4/29/2015

Identidad

               Reclamar el poder que está en el nombre de Cristo, no es una verdad teológica complicada que esté escondida. En nuestras bibliotecas, seguramente, hay libros que han sido escritos específicamente en el tema del nombre de Jesús.
               Los autores escribieron para ayudar a los creyentes a entender las implicaciones profundas que están escondidas en el nombre de Cristo. Pero, la mayoría de estos libros son tan “profundos”, que los lectores no los entienden.
               Yo creo que la verdad que se nos ha dado sobre el nombre de Jesús es tan simple, que un niño puede entenderla. Es simplemente lo siguiente: Cuando hacemos nuestra petición en el nombre de Jesús, debemos de estar persuadidos que es igual que si Jesús mismo estuviese pidiéndole al Padre.
               Tú puedes preguntar, ¿Cómo es posible esto? Déjame explicarte. Nosotros sabemos que Dios amó a su Hijo. El habló con Jesús y le enseñó mientras estuvo en la tierra. Y Dios no solamente escuchó sino también respondió a cada pedido que su Hijo le hizo.
               Jesús testificó sobre esto diciendo, “El siempre me escucha.” En otras palabras, el Padre nunca negó a su Hijo ninguna petición. Hoy día, todos los que creen en Jesús están revestidos del Hijo de Dios. Y el Padre celestial nos recibe tan íntimamente como él recibe a su propio Hijo.
                ¿Por qué? Es por nuestra unión espiritual con Cristo. A través de su crucifixión y resurrección, Jesús nos ha hecho uno con el Padre. Para que todos sean uno; como tú oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros…Yo en ellos y tú en mí (Juan 17:21-23).
               Para ponerlo de una manera simple, ahora somos familia – somos uno con el Padre, y uno con el Hijo. Hemos sido adoptados, con todos los derechos de herencia que le pertenecen a un hijo. Esto significa que todo el poder y todos los recursos del cielo están a nuestra disposición a través de Cristo.
               Orar “en el nombre de Jesús” no es una fórmula. No es una frase que tiene poder al simplemente pronunciarla. El poder está en creer que Jesús toma nuestra causa y la lleva al Padre en sus propios méritos. El es el Abogado – él está haciendo la petición por nosotros.
               El poder está en confiar plenamente que Dios nunca le niega nada a su propio Hijo y que somos los beneficiados de la fidelidad total que el Padre tiene con el Hijo. Sólo con eso habremos dado un enorme paso adelante en el logro de nuestras respuestas. ¿Fácil, no es cierto? Sin embargo nos cuesta; ¿Por qué será?


 


4/25/2015

Camino

               El propósito de Dios para cada uno de sus hijos es que nos rindamos al gobierno y autoridad del Espíritu Santo. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu (Gálatas 5:25). En otras palabras: “Si Él vive en ti, ¡déjalo dirigirte!” Quiero mostrarles lo que significa caminar en el Espíritu. Yo aún no he llegado plenamente a este glorioso caminar, pero, ¡Estoy ganando terreno!
               Hemos oído la expresión “andar en el Espíritu” durante toda nuestras vidas, pero muy pocos cristianos se han formulado la pregunta del millón: ¿Qué significa en realidad? Creo que el capítulo 16 de Hechos es uno de los mejores ejemplos de lo que quiere decir andar en el Espíritu Santo. El Espíritu Santo provee de instrucciones detalladas, absolutas y claras a aquéllos que andan en él. Si tú andas en el Espíritu, entonces no andas en confusión, tus decisiones no están nubladas.
               Los primeros cristianos no caminaban en confusión. Ellos eran guiados por el Espíritu en cada decisión, ¡Cada paso, cada acción! El Espíritu les hablaba y los dirigía en cada momento. No tomaban ninguna decisión sin consultarle a Él. El lema de la iglesia a lo largo del Nuevo Testamento era: “¡El que tiene oídos para oír, que oiga lo que el Espíritu dice!”
               Comencé ministrando a muy pocas personas que, dicho sea de paso, no tenían ni la menor intención de tomarme muy en serio y, mucho menos, de estudiar su Biblia. Era un pomposo maestro bíblico para no más de dos o tres alumnos sin la menor intención de recordar lo estudiado quince minutos después de haber concluido la clase.
               Y sin embargo el Espíritu Santo seguía insistiendo en que yo sería su maestro y que debería seguir sus instrucciones. Así fue que, cuando comencé a ser desobediente a los mandatos denominacionales y oficiales, leyendo los textos de la clase oficial, pero luego enseñando puntillosamente lo que el Espíritu me había revelado, las cosas empezaron a cambiar.
               Los tres o cuatro alumnos apáticos y aburridos que había tenido hasta allí, se fueron. Pero en lugar de quedarme solo, empezó a llegar gente con un verdadero hambre de Dios, gente que recibía esas enseñanzas como el sediento el vaso con agua fresca.
               Allí aprendieron ellos lo que verdaderamente era ser un hijo de Dios genuino, un miembro del Reino de los Cielos, y yo aprendí lo que era caminar en el Espíritu, en fe y a ciegas respecto a mandatos de hombre.




