1/05/2012

Perdón


Dice la sabiduría popular que cada casa es un mundo, que detrás de las cuatro paredes de cada domicilio particular, hay dramas, angustias, miedos y sufrimientos, en medio de las naturales alegrías y procesos de vida cotidiana. ¿Cuánto debemos soportar? Es una pregunta que a menudo algunos lectores me formulan, luego de relatarme sus dramas llenos de ofensas, agresiones y humillaciones. ¿Hasta cuándo debo perdonar?, es la otra consulta. ¿Hay un límite? ¿Hay un parámetro a seguir? Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. (Colosenses 3:13). Soportar y perdonar son dos asuntos diferentes. Soportar significa cesar toda acción y pensamiento de revancha. Quiere decir, en otras palabras: “No hagas justicia por tus propias manos. Por el contrario, soporta tu dolor. Deja el asunto a un lado y no lo vuelvas tomar”. Nota que soportar no es solamente un concepto del Nuevo Testamento. Los Proverbios nos dicen: No digas: Como me hizo, así le haré; daré el pago al hombre según su obra (Proverbios 24:29). Se nos da un ejemplo poderoso de esta amonestación en la vida de David. Él estaba furioso con deseos de venganza contra un hombre malvado llamado Nabal, porque Nabal no quiso ayudarlo cuando David lo necesitaba. David juró vengarse, pero obedeció el consejo de Dios: No hagas venganza…deja que el Señor pelee tu batalla. La situación se resolvió justo a tiempo y David alabó a Dios por su intervención.  David tuvo otra oportunidad de una fácil venganza, cuando halló a su perseguidor, Saúl, dormido en una cueva, en la que David mismo se estaba escondiendo. Los hombres de David lo presionaban diciéndole: Es voluntad de Dios. Él ha entregado a tu enemigo en tu mano. Mátalo ya y véngate. Pero David se resistió, y más bien cortó un pedazo del manto de Saúl, para poder demostrar luego, que él pudo haberlo matado. Estas acciones sabias son las formas en las que Dios avergüenza a nuestros enemigos, y ése fue el caso cuando David le mostró a Saúl el pedazo de tela. Saúl respondió: Más justo eres tú que yo, que me has pagado con bien, habiéndote yo pagado con mal (1 Samuel 24:17). Ahora entramos a perdonar, lo cual abarca otros dos mandamientos: (1) Amar a nuestros enemigos y (2) Orar por ellos. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen (Mateo 5:44). Un viejo y sabio predicador dijo: “Si puedes orar por tus enemigos, puedes hacer todo lo demás”. Muchos de nosotros nos hemos dado cuenta de que esto es verdad en nuestras propias vidas. Jesús nunca dijo que perdonar sería fácil. Cuando ordenó: Amad a vuestros enemigos, la palabra griega “amar” no significa “afecto” sino “entendimiento moral”. Dicho de una forma simple, perdonar a alguien no tiene nada que ver con levantar emociones, sino más bien se trata de tomar una decisión moral para quitar el odio de nuestros corazones.


1/02/2012

Éxito


He pasado gran parte de mi vida secular escuchando relatos sobre determinados éxitos ajenos. En los negocios, en los deportes, en los amores, etc. Tengo, del éxito, la misma visión que seguramente tienes tú: algo importante que llega para modificar definitivamente la vida de los que acceden a él. Luego, al entregar mi vida a Jesucristo e ingresar en su iglesia organizada, la palabra éxito volvió a encontrarme, aunque con sus valores algo modificados. Éxito, en la iglesia, es tener muchos miembros y seguir aumentándolos, contar con un ingreso de dinero mensual suficiente para cubrir todos los gastos y utilizar el remanente para invertir, no sólo “en la obra”, sino también en negocios seculares. Eso, a grandes rasgos, es el éxito para el hombre, donde quiera que éste se encuentre. El éxito a los ojos de Dios, en cambio, se cumple en su totalidad al ministrarle a Él. Tales siervos, no están luchando para “triunfar” o buscar seguridad terrenal. Sólo quieren conocer a su Señor y ministrarle a Él. Piensa en los cien profetas que Abdías escondió (1 Reyes 18:4). Ellos vivieron aislados en cuevas por tres o cuatro años por lo menos, durante una terrible hambruna. Estos hombres no tenían adónde ministrar en el exterior, estaban completamente fuera de la vista del público, olvidados por la mayoría. Ni siquiera pudieron compartir la victoria de Elías en el Monte Carmelo. Sin duda, el mundo los llamaría fracasados, hombres insignificantes que no lograron nada. Aun así, Dios les había dado a estos siervos devotos, el regalo precioso del tiempo. Ellos tenían días, semanas, aun años para orar, estudiar, crecer y ministrar al Señor. Tú verás, Dios los estaba preparando para el día en que sean liberados para ministrar al pueblo. De hecho, estos mismos hombres habrían de pastorear a aquéllos que volvieron a Dios bajo el ministerio de Elías. Hace años, El Señor me bendijo con este ministerio. Con él, jamás llegué a un grado de popularidad tremendo, ni fui un líder reconocido dentro de las estructuras tradicionales evangélicas, como no fuera en alguna de ellas para criticarme. Sin embargo, el éxito mayor que yo he podido disfrutar en mi vida, es el ser consciente de un tremendo cambio en la vida de algunas personas que en su momento me lo hicieron saber, tomando especial cuidado en no perjudicarme con adulaciones ni honras personales, sino dándole toda la gloria a Dios. Tú, seguramente, eres alguien que has buscado o estás buscando alguna clase de éxito en tu vida. Y no está mal eso, siempre y cuando no erres al blanco. Mi sugerencia es: Deja de buscar ministerios. En lugar de ello, pasa tu tiempo buscando a Dios. Él sabe dónde encontrarlo. Él te lo enviará cuando vea que estás listo. Olvídate de lo que otros estén haciendo. Lucha por ser un éxito en el trono de Dios. Si estás ministrando al Señor y orando por los demás, ¡Tú ya eres un éxito en sus ojos!

