Un
lugar tranquilo, alejado de los característicos ruidos humanos que se suponen forma
parte de un mundo “activo”, siempre ayuda a pensar bien y de modo maduro. ¿Y
qué cosa significa pensar bien y de modo maduro? Significa salir del centro de
la escena y pensar en sentido de Reino, no individualmente. ¿No te has
encontrado con gente con la cual has querido hablar de Jesús, de Su Palabra y
todo eso, y ellos te han cambiado el tema para llevarlo a sus asuntos
sentimentales? Y no estoy hablando de gente mundana, obviamente. Es mucho el
pueblo que todavía supone que lo suyo propio tiene prioridad por sobre lo que
Jesús dijo y enseñó. Por ejemplo: Si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿Quién os dará lo
que es vuestro? (Lucas
16:12). Jesús está diciendo: “Ustedes
dicen que desean una revelación, algo que les permita realizar mayores cosas.
Sin embargo, ¿cómo se les puede confiar ese tipo de fe, si no son confiables
con las cosas que otros les han encargado?” Las palabras de Jesús deben haber dejado a sus
discípulos rascándose la cabeza. Su Maestro sabía que ellos no poseían nada,
mucho menos algo que otra persona les diera. Lo habían dejado todo para ser sus
discípulos. Y lo habían seguido a Él, con lo mejor de sus habilidades.
Pareciera que las palabras que Jesús les dijo, no fueran aplicables a ellos. ¿Qué quiere decir Jesús al decir: en lo ajeno (16:12)? Él
se refiere a nuestros cuerpos y almas, los cuales compró con su propia sangre. Porque habéis sido comprados por precio; glorificad,
pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios (1 Corintios 6:20). Jesús nos está
diciendo: “Sus cuerpos ya no les
pertenecen; y si ustedes no cuidan ese cuerpo, si no me permiten mirar dentro
de ustedes, tratar con su pecado y santificarlos, ¿Cómo esperan que Yo les
confíe algo más grande?”. Los discípulos habían pedido un incremento de fe y
Jesús tenía ya una respuesta lista para ellos: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais
decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería (Lucas 17:6). ¿Qué estaría sugiriendo Jesús con esta figura? Yo creo
que esta declaración se refiere a arrancar las raíces en nuestros corazones.
Jesús está hablando sobre raíces de maldad, cosas escondidas con las que
debemos tratar, así como sus seguidores lo hicieron. Él estaba diciendo: “Antes de que creas en Dios para mover
montañas, necesitas arrancar raíces. Y para hacerlo no necesitas una gran fe
apostólica. Todo lo
que necesitas es la cantidad más pequeña de fe. Te estoy pidiendo que hagas
algo sumamente básico: arrancar las raíces del pecado. Quiero que examines tu
corazón y saques todo lo que es opuesto a mí”. Si consigues mínimamente esto, conseguirás esa paz y
esa tranquilidad que te parecen reservadas para otros.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario