12/30/2010

Abre tus Puertas

Ya sabes cuanta importancia le doy a un cambio de año. Y no creas que soy un agrio amargado que gusta de marginarse en las oscuridades. No, por el contrario, soy un hijo de Dios que procura seguir los pasos de nuestro único modelo, Cristo. ¿Era importante para Él un cambio de año? En conceptos de eternidad, no lo creo.
Sin embargo, y porque todos nosotros todavía seguimos viviendo con nuestros pies adheridos a la tierra, quiero dedicarte estas líneas de fin de año 2010 y principios de 2011 a ti, que te encuentras con muchas puertas cerradas en tu vida.
No conozco el nombre de esas puertas, pero pueden ser financieras, sentimentales, de salud, emocional, espiritual y muchas variantes más. No interesa su nombre; esa puerta está cerrada para ti y no parece dispuesta a abrirse y permitirte ingresar en su beneficio.
Lo único que sí puedo saber por simple discernimiento es que la principal puerta que parece estar cerrada en tu vida, hoy, es la de ingreso a los cielos. Todo allí parece ser de acero y te resulta más que imposible penetrarlo. Y sigues orando, y sigues orando, y nada sucede, nada sucede. ¡Hola! ¿Estás allí, todavía, Dios? ¿¿Existes Dios??
Sé que en estas condiciones no te resultará sencillo abrir tu biblia, pero si lo hicieras y leyeras completo el versículo 7 del capítulo 3 de Apocalipsis, alí podrías ver que Cristo es el que abre y cierra las puertas. Él se lo dice a los creyentes de una iglesia que, como quiera que hubiera sido su situación, jamás lo habían negado.
Ellos habían pasado por decenas de crisis. Quizás, algunas, similares o, mucho peor que las tuyas, de esas que hoy mismo estás viviendo. ¿Y sabes que? Ellos jamás acusaron al Señor de descuidarlos o de tener oídos sordos a sus clamores.
Satanás estaba viniendo a ellos, como tal vez hoy mismo también viene a ti, con mentiras. Sus principados y poderes de las tinieblas, espíritus mentirosos salidos de las entrañas mismas del infierno, gritándote al oído que Dios ha cerrado todas sus puertas a ti porque ya no eres digno de Él.
Dios jamás haría eso, tú lo sabes. Lo estudiaste en todas las escuelas bíblicas, en todos los institutos y en todos los seminarios. Sin embargo hoy, cuando todo quema, parecerías haberlo olvidado.
Dios prometió algo. Y las promesas de Dios no son como las del hombre. Dios no sólo no las olvida, sino que nunca, entiende bien, nunca, dejará de cumplirlas, de respetarlas. Y te lo dejó escrito para que tengas prueba documental de ello.
(Apocalipsis 3: 10) = Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.
¿Puedes creerlo en este día? ¿Sí? ¡Gloria a Dios! Porque si puedes creerlo, aceptarlo, hacerlo tuyo y ponerlo ya mismo por obra, quizás llegue el año cronológico del 2011 y te encuentre abriendo todas las puertas que durante la cronología humana del 2010 estaban cerradas. ¿Lo harás?
Si lo haces, me evitarás decirte "¡Feliz Año Nuevo!", ya que sin mis buenos deseos lo serás igual.