1/01/2012

Señales


He escrito mucho sobre el Remanente Santo en estos últimos años. Y también hemos leído lo que otros siervos fieles (Al Señor, no a las estructuras religiosas) han escrito. Muchos de ellos han mencionado números, y si bien no soy un afecto a ultranza de la numerología bíblica porque la estimo riesgosa, sí la tengo en cuenta como elemento de respaldo. Sabemos, -por ejemplo-, que a lo largo de toda la Biblia, el número siete es equivalente al propósito eterno de Dios. Por lo tanto, no son pocos los que creen que el número 7000 que Dios le menciona a Elías en 1 Reyes 19:18, denota simplemente los que conforman su remanente. El pueblo que Él aparta para sí mismo, no interesa si se trata de 70 o 7 millones de personas, lo importante es que están completamente entregados a Él. Reitero: no me gusta llevar la eternidad y magnificencia de Dios a una serie de números limitados por las matemáticas humanas, pero procuro rescatar lo bueno que haya en esto. Como lo es, por ejemplo, determinar algunas características de ese Remanente, son la finalidad de que cada uno de nosotros examine y se examine para ser si está formando parte de él o no. Acá vemos 3 señales que lo definen: 1.- Un compromiso inalterable de asirse del Señor. Todo creyente del Remanente ha tomado una decisión determinada de nadar contra la corriente del mal. En algún punto, tú debes hacer un compromiso, declarando: “No me importa lo que otros digan o hagan, Yo soy del Señor. No me rendiré ante el espíritu perverso de este siglo”. 2.- Un deseo de identificarse con los pobres. Como verás, y para alejar fantasmas ideológicos, no estamos hablando de pobres en dinero. Mientras la tendencia de la sociedad es asociarse con los ricos y exitosos, tú te acercas a la clase social que sufre. Abdías fue un hombre piadoso que servía en la casa de Jezabel. Había determinado temer a Dios y a nadie más y demostró que su corazón era recto y estaba con los pobres al cuidar a  100 profetas harapientos y sufridos (1 Reyes 18:4). Rige exactamente lo mismo para los que están todavía en las iglesias tradicionales: se acercan a los miembros necesitados, no a los líderes exitosos que controlan y ejercen el poder. 3.- Una dependencia en la esperanza. Los 7000 de la época de Elías soportaron a causa de su esperanza en la liberación venidera. Así también hoy, la esperanza bendita de la iglesia, es el pronto retorno de Jesús. Con sólo un sonido de trompeta, toda la maldad terminará. Nuestro Señor acabara con todo asesinato de bebes, toda perversión patente, todo genocidio étnico. Nadie sabe si será hoy, esta noche misma, mañana, o el mes, el año o el siglo que viene, no interesa eso: será. Y punto. ¿Estas tres señales te caracterizan como parte del Remanente Santo de Dios? Si es así, Dios se gloría de ti: “Este me ha entregado su corazón. Se ha enfocado en mí. ¡Es enteramente mío!”. Si aún no fuera así, debo decirte que todavía estás a tiempo. No debes obedecerme a mí ni a nadie de carne y hueso en estas cosas, no debes dejarte influir por hombre alguno, tenga el prestigio o la fama que tenga. Sólo debes extremar tu oído espiritual y escuchar lo que el Espíritu Santo tiene para decirte. Créeme que esa es la única señal segura en este tiempo.


12/30/2011

2012


Lo sabemos. Hace desde que conocimos a Jesucristo que lo sabemos. Somos hijos de un Dios eterno que no usa reloj en su mano ni calendario gregoriano en su habitación. Él no se conduce en el tiempo cronológico dictado por un elemento creado por un hombre que se arroga a sí mismo ser su representante legal en la tierra, cuando quizás Él ni siquiera lo conoce. O sí, pero jamás le otorgó esa jerarquía por una simple razón: no se la otorgó a nadie individualmente, sino a una asamblea constituida con el unificado objetivo de extender su Reino: se llama Iglesia. Y no tiene apellido. Somos hombres y mujeres que hemos leído alguna vez que para nuestro Dios, un día es como mil años y mil años como un día. Y por esa causa hemos enseñado o predicado que la semana de la creación pudieron haber sido siete días de veinticuatro horas, siete mil años de trescientos sesenta y cinco días cada uno o siete siglos, de cien años terrenales cada uno. Es lo mismo, porque en nuestra vida de fe no cuenta el tiempo Kronos, sino el tiempo Kairos. Sabemos también, porque somos seres dotados de una inteligencia superior al resto de la creación viviente, que el último minuto de un día no tiene por qué razón lógica ni racional ser distinto al primer minuto del día siguiente. Y sabemos, finalmente, que la idea de que un lapso temporal será mejor o peor que otro lapso temporal, no nace de un Dios Todopoderoso que asegura por promesa proteger y cuidar a sus santos y justos, sino de los que estudian los astros y creen ver futuros a través de ellos. Pese a todo ello, también somos personas que vivimos en un marco terrenal y social donde mañana, cuando llegue la medianoche, se brindará por un año nuevo, por felicidad, por prosperidad y por todo lo que Dios otorga, sin necesidad que sus hombres creados se lo recuerden. Pero no adoptaremos una postura de inflexibilidad religiosa ni estructura “bibliosa”. Adoptaremos la postura que mejor receptibilidad tenga en cada núcleo familiar al que todos pertenecemos. Por amor. Porque antes que ninguna celebración, buenos augurios y declaraciones proféticas, lo nuestro es el Amor. Desde allí recuperaremos y extenderemos el Reino, que es un Reino donde rige precisamente eso, el Amor. Que la cronología humana llamada 2012 esté repleta de bendiciones de tu Dios eterno. Que lo que estás orando tenga respuesta favorable. Que lo que Dios te envió a hacer, sea cumplido. Que así sea, quede firme y decretado, que es como decir: AMEN.

