocados por Dios tienen una relación íntima con el Señor. Ellos reciben revelaciones del cielo. Y ellos disfrutan de un caminar con Cristo que muy pocos disfrutan. ¿Por qué puso Dios su mano sobre Daniel y lo tocó? ¿Por qué podía este hombre ver y oír cosas que ningún otro podía? El declara, Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo (Daniel 10:7). Dios necesitaba una voz para que hablara su mensaje. Él quería un siervo que ora, alguien que respondería fielmente a su llamado. Daniel era ese hombre. Él había estado devotamente orando tres veces al día. Y ahora, mientras él caminaba a orillas del río, el mismo Cristo se le reveló (ve Daniel 10:7-9). Dios hizo que Daniel fuese su oráculo porque: Daniel nunca dejó de orar (ve Daniel 10:2-3) Daniel se angustiaba sobre la decadencia espiritual en la sociedad y en la iglesia (ve Daniel capítulo 9).  Daniel se rehusó a albergar o a esconder pecado (Daniel 9:4-5). Ya tienes suficiente por hoy. ¿Verdad que Daniel es un personaje central para este tiempo tan particular?





2/10/2013

Plenitud


Cuando llega la conversión y salvación a la vida de una persona, de inmediato se tiene una especie de conciencia de eternidad. Sin embargo, la ley natural de la vida nos dice que algunos han sido salvos por un número de años, otros, tal vez un año, y algunos sólo unos meses o unas pocas semanas. Nadie sabe en qué momento el Señor llega a la vida de alguien; lo importante, claro está, es que llegue. ¡Ser salvos del pecado es maravilloso! Las cosas viejas se desvanecen – y todas las cosas se vuelven nuevas. ¡Yo particularmente, estoy feliz de que tú seas salvo! Pero para poder ser un buen soldado al servicio de nuestro Señor Jesucristo, no es suficiente el ser salvos. Hay mucho más para ti. ¡Tú necesitas ser bautizado con el Espíritu Santo! En los tiempos de Pablo, algunos creyentes no sabían que había un Espíritu Santo. Les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo (Hechos 19:2) Estas personas fueron salvas, pero está claro de que no habían sido llenados ni bautizados con el Espíritu Santo. Yo creo en que somos salvos a través del poder y ministerio del Espíritu Santo. ¡Pero las escrituras nos dicen que en adición a esto, hay también un bautismo, un llenar, y una posesión que el Espíritu Santo hace en nosotros! Jesús mismo no envió a sus discípulos y seguidores al mundo, hasta que ellos fueron bautizados con el Espíritu Santo. Ciertamente, sus discípulos tenían corazones puros. Tenían fe para sanar enfermos, para echar fuera demonios. Tenían la Palabra del Señor y ya habían estado predicando y ganando convertidos. Ellos fueron testigos de su resurrección. ¿Qué más podría haber? ¡Ellos estaban dispuestos a morir por Jesús! ¿No era suficiente su amor por él para ser enviados al mundo a hacer su trabajo? Es más que claro: ¡Nada de eso era suficiente! Claramente, había más. Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8) ¿Tú realmente quieres al Espíritu Santo? ¿Quieres que caiga sobre ti y te bautice con fuego? Tú tienes que estar convencido que esto es para ti. Tú debes llegar al lugar donde tú sabes que no eres nada, que no tienes nada y que no puedes hacer nada sin el poder y la guía del Espíritu Santo. ¡Tú debes de saber que él está todavía bautizando, todavía cayendo sobre los creyentes – poseyendo sus cuerpos! Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare (Hechos 2:38-39) ¡Cada hora de cada día, multitudes en todo el mundo están siendo bautizados con el Espíritu Santo! Ellos han leído ésta promesa en la Biblia o la han escuchado en una prédica. ¡Y ellos han clamado, apoderándose de la promesa, y han sido bautizados! Este bautismo es especialmente para aquellos que están viviendo en los últimos días. Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne…En aquellos días derramaré de mi Espíritu (Hechos 2:17-18). Él está disponible para todo el que lo pida: ¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11:13). Dios quiere que tú vivas y camines en el Espíritu. Tú no debes correr buscando a algún otro que pueda satisfacer las necesidades de alguna persona. Tú eres llamado a hablar la Palabra de Dios mientras el Espíritu se mueve en ti, y a poner manos sobre los enfermos, y a echar fuera demonios así como los apóstoles lo hicieron. ¡Somos llamados a ser testigos llenos del Espíritu Santo y de poder! Milité muchos años en una congregación que no creía ni practicaba estas cosas. Pero yo sí las había creído porque la Palabra de Dios lo decía. Y eso me hizo diferente al resto y, por consecuencia, peligroso y opositor del líder, aun cuando no era esa mi intención. El poder de Dios obraba a través mío simplemente porque yo lo había creído. Ellos se enojaban sin saber que si ellos lo hubieran creído y pedido, también Dios lo hubiera hecho con ellos; yo no era especial. Allí aprendí que la mejor estrategia satánica de estos últimos años, ha sido dividir al pueblo de Dios mediante doctrinas de hombres.





2/08/2013

Gobierno


Hay una verdad excluyente e inalterable: Si Cristo reina como suprema autoridad sobre su reino, y si nosotros somos sus súbditos, entonces nuestras vidas deben de ser gobernadas por él. ¿Qué significa, exactamente, ser gobernados por Jesús? De acuerdo al diccionario, gobernar significa “guiar, dirigir, controlar todas las acciones y comportamientos de aquellos bajo autoridad”. 
En síntesis, debemos permitir a Jesús controlar todas nuestras acciones y comportamiento, incluyendo cada uno de nuestros pensamientos, palabras y obras. Jesús también rige las naciones del mundo. La Biblia nos dice, El señorea con su poder para siempre; sus ojos atalayan sobre las naciones; los rebeldes no serán enaltecidos (Salmo 66:7). Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos (Salmo 103:19). 
No te engañes – nuestros países no están gobernados por los políticos, o por una autoridad humana. No está controlado por las entidades financieras tampoco. Ningún otro poder, sobrenatural o de la tierra reina sobre América o cualquier otra nación. Sólo Dios está en control. Él está sentado como Rey de Reyes y Señor de Señores, gobernando y reinando sobre toda la creación desde su trono celestial. En toda América estamos viendo un decaimiento moral terrible, el surgimiento de lo oculto que es más promocionado por los medios que nuestra fe, deviaciones sexuales rampantes y legalizadas a nivel de trámite, ateísmo atrevido y vociferante irrespetuoso que exige respeto a nuestra gente. 
Algunos cristianos temen que las hordas del infierno estén tomando lentamente nuestras naciones, estableciendo el reino de tinieblas de Satanás. No necesitamos preocuparnos. Isaías nos asegura, Quebrantó Jehová el báculo de los impíos, el cetro de los señores… ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones…Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo. Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es este aquél varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos? (Isaías 14:5, 12, 15-16).
Amados, nuestro Dios no está ansioso ni preocupado por Satanás. Él no está angustiado sobre lo que nosotros vemos como un avasallamiento de nuestras naciones. Con tan sólo una palabra de la boca de nuestro Señor, Satanás se irá para siempre, y será atormentado por toda la eternidad. Por lo tanto, no debemos temer a lo maligno. En ningún otro reino Dios gobierna tan soberanamente y tan poderosamente como en su propio reino – el que él ha establecido en los corazones de sus hijos. Jesús dijo, he aquí el reino de Dios está entre vosotros (Lucas 17:21). 
Y es en ese reino – el dominio de nuestro corazón – que Cristo reina supremamente sobre sus hijos, guiándonos, sanándonos, gobernando nuestras acciones y comportamientos. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite (Isaías 9:7). Este verso habla del reinado de Jesús a través de toda la eternidad sin fin. Pero también tiene otro significado importante: Debemos siempre aumentar nuestra sumisión al gobierno de nuestro Rey. 
¿Puedes decir honestamente que día tras día, el gobierno de Jesús sobre ti está aumentando? ¿Estás sujetando tu comportamiento más y más bajo su autoridad? Tú puedes preguntarte – si Jesús está en los cielos, gobernando en total autoridad a la diestra del Padre, ¿cómo gobierna su reino aquí en la tierra? Encontramos la respuesta en el libro de Hebreos. El autor nos dice que en el Antiguo Testamento, Dios habló a su pueblo a través de los profetas. 
Pero hoy día el Señor ha elegido hablar a través de su Hijo (ver Hebreos 1:1-2). Jesús es el mensaje explícito de Dios para nosotros – la Palabra divina hecha carne. Y el Padre, nos ha enviado al Espíritu Santo para recordarnos las palabras que Jesús habló mientras estuvo en la tierra. Así, Jesús nos gobierna por la escrita y revelada Palabra de Dios. La Biblia es el cetro de nuestro Rey, por medio de la cual él hace que su palabra sea conocida por nosotros. Si  quieres escuchar el testimonio de un hombre que era gobernado por la Palabra escrita de Dios, lo puedes encontrar en el Salmo 119:11, En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti (ver también los versos 105, 123, 133, 162).








2/06/2013

Gracia


Durante años hemos tenido (Por deficientes enseñanzas), una imagen distorsionada de Jesús. Entre otros errores, nos mostraron a un Jesús casi pusilánime e incapaz de tener un gesto fuera de lugar “porque era santo”. 
Esa fue una deficiente interpretación de la palabra Santidad. ¿Nos olvidamos del Jesús que volcó la mesa de los cambistas? ¿Alguien puede creer que lo hizo suavemente y sin perder su compostura? No, lo hizo con verdadero enojo y sólo no fue más allá porque el Espíritu Santo lo inundó de dominio propio y paciencia. 
Eso, que es sólo una anécdota que le pertenece a Él y  a Su ministerio debe, sin embargo, servir de guía y luz para lo nuestro. Nuestro crecimiento en la gracia puede ser explosivo cuando intentamos edificar a aquellos que nos mortifican. 
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios (Efesios 4:29-30). 
La raíz griega de la palabra “edificación” que Pablo usa, significa “constructor de casas”. Esa palabra a la vez, viene de una raíz que significa “construir”. En corto, todo aquél que edifica, está construyendo la casa de Dios, la iglesia. Pablo nos está diciendo tres cosas importantes sobre las palabras que hablamos: 
1. Debemos usar nuestras palabras para edificar al pueblo de Dios.-   
2. Debemos de usar nuestras palabras para ministrar gracia a otros.-  
3. Es posible entristecer al Espíritu santo con nuestras palabras.- 
Nos sentimos profundamente conmovidos mientras leemos las historias de las vidas de los gigantes espirituales del pasado. Estos hombres y mujeres de Dios tenían su mente enfocada en el cielo- estudiosos de la Palabra de Dios, orando a menudo, y preocupados por crecer en gracia. Lo que más me impresiona sobre las vidas de estas personas, no es sólo su devoción a Cristo, o la intensidad de sus oraciones. 
Es también el fruto divino que estas cosas produjeron en ellos. Además, podemos descubrir algo en común entre estos gigantes espirituales: su mayor inquietud era crecer en la gracia de un corazón puro, del cual una conversación santa pudiera fluir. Porque de la abundancia del corazón habla la lengua (Mateo 12:34). 
Yo crezco en la gracia cuando elijo vivir para otros y no para mí mismo. Ese crecimiento en la gracia debe de comenzar en mi casa, mostrándole a mi familia que me estoy pareciendo a Cristo, y que esto siempre va en aumento. Mi hogar debe de ser el campo de pruebas donde todos los problemas, todos los malos entendidos son vencidos por mi disposición “a renunciar a mis intentos de tener siempre la razón”. 
El haber abandonado nuestro derecho a “tener la razón” nos ayuda a disfrutar del poder de la gracia de Dios como nunca antes. Toda discusión, todos nuestros “derechos” se desvanecen cuando buscamos edificarnos el uno al otro en lugar de tratar de ganar una disputa tonta. Crezcamos – en gracia. Que no es poco.


 





2/04/2013

Pioneros


Cuando leemos sobre las hazañas de los hombres santos de Dios en el Antiguo Testamento, nuestros corazones arden. Estos siervos estaban tan apasionados por la causa del nombre de Dios, que hicieron obras poderosas que desconciertan las mentes de los cristianos de hoy día. Estos santos de antaño eran como una roca, firmes en su determinación de no ir hacia delante si no recibían una palabra de Dios. Y ellos lloraron y endecharon por días debido a la condición de indiferencia que había en su casa de Dios.
 Ellos rehusaron comer, beber o lavar sus cuerpos. Se arrancaron puñados de pelos de sus cabezas y de sus barbas. El profeta Jeremías hasta estuvo echado de costado en el suelo por trescientos sesenta y cinco días en Jerusalén, advirtiendo continuamente del juicio venidero de Dios. Me pregunto, ¿De dónde consiguieron estos santos la autoridad espiritual y la resistencia para hacer todo lo que hicieron? Ellos fueron hombres de otra clase, siervos completamente diferentes de los que vemos hoy día en las iglesias. 
Yo simplemente no puedo relacionarme con ellos o con su caminar. Yo sé que no soy totalmente de su clase. Y yo no conozco a ningún cristiano que lo sea. Algo de esto me inquieta. La Biblia dice que las hazañas de estos hombres del Antiguo Testamento fueron registradas como lecciones para nosotros: Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos (1Corintios 10:11).
Sus historias son para nuestro ejemplo, para mostrarnos cómo mover el corazón de Dios, o cómo llevar a las personas corruptas al arrepentimiento. Así que, ¿Fueron estos santos una raza especial? ¿Fueron superhombres con un destino predeterminado, y dotados con poderes sobrenaturales que no hemos conocido en nuestra generación? No es así. La Biblia nos indica enfáticamente que nuestros devotos antepasados eran personas como usted y yo, sujetos a las mismas pasiones de la carne (ve a Santiago 5:17). El hecho es que, sus ejemplos nos revelan un modelo que debemos seguir. 
Estos hombres poseían algo en su carácter lo cual causó que Dios pusiese sus manos sobre ellos. Esa es la razón por la cual los escogió para que llevasen a cabo sus propósitos. Y él nos está instando con insistencia a que busquemos esas mismas cualidades de carácter hoy en día. Esdras era un hombre de Dios que despertó a toda su nación. Las Escrituras dicen que Esdras era un hombre sobre el cual Dios había puesto su mano. Esdras testificó, Y yo fui fortalecido por la mano de mi Dios sobre mí (Esdras 7:28). 
En otras palabras, Dios extendió su mano, envolvió a Esdras y lo hizo un hombre diferente. ¿Por qué haría esto Dios con Esdras? Había cientos de escribas en Israel en aquél tiempo. Todos ellos tenían el mismo llamado de estudiar y explicar la Palabra de Dios a las personas. ¿Qué diferenció a Esdras de los demás? ¿Cuál fue la causa por la que Dios puso su mano sobre este hombre, y lo puso a cargo de 50,000 personas para reconstruir la ciudad caída de Jerusalén? Las escrituras nos dan la respuesta: Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová, y para cumplirla” (Esdras 7:10). Es simple: Esdras tomó una decisión consciente. Él se propuso sobre todas las cosas buscar la Palabra de Dios y obedecerla. Y él no se desvió de esa decisión. Él se dijo a sí mismo, “Voy a ser un estudioso de la Palabra. Y voy a actuar de acuerdo a todo lo que yo lea.” Mucho antes que Dios pusiera su mano sobre Esdras, este hombre estaba diligentemente examinando las Escrituras. 
Él se permitió ser examinado por ellas, lavado por ellas, y limpiado de toda suciedad de cuerpo y espíritu. Esdras tenía hambre por las escrituras y se regocijaba en ellas. El permitió que las Escrituras preparasen su corazón para cualquier trabajo que Dios hubiera elegido para él. Esta es la razón por la cual el Señor puso su mano sobre Esdras y lo ungió.