4/22/2015

Perdón

               He comentado en alguna ocasión que una enorme cantidad de correos que recibo tienen que ver más con problemas sentimentales de pareja (Matrimonios o novios), que con asuntos espirituales, (Aunque esos problemas los escondan). Omití decir que otro gran porcentaje de esas comunicaciones, tienen que ver con el problema del perdón.
               Todos los cristianos aben cómo es lo relativo al perdón, pero muy pocos logran asumirlo, aceptarlo y ponerlo por obra. Pablo escribe: Dejad lugar a la ira de Dios (Romanos 12:19). Él está diciendo: “Soporten el daño. Ríndanlo y avancen. Vivan en el Espíritu”. Sin embargo, si decidimos no perdonar las ofensas hechas a nosotros, vamos a enfrentar las siguientes consecuencias: Llegaremos a ser más culpables que la persona que ocasionó la herida. La misericordia de Dios y su gracia hacia nosotros se apartarán.
               Luego, a medida que las cosas comiencen a ir mal en nuestras vidas, no lo entenderemos, porque estaremos en desobediencia. Los maltratos de nuestro perseguidor en contra nuestra, continuarán robándonos la paz. El obtendrá la victoria al lograr herirnos de forma permanente. En cuanto Satanás logre conducirnos a tener pensamientos de venganza, él podrá llevarnos a pecados aun más mortales. Y cometeremos transgresiones aun peores que éstas.
               El escritor de Proverbios, aconseja: La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa (Proverbios 19:11). En otras palabras, no debemos hacer nada hasta que nuestra ira no haya menguado. Nunca debemos tomar una decisión ni tomar medidas mientras estemos aún airados.
               Cada vez que pasamos por alto las ofensas y perdonamos los pecados cometidos en contra nuestra, traemos gloria a nuestro Padre celestial. Al hacerlo, nuestro carácter es edificado. Cuando perdonamos como Dios perdona, Él nos lleva a una revelación de favor y bendición que nunca conocimos.
               Jesús nos dice que debemos amar a aquéllos que se han hecho nuestros enemigos, haciendo tres cosas: 1. Debemos bendecirlos. 2. Debemos hacerles bien. 3. Debemos orar por ellos. En Mateo 5:44 Jesús dice: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.