12/27/2010

Es Mejor Conmigo

En estos días preferí no escribir por una simple razón: no hay quien lea. Mis controles estadísticos internos de la Web me dicen que en cada diciembre y para estas fechas de Navidad y Fin de Año, el ingreso de lectores merma en un 70 por ciento. Evidentemente, estamos ocupados en otra cosa.
¿Acaso portadores del espíritu navideño? No sé lo que tú piensas al respecto, pero yo creo fiel y firmemente en la existencia de tal espíritu. Aunque, claro está, no tiene nada que ver con papa noel ni con el niño Jesús recién nacido, sino con todo lo contrario.
Si existe el espíritu navideño, en mi país, Argentina, está íntimamente ligado a la glotonería, cierta promiscuidad general y a la borrachera. Hasta los más ateos te gritan "¡Feliz Navidad!", mientras caminan haciendo equilibrio entre lo que llevan en sus barrigas y lo que todavía portan en sus manos.
Eso te demostrará, una vez más y por si todavía no has terminado de creerlo, que cuando te dicen que en la iglesia mora el Espíritu de Dios, debes creerlo, pero cuando te dicen que tengas cuidado porque también suelen morar otros espíritus que no son de Dios, también es cierto y real.
De todos modos, tenemos un Dios de todo poder que cuida de nosotros.
David, en uno de sus salmos, lanza un grito desgarrador y pregunta: "¿Hasta cuando Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuando esconderás tu rostro de mí? ¿Hasta cuando pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuando será enaltecido mi enemigo sobre mí?"
Esto suena como si David hubiera sentido que Dios lo había abandonado completametne a que sufriera y a que despertara cada día con una nube negra sobre su cabeza. Entonces, por un tiempo, David habló con desesperación. "¡Dios! -le dijo- ¿Hasta cuando tendré esta sensación de soledad? ¿Cuando serán contestadas mis oraciones?"
Cuando los problemas nos asaltan, (Y en estas épocas de espíritus navideños no sería extraño que a ti, creyente genuino, eso te sucediera), cuando nuestro rescate parece distante y sin esperanza, podemos hundirnos bajo la presión.
Ahora mismo, algunos de los que están leyendo estas palabras, se están hundiendo ante la terrible presión de alguna situacion muy complicada que no parece tener solución. Ellos están al borde de una desesperación total, esperando que una calma venga aunque más no sea para tener un poco de alivio en sus pruebas.
He escrito esto en ese día para animarte con una verdad no declamada, sino cierta: Dios sigue allí, en control de todo. Dios no te olvidó, ni se olvidó de ti y mucho menos de tu sufrimiento. Dios sólo está esperando un gesto tuyo de confianza. Algo así como sentarse y decir: "Basta, Señor; ya hice de todo y no quiero volver a hacer nada. ahora voy a confiar en ti".
Será el momento en que Él te mirará y dirá: ¡Por fin! ¡Creí que nunca me ibas a dejar el control verdadero de tu vida! Porque aquel día dijiste que me la entregabas, pero todavía la sostienes y quieres conducirla tú. ¿No ves que no puedes? ¿No entiendes que es mejor conmigo?

12/20/2010

EL Ministerio

Quiero que veas conmigo un pasaje que tal vez has leído, escuchado y hasta predicado decenas de veces. Pero quiero que lo veas como miembro del Reino de Dios y no como un simple producto de templo.
(Efesios 4: 8) = Por lo cual dice: (¿Quien lo dice? La Palabra, Dios mismo) subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, (¿Quien subió a lo alto? Jesús. ¿Quien llevó cautiva la cautividad? Jesús) y dio dones a los hombres. (Entonces, ¿Quien dio dones a los hombres? Jesucristo).
(9) Y eso de que subió, ¿Que es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? (¿Quien descendió a las partes más bajas de la tierra? Jesús, luego de la cruz)
(10) El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. (¿Quien dijimos que era el que descendió para luego subir? Jesucristo.)
(11) Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.
¿Cuando hizo esto? Después que subió de las partes más bajas de la tierra, adonde había descendido luego de su muerte en la cruz. ¿Y que hizo allí? Llevó cautiva la cautividad. ¿Y cual era esa cautividad? Los propósitos de Dios. ¿Y cuales eran esos propósitos? Los dones y ministerios.
Si lo has entendido como corresponde, entonces llamarás a los que acompañaban a Jesús discípulos, y no apóstoles. Porque los apóstoles, conjuntamente con los otros cuatro ministerios, fueron levantados después que Él subió de las profundidades de la tierra. Los ministerios también estaban cautivos en prisiones de cautividad.
La pregunta que todos nos hacemos siempre, es: ¿Para que se nos dieron esos cinco ministerios, si hoy la iglesia pretende funcionar solamente con uno de ellos? Lo dice el verso 12 con toda claridad.
(12) a fin de perfeccionar (Que es madurar) a los santos (Que somos todos nosotros) para la obra del ministerio, (¿Como que DEL ministerio? ¿No eran cinco? ¿Por qué aquí solamente se menciona a uno? Sigue leyendo y lo sabrás) para la edificación del cuerpo de Cristo.
Listo. Ese es EL ministerio. Ese es el propósito fundamental, esencial y principal de todo el evangelio del Reino: edificar el cuerpo de Cristo en la tierra. Y para ello se nos otorgaron distintos dones, para incorporarlos a cinco ministerios básicos que nos deben llevar inexorablemente, a la edificación del cuerpo de Cristo.
Cualquier otra cosa que se haga, por bien intencionada que sea y por mucho trabajo sincero y honesto que lleve, no es Dios, es carne. Y podrá ser muy aplaudida por la sociedad secular, pero desagrada a Dios. Porque a Dios le desagradan las obras de la carne. Cualquiera sean ellas.
¿Sabes? En la Biblia se mencionan muchas veces a apóstoloes, algunas menos pero también a profetas, a varios maestros y a un solo evangelista, Felipe. Lo que jamás se menciona en singular, es al pastor. Jesús llega a decir: Yo Soy el buen pastor.
Reflexiona seriamente en todo esto, incorpóralo a tu vida de oración y prosigue al blanco. Esto es un hombre (O mujer) de Dios. Todo lo demás, por mejor intencionado que sea, apenas producto de la religión. Y la pregunta, es: ¿Alguien te ha enseñado que la religión te salva?