2/03/2013

Familia


Hay asuntos importantes que todavía son, en muchos cristianos, verdaderas incógnitas. Eso no habla mal de ellos, por el contrario, debe animarlos a cumplir con uno de los mandamientos más ignorados por todos: escudriñar las escrituras, que muy lejos de significar asistir a seminarios, institutos, conferencias o congresos, quiere decir sentarse con nuestra Biblia y leerla buscando guía, apoyo y ayuda del Espíritu Santo. 
Por ejemplo: reclamar el poder que está en el nombre de Cristo, no es una verdad teológica complicada que esté escondida. En nuestras bibliotecas, seguramente, hay libros que han sido escritos específicamente en el tema del nombre de Jesús. Los autores escribieron para ayudar a los creyentes a entender las implicaciones profundas que están escondidas en el nombre de Cristo. 
Pero, la mayoría de estos libros son tan “profundos”, que los lectores no los entienden. Yo creo que la verdad que se nos ha dado sobre el nombre de Jesús es tan simple, que un niño puede entenderla. Es simplemente lo siguiente: Cuando hacemos nuestra petición en el nombre de Jesús, debemos de estar persuadidos que es igual que si Jesús mismo estuviese pidiéndole al Padre. 
Tú puedes preguntar, ¿Cómo es posible esto? Déjame explicarte. Nosotros sabemos que Dios amó a su Hijo. El habló con Jesús y le enseñó mientras estuvo en la tierra. Y Dios no solamente escuchó sino también respondió a cada pedido que su Hijo le hizo. Jesús testificó sobre esto diciendo, “Él siempre me escucha.” En otras palabras, el Padre nunca negó a su Hijo ninguna petición. Hoy día, todos los que creen en Jesús están vestidos del Hijo de Dios. Y el Padre celestial nos recibe tan íntimamente como él recibe a su propio Hijo. ¿Por qué? 
Es por nuestra unión espiritual con Cristo. A través de su crucifixión y resurrección, Jesús nos ha hecho uno con el Padre. Para que todos sean uno; como tú oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros…Yo en ellos y tú en mí (Juan 17:21-23). 
Para ponerlo de una manera simple, ahora somos familia – somos uno con el Padre, y uno con el Hijo. Hemos sido adoptados, con todos los derechos de herencia que le pertenecen a un hijo. Esto significa que todo el poder y todos los recursos del cielo están a nuestra disposición, a través de Cristo. 
Orar “en el nombre de Jesús” no es una fórmula “mágica”. No es una frase que tiene poder simplemente pronunciándola. El poder está en creer que Jesús toma nuestra causa y la lleva al Padre en sus propios méritos. Él es el Abogado – él está haciendo la petición por nosotros. El poder está en confiar plenamente que Dios nunca le niega nada a su propio Hijo, y que somos los beneficiados de la fidelidad total que el Padre tiene con el Hijo.





2/01/2013

Aprendizaje


En el marco de mi vida ministerial he visto dos extremos de ignorancia dentro del pueblo del Señor: aquellos que pasan al frente todos los domingos a aceptar a Cristo por temor de haber perdido su salvación durante la semana, y los que después de haber levantado una mano durante una campaña evangelística dicen: “¡Ya está, soy convertido!” Creo que ambos necesitan aclarar algo más sus conocimientos para no caer en confusiones peligrosas. 
Pablo les advierte a los efesios: No seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina (Efesios 4:14). Tú pensarás: "Este versículo no se aplica a mí. Mi fundamento es bíblicamente sólido. Yo no soy llevado por estas modas del evangelio y artificios frívolos que distraen a la gente de Cristo. Yo estoy arraigado y cimentado en la palabra de Dios". 
Aun así, oigan el resto del versículo de Pablo: …llevados por…estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error (Efesios 4:14). Quizás tú no puedas ser perturbado por una falsa doctrina. Pablo dice que tú podrías ser llevado por un asunto totalmente diferente. Él está preguntando: "¿Eres tú llevado por doquiera a causa de los planes malignos de aquéllos que se oponen a ti?". 
El mensaje de Pablo nos hace examinarnos otra vez: ¿Cómo reaccionamos ante la gente que nos llama hermanos y hermanas en Cristo, pero esparce falsedades respecto a nosotros? Cuando Pablo ordena: "Ya no seamos niños", nos está diciendo: "Tus enemigos, los que hacen uso de chisme y calumnia, fraude y manipulación, malicia y astucia, engaño e hipocresía; yo les digo, todos ellos son hijos rebeldes. Se han desviado y estropeado. Y no han permitido que la gracia de Dios obre en ellos, Así que, no caigas en sus juegos malignos e infantiles. Ellos quieren que tú reacciones a su bajeza como lo haría un niño. Pero no debes responderles con niñerías". 
En el siguiente versículo, Pablo nos insta a avanzar hacia la madurez: sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo (Efesios 4:15). Él está diciendo: "No puedes impedir los desprecios que recibes, las heridas que te causan, el chisme hecho contra ti, el fraude y engaño dirigido a tu persona. Sin embargo, puedes usar estas cosas para crecer en gracia. Míralas como oportunidades para ser más como Cristo. Responde suavemente, con un espíritu manso. Perdona a los que te utilizan maliciosamente". 
Sabiendo esto, ahora entiendes que esto va más allá de sentirte salvo o no salvo. Tú eres salvo por fe y, si esa fe ha sido genuina, a eso no te lo quita nadie. Pero lo que sí pueden quitarte es la confianza, la paz y la serenidad con la que un hijo del Señor debe conducirse. Y ese es un aprendizaje que necesariamente debemos superar.