4/18/2015

Tormentas

               El peligro más grande que todos enfrentamos es no poder ver a Jesús en nuestros problemas – en lugar de verlo, vemos fantasmas. En ese momento crítico de miedo, cuando la noche es más negra y la tormenta es más violenta, Jesús siempre se acerca a nosotros, para revelarse como el Señor del diluvio, el Salvador en las tormentas.
                “Jehová preside en el diluvio y se sienta Jehová como rey para siempre” (Salmo 29:10). En Mateo 14, Jesús ordenó a sus discípulos subirse a una barca que encararía una tormenta. La Biblia dice que él hizo a sus discípulos entrar a la barca.
               Dicha barca sería víctima de aguas agitadas y zarandeada como un corcho. ¿Dónde estaría Jesús? Él estaría arriba en las montañas, con su vista en el mar y orando para que ellos no fallaran la prueba que él sabía que tenían que atravesar.
               Tú pensarías que por lo menos uno de los discípulos hubiera reconocido lo que estaba sucediendo y hubiese dicho, “Miren amigos, Jesús dijo que él nunca nos dejaría ni nos abandonaría. Él nos envió en esta misión; estamos en el centro de su voluntad. Él dijo que él es el que ordena los pasos del hombre justo. Miren otra vez. ¡Es nuestro Señor! ¡Él está ahí! Nunca estuvimos fuera de su mirada.”
               Pero ningún discípulo lo reconoció. Ellos no esperaban que él estuviese en su tormenta. Nunca ellos esperaron que él estuviese con ellos, o aun cerca de ellos, en una tormenta. Pero él llegó caminando sobre las aguas.
               Sólo había una lección que aprender, sólo una. Era una lección simple, no una que fuese profunda, mística, o que fuese como un terremoto. Jesús simplemente quería que confiaran en que él era su Señor en medio de cada tormenta que atravesaran en sus vidas. Él simplemente quería que ellos mantuviesen su gozo y confianza aún en las horas más oscuras de sus pruebas. Eso era todo.








4/15/2015

Paz

               Conocer y creer en el carácter de Dios como es revelado en sus nombres, nos provee una gran protección contra los ataques del enemigo. Dios declaró a través de Oseas, Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento (Oseas 4:6).
               Lo que esto implica es poderoso. Dios nos está diciendo que el tener un conocimiento íntimo de su naturaleza y carácter, como es revelado a través de sus nombres, es un potente escudo contra las mentiras de Satanás. Nada que ver con seminarios o institutos.
               Lo anterior nos conduce hacia otro de los nombres de nuestro Señor: Jehová Nuestra Paz. Encontramos este nombre mencionado en el libro de Jueces. Aquí, el Señor se reveló a Gedeón en la forma de un ángel (ver Jueces 6:22-24).
                ¿Qué significa exactamente este nombre, Jehová Nuestra Paz? Como sustantivo, la palabra Hebrea Shalom significa “estar completo, salud, bienestar.” Implica estar entero, en armonía con Dios y con el hombre, teniendo relaciones sanas.
               También indica un estado de tranquilidad – no inquieto, teniendo paz interior y exterior, estar en descanso tanto espiritualmente como emocionalmente. En suma, Shalom equivale a plenitud en la vida o trabajo.
               Y como verbo, shalom significa estar completo o concluido, o hacer paz. Una vez más, me siento con la necesidad de preguntarte, “¿Qué tiene que ver este nombre de Dios en particular contigo y con la iglesia actual?”
               Shalom no puede ser adquirido . Nunca recibiremos el shalom del Señor hasta que nos demos cuenta que, “Esto es serio. Que estamos hablando del Dios Todopoderoso, creador y sostenedor del universo. ¿Cómo puedo tomarlo a la ligera? ¿Por qué sigo estrechando su gracia, viviendo con esta lujuria como si él fuera sordo y ciego a todo lo que hago en secreto?”
               ¿Tiemblas tú ante la Palabra de Dios? ¿Estás listo a obedecer todo lo que él dice? Si es así, tú recibirás la revelación de Jehová Nuestra Paz. Él vendrá a ti personalmente como “el Señor, tu paz,” llenando tu espíritu con fortaleza sobrenatural contra todo enemigo. Tú no puedes ganarte esta paz; es un don de Dios.


