1/11/2012

Decisiones


Una de las consultas que suelen formularme ciertos hermanos de distintos lugares del mundo, está relacionada con la política. ¿Deben los cristianos participar en política? Respuestas he oído muchas, y en ambas direcciones. Y digo “ambas” porque no hay mucha variable; o es sí, o es no. Y para cada caso, aunque parezca raro, hay sólidos argumentos y, si me apuran un poquito, hasta con bases bíblicas y todo. ¡Oh, el hombre! ¡Que poder creativo tiene cuando le interesa demostrar algo! Yo tengo mi propia idea personal, pero como es precisamente eso, una idea personal, no te servirá para nada. En todo caso, y está por verse todavía, me servirá a mí, para tomar mis propias decisiones, pero de ninguna manera para lanzarla como precepto a imitar por otras personas, con otras historias, con otras expectativas y, esencialmente, habitantes de otras tierras y otras culturas. No sé cómo será en tu país, pero en el mío y en varios más que están representados aquí por diversos hermanos, hay en su política doméstica, cierta polarización. O eres de uno o eres del otro, sin término medio y sin espacio para un equilibrio que no sería visto como tal, sino como cobardía, tibieza, liviandad o mediocridad ideológica. Un cristiano no es de izquierda porque la izquierda propicia el ateísmo, el aborto y una serie de cosas con las que los cristianos no estamos de acuerdo. Muy bien, pero… ¿Eso me lleva inexorablemente a la derecha? ¿Y qué hago con la justicia social, con la preocupación por la pobreza y mínimos derechos de un trabajador y con ritualismos de religiones idólatras? Y de allí en más, lo  más grave: ¿Podría cambiar un solo hombre años y años de estrategias emparentadas con la mentira y otros engaños? Dios podría hacerlo, pero: ¿Va ese hombre por su cuenta o espera ser realmente enviado por el Señor a hacerlo? Sé que los expertos en politología podrían darme una cátedra que quizás me llevaría a desdecirme de lo dicho, pero lo cierto es que a mí no me gusta quedar prisionero de una ideología política o social u otra. Me gusta mantenerme al margen porque mi conciencia pertenece a Jesucristo, no a ciertos ideólogos, por mejor intencionados que sean. Creo que los cristianos estamos para aplaudir todo lo que los gobiernos realicen conforme al propósito y voluntad de Dios, y defenestrar sin eufemismos todo lo que se le oponga. Debemos sujetarnos a nuestros gobernantes, siempre y cuando ellos no realicen cosas que están en oposición a la palabra del evangelio, ya que en ese caso quedaríamos libres de tal sujeción. En mi caso, ya tengo mis años y la política, como medio de expresión o vida futura, no me interesa, pero tengo 38 “seguidores” (No me gusta llamarlos así, pero la administración del blog así los rotula) en este blog, y muchos otros más no inscriptos que, seguramente con menos años vividos y distintas concepciones, tal vez puedan aportar opiniones (Que aquí sí son bienvenidas porque no tienen nada que ver con la Palabra de Dios, sino con las conductas de sus hijos frente a la sociedad en la que están insertos), que ayuden a formar un panorama más claro para los que aún tienen confusión. Cuando yo todavía no era creyente, solía decir que los paraísos terrenales de las ideologías no existen, que cuando el hombre llega a cualquiera de ellos, los echa a perder. Y como ejemplo colocaba a Adán. Eso, cuando yo no era creyente. ¿Y ahora que debería decir?

3 comentarios:

Nillireth dijo...

Cuando ví por la tele llorar a una mujer miembro del gobierno de su país por la crisis actual, y luego otra "mujer fuerte", como le dicen a la del país germano, decir a comienzos de este año que los próximos serán más difíciles, sin ser mordaz solo exclamé "no puede ser de otra manera, la única respuesta es Cristo."

Axel dijo...

La política, tanta cosas que lleva consigo el modo de operar de la misma de los diferentes gobiernos y su ideologías. Hay cosa que comparto siempre y cuando estén alineadas con el evangelio como lo dice el hermano Néstor, no soy seguidor de un partido político ni afecto por uno especifico. Siendo una persona joven cuestiono las obras de los políticos que simplemente degradan a la sociedad como tal nombrándola como "beneficioso". Creo que cada uno de nosotros tiene que tener claro que ante todo esto lo importante es lo que el Señor diga. En lo particular la ideología de cada posición (izquierda y derecha) no han llegado a nada "bueno" sino a intereses particulares que disfrutan pocos.

Anónimo dijo...

El gobierno de mi país tiene un slogan simpático:La Revolución Ciudadana.

Bien a orar, a pedir mayor discernimiento sí en verdad! y dame conocimiento de lo que no entiendo Señor!

Saludos.