12/18/2010

Déjalo que te Toque

Desde hace muchos años he dejado de creer en las casualidades, para pasar a creer en las causalidades. Y la de hoy, para ti, no volverá vacía, estoy seguro.
¿Necesitas en este tiempo un toque de Jesús para tu vida? Por favor, no me tomes por uno de esos que declaman estas cosas desde un púlpito, simplemente para entretener a la gente. Lo digo con la convicción de "saber" que es así.
Jesús simplemente tocaba a los necesitados, y estos adquirían lo que necesitaban de inmediato. Tocó a la suegra de Pedro y la fiebre la abandonó, tocó a una joven muerta y esta volvió a la vida, tocó los ojos de un ciego y éste recuperó su visión, tocó el oído a un sordo y éste pudo oír.
¿Supones que esto simplemente es una linda historieta bíblica, pero que sólo es apta para enseñar algunas cosas a los niños de la escuelita de la iglesia? Si supones eso, yo no podré convencerte de lo contrario, pero te perderás lo más maravilloso que puede pasarle a una persona.
Si verdaderamente has conocido íntimamente al Señor, en algún momento has sentido su toque. En momentos de soledad, de desánimo, de confusión, de dolor e incertidumbre, has clamado desde lo más profundo de tu alma al Señor, diciéndole que necesitabas un toque suyo.
¿Y que crees que haría Él? Responder afirmativamente a tu oración. Porque seguramente tú la estarías haciendo desde la limpieza de tu vida y la transparencia de tus deseos. A nadie se le ocurriría orar al Señor pidiéndole algo, con un pecado sin arreglar delante de Él, y luego suponer que Él responderá.
Contrariamente a lo que en muchas ocasiones hemos expresado, ese toque de Jesús no tiene absolutamente nada que ver con algún toque humano por el cual habremos firmado largas filas en alguna conferencia.
Porque mientras esto último es señal inequívoca de dependencia al sistema babilónico imperante en muchas iglesias cristianas, donde algún determinado hombre ha tomado el primer lugar en todo su andamiaje de fe, lo primero nos habla de alguien que ha adquirido la madurez de los auténticos hijos del Reino.
Tú no necesitas que nadie "te ore" o te imponga sus manos. Tú necesitas tomar contacto directo y sin más intermediario que Cristo con el Dios de todo poder. Porque cuando la Escritura nos dice que el pueblo perece por falta de conocimiento, de lo que se está hablando es de intimidad.
¿O no utiliza el término "conocer" para graficar la unión más íntima entre el hombre y la mujer? No debemos inundar el evangelio de basura carnal o humanista, pero tampoco debemos otorgarle un misticismo tal que nos impida hablar con claridad.
Conocer es tener intimidad, y no sólo sirve para definir la sexualidad. Sin intimidad no hay fruto. Sin fruto no hay autenticidad. Sin autenticidad hay hipocresía y simulación. Y con hipocresía y simulación, necesariamente hay religión.
Tú ya no necesitas una religión. Tú ya no necesitas un credo cristiano determinado. Tú no necesitas un templo donde ir a buscar lo que debería estar morando en tu interior. Lo que tú necesitas, hoy, para tu vida, es un toque de Jesús. ¿Estas en orden con Él? Pídelo, créelo y disfrútalo.