 


4/11/2015

Secretos

               Mateo nos dice que Jesús hablaba a las multitudes con parábolas: Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba, para que se cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré en parábolas mi boca; declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo. (Mateo 13:34–35). Hoy en día a muchos cristianos las parábolas les parecen muy simples. Sin embargo, de acuerdo con Cristo, cada parábola contiene un increíble secreto. Existe una verdad oculta sobre el Reino en cada parábola que Jesús mencionó. Y esta verdad es descubierta solamente por aquellos que diligentemente la buscan. Muchos creyentes leen las parábolas superficial y rápidamente. Ellos piensan que están leyendo una lección evidente y por lo tanto, la leen rápidamente y siguen adelante; o también desestiman el significado de la parábola al no aplicarla a sus vidas.
               La Biblia afirma claramente que hay secretos de parte del Señor: Mas su comunión íntima es con los justos (Proverbios 3:32). Estos secretos han sido desconocidos desde la fundación del mundo, pero Mateo nos dice que fueron ocultados en las parábolas de Jesús. Estas verdades encubiertas tienen el poder de verdaderamente liberar a los cristianos. No obstante pocos tienen el deseo de pagar el alto costo para descubrirlas. Examina conmigo una de las parábolas del Señor. También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró (Mateo 13:45–46).
               ¿Quién es el mercader en esta parábola? De acuerdo con la raíz griega, este hombre era un viajero mercader de artículos al por mayor. Dicho comerciante también hacía avalúos. En otras palabras, su mayor ingreso provenía de evaluar costosas perlas por su calidad y valor. Sabemos que Jesús es la perla de gran precio que este mercader encuentra. Él es muy costoso, tiene un valor incalculable pues el mercader vende todas sus posesiones para poseerlo. Creo que encontramos el valor de la perla en los propósitos eternos de Dios. Evidentemente, la perla le perteneció al Padre. El poseyó a Cristo como todo padre posee a su propio hijo.
               Inclusive, Jesús es la posesión más valiosa y atesorada del Padre. Solamente una cosa podría provocar al Padre renunciar a esta preciosa perla. Y él lo hizo como producto de su amor. Cristo es el cofre del tesoro en el madrigal. Y en él, yo he encontrado todo lo que necesito. No hay más necesidad de tratar de encontrar un propósito en el ministerio. No hay más necesidad de buscar mi propia realización en mi familia y amistades. No hay más necesidad de construir algo para Dios, de buscar éxito o de hacerme sentir útil. No hay más necesidad de tratar de manejar a las multitudes o de probarles algo. No hay más búsqueda por agradar a la gente. No hay más intentos para razonar o pensar medios para salir de mis adversidades. Yo he encontrado lo que he estado buscando.
               Mi tesoro, mi perla, es Cristo. Y todo lo que el Dueño requiere de mi es “Hijo, te amo. Déjame adoptarte. Yo ya he firmado los documentos requeridos con la sangre de mi propio hijo. Ahora ya eres coheredero con él de todo lo que yo poseo.” ¡Qué oferta!. Yo renuncio a mis sucios andrajos de autosuficiencia y buenas obras. Hago a un lado mis zapatos rotos por tanto luchar. Dejo atrás mis noches sin sueño y deambulando en las calles del miedo y la duda. Y a cambio, soy adoptado por un rey. Esto es lo que sucede cuando busco la perla, el tesoro hasta que lo encuentro a él. Jesús te ofrece todo lo que él es. Él te trae gozo, paz, propósito y santidad. Él se convierte en tu todo –tu caminar, tu dormir, tus mañanas, tus tardes y tus noches.





