He
pasado gran parte de mi vida secular escuchando relatos sobre determinados
éxitos ajenos. En los negocios, en los deportes, en los amores, etc. Tengo, del
éxito, la misma visión que seguramente tienes tú: algo importante que llega
para modificar definitivamente la vida de los que acceden a él. Luego, al
entregar mi vida a Jesucristo e ingresar en su iglesia organizada, la palabra
éxito volvió a encontrarme, aunque con sus valores algo modificados. Éxito, en
la iglesia, es tener muchos miembros y seguir aumentándolos, contar con un
ingreso de dinero mensual suficiente para cubrir todos los gastos y utilizar el
remanente para invertir, no sólo “en la obra”, sino también en negocios
seculares. Eso, a grandes rasgos, es el éxito para el hombre, donde quiera que
éste se encuentre. El éxito a los ojos de Dios, en cambio, se cumple en su
totalidad al ministrarle a Él. Tales siervos, no están luchando para “triunfar”
o buscar seguridad terrenal. Sólo quieren conocer a su Señor y ministrarle a Él. Piensa en los cien profetas
que Abdías escondió (1 Reyes 18:4). Ellos vivieron aislados en cuevas por
tres o cuatro años por lo menos, durante una terrible hambruna. Estos hombres
no tenían adónde ministrar en el exterior, estaban completamente fuera de la vista
del público, olvidados por la mayoría. Ni siquiera pudieron compartir la
victoria de Elías en el Monte Carmelo. Sin duda, el mundo los llamaría
fracasados, hombres insignificantes que no lograron nada. Aun así, Dios les
había dado a estos siervos devotos, el regalo precioso del tiempo. Ellos tenían
días, semanas, aun años para orar, estudiar, crecer y ministrar al Señor. Tú
verás, Dios los estaba preparando para el día en que sean liberados para
ministrar al pueblo. De hecho, estos mismos hombres habrían de pastorear a
aquéllos que volvieron a Dios bajo el ministerio de Elías. Hace años, El Señor
me bendijo con este ministerio. Con él, jamás llegué a un grado de popularidad
tremendo, ni fui un líder reconocido dentro de las estructuras tradicionales
evangélicas, como no fuera en alguna de ellas para criticarme. Sin embargo, el
éxito mayor que yo he podido disfrutar en mi vida, es el ser consciente de un
tremendo cambio en la vida de algunas personas que en su momento me lo hicieron
saber, tomando especial cuidado en no perjudicarme con adulaciones ni honras
personales, sino dándole toda la gloria a Dios. Tú, seguramente, eres
alguien que has buscado o estás buscando alguna clase de éxito en tu vida. Y no
está mal eso, siempre y cuando no erres al blanco. Mi sugerencia es: Deja de buscar ministerios. En
lugar de ello, pasa tu tiempo buscando a Dios. Él sabe dónde encontrarlo. Él te lo enviará cuando vea que
estás listo. Olvídate de
lo que otros estén haciendo. Lucha por ser un éxito en el trono de Dios. Si estás
ministrando al Señor y orando por los demás, ¡Tú ya eres un éxito en sus ojos!
Espacio de intercambio entre los lectores de "Tiempo de Victoria" y su responsable. Comentarios periódicos sobre actualidad y todo aquello de interés para los creyentes en Jesucristo.
1/02/2012
1/01/2012
Señales
He escrito mucho sobre el Remanente Santo en estos últimos años. Y también
hemos leído lo que otros siervos fieles (Al Señor, no a las estructuras
religiosas) han escrito. Muchos de ellos han mencionado números, y si bien no
soy un afecto a ultranza de la numerología bíblica porque la estimo riesgosa,
sí la tengo en cuenta como elemento de respaldo. Sabemos, -por ejemplo-, que a
lo largo de toda la Biblia, el número siete es equivalente al propósito eterno
de Dios. Por lo tanto, no son pocos los que creen que el número 7000 que Dios
le menciona a Elías en 1 Reyes 19:18, denota simplemente los que conforman su
remanente. El pueblo que Él aparta para sí mismo, no interesa si se trata de 70
o 7 millones de personas, lo importante es que están completamente entregados a
Él. Reitero: no me gusta llevar la eternidad y magnificencia de Dios a una
serie de números limitados por las matemáticas humanas, pero procuro rescatar
lo bueno que haya en esto. Como lo es, por ejemplo, determinar algunas
características de ese Remanente, son la finalidad de que cada uno de nosotros examine
y se examine para ser si está formando parte de él o no. Acá vemos 3 señales
que lo definen: 1.- Un compromiso
inalterable de asirse del Señor. Todo creyente del Remanente ha tomado una decisión
determinada de nadar contra la corriente del mal. En algún punto, tú debes
hacer un compromiso, declarando: “No me
importa lo que otros digan o hagan, Yo soy del Señor. No me rendiré ante el
espíritu perverso de este siglo”. 2.- Un deseo de identificarse con los pobres. Como verás, y para alejar fantasmas ideológicos, no
estamos hablando de pobres en dinero. Mientras la tendencia de la sociedad es
asociarse con los ricos y exitosos, tú te acercas a la clase social que sufre.