12/16/2010

Sin Formalismos

Estoy leyendo en distintos portales, periódicos, revistas, correos recibidos y cientos de documentos más, hermosas frases alusivas a estas festividades de fin de año.
Es como si mucha gente que durante trescientos cincuenta días sale cada mañana a ver a quien puede estafar, engañar o perjudicar, durante estos últimos quince días del año adoptara un rostro de sonrisa eclesiástica y deseara felicidades, prosperidades, paz y alegría a sus semejantes.
Un verdadero arsenal dialéctico engalana los textos periodísticos difundidos a través de los distintos canales de comunicación social, todos con la intención de saludar a sus lectores con motivo de, -dicen-, "estas tradicionales fiestas de fin de año".
Ya tengo demasiados años vividos como para caer en la presa fácil de la hipocresía vernácula y del facilismo idiomático. Tengo un trabajo de alta responsabilidad espiritual y ministerial como para invertir ese tiempo en buscar flores para regalar a los que no esperan flores sino bendición y alimento.
Por lo tanto, este es un buen día para cubrir esa cuota de reconocimiento a todas y a todos los que desde hace muchos años visitan nuestra Web y nos lo hacen saber o se mantienen en decoroso y honroso silencio.
Pero por respeto a ellos, a mí mismo y al Director General de todo este proyecto, que es mi Padre, no utilizaré palabras mías, sino palabras de ese Director al que me honro en amar y servir.
(Ezequiel 12: 28)= Diles, por tanto: así ha dicho Jehová el Señor: no se tardará más ninguna de mis palabras, sino que la palabra que yo hable se cumplirá, dice Jehová el Señor.
(Jeremías 33: 6)= He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad. (Verso 8) Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados conque contra mí pecaron, y con que contra mí se rebelaron.
(Isaías 43: 2)= Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
(Isaías 43: 18-19)= No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
(Isaías 41: 10-11)= No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo.
(Proverbios 22: 9)= El ojo misericordioso será bendito, porque dio su pan al indigente.
(Salmo 33: 18-21)= He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempo de hambre. Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.
¿No es cierto que es mejor que escriba el Padre dueño de la casa, y no alguno de sus hijos o sus sirvientes por bien intencionados que sean? Será bueno que tengas en cuenta todas Sus palabras durante todo este tiempo y el que viene.

12/14/2010

Las Cosas como Son

No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. No me digas que no eres profundamente conmovido y bendecido por Dios cuando lees el Salmo 37.
Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. No podría menos que recomendarte, no ya como ministro del Señor, sino como simple hermano en Cristo, a que leas este salmo, por lo menos, una vez al día.
Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. No importa lo que tú estás atravesando en este tiempo, no importa cuan dificil sea tu situación, este salmo contiene una fuente de gran fortaleza y ánimo para tu vida.
Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Mi país ha legalizado recientemente el matrimonio gay, llamado "matrimonio igualitario". Aquí no interesa tu posición política ni ideológica. Personalmente no tengo críticas agudas para el gobierno de Argentina, pero esto es una irónica burla al matrimonio como pacto de unidad entre hombre y mujer delante de Dios.
Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. Argentina, una parte de América, quizás, está engullendo un pecado que ni siquiera se conocía, de este modo, en Sodoma y Gomorra. No se trata de legalismos, discriminaciones, dogmatismos o mala disposición. El amor que podamos sentir por cada uno de estos hombres y mujeres, no minimiza ni oculta lo que Dios llamó pecado.
Desecha la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Esta es nuestra tranquilidad. No debemos salir a agredir, injuriar, marginar, ofender ni calumniar a nadie. Sólo debemos confiar en que lo que Dios ha dicho, sera cumplido.
Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí. Que ningún hacedor de maldad piense por algún momento que Dios pasará por alto una desobediencia descarada y la burla a su Palabra.
A través de toda la Biblia vemos que Dios envía su juicio cuando la falta de ley envuelve a una sociedad. Deberemos dejar que quienes realmente sean burladores, (Dejo al margen a los engañados), se rían, muy pronto el mundo será testigo de la respuesta de Dios a los ataques satánicos en contra de sus planes.
Observa que Cristo dijo que la mujer, la esposa, es igual a Su iglesia, a la cual él llama novia. Ahora Satanás está haciendo ridiculizar esta tipología bíblica y ha inducido a que muchas personas rechacen a la Biblia como la medida moral y final de la ley.
Reitero: no se trata de agredir, ofender ni salir a combatir decisiones ajenas. Debemos amar aún a todos los que por una causa u otra consienten o practican el pecado. No estamos nosotros como jueces ni censores. Pero podemos tomar una decisión personal: orar para que Dios ponga las cosas en su sitio. Y luego simplemente esperar la respuesta ejecutiva.