4/08/2015

Simpleza

               Hoy les tengo una palabra especial a todos los que enfrentan imposibilidades: el restablecimiento de la fe depende de una revelación más plena del amor de nuestro Padre celestial hacia nosotros. Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos (Sofonías 3:17).
               Aquí está una gloriosa revelación de la firmeza del amor de Dios por sus hijos. Las Escrituras nos dicen que él calla y se regocija en su amor por nosotros. La palabra hebrea que aquí se traduce como “callará”, significa que Dios no tiene ninguna duda o pregunta concerniente a su amor por nosotros. En otras palabras, él ha fijado o asegurado su amor por nosotros, y él nunca lo quitará.
               De hecho, se nos dice que Dios está tan satisfecho en su amor por nosotros que él canta. ¿Puedes imaginarte eso? Esta es una manifestación celestial del deleite que Dios tiene por ti. El escritor John Owen interpreta este pasaje de la siguiente manera: “Dios brinca, con alegría exuberante.” Aunado a esto, Pablo nos dice que todo lo que está fuera del orden divino – todo lo que está relacionado con incredulidad y confusión – es cambiado cuando aparece el amor de Dios.
               Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres (Tito 3:4). En el versículo anterior Pablo dice, Porque también éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados (3:3).
               En otras palabras: “Todo estaba fuera de orden. Nuestra fe no era vencedora. Pero la bondad y el amor de Dios aparecieron, los cuales Dios derramó abundantemente sobre nosotros a través de Cristo.” Cuando Pablo dice que el amor de Dios “se manifestó”, él está usando una palabra cuya raíz griega significa “imponer.”
               En suma, el Señor nos miró y nos vio pobres, con almas en conflicto, llenos de temores y preguntas, y él impuso esta revelación: “Mi amor te librará. Descansa y deléitate en mi amor por ti.”
               Agradezco a Dios por el día en que su amor “se manifestó” en mí. No hay fe que pueda permanecer ante las imposibilidades a no ser que todo – cada problema, cada aflicción – sea entregado al cuidado amoroso de nuestro Padre. Cuando tus situaciones están en su peor momento, tú debes descansar en una simple fe.




4/04/2015

Realidades

               Abraham no dudó en su fe. En lugar de eso, él estaba plenamente convencido de que todo lo que (Dios) había prometido, era también poderoso para hacerlo (Romanos 4:21).
               Él reconoció que Dios era capaz de trabajar con la nada. Verdaderamente, nuestro Dios crea del vacío. Considere lo que nos dice Génesis: de la nada, Dios creó el mundo. Con tan sólo una palabra, él crea. Y de la nada él puede crear milagros para nosotros. Cuando todo lo demás falla – cuando todos sus planes y sus esquemas se han agotado – este es el tiempo para que tú entregues todo a Dios.
               Este es el momento para que tú le des al Señor tu confianza de encontrar respuesta en cualquier otro lugar. Una vez que tú estés listo para creer, tú deberás ver a Dios no como un alfarero que necesita barro, sino como un Creador que trabaja a partir de la nada. Y de la nada de lo que está hecho este mundo y sus recursos, Dios obrará de maneras y formas que tú nunca pudiste haber concebido.
               ¿Cuán serio es el Señor respecto a su deseo de que le creamos a él cuando enfrentamos nuestras imposibilidades? Encontramos la respuesta a esta pregunta en la historia de Zacarías, el padre de Juan el Bautista.
               Zacarías fue visitado por un ángel, quien le dijo que su esposa Elisabet daría a luz a un niño especial. Pero Zacarías entrado en años al igual que Abraham, rehusó creerle. La sola promesa de Dios no fue suficiente para él. Zacarías le respondió al ángel, ¿En qué conoceré esto?, porque yo soy viejo y mi mujer es de edad avanzada (Lucas 1:18).
               En otras palabras, Zacarías consideró las imposibilidades y dijo, “Esto no es posible. Tienes que probarme cómo lo harás.” No le pareció que era algo razonable. Las dudas de Zacarías no le agradaron al Señor.
               El ángel le respondió, Ahora, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo, quedarás mudo y no podrás hablar hasta el día que esto suceda (1:20).
               El mensaje es claro: Dios espera que le creamos cuando él habla. De igual manera, Pedro escribe: De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador y hagan el bien (1 Pedro 4:19).