Abdías fue un hombre piadoso que servía en la casa de Jezabel. Había
determinado temer a Dios y a nadie más y demostró que su corazón era recto y
estaba con los pobres al cuidar a 100
profetas harapientos y sufridos (1 Reyes 18:4). Rige exactamente lo mismo para
los que están todavía en las iglesias tradicionales: se acercan a los miembros
necesitados, no a los líderes exitosos que controlan y ejercen el poder. 3.- Una dependencia en la esperanza. Los 7000 de la época de Elías soportaron a causa de su esperanza en la
liberación venidera. Así también hoy, la esperanza bendita de la iglesia, es el
pronto retorno de Jesús. Con sólo un sonido de trompeta, toda la maldad
terminará. Nuestro Señor acabara con todo asesinato de bebes, toda perversión
patente, todo genocidio étnico. Nadie sabe si será hoy, esta noche misma,
mañana, o el mes, el año o el siglo que viene, no interesa eso: será. Y punto. ¿Estas tres señales te caracterizan como parte del
Remanente Santo de Dios? Si es así, Dios se gloría de ti: “Este me ha entregado su corazón.
Se ha enfocado en mí. ¡Es enteramente mío!”. Si aún no fuera así, debo
decirte que todavía estás a tiempo. No debes obedecerme a mí ni a nadie de carne y hueso en estas cosas, no
debes dejarte influir por hombre alguno, tenga el prestigio o la fama que tenga. Sólo debes extremar tu oído espiritual
y escuchar lo que el Espíritu Santo tiene para decirte. Créeme que esa es la
única señal segura en este tiempo.
12/30/2011
2012
Lo sabemos.
Hace desde que conocimos a Jesucristo que lo sabemos. Somos hijos de un Dios
eterno que no usa reloj en su mano ni calendario gregoriano en su habitación.
Él no se conduce en el tiempo cronológico dictado por un elemento creado por un
hombre que se arroga a sí mismo ser su representante legal en la tierra, cuando
quizás Él ni siquiera lo conoce. O sí, pero jamás le otorgó esa jerarquía por
una simple razón: no se la otorgó a nadie individualmente, sino a una asamblea
constituida con el unificado objetivo de extender su Reino: se llama Iglesia. Y
no tiene apellido. Somos hombres y mujeres que hemos leído alguna vez que para
nuestro Dios, un día es como mil años y mil años como un día. Y por esa causa
hemos enseñado o predicado que la semana de la creación pudieron haber sido
siete días de veinticuatro horas, siete mil años de trescientos sesenta y cinco
días cada uno o siete siglos, de cien años terrenales cada uno. Es lo mismo,
porque en nuestra vida de fe no cuenta el tiempo Kronos, sino el tiempo Kairos.
Sabemos también, porque somos seres dotados de una inteligencia superior al
resto de la creación viviente, que el último minuto de un día no tiene por qué
razón lógica ni racional ser distinto al primer minuto del día siguiente. Y
sabemos, finalmente, que la idea de que un lapso temporal será mejor o peor que
otro lapso temporal, no nace de un Dios Todopoderoso que asegura por promesa
proteger y cuidar a sus santos y justos, sino de los que estudian los astros y
creen ver futuros a través de ellos. Pese a todo ello, también somos personas
que vivimos en un marco terrenal y social donde mañana, cuando llegue la
medianoche, se brindará por un año nuevo, por felicidad, por prosperidad y por
todo lo que Dios otorga, sin necesidad que sus hombres creados se lo recuerden.