12/12/2010

El Señor Está Allí

Leemos un día cualquiera de nuestras vidas de muy ocupados cristianos, el libro de Ezequiel, y cuando llegamos al último capítulo, nos encontramos con el último verso.
En derredor tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-sama.
Entonces el Espíritu Santo me hace un "clinc" cerebral. ¿Por qué Jehová-sama? ¿Que quiere decir ese añadido? Significa El Señor está allí. ¿Y esto que tiene que ver conmigo?
Tiene que ver en que, para ser reconocido como parte de la verdadera iglesia del Señor, yo debo ser conocido por Jehová-sama.
Todas las personas que me conocen o las que se encuentren circunstancialmente conmigo, deberán pensar que está muy claro que Dios habita en mí, que cada vez que me encuentran, pueden casi sentir la presencia de Jesús. Que mi vida refleja permanentemente la gloria de Dios.
Porque si somos honestos, deberemos reconocer que no sentimos a menudo la presencia de Dios en los cristianos que conocemos, ¿Sabes por qué? Porque una gran mayoría de ellos gastan su tiempo envueltos en buenas actividades religiosas que, en sí mismas, quizás sean elogiables. Pero al mismo tiempo, cada vez pasan menos tiempo en comunión íntima con el Señor en el aposento secreto de la oración.
La presencia del Señor, simplemente, no puede ser falsificada. Esto es bien cierto, ya sea que se aplique a la vida de una persona individual o a toda una congregación. No me interesa si alguien desde la plataforma o el púlpito me vocifera que se siente la presencia de Dios para levantar mi ánimo. Si no está, no está por más que me aúllen diez días seguidos.
Entiende; yo no estoy hablando de un aura misteriosa que envuelve la vida de alguien, ni tampoco de algunas cosas de contenido sobrenatural que puedan suceder en un culto. Estoy hablando del resultado de un caminar de fe simple, pero poderosa.
Es necesario que cuando te encuentras con alguien, (Tu médico, tu empleador, tu empleado, tu vecino, tu esposa o esposo, tus hijos) cualquiera de ellos piense de manera inmediata y hasta lo diga en voz alta: "¡Él (o ella) ha estado con Jesús!"
¿Te gustaría vivirlo, no es cierto? Entonces reflexiona: ¿Que necesitamos para que eso sea real en nuestras vidas? No necesitamos a un prestigioso pastor para hacer de una iglesia Jeová-sama, eso está claro.
Necesitamos gente justa, personas de Dios que se encierren a solas con Él.
Si una persona extraña a nuestros ambientes y a nuestras creencias, de pronto dice: "Yo sentí la presencia de Dios en este lugar", tú puedes estar seguro que no fue por lo que dijiste, cantaste o expresaste. Fue porque alguien entró al ámbito de la gloria de Dios, y Dios respondió llenándolo con su divina presencia.
¿Verdad que ni bien termines de leer esto, vas a pedirle al Señor que te enseñe como llegar a Él de una manera directa y sin más intermediario que Jesucristo? Hazlo, ese es el camino, ese es el único y verdadero evangelio.