12/28/2011

Cambios


Como podrás observar, hemos dado un leve “retoque” a nuestra web. La idea no es convertirla en un sitio espectacular o impactante visualmente, ya que ese jamás fue el espíritu de su existencia, sino de llevarla al terreno práctico, donde todo sea más sencillo de encontrar y transitar para los que ingresan por primera vez. Comenzando desde la parte superior, los Audios Nuevos son aquellos que semanalmente vamos subiendo y que por espacio de sesenta días puedes descargar y luego sólo escuchar on-line. A su lado, los Audios Antiguos son aquellos que he grabado en la emisora radial donde trabajé catorce años. Han sido renovados y se sumarán otros periódicamente. Debajo, están los cinco Libros con sus respectivos comentarios cuando pasas tu cursor por cada uno de ellos. Un espacio para dar la bienvenida a los nuevos lectores con comentarios puntuales que tú ya conoces por conocernos a nosotros desde hace muchos años. A su lado, la Palabra del Día, (Lo más visitado de la Web), y debajo el Blog, donde hacemos comentarios de crecimiento pero también de interrelación comunicacional, donde sería muy bueno que ingreses como “seguidor” y puedas comentar lo que quieras sobre cada tema. Seguidamente están los Estudios Escritos, donde encuentras alimento abundante en las tres ventanas específicas, (Crecimiento, Ayuda, Estrategia) y las Colaboraciones de los lectores con deseos y vida interior como para escribir. Una lista estadística de trabajos publicados, el área de las Producciones Especiales, donde puedes ingresar directamente a la última. Si deseas entrar en la totalidad, deberás hacerlo desde la parte superior, donde se lee Estudios. Lo mismo para la Palabra Confirmada. Completamos con un buscador interno y otro externo y la fiel compañía promocional de los hermanos en Cristo y amigos del corazón del complejo rural y turístico de Montedinero, en el extremo sur de nuestro país.  Eso es todo. Lo demás, ya lo sabes y lo conoces porque eres nuestro compañero diario de ruta espiritual. Mi objetivo de máxima no es aumentar el caudal de visitantes con ánimo de lucro o prestigio, sino sumar de a uno en uno a cada hombre o mujer cuyos ojos se hayan abierto a la luz que el Espíritu Santo está derramando sobre Su pueblo santo en este tiempo. ¿Destino final? Nada menos que ingresar al Reino, que no se trata de morirse ni de militar en tal o cual iglesia. Es vivir una vida de plenitud que haga que nuestra salvación recibida por gracia, tenga un sentido no sólo para cada uno de nosotros, sino también para nuestro Señor. En el día en que el mundo conmemora a los Santos Inocentes, nosotros hemos preferido darles prioridad a los Santos Maduros.

12/26/2011

Tranquilidad


Un lugar tranquilo, alejado de los característicos ruidos humanos que se suponen forma parte de un mundo “activo”, siempre ayuda a pensar bien y de modo maduro. ¿Y qué cosa significa pensar bien y de modo maduro? Significa salir del centro de la escena y pensar en sentido de Reino, no individualmente. ¿No te has encontrado con gente con la cual has querido hablar de Jesús, de Su Palabra y todo eso, y ellos te han cambiado el tema para llevarlo a sus asuntos sentimentales? Y no estoy hablando de gente mundana, obviamente. Es mucho el pueblo que todavía supone que lo suyo propio tiene prioridad por sobre lo que Jesús dijo y enseñó.  Por ejemplo: Si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿Quién os dará lo que es vuestro? (Lucas 16:12). Jesús está diciendo: “Ustedes dicen que desean una revelación, algo que les permita realizar mayores cosas. Sin embargo, ¿cómo se les puede confiar ese tipo de fe, si no son confiables con las cosas que otros les han encargado?” Las palabras de Jesús deben haber dejado a sus discípulos rascándose la cabeza. Su Maestro sabía que ellos no poseían nada, mucho menos algo que otra persona les diera. Lo habían dejado todo para ser sus discípulos. Y lo habían seguido a Él, con lo mejor de sus habilidades. Pareciera que las palabras que Jesús les dijo, no fueran aplicables a ellos. ¿Qué quiere decir Jesús al decir: en lo ajeno (16:12)? Él se refiere a nuestros cuerpos y almas, los cuales compró con su propia sangre. Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios (1 Corintios 6:20). Jesús nos está diciendo: “Sus cuerpos ya no les pertenecen; y si ustedes no cuidan ese cuerpo, si no me permiten mirar dentro de ustedes, tratar con su pecado y santificarlos, ¿Cómo esperan que Yo les confíe algo más grande?”. Los discípulos habían pedido un incremento de fe y Jesús tenía ya una respuesta lista para ellos: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería (Lucas 17:6). ¿Qué estaría sugiriendo Jesús con esta figura? Yo creo que esta declaración se refiere a arrancar las raíces en nuestros corazones. Jesús está hablando sobre raíces de maldad, cosas escondidas con las que debemos tratar, así como sus seguidores lo hicieron. Él estaba diciendo: “Antes de que creas en Dios para mover montañas, necesitas arrancar raíces. Y para hacerlo no necesitas una gran fe apostólica. Todo lo que necesitas es la cantidad más pequeña de fe. Te estoy pidiendo que hagas algo sumamente básico: arrancar las raíces del pecado. Quiero que examines tu corazón y saques todo lo que es opuesto a mí”. Si consigues mínimamente esto, conseguirás esa paz y esa tranquilidad que te parecen reservadas para otros.

12/25/2011

Esfuerzos


En estas fechas, por ejemplo hoy, pleno día de Navidad, la gente se saluda entre sí con gestos y actitudes bondadosas. Es muy normal observar cómo, personas que jamás vemos sonreír, hoy arman una sonrisa de circunstancias bastante convincente. Con eso consiguen hacerse pasar por afables y cordiales al menos por un día. Luego llegarán las festividades del Año Nuevo, otra vez buenos augurios, otra vez las sonrisas acartonadas y hasta dentro de un año si Dios quiere. Es el hombre, no hay vueltas que darle. Es su naturaleza alimentada por una vida sin Cristo. Aunque el hombre pretenda hacer lo mejor, si viene de su carne, será insuficiente. Una de las escrituras más alentadora en la Biblia es 2 Corintios 4:7: Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros. Luego Pablo, continúa describiendo dichos vasos de barro como si fueran personas muriendo, atribulados en todo, en apuros, perseguidos, derribados. Aunque nunca abandonados o desesperados, estos hombres, usados por Dios, gemían constantemente por el peso de sus cuerpos, esperando ansiosamente ser revestidos de nuevos cuerpos. Dios se burla del poder del hombre. Se ríe de nuestros esfuerzos egoístas de ser buenos. Él nunca usa al alto y poderoso, por el contrario Él usa lo débil de este mundo para avergonzar a los sabios. Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia  (1 Corintios 1:26-29). ¡Huau!  ¿Acaso ésta es mi descripción? ¡Débil, necio, vil, algo que no es noble, ni sabio, ni poderoso! ¡Qué locura pensar que Dios pudiera usar a tal criatura! Sin embargo, ése es su plan perfecto y es, al mismo tiempo, el mayor misterio en la Tierra. Dios nos llama en nuestras debilidades, aun sabiendo que nos vamos a equivocar. Pone su tesoro invalorable en nosotros, vasos de barro, porque se deleita en hacer lo imposible con la nada. Dios está determinado a lograr su objetivo, acá en la Tierra, a través de hombres con debilidades. Abraham tenia debilidades: El mintió y casi hizo que su esposa se convierta en una adúltera, pero creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia (Romanos 4:3). Sin embargo, Abraham ya hizo su parte; ¿Haremos nosotros la nuestra? Sería excelente aprovechar precisamente este día, donde todos quieren ser buenos, para comenzar de una vez por todas a dar testimonio a quienes nos rodean que solamente los nacidos de nuevo pueden albergar genuina bondad en sus corazones. ¿Estás preparado? Ahora sal y hazlo. Tú puedes. En Cristo todo lo puedes.