Pero no adoptaremos una postura de inflexibilidad religiosa ni estructura “bibliosa”.
Adoptaremos la postura que mejor receptibilidad tenga en cada núcleo familiar
al que todos pertenecemos. Por amor. Porque antes que ninguna celebración,
buenos augurios y declaraciones proféticas, lo nuestro es el Amor. Desde allí
recuperaremos y extenderemos el Reino, que es un Reino donde rige precisamente
eso, el Amor. Que la cronología humana llamada 2012 esté repleta de bendiciones
de tu Dios eterno. Que lo que estás orando tenga respuesta favorable. Que lo
que Dios te envió a hacer, sea cumplido. Que así sea, quede firme y decretado,
que es como decir: AMEN.
12/28/2011
Cambios
Como podrás observar, hemos dado un leve “retoque” a nuestra
web. La idea no es convertirla en un sitio espectacular o impactante
visualmente, ya que ese jamás fue el espíritu de su existencia, sino de
llevarla al terreno práctico, donde todo sea más sencillo de encontrar y
transitar para los que ingresan por primera vez. Comenzando desde la parte
superior, los Audios Nuevos son
aquellos que semanalmente vamos subiendo y que por espacio de sesenta días puedes
descargar y luego sólo escuchar on-line. A su lado, los Audios Antiguos son aquellos que he grabado en la emisora radial
donde trabajé catorce años. Han sido renovados y se sumarán otros
periódicamente. Debajo, están los cinco Libros
con sus respectivos comentarios cuando pasas tu cursor por cada uno de ellos.
Un espacio para dar la bienvenida a los nuevos lectores con comentarios
puntuales que tú ya conoces por conocernos a nosotros desde hace muchos años. A
su lado, la Palabra del Día, (Lo más
visitado de la Web), y debajo el Blog,
donde hacemos comentarios de crecimiento pero también de interrelación
comunicacional, donde sería muy bueno que ingreses como “seguidor” y puedas
comentar lo que quieras sobre cada tema. Seguidamente están los Estudios Escritos, donde encuentras
alimento abundante en las tres ventanas específicas, (Crecimiento, Ayuda, Estrategia) y las Colaboraciones de los lectores con deseos y vida interior como para
escribir. Una lista estadística de trabajos publicados, el área de las Producciones Especiales, donde puedes
ingresar directamente a la última. Si deseas entrar en la totalidad, deberás
hacerlo desde la parte superior, donde se lee Estudios. Lo mismo para la Palabra
Confirmada. Completamos con un buscador interno y otro externo y la fiel
compañía promocional de los hermanos en Cristo y amigos del corazón del
complejo rural y turístico de Montedinero,
en el extremo sur de nuestro país. Eso es
todo. Lo demás, ya lo sabes y lo conoces porque eres nuestro compañero diario
de ruta espiritual. Mi objetivo de máxima no es aumentar el caudal de
visitantes con ánimo de lucro o prestigio, sino sumar de a uno en uno a cada
hombre o mujer cuyos ojos se hayan abierto a la luz que el Espíritu Santo está
derramando sobre Su pueblo santo en este tiempo. ¿Destino final? Nada menos que
ingresar al Reino, que no se trata
de morirse ni de militar en tal o cual iglesia. Es vivir una vida de plenitud
que haga que nuestra salvación recibida por gracia, tenga un sentido no sólo
para cada uno de nosotros, sino también para nuestro Señor. En el día en que el
mundo conmemora a los Santos Inocentes, nosotros hemos preferido darles
prioridad a los Santos Maduros.
12/26/2011
Tranquilidad
Un
lugar tranquilo, alejado de los característicos ruidos humanos que se suponen forma
parte de un mundo “activo”, siempre ayuda a pensar bien y de modo maduro. ¿Y
qué cosa significa pensar bien y de modo maduro? Significa salir del centro de
la escena y pensar en sentido de Reino, no individualmente. ¿No te has
encontrado con gente con la cual has querido hablar de Jesús, de Su Palabra y
todo eso, y ellos te han cambiado el tema para llevarlo a sus asuntos
sentimentales? Y no estoy hablando de gente mundana, obviamente. Es mucho el
pueblo que todavía supone que lo suyo propio tiene prioridad por sobre lo que
Jesús dijo y enseñó. Por ejemplo: Si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿Quién os dará lo
que es vuestro? (Lucas
16:12). Jesús está diciendo: “Ustedes
dicen que desean una revelación, algo que les permita realizar mayores cosas.