12/09/2010

Lo que Dios te Pide

Tengo una buena noticia para ti en este día. Una noticia que quizás vaya un poco de contramano con lo que puedan haberte dicho este último fin de semana en la congregación donde asistes. Una noticia que te llenará de paz, pero al mismo tiempo te potenciará para recomenzar.
La buena noticia es que Dios no quiere tu casa, tu coche, tus muebles, tus ahorros ni tus posesiones. Todo lo que Él quiere es tu fe, es decir: la confianza más fuerte que puedas experimentar en el poder de su Palabra.
Tal vez eso sea lo que más le falta a las personas que parecen ser espirituales. Porque tú puedes pensar que otra persona sea más espiritual que tú, pero lo que ignoras es que esa persona puede estar luchando arduamente para mantener una apariencia exterior de espiritualidad.
Por eso es que, cuando Dios te mira, Él declara: "He aquí a un hombre, o a una mujer justa". ¿Y por qué dira eso Dios? Porque Él sabe que tú has admitido tu incapacidad para llegar a ser justo. Y que has confiado en que Él habrá de darte Su justicia.
Pablo nos dice que somos contados como justos delante de Dios, por la misma razón por la que fue contado como tal el mismísimo Abraham. Así lo leemos en Romanos 4:22-24: por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó delos muertos a Jesús, Señor nuestro.
Entonces, puede que tú me digas: ¡Es que yo creo eso! ¡Yo tengo fe que Dios resucitó a Jesús! Sin embargo, la pregunta que tengo para ti, es: ¿Crees, por ejemplo que el Señor podría resucitar tu matrimonio si es que alguna vez está en problemas?
¿Crees, asimismo, que Él puede traerle vida a un familiar que está espiritualmente muerto? ¿Crees que Él puede sacarte del pozo de un hábito o una adicción que te está debilitando? ¿Crees que Él puede borrar tu pasado maldecido y restaurarte todos los años que el gusano te ha comido?
Cuando todo parece sin esperanza, cuando estás en una situación imposible, sin recursos, y ninguna esperanza por delante, entonces será el tiempo de creer de verdad que Dios proveerá para tus necesidades.
¿De verdad tú crees que Él está comprometido seriamente a cumplir con sus promesas para contigo, y que si tan siquiera una de sus palabras fallara, los cielos se derretirían y el universo todo entraría en un tremendo colapso?
Si puedes creer todo esto, todo esto será más que suficiente. Y no necesitarás pagar ninguna prenda para ganarte la atención de Dios. Dios no vende sus atenciones. Algún sector de lo que llamamos iglesia es el que pretende venderlo. Pero no le hace. Dios es justo.

12/06/2010

¿Llamados de qué Lugar?

Si tú crees que tienes un llamado del Señor para ministrar gente, tú debes adecuarte a los sistemas y rudimentos de Dios, no a los del mundo religioso.
Nadie en esta tierra puede colocarte en un ministerio. Te podrán dar un diploma en un seminario, recibir el mandato de una denominación o la imposición de manos de una jerarquía, pero no más que eso. El único que podrá respaldarte y fortalecerte, es Jesús.
(1 Timoteo 1:12) = Doy gracias a Dios que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio.
¿Que quiere decir Pablo, aquí, cuando dice que Jesús lo fortaleció y lo tuvo por fiel? Piensa en el tiempo de la conversión del apóstol. Tres días después de ese tremendo evento, Cristo lo colocó a Pablo en el ministerio, específicamente, un ministerio de sufrimiento.
Pablo nos dice que Jesús le dio una promesa para ese ministerio. Cristo se comprometió a serle fiel y a fortalecerlo a través de todas sus pruebas. Interesante saber es que, la palabra griega para "fortalecer", se traduce como un "suplir continuo de fuerza".
Por eso Pablo dirá luego: "Jesús prometió darme más fuerza que la que yo necesito para el camino. Él es quien me fortalece para mantenerme fiel en el ministerio. Debido a Él es que yo no desmayaré ni caeré. Yo emergeré con un testimonio.
Una transfiguración está sucediendo en todas nuestras vidas. La verdad es que somos cambiados por lo que nos obsesiona. Llegamos a ser como las cosas que ocupan nuestra mente. Nuestro carácter está siendo influenciado e impactado por lo que tiene cautivo nuestro corazón.
Esto es, en grandes rasgos, lo que puedes aguardar si sientes un llamado ministerial. Si lo que imaginas, en cambio, es un lucimiento permanente, gente aplaudiéndote de pie, honras y homenajes "al gran siervo de Dios" y cosas por el estilo, entonces tu llamado no es al ministerio, es al escenario de un teatro del mundo secular.
(2 Corintios 6: 3-5) = No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado; antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos;
(Verso 10) = como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.
Ya lo sé; es demasiado breve y sintético. Es lo que cabe en este pequeño espacio. Sin embargo, creo que ha sido suficiente para ti, hermano o hermana mía que hoy pensabas en poner en marcha tu ministerio. Permíteme que antes de comenzar, te diga algo:
Habla con tu esposa o tu esposo de todo esto. Si él o ella te cree y cree que tu llamado viene realmente de Dios, comienza a prepararlo todo. Pero antes de empezar, ve y habla con tus hijos de tu `posición ministerial. Cuando ellos también te crean, entonces recién allí comienza.