12/23/2011

Entrenamiento


¿Cómo se mide el éxito de una iglesia en este tiempo? Por la cantidad de miembros, por el movimiento que despliega, por la capacidad económica que evidencia. De acuerdo, son indicadores que en cualquier estrato social tendrían alta validez, pero no me atrevo a decir que también en la iglesia del Señor eso tenga la misma importancia. La iglesia de los últimos días está emergiendo de hornos de fuego y largos días de aflicción. Así que, tú te preguntas, ¿Qué planea Dios hacer? Lo que yo veo sucediendo es el Espíritu Santo trabajando y trayendo a las personas hacia un quebrantamiento total. Él los está guiando hacia una revelación de debilidad a sus propias carnes, para que él pueda mostrarse fuerte. Yo lo veo llevando a su pueblo hacia el final de ellos mismos, demoliendo sus propias voluntades, hasta que su manera de pensar se convierta en que “Su voluntad sea hecha.” Yo lo veo guiando a sus seres queridos a lugares de pruebas tan difíciles que sólo un milagro los puede salvar. Y a través de todo eso, ellos se están volviendo completamente dependientes del Señor en todo. ¿Describe esto, acaso,  tu situación? Tal vez has caminado con Jesús por años, y nunca habías enfrentado una prueba como la que estás enfrentando ahora mismo. Las cosas vienen hacia ti de una manera abrumadora, cosas que sólo Dios puede solucionar. Y tú te das cuenta de que sólo Dios puede sacarte hacia delante. Ahora mismo, los cultores del Islam están preparando un ataque final para “tomar a todo el mundo” para Alá. Campamentos de entrenamiento se están levantando por todo el mundo con un mensaje muy singular sin parecido alguno al de amor que debemos llevar al mundo nosotros. Pero el Señor también tiene personas en entrenamiento, personas que él usará para enfrentar la ira de este mundo. ¿Cómo logrará Dios esto? Él está entrenándolos y equipándolos en sus misericordias y paz. Nuestro Dios es un Dios de amor, y él no usará bombas, armas o escuadrones suicidas, sino personas vencedoras que no tienen miedo porque están en el Señor de las tiernas misericordias. A través de todo el mundo, el pueblo de Dios está experimentando sufrimientos, aflicciones y torturas más que en ningún otro tiempo en sus vidas. Y de esto estoy seguro: Hay un propósito divino y eterno en la intensidad de estas batallas espirituales y físicas que ahora están siendo soportadas en el verdadero cuerpo de Cristo. Y sus misericordias sobre todas sus obras  (Salmo 145:9). Esta es la pintura de hoy, vísperas de las vísperas de una fiesta cristiana que no es cristiana. Recuerda a Jesús, eso será suficiente. Olvídate de los pesebres, los arbolitos, los gordinflones vestidos de rojo y de los excesos de comida y bebida. Sé sobrio y compórtate con amor por tu familia, pero sin descender ninguna de las banderas levantadas en honra al evangelio genuino.

12/21/2011

Batalla


David, autor de tantos salmos, se cansó de luchar. Su alma se agotó tanto, luchando y acosado por problemas, que todo lo que quería hacer, era escapar a un lugar de paz y seguridad: Mi corazón está dolorido dentro de mí, y terrores de muerte sobre mí han caído. Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría…Me apresuraría a escapar del viento borrascoso, de la tempestad  (Salmos 55:4-8). Una lección de la naturaleza revela lo que sucede cuando en lugar de pelear la buena batalla, tomamos un camino más fácil, alejándonos de nuestra lucha. Hace poco se publicó un estudio de un biólogo sobre los cangrejos, criaturas que viven en un ambiente hostil y peligroso, entre filosas rocas. A diario, los cangrejos son derribados por las olas y atacados constantemente por criaturas de aguas más profundas. Batallan continuamente para protegerse y con el tiempo desarrollan una fuerte coraza e instintos poderosos para la supervivencia. Asombrosamente, algunos en la familia de los cangrejos, se rinden en su lucha por vivir. Buscando un lugar seguro, toman como residencia las corazas desechadas de otras criaturas del océano. Conformándose a la seguridad, se retiran de la batalla y se escapan a hogares ya fabricados, de segunda mano. Pero los “hogares seguros” de los ermitaños terminan en ruina a un alto precio. A causa de la falta de lucha, ciertas partes vitales de sus cuerpos se deterioran. Aun sus órganos se secan por falta de uso. A través del tiempo el ermitaño pierde toda capacidad de movimiento, así como las partes vitales necesarias para escapar. Estas partes simplemente, se desprenden, dejando al cangrejo fuera de peligro, pero inútil para hacer cualquier otra cosa, excepto existir. Mientras tanto, los cangrejos que continuaron en la lucha crecen y fructifican. Sus cinco pares de patas se vuelven carnosas y fuertes, de tanto luchar contra las poderosas mareas. Y aprenden a esconderse de sus depredadores, escabulléndose hábilmente debajo de las formaciones rocosas. Esta ley de la naturaleza, también, ilustra la ley del Espíritu. Como creyentes, somos echados y derribados por olas tras olas de dificultades. Enfrentamos depredadores violentos en los principados y potestades de Satanás. Pero mientras sigamos peleando, nos volvemos más fuertes. Y llegamos a reconocer las artimañas cuando las utiliza en contra nuestra. Descubrimos nuestro verdadero refugio, la “hendidura en la roca”, al confiar en Jesús. Sólo en ese momento, estamos verdaderamente a salvo en medio de nuestra batalla.