Sin embargo, ¿cómo se les puede confiar ese tipo de fe, si no son confiables
con las cosas que otros les han encargado?” Las palabras de Jesús deben haber dejado a sus
discípulos rascándose la cabeza. Su Maestro sabía que ellos no poseían nada,
mucho menos algo que otra persona les diera. Lo habían dejado todo para ser sus
discípulos. Y lo habían seguido a Él, con lo mejor de sus habilidades.
Pareciera que las palabras que Jesús les dijo, no fueran aplicables a ellos. ¿Qué quiere decir Jesús al decir: en lo ajeno (16:12)? Él
se refiere a nuestros cuerpos y almas, los cuales compró con su propia sangre. Porque habéis sido comprados por precio; glorificad,
pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios (1 Corintios 6:20). Jesús nos está
diciendo: “Sus cuerpos ya no les
pertenecen; y si ustedes no cuidan ese cuerpo, si no me permiten mirar dentro
de ustedes, tratar con su pecado y santificarlos, ¿Cómo esperan que Yo les
confíe algo más grande?”. Los discípulos habían pedido un incremento de fe y
Jesús tenía ya una respuesta lista para ellos: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais
decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería (Lucas 17:6). ¿Qué estaría sugiriendo Jesús con esta figura? Yo creo
que esta declaración se refiere a arrancar las raíces en nuestros corazones.
Jesús está hablando sobre raíces de maldad, cosas escondidas con las que
debemos tratar, así como sus seguidores lo hicieron. Él estaba diciendo: “Antes de que creas en Dios para mover
montañas, necesitas arrancar raíces. Y para hacerlo no necesitas una gran fe
apostólica. Todo lo
que necesitas es la cantidad más pequeña de fe. Te estoy pidiendo que hagas
algo sumamente básico: arrancar las raíces del pecado. Quiero que examines tu
corazón y saques todo lo que es opuesto a mí”. Si consigues mínimamente esto, conseguirás esa paz y
esa tranquilidad que te parecen reservadas para otros.
12/25/2011
Esfuerzos
En
estas fechas, por ejemplo hoy, pleno día de Navidad, la gente se saluda entre
sí con gestos y actitudes bondadosas. Es muy normal observar cómo, personas que
jamás vemos sonreír, hoy arman una sonrisa de circunstancias bastante
convincente. Con eso consiguen hacerse pasar por afables y cordiales al menos
por un día. Luego llegarán las festividades del Año Nuevo, otra vez buenos
augurios, otra vez las sonrisas acartonadas y hasta dentro de un año si Dios
quiere. Es el hombre, no hay vueltas que darle. Es su naturaleza alimentada por
una vida sin Cristo. Aunque el hombre pretenda hacer lo mejor, si viene de su
carne, será insuficiente. Una de las escrituras más alentadora en la Biblia es
2 Corintios 4:7: Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del
poder sea de Dios, y no de nosotros. Luego
Pablo, continúa describiendo dichos vasos de barro como si fueran personas
muriendo, atribulados en todo, en apuros, perseguidos, derribados. Aunque nunca abandonados o desesperados, estos
hombres, usados por Dios, gemían constantemente por el peso de sus cuerpos,
esperando ansiosamente ser revestidos de nuevos cuerpos. Dios se burla del
poder del hombre. Se ríe de nuestros esfuerzos egoístas de ser buenos. Él nunca
usa al alto y poderoso, por el contrario Él usa lo débil de este mundo para
avergonzar a los sabios. Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que
no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;
sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo
débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y
lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin
de que nadie se jacte en su presencia (1 Corintios 1:26-29). ¡Huau! ¿Acaso
ésta es mi descripción? ¡Débil, necio, vil, algo que no es noble, ni sabio, ni
poderoso! ¡Qué locura pensar que Dios pudiera usar a tal criatura! Sin embargo,
ése es su plan perfecto y es, al mismo tiempo, el mayor misterio en la Tierra.