12/02/2010

La Generación-Pablo

Cuando escribí el que hasta ahora es mi último libro, ("La Palabra, ¿La Palabra?"), lo hice porque el Señor me guió a mostrarle al sector de su pueblo que quisiera verlo, que si bien debemos ser reverentes y respetuosos a Su Palabra, no podemos ser ingenuos, místicos y hasta ignorantes.
Lo que Jesús, por ser quien fue y como fue, dijo,es lo que podemos asegurar como Palabra de Dios pura y sin contaminación de carne de hombre.
Él fue sin pecado. El único. Para todos los demás, el consejo de Pablo: "examinarlo todo y rescatar lo bueno".

No obstante, me gusta Pablo. He logrado separar al hombre del ungido, pero éste último tiene mayor preponderancia en sus cosas que el otro. Es muy malo para la iglesia cuando se toman esas cosas carnales y humanas de Pablo y se las convierte en doctrina, porque la iglesia se llena de crueldad y legalismo. No necesitas que te diga cuales.
Pablo era un hombre que no tenía ninguna prisa en ver que todo se cumpliese en su vida. Él sabía que tenía una promesa inamovible de Dios, y simplemente se aferró a ella.
Por el momento presente, él estaba contento de ministrar donde se encontrara: a un carcelero, un marinero, unas pocas mujeres en las costas de un río, es decir: en apariencia, muy poca cosa.
Sin embargo, pese a saber que estaba elegido para algo tremendo y enorme, como después lo haría, prosiguió con su conducta firme de ir al uno por uno, presentando al Reino de los Cielos.

Un detalle: tampoco Pablo estaba celoso de los hombres más jóvenes que él, que parecían superarlo. Mientras ellos viajaban por el mundo ganando para Cristo a Judíos y Gentiles, él estaba en la prisión.
No puedo imaginarme que expresión pondría cuando escuchaba el reporte de grandes multitudes convertidas por medio de hombres con los cuales había tenido que contender acerca del evangelio de la gracia.
Pero Pablo no sentía envidia alguna por esos hombres. Él sabía que un hombre rendido a Cristo sabe tanto de rebajarse como de abundar, esto es: escasez y abundancia.

(1 Timoteo 6: 6-8) = Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.
Cualquiera, hoy, podría haberle dicho a Pablo: "- Pablito; tú estás al final de tu vida, ahora. Y no tienes ahorros, una jubilación ni inversiones. Todo lo que tienes, es una muda de ropa-"
Sé cual hubiera sido la respùesta del apóstol. "- ¡Oh, sí! ¡Es cierto! ¡Pero he ganado a Cristo! ¿Se dan cuenta? ¡Yo soy el ganador! ¡He encontrado la perla de gran precio! Jesús me ha otorgado el poder de entregarlo todo, y tomarlo nuevamente. He sido obediente y ahora una corona me aguarda. Yo sólo tengo una meta en esta vida: ver a Jesús cara a cara. Todos los sufrimientos de este tiempo no se pueden comparar con el gozo que me aguarda.-"
Hermosas palabras, ¿No crees? Sí, pero no pronunciadas en un púlpito con luz direccional, música suave de fondo y clima convenientemente preparado para atraer gente al altar. Esto fue dicho en un lugar cualquiera, a una sola persona.
Pero trascendió. ¿Por qué? Porque la que no vuelve jamás vacía, es la Palabra de Dios. Y esto, fuera de toda la contaminación de carne humana que en otras cosas puede encontrarse, es Palabra genuina de Dios.
¿Para que? Para que tú y yo la aceptemos, la creamos y la pongamos por obra. Luego la podemos predicar. Antes, no.