12/19/2011

Abuelos


Ayer salí a hacer mi caminata de todas las tardes por el gran parque donde más a menudo vamos con mi esposa. Claro está, por ser domingo había más gente que de costumbre, y por estar relativamente fresco el clima (Asunto raro en mi ciudad en estas épocas), muchos más. Allí nos encontramos con María (No es su nombre real, es ficticio porque no tengo su permiso para hablar de ella). La conocemos desde hace más de veinte años, cuando ella era poco más que una niña y nosotros, ya adultos, algo así como líderes en una de nuestras últimas iglesias. Nos habló de sus hijos, de sus padres y…de su abuela. Su abuela, ahora ya muy mayor, era su adoración cuando jovencita. Recuerdo que solía venir a nuestra casa a buscar apoyo de oración en su búsqueda de un buen varón que fuera su esposo, y nos contaba que solamente su amada abuelita la entendía y ayudaba a orar. Finalmente encontró ese hombre; un buen muchacho con el cual estuvo de novia, se casó y fundó una familia. Con el correr de los tiempos ella militó en otra congregación y allí encontró su lugar en el mundo, convirtiéndose en líder, no sé muy bien si de jóvenes, de matrimonios o de alabanza. La mirábamos y casi no reconocíamos a aquella jovencita dulce y hambrienta de amor puro y sincero. Ahora estábamos viendo a una mujer ya adulta, con los problemas de todo el mundo y, además, con algunas muestras de fastidio para con sus padres, hermanos y…su abuela. La anciana se olvida de las cosas, se ha vuelto un poco terca y no se comporta como a ellos les gustaría que lo haga. Coincidimos en que los años no suelen venir solos para mucha gente y que, en su grado de amor y paciencia, más una misericordia que no puede estar ausente en modo alguno de ningún creyente, hay un reaseguro de vida para aquellos que ya están transitando sus últimos metros en este ámbito terrenal y aguardan el día en que el Padre celestial los llamará a su lado. Nos despedimos y no fue precisamente gozo lo que nos quedó, pero entendimos que ciertas cuestiones son casi una regla constante para una sociedad demasiado ocupada y preocupada en sobrevivir crisis. La única duda que nos quedó flotando en nuestras mentes y corazones, fue: ¿También nosotros, los que decimos ser hijos de un Dios de amor podemos o debemos adaptarnos a esos rudimentos? ¿No tendremos otra forma de vida para mostrar a un mundo hambriento de amor y compasión? Sí; desde afuera del problema es fácil opinar, pero… ¿Nos cuesta tanto hacer ese esfuerzo? O más: ¿No lo merecen aquellos que aportaron de su experiencia, su paciencia y su amor para nuestro crecimiento natural y espiritual?

12/18/2011

Corazón


¿Sabes que es posible caminar delante del Señor con un corazón perfecto? Si  estás hambriento por Jesús, ya estarás tratando – deseando diligentemente – de obedecer este mandamiento del Señor. Yo quiero animarte: es posible hacerlo, o Dios no nos hubiese dado tal llamado.  Deja ya de lamentarte porque no puedes e inténtalo. Tener un corazón perfecto ha sido parte de la vida de fe desde el tiempo en que primero Dios habló a Abraham: Yo soy el Dios Todopoderoso. Anda delante de mí y sé perfecto (Génesis 17:1). En el Antiguo Testamento vemos que algunos lo lograron. David por ejemplo, determinó en su corazón obedecer el mandato del Señor de ser perfecto. Él dijo: Entenderé en el camino de la perfección…En integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa (Salmo 101:2). Para poder asumir la idea de perfección, primero debemos de entender que la perfección no significa tener una existencia sin pecado, sin errores. No, perfección en los ojos del Señor significa algo enteramente diferente. Significa madurez, estar completo. Los significados hebreos y griegos de la palabra perfección incluye “rectitud, sin mancha ni defecto, ser totalmente obediente.”  Significa terminar lo que se ha comenzado, completar un desempeño. John Wesley llamó a este concepto de perfección “obediencia constante”. Esto es, que un corazón perfecto es un corazón receptivo, uno que responde rápidamente y totalmente a todos los suspiros del Señor, sus susurros y sus advertencias. Tal corazón dice en todo momento, Habla, Señor, porque tu siervo está escuchando. Muéstrame el camino, y caminaré en él. El corazón perfecto clama juntamente con David,  Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad  (Salmo 139:23-24). Dios ciertamente examina nuestros corazones; él le dijo a Jeremías: Yo Jehová, que escudriño el corazón (Jeremías 17:10). El significado hebreo para esta frase es, “Yo penetro, yo examino profundamente”. El corazón perfecto quiere que el Espíritu Santo venga y examine nuestro ser más íntimo, que alumbre todos los lugares escondidos – que investigue, que exponga y desentierre todo lo que no es como Cristo. Sin embargo, aquellos que esconden un pecado secreto, no quieren ser hallados culpables, revisados o investigados. El anhelo de un corazón perfecto va más allá de tener seguridad o tener los pecados cubiertos. Busca estar en la presencia de Dios siempre, mantenerse en comunión. Comunión significa hablar con el Señor, compartir dulcemente con él, buscar su rostro y conocer su presencia. Ir todos los días de reunión a la iglesia no garantiza comunión, sólo cumplimiento humano. El examen de corazón del Señor no es vengativo, sino es para redimir. Su propósito no es hallarnos en pecado ni condenarnos, sino prepararnos para entrar en su santa presencia como vasos limpios y puros.

12/16/2011

Comida


Frecuentemente recibo correos donde se me consulta, y se me pide consejo, respecto a una u otra situación personal, emocional o sentimental. Respondo lo mejor que puedo, conforme a lo que la Palabra diga al respecto, pero no soy ni puedo ser certero con asuntos ajenos, nadie lo es. Soy un convencido que la consejería cristiana apenas es un promocional ministerial, pero nunca una salida. No hay hombre capaz de decirle a otro hombre como debe o no debe vivir su propia vida. Ni Dios lo hace. ¿Entonces? Entonces nos queda la comida de Dios para solucionar nuestros asuntos. ¿La comida de Dios? ¿Y qué come Dios? Jesús respondió a la petición de fe por parte de sus discípulos, de esta forma. Él les dijo: ¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú?...Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos  (Lucas 17:7-8,10). Cristo se refiere, en este pasaje, a nosotros, sus siervos, y a Dios, nuestro Amo. Nos está diciendo que nosotros que debemos alimentar a Dios. Una vez más, la pregunta, es: “¿Qué tipo de comida, se supone que debemos traerle al Señor? ¿Qué cosa sacia su hambre? La Biblia nos dice: Sin fe es imposible agradar a Dios  (Hebreos 11:6). En palabras simples, el plato más deleitoso de Dios es la fe. Esa es la comida que le agrada. Lo vemos ilustrado a lo largo de las Escrituras. Cuando el centurión le pidió a Jesús que sane a su criado enfermo con sólo decir la palabra, Cristo disfrutó el banquete de la fe vibrante de este hombre. El replicó: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe (Mateo 8:10). Jesús estaba diciendo: “He aquí un gentil, un extranjero, que está alimentando mi espíritu. ¡Qué cena tan nutritiva me está dando la fe de este hombre!”. Noto en las palabras de Jesús, una declaración brusca: “Tú no comes primero, sino Yo”. En otras palabras, no debemos consumir nuestra fe en nuestros propios intereses y necesidades. Por el contrario, nuestra fe debiera saciar el hambre de nuestro Señor. “Prepárame la cena…y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tu”. Si lo has entendido, estás caminando hacia el genuino Reino de los Cielos. Si no lo ha entendido, aun estás en tu YO.