Dios nos llama en nuestras debilidades, aun sabiendo que nos vamos a equivocar.
Pone su tesoro invalorable en nosotros, vasos de barro, porque se deleita en
hacer lo imposible con la nada. Dios está determinado a lograr su objetivo, acá
en la Tierra, a través de hombres con debilidades. Abraham tenia debilidades:
El mintió y casi hizo que su esposa se convierta en una adúltera, pero creyó
Abraham a Dios, y le fue contado por justicia (Romanos 4:3). Sin
embargo, Abraham ya hizo su parte; ¿Haremos nosotros la nuestra? Sería
excelente aprovechar precisamente este día, donde todos quieren ser buenos,
para comenzar de una vez por todas a dar testimonio a quienes nos rodean que
solamente los nacidos de nuevo pueden albergar genuina bondad en sus corazones.
¿Estás preparado? Ahora sal y hazlo. Tú puedes. En Cristo todo lo puedes.
12/23/2011
Entrenamiento
¿Cómo se mide el éxito de una iglesia en este tiempo? Por la cantidad de
miembros, por el movimiento que despliega, por la capacidad económica que
evidencia. De acuerdo, son indicadores que en cualquier estrato social tendrían
alta validez, pero no me atrevo a decir que también en la iglesia del Señor eso
tenga la misma importancia. La iglesia de los últimos días está emergiendo de
hornos de fuego y largos días de aflicción. Así que, tú te preguntas, ¿Qué
planea Dios hacer? Lo que yo veo sucediendo es el Espíritu Santo trabajando y trayendo a las
personas hacia un quebrantamiento total. Él los está guiando hacia una
revelación de debilidad a sus propias carnes, para que él pueda mostrarse
fuerte. Yo lo veo llevando a su pueblo hacia el final de ellos mismos,
demoliendo sus propias voluntades, hasta que su manera de pensar se convierta
en que “Su voluntad sea hecha.” Yo lo
veo guiando a sus seres queridos a lugares de pruebas tan difíciles que sólo un
milagro los puede salvar. Y a través de todo eso, ellos se están volviendo
completamente dependientes del Señor en todo. ¿Describe esto, acaso, tu situación? Tal vez has caminado con Jesús
por años, y nunca habías enfrentado una prueba como la que estás enfrentando
ahora mismo. Las cosas vienen hacia ti de una manera abrumadora, cosas que sólo
Dios puede solucionar. Y tú te das cuenta de que sólo Dios puede sacarte hacia
delante. Ahora mismo, los cultores del Islam están preparando un ataque final para “tomar a todo el mundo” para Alá.
Campamentos de entrenamiento se están levantando por todo el mundo con un
mensaje muy singular sin parecido alguno al de amor que debemos llevar al mundo
nosotros. Pero el Señor también tiene personas en entrenamiento, personas que él
usará para enfrentar la ira de este mundo. ¿Cómo logrará Dios esto? Él está
entrenándolos y equipándolos en sus misericordias y paz. Nuestro Dios es un
Dios de amor, y él no usará bombas, armas o escuadrones suicidas, sino personas
vencedoras que no tienen miedo porque están en el Señor de las tiernas
misericordias. A través de todo el mundo, el pueblo de Dios está experimentando
sufrimientos, aflicciones y torturas más que en ningún otro tiempo en sus
vidas. Y de esto estoy seguro: Hay un propósito divino y eterno en la
intensidad de estas batallas espirituales y físicas que ahora están siendo
soportadas en el verdadero cuerpo de Cristo. Y sus misericordias sobre todas
sus obras (Salmo 145:9). Esta es la pintura de hoy,
vísperas de las vísperas de una fiesta cristiana que no es cristiana. Recuerda
a Jesús, eso será suficiente. Olvídate de los pesebres, los arbolitos, los
gordinflones vestidos de rojo y de los excesos de comida y bebida. Sé sobrio y
compórtate con amor por tu familia, pero sin descender ninguna de las banderas
levantadas en honra al evangelio genuino.
12/21/2011
Batalla
David, autor de tantos salmos, se cansó de luchar. Su
alma se agotó tanto, luchando y acosado por problemas, que todo lo que quería
hacer, era escapar a un lugar de paz y seguridad: Mi corazón está dolorido dentro
de mí, y terrores de muerte sobre mí han caído. Y dije: ¡Quién me diese alas
como de paloma! Volaría yo, y descansaría…Me apresuraría a escapar del viento
borrascoso, de la tempestad (Salmos
55:4-8). Una lección de la
naturaleza revela lo que sucede cuando en lugar de pelear la buena batalla,
tomamos un camino más fácil, alejándonos de nuestra lucha. Hace poco se publicó
un estudio de un biólogo sobre los cangrejos, criaturas que viven en un
ambiente hostil y peligroso, entre filosas rocas. A diario, los cangrejos son
derribados por las olas y atacados constantemente por criaturas de aguas más
profundas. Batallan continuamente para protegerse y con el tiempo desarrollan
una fuerte coraza e instintos poderosos para la supervivencia. Asombrosamente,
algunos en la familia de los cangrejos, se rinden en su lucha por vivir.
Buscando un lugar seguro, toman como residencia las corazas desechadas de otras
criaturas del océano. Conformándose a la seguridad, se retiran de la batalla y
se escapan a hogares ya fabricados, de segunda mano. Pero los “hogares seguros” de los ermitaños
terminan en ruina a un alto precio. A causa de la falta de lucha, ciertas
partes vitales de sus cuerpos se deterioran. Aun sus órganos se secan por falta
de uso. A través del tiempo el ermitaño pierde toda capacidad de movimiento,
así como las partes vitales necesarias para escapar. Estas partes simplemente,
se desprenden, dejando al cangrejo fuera de peligro, pero inútil para hacer
cualquier otra cosa, excepto existir. Mientras tanto, los cangrejos que continuaron en la
lucha crecen y fructifican. Sus cinco pares de patas se vuelven carnosas y
fuertes, de tanto luchar contra las poderosas mareas. Y aprenden a esconderse
de sus depredadores, escabulléndose hábilmente debajo de las formaciones
rocosas. Esta ley de la
naturaleza, también, ilustra la ley del Espíritu. Como creyentes, somos echados
y derribados por olas tras olas de dificultades. Enfrentamos depredadores
violentos en los principados y potestades de Satanás. Pero mientras sigamos
peleando, nos volvemos más fuertes. Y llegamos a reconocer las artimañas cuando
las utiliza en contra nuestra. Descubrimos nuestro verdadero refugio, la “hendidura en la roca”, al confiar en
Jesús. Sólo en ese momento, estamos verdaderamente a salvo en medio de nuestra
batalla.
12/19/2011
Abuelos
Ayer salí a hacer mi caminata de todas las tardes por
el gran parque donde más a menudo vamos con mi esposa. Claro está, por ser
domingo había más gente que de costumbre, y por estar relativamente fresco el
clima (Asunto raro en mi ciudad en estas épocas), muchos más. Allí nos
encontramos con María (No es su nombre real, es ficticio porque no tengo su
permiso para hablar de ella). La conocemos desde hace más de veinte años,
cuando ella era poco más que una niña y nosotros, ya adultos, algo así como líderes
en una de nuestras últimas iglesias. Nos habló de sus hijos, de sus padres y…de
su abuela. Su abuela, ahora ya muy mayor, era su adoración cuando jovencita.