12/14/2011

Amor


En Lucas 7 hay una historia de un fariseo llamado Simón, que invito a Jesús a su casa para cenar. No estoy seguro de por qué un fariseo invitaría a Jesús a cenar, además de hacer entrar a otros estrictos líderes religiosos a cenar con Él. Una razón comprensible podría ser que Simón y sus amigos querían determinar si Jesús era o no un profeta genuino, una especie de evaluación o examen. El pasaje demuestra claramente que Simón sabía de la reputación de Jesús como profeta. La Escritura no dice lo que este grupo conversó alrededor de la mesa, pero podemos asumir que tenía que ver con la teología. Siempre es así: los jerarcas hablan de teología, tú quieres hablar del Señor. Y los fariseos se habían especializado en el asunto y ya habían tratado de hacer caer a Jesús con preguntas capciosas. Pero Cristo sabía lo que había en el corazón de estos hombres, y se hizo rápidamente evidente. Lo siguiente que leemos es que una mujer de la calle “que era pecadora” irrumpió en la escena. La Palabra nos dice que Él se volvió a la mujer. Aprovecha esto para entender dónde debe estar nuestro enfoque: no en la falsa religión, ni en los falsos maestros, sino en los pecadores. Apartando su mirada de Simón y sus invitados, Jesús se volvió a la mujer y le dijo: Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho…Tu fe te ha salvado, ve en paz (Lucas 7:47,50). Vemos a Jesús revelando la razón por la que vino: para ser amigo y restaurar al caído, al que no tiene amigos, a aquéllos derrotados por el pecado. Y hoy, nos dice: “De esto se trata todo mi ministerio”. Asimismo, dice el apóstol Pablo, éste debe ser nuestro enfoque. No debemos juzgar al caído, sino, por el contrario, buscar restaurarlo y quitarle su oprobio. De hecho, Él hizo de esto, la prueba de la verdadera espiritualidad: una disposición de restaurar al caído. Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado (Gálatas 6:1). Pablo luego, añade rápidamente la siguiente instrucción de la voluntad de Cristo: Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo (6:2). ¿Cuál es la ley de Cristo? Es el amor: Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros (Juan 13:34). Ya lo sé: piensas que esto es reiterativo, que no es nada nuevo, que no se trata de una tremenda revelación y que tampoco sacude tu entendimiento como otros temas. Estoy totalmente de acuerdo contigo, pero pregunto: ¿Amamos con ese nivel espiritual? Disculpa, te cambio la pregunta por una más simple y directa: ¿Amamos?

12/12/2011

Maestro


Cuando la Biblia dice que El Espíritu Santo “mora” en nosotros, significa que el Espíritu de Dios viene y ocupa nuestros cuerpos, haciendo de ellos, su templo. Y a causa de que El Espíritu Santo conoce el sentir y la voz de El Padre, él nos habla los pensamientos de Dios: Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Juan 16:13). ¡El Espíritu Santo es la voz de Dios en y para nosotros! Si el Espíritu Santo mora en ti, él te instruirá personalmente. Por favor nota que no habla solamente con los pastores, profetas y maestros, sino con todos los seguidores de Jesús. Esto es evidente a lo largo de todo el Nuevo Testamento, el Espíritu Santo conducía y guiaba a su pueblo, diciéndoles constantemente: “Vayan acá, vayan allá, entren a tal ciudad, unjan a dicha persona…”. Los primeros creyentes fueron guiados en todas las cosas y a todo lugar por el Espíritu Santo. Y el Espíritu Santo nunca dirá una sola palabra en contra de Las Escrituras; por el contrario, El hace uso de estas para hablarnos con claridad. Él nunca nos da un “nueva revelación” fuera de La Palabra de Dios. El abre a favor nuestro Su Palabra revelada, para guiar, conducirnos y consolarnos, y para mostrarnos las cosas que vendrán. Estoy convencido de que Dios habla solamente a aquellos que, como Moisés, “sube y espera en El”. Esto significa que debemos pasar un tiempo de calidad diariamente con El Señor, esperando que El abra completamente nuestro corazón para oír su voz, sin apresurarnos en su presencia, creyendo que Él se deleita en hablarnos. Él no va a retener nada de nosotros, ni permitirá que seamos engañados o caigamos en confusión. Aun en los tiempos más difíciles, disfrutaremos un tiempo de gran regocijo, porque Él se revelara a sí mismo a nosotros como nunca antes. Así que, si eres uno o una de los que aguardan que llegue el domingo y la concurrencia al templo para adorar y estar en comunión con el Señor, ya lo sabes; puedes hacerlo hoy y ahora allí, donde quiera que estés. Y si te habían enseñado que el Espíritu Santo solamente les habla a los líderes de tu iglesia, pues debo decirte que te enseñaron mal. No digo que te hayan mentido, digo que quizás se equivocaron.    

12/11/2011

Protección


Porque Dios te ama, él trabajará en limpiarte. Pero es un castigo amoroso en aquellos que se arrepienten y retornan a él. Puede sientas las flechas de Dios en tu alma debido a tus pecados pasados y presentes, pero si tienes un corazón arrepentido y quieres apartarte de tu error, puedes buscar el amor de Dios que castiga. Serás corregido – pero con su gran misericordia y compasión. No sentirás la ira de Dios como lo experimentan los impíos, sino la vara de disciplina, ejercida por su mano amorosa. Tal vez tu sufrimiento venga por haber tomado decisiones erradas. ¿Cuántas mujeres están sufriendo porque se casaron con hombres que Dios les advirtió que no se casasen con ellos? ¿Cuántos hijos están rompiendo los corazones de sus padres llevándolos al borde de sus límites? Muchas veces esto sucede debido a los años de pecados en el pasado de los padres, años de transigir y de descuido. Cuando  sabes que has llegado a tu punto más bajo, es tiempo de buscar al Señor en quebrantamiento, arrepentimiento y en fe. Es el tiempo de recibir una infusión nueva de la fuerza del Espíritu Santo. Es el tiempo de ser renovado y refrescado, de tener fortaleza espiritual fluyendo dentro tuyo.  Mira, cuando tú clamas a Dios, Él derrama su fortaleza en ti: El día que clamé, me respondiste; fortaleciste el vigor de mi alma…Cuando ando en medio de la angustia, tú me vivificas; contra la ira de mis enemigos extiendes tu mano y me salva tu diestra. Jehová cumplirá su propósito en mí. Tu misericordia, Jehová, es para siempre (Salmo 138:3, 7-8). Una de las cosas más difíciles de aceptar para los cristianos, es el sufrimiento de los justos. Hasta la llegada de Cristo, los judíos asociaban a la prosperidad y a la buena salud con la divinidad. Ellos creían que si uno era rico, con buena salud o bendecido de cualquier otra manera, era porque Dios estaba mostrándole que él estaba contento con esa persona.  Hay mucha gente pretendidamente cristiana que hoy todavía piensa así. Es por esto que los discípulos tuvieron dificultad entendiendo sus palabras de que era más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios  (Mateo 19:24). Los discípulos preguntaron, “¿Quién, pues, podrá ser salvo?” De igual manera hoy día, hay una doctrina errada que dice que si uno está en acuerdo con Dios, nunca sufrirá; tan sólo llama a Dios y él vendrá corriendo a resolverlo todo inmediatamente. ¡Pero eso no es el Evangelio! Los héroes de la fe de Hebreos 11, todos ellos caminaron en una relación de fe cercana con Dios y fueron apedreados, torturados y sufrieron burlas y muertes violentas (versos 36-38). El mismo Pablo, quien caminó muy de cerca con Dios, naufragó, fue azotado, apedreado y dejado por muerto, le robaron, lo encarcelaron y lo persiguieron. Él sufrió pérdida de todo. ¿Por qué?  Todo estas fueron pruebas y purgas, la demostración de su fe para la gloria de Dios. Dios quiere plantar algo en nuestros corazones a través de nuestras pruebas y aflicciones. Él quiere que podamos decir, “Señor Jesús, tú eres mi Protector, y yo creo que tú gobiernas los eventos de mi vida. Si algo me sucede, es sólo porque tú lo permitiste, y yo confío en el propósito que tú tienes al permitir esto. Ayúdame a entender la lección que tú quieres que aprenda de esto. Si camino en rectitud y tengo tu gozo en mi corazón, entonces mi vivir y mi morir te traerán gloria. Yo confío que tú tienes alguna gloria preparada, algún propósito eterno que mi mente finita no lo entiende. Pero de cualquier manera, yo diré,  ‘¡Jesús, viva o muera, soy tuyo!’”

12/09/2011

Miedo


Cuando Adán pecó, él trató de esconderse de Dios. Cuando Pedro negó a Cristo, él tenía temor de encararlo nuevamente. Cuando Jonás rehusó predicar en Nínive, su temor lo impulsó hacia el océano, para irse de la presencia del Señor. Hay algo mucho peor que el fracaso, es el temor que viene con él. Adán, Jonás y Pedro se alejaron de Dios, no porque habían perdido su amor por él, sino porque estaban con temor de que él estaba  demasiado enojado con ellos para entender. Satanás espera, como un buitre, a que tú falles de alguna manera. Entonces él usa cada mentira del infierno para hacer que desistas, para convencerte que Dios es muy santo, o que tú eres muy pecador para regresar. O él te hace temer que no eres lo suficiente perfecto o que nunca podrás superar tus fallas. Y que conste que no me gusta llenar mis escritos con historias de demonios, pero me temo que he pasado demasiado tiempo en sitios donde no se creía en ellos, y así les fue. Tomó cuarenta años quitarle el temor a Moisés y hacerlo apto para ser usado en el programa de Dios. Si Moisés o Jacob o David se hubiesen resignado a haber fallado, tal vez nunca más hubiésemos escuchado de ellos. Pero Moisés se levantó y continuó, llegando a ser uno de los héroes más grandes de Dios. Jacob confrontó sus pecados, se reunió con el  hermano al que había engañado, y alcanzó nuevas alturas de victoria. David corrió a la casa de Dios, encontró perdón y paz, y retornó a su mejor etapa. Jonás volvió sobre sus pasos, hizo lo que se había rehusado a hacer, y llevó a toda una ciudad al arrepentimiento. Pedro se levantó de las cenizas de su negación para liderar una iglesia a Pentecostés. Hoy, seguramente estás con alguna clase de temor a algo o por algo. ¿Sabes qué? Más allá de lo natural, no es un sentir, es un espíritu. No le pidas por favor que te deje, ¡Ordénaselo en el nombre de Jesús! Tienes toda la autoridad para ello, si es que no estás en pecado. El amor echa fuera todo temor. Cierto, pero se trata de amor Ágape, no Phileo. Y Ágape es Carácter, no romanticismo fraternal, ese es Phileo.

12/08/2011

Hoyo


Oigan las palabras de Jonás: Me echaste a lo profundo…me rodeó la corriente; todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí…rodeóme el abismo…descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre (Jonás 2:3-6). Jonás había tocado fondo, sepultado en el vientre del gran pez. (Por este “gran”, nosotros inventamos: “ballena”) Estaba luchando por su vida, lleno de desesperación, vergüenza y culpa. Tenía una carga pesada en el corazón, literalmente descendió más bajo que cualquier otra persona. Pensó que Dios lo había abandonado. Así que, ¿Cómo hizo Jonás para salir de su hoyo? Dicho en palabras simples, ¡Él pasó la prueba!  Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová…con voz de alabanza te ofreceré sacrificios… (Jonás 2:7,9). Jonás no recibió ninguna palabra de liberación. Él se encontraba en una situación sin esperanza, lleno de oscuridad y melancolía, estaba a punto de desmayar. Sin embargo, llegó a tal punto, que dijo: ¡Voy a dar gracias al Señor!  En medio de sus problemas, Jonás entra en la presencia del Señor y ¡Ofrece acción de gracias! Dios le respondió: “Eso es lo que quería escucharte decir, Jonás. Has confiado en mí en medio de toda tu situación, ¡acabas de pasar la prueba!”. La Escritura dice: Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra  (versículo 10). Con una sola orden del cielo, el pez escupió a Jonás a la orilla. Y ese hombre agobiado, debe de haberse revolcado en la playa gritando: “¡Soy libre! ¡Soy libre!”  Probablemente danzaba mientras quitaba las algas de su cabeza, ¡Porque ya se encontraba en el altar de acción de gracias! Cuando no tengas lugar a donde mirar, mira la acción de gracias. Dale gracias al Señor por su perdón, por librarte de todos tus pecados del pasado. Dale gracias por librarte de la boca del león, por darte una morada nueva en los cielos, por todas sus bendiciones del pasado, por todas sus promesas, por todo lo que Él va a hacer. En todo, ¡Dale gracias! Bueno es alabarte, oh Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo” (Salmos 92:1). Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo; e invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.  (Salmos 50:14-15).


12/06/2011

Roca


Tres ejércitos enemigos rodeaban Judá y el rey Josafat convocó a la nación entera a Jerusalén para formular un plan de guerra. El necesitaba planes, una decisiva declaración de acción. Algo se debía hacer inmediatamente. Pero en lugar de hacerlo, el rey Josafat se paró frente a su pueblo y derramo su corazón a Dios haciendo una confesión. “He aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión. ¡Oh Dios nuestro! ¿No los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos” (2 Crónicas 20:11-12). Vivimos en una época donde todo se está volviendo cada vez más inseguro e inestable, y casi todos, en una forma u otra están sufriendo. Casi nadie sabe qué hacer. Nuestros gobernantes no tienen ni la más remota idea de lo que está sucediendo en el mundo o en la economía. Basta hoy mirar la televisión y ver lo que sucede en países donde esto jamás fue imaginado. El mundo de los negocios esta aún más confundido, los economistas discutiendo entre ellos respecto a lo que está por venir. Psicólogos y psiquiatras quedan anonadados por las fuerzas de cambio que afectan a la gente hoy en día. Tú no puedes quedarte de brazos cruzados, relajado sobre tu silla, ¡Dejando que Dios lo haga todo! Eso no es lo que significa mantener tu mirada “fija en el Señor”. Miramos al Señor, no como un pueblo que sabe qué hacer, sino como un pueblo que sabe no absolutamente nada de lo que debe hacer. Pero sí sabemos que Él es Rey sobre las muchas aguas. Él es Señor de todo, y sabemos que aunque el mundo se parta en dos, si todo se desmorona, Él es la Roca segura. Nuestros ojos están fijados en un Señor resucitado. Si no sabemos qué hacer, nuestra fe nos da la certeza de que El sí sabe qué hacer.

12/04/2011

Yo Soy


Le pedí al Espíritu Santo que me dé una descripción en un solo párrafo de la fe, de tal manera que los más nuevos en Cristo,  pudieran entenderlo. Porque una vez me prestaron un libro que hace uso de más de trescientas páginas para definir la fe, y yo nunca lo entendí (y pienso que el hombre que lo escribió tampoco lo entendió). Alguna vez Moisés formulo las mismas preguntas que nosotros formulamos: “¿Quién soy Yo? ¿Quién es Dios? Descríbelo”. Dios le respondió a Moisés en dos palabras. Dios dijo: Moisés, dile al pueblo que ‘YO SOY’ te envió” (Éxodo 3:14). (Según el pensamiento moderno, Dios se “sobre simplificó”). ¿Pueden imaginarse a Moisés, respondiendo a la gente que le preguntaba: “¿Quién te envió?”, respondiendo: YO SOY me envió”? ¿YO SOY quién? Tú tienes la respuesta. ¿Qué necesitas? ¿Liberación? Entonces YO SOY liberación. YO SOY lo que sea que tú necesites. La fe es Dios, diciendo: “YO SOY” y mi respuesta: “EL ES”. La fe simplemente acepta la definición de Dios respecto a si mismo. Dios dice: “Yo te libraré de la tormenta”. Yo digo: “El me librará de la tormenta”. Fe quiere decir tomar a Dios por lo que Él dice que EL ES. ¿Cuál es la tormenta en tu vida? ¿Cómo la estás enfrentando? Pídele a Dios que te de fe para creer. Pídeselo, sin importar lo que suceda, sin importar las condiciones que estés enfrentando. ¡La tormenta es el camino de salida! Pablo dijo: Pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11). Creo que en el momento en que la fe llegó a Pablo, él se contentó. Él estaba en el centro de la voluntad de Dios y tenía la promesa de Dios. Había orado más allá de sus circunstancias. No importaba lo que sucediera a partir de ese momento. Dios le había quitado el aguijón en la tormenta. Dios te puede quitar a ti también el temor en la tormenta. ¿Se lo permitirás? ¡Cabalga sobre tu tormenta, Dios no quiere que la tormenta cabalgue sobre ti!

12/02/2011

Crisis


Crisis. Economía, el Euro, el Dólar. ¿Qué está pasando? ¿Qué hace Dios? ¿Cómo no interviene, antes que tanta gente sufra pérdidas y hasta hambre? Cuidado: Dios no prometió impedir que sus hijos sufran. El no prometió evitar que enfrentemos un momento de necesidad. No se nos ha prometido paz mundial, tranquilidad, seguridad o bienestar económico continuo. Se nos ha prometido paz y seguridad en nuestra alma y mente, la provisión sobrenatural para cada necesidad verdadera y la seguridad de que nunca tendremos que mendigar pan. Dios preferiría que nosotros estemos en el lugar donde estuvo el apóstol Pablo cuando dijo: “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto” (1 Timoteo 6:8). El futuro se ve malo, pero David dijo en el salmo 23: “No temeré mal alguno”. Este es el mensaje para los creyentes de hoy. El futuro también está bajo Su control, así que no debemos temer. Dios tiene lo todo “pre programado”. Él sabe el momento exacto en que Cristo volverá. El Dios que tiene el control de los cielos y la tierra, ha dicho: He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas… Como nada son todas las naciones delante de él… menos que nada” (Isaías 40:15,17) Dios quiere que sigamos trabajando hasta que vuelva Cristo. Eso simplemente significa que debemos trabajar como si el final nunca llegara, y vivir como si el final fuera mañana. Le preguntaron al gran evangelista D.L. Moody: “¿Qué haría usted hoy, si supiera que Jesucristo volviera mañana?” El respondió: “Plantaría un árbol”. Que así sea. Que el verdadero cristiano vaya, plante y coseche la semilla de Dios; y se mantenga ocupado en la obra de Dios. Cuando El vuelva, que nos encuentre “haciendo Su voluntad”.