Recuerdo que solía venir a nuestra casa a buscar apoyo de oración en su
búsqueda de un buen varón que fuera su esposo, y nos contaba que solamente su
amada abuelita la entendía y ayudaba a orar. Finalmente encontró ese hombre; un
buen muchacho con el cual estuvo de novia, se casó y fundó una familia. Con el
correr de los tiempos ella militó en otra congregación y allí encontró su lugar
en el mundo, convirtiéndose en líder, no sé muy bien si de jóvenes, de
matrimonios o de alabanza. La mirábamos y casi no reconocíamos a aquella
jovencita dulce y hambrienta de amor puro y sincero. Ahora estábamos viendo a
una mujer ya adulta, con los problemas de todo el mundo y, además, con algunas
muestras de fastidio para con sus padres, hermanos y…su abuela. La anciana se
olvida de las cosas, se ha vuelto un poco terca y no se comporta como a ellos
les gustaría que lo haga. Coincidimos en que los años no suelen venir solos
para mucha gente y que, en su grado de amor y paciencia, más una misericordia
que no puede estar ausente en modo alguno de ningún creyente, hay un reaseguro
de vida para aquellos que ya están transitando sus últimos metros en este
ámbito terrenal y aguardan el día en que el Padre celestial los llamará a su
lado. Nos despedimos y no fue precisamente gozo lo que nos quedó, pero
entendimos que ciertas cuestiones son casi una regla constante para una
sociedad demasiado ocupada y preocupada en sobrevivir crisis. La única duda que
nos quedó flotando en nuestras mentes y corazones, fue: ¿También nosotros, los
que decimos ser hijos de un Dios de amor podemos o debemos adaptarnos a esos
rudimentos? ¿No tendremos otra forma de vida para mostrar a un mundo hambriento
de amor y compasión? Sí; desde afuera del problema es fácil opinar, pero… ¿Nos
cuesta tanto hacer ese esfuerzo? O más: ¿No lo merecen aquellos que aportaron
de su experiencia, su paciencia y su amor para nuestro crecimiento natural y
espiritual?
12/18/2011
Corazón
¿Sabes que es posible caminar delante del Señor con un
corazón perfecto? Si estás hambriento
por Jesús, ya estarás tratando – deseando diligentemente – de obedecer este
mandamiento del Señor. Yo quiero animarte: es posible hacerlo, o Dios no nos
hubiese dado tal llamado. Deja ya de lamentarte porque no puedes e inténtalo. Tener un corazón perfecto ha sido parte de la vida de
fe desde el tiempo en que primero Dios habló a Abraham: Yo soy el Dios Todopoderoso. Anda delante de mí y sé perfecto (Génesis
17:1). En el Antiguo
Testamento vemos que algunos lo lograron. David por ejemplo, determinó en su
corazón obedecer el mandato del Señor de ser perfecto. Él dijo: Entenderé en el camino de la perfección…En
integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa (Salmo 101:2). Para poder asumir
la idea de perfección, primero debemos de entender que la perfección no
significa tener una existencia sin pecado, sin errores. No, perfección en los
ojos del Señor significa algo enteramente diferente. Significa madurez, estar
completo. Los significados
hebreos y griegos de la palabra perfección incluye “rectitud, sin mancha ni
defecto, ser totalmente obediente.” Significa
terminar lo que se ha comenzado, completar un desempeño. John Wesley llamó a
este concepto de perfección “obediencia
constante”. Esto es, que un corazón perfecto es un corazón receptivo, uno
que responde rápidamente y totalmente a todos los suspiros del Señor, sus
susurros y sus advertencias. Tal corazón dice en todo momento, Habla, Señor, porque tu siervo está
escuchando. Muéstrame el camino, y caminaré en él. El
corazón perfecto clama juntamente con David, Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis
pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad (Salmo 139:23-24). Dios ciertamente
examina nuestros corazones; él le dijo a Jeremías: Yo Jehová, que escudriño el corazón (Jeremías 17:10). El
significado hebreo para esta frase es, “Yo penetro, yo examino profundamente”. El corazón perfecto
quiere que el Espíritu Santo venga y examine nuestro ser más íntimo, que
alumbre todos los lugares escondidos – que investigue, que exponga y
desentierre todo lo que no es como Cristo. Sin embargo, aquellos que esconden
un pecado secreto, no quieren ser hallados culpables, revisados o investigados. El anhelo de un
corazón perfecto va más allá de tener seguridad o tener los pecados cubiertos.
Busca estar en la presencia de Dios siempre, mantenerse en comunión. Comunión
significa hablar con el Señor, compartir dulcemente con él, buscar su rostro y
conocer su presencia. Ir todos los días de reunión a la iglesia no garantiza
comunión, sólo cumplimiento humano. El examen de corazón del Señor no es
vengativo, sino es para redimir. Su propósito no es hallarnos en pecado ni
condenarnos, sino prepararnos para entrar en su santa presencia como vasos
limpios y puros.
12/16/2011
Comida
Frecuentemente recibo correos donde se me consulta, y
se me pide consejo, respecto a una u otra situación personal, emocional o
sentimental. Respondo lo mejor que puedo, conforme a lo que la Palabra diga al
respecto, pero no soy ni puedo ser certero con asuntos ajenos, nadie lo es. Soy
un convencido que la consejería cristiana apenas es un promocional ministerial,
pero nunca una salida. No hay hombre capaz de decirle a otro hombre como debe o
no debe vivir su propia vida. Ni Dios lo hace. ¿Entonces? Entonces nos queda la
comida de Dios para solucionar nuestros asuntos. ¿La comida de Dios? ¿Y qué
come Dios? Jesús respondió a la petición de fe por parte de sus discípulos, de
esta forma. Él les dijo: ¿Quién de
vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del
campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame
la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto,
come y bebe tú?...Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha
sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer,
hicimos (Lucas 17:7-8,10). Cristo se refiere, en este pasaje, a nosotros, sus
siervos, y a Dios, nuestro Amo. Nos está diciendo que nosotros que debemos
alimentar a Dios. Una vez más, la pregunta, es: “¿Qué tipo de comida, se supone
que debemos traerle al Señor? ¿Qué cosa sacia su hambre? La Biblia nos dice: Sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). En palabras simples, el plato
más deleitoso de Dios es la fe. Esa es la comida que le agrada. Lo vemos ilustrado a lo largo de las Escrituras.
Cuando el centurión le pidió a Jesús que sane a su criado enfermo con sólo
decir la palabra, Cristo disfrutó el banquete de la fe vibrante de este hombre.
El replicó: De cierto os digo, que ni aun
en Israel he hallado tanta fe (Mateo 8:10). Jesús estaba diciendo: “He aquí un gentil, un extranjero, que está
alimentando mi espíritu. ¡Qué cena tan nutritiva me está dando la fe de este
hombre!”. Noto en las palabras de Jesús, una declaración brusca: “Tú no comes primero, sino Yo”. En otras palabras, no debemos
consumir nuestra fe en nuestros propios intereses y necesidades. Por el
contrario, nuestra fe debiera saciar el hambre de nuestro Señor. “Prepárame la cena…y sírveme hasta que haya
comido y bebido; y después de esto, come y bebe tu”. Si lo has entendido,
estás caminando hacia el genuino Reino de los Cielos. Si no lo ha entendido,
aun estás en tu YO.
12/14/2011
Amor
En Lucas 7 hay una historia de un fariseo llamado
Simón, que invito a Jesús a su casa para cenar. No estoy seguro de por qué un
fariseo invitaría a Jesús a cenar, además de hacer entrar a otros estrictos
líderes religiosos a cenar con Él. Una razón comprensible podría ser que Simón
y sus amigos querían determinar si Jesús era o no un profeta genuino, una
especie de evaluación o examen. El pasaje demuestra claramente que Simón sabía
de la reputación de Jesús como profeta. La Escritura no dice lo que este grupo conversó alrededor de la mesa, pero
podemos asumir que tenía que ver con la teología. Siempre es así: los jerarcas
hablan de teología, tú quieres hablar del Señor. Y los fariseos se habían
especializado en el asunto y ya habían tratado de hacer caer a Jesús con
preguntas capciosas. Pero Cristo sabía lo que había en el corazón de estos
hombres, y se hizo rápidamente evidente. Lo siguiente que leemos es que una
mujer de la calle “que era pecadora”
irrumpió en la escena. La Palabra nos dice que Él se volvió a la mujer. Aprovecha
esto para entender dónde debe estar nuestro enfoque: no en la falsa religión,
ni en los falsos maestros, sino en los pecadores. Apartando su mirada de Simón y sus invitados, Jesús se volvió a la mujer y
le dijo: Por lo cual te digo que sus
muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho…Tu fe te ha salvado, ve en
paz (Lucas 7:47,50). Vemos a Jesús revelando la razón por la que vino:
para ser amigo y restaurar al caído, al que no tiene amigos, a aquéllos
derrotados por el pecado. Y hoy, nos dice: “De
esto se trata todo mi ministerio”. Asimismo, dice el apóstol Pablo, éste debe ser nuestro enfoque. No debemos
juzgar al caído, sino, por el contrario, buscar restaurarlo y quitarle su
oprobio. De hecho, Él hizo de esto, la prueba de la verdadera
espiritualidad: una disposición de restaurar al caído. Hermanos, si alguno fuere sorprendido en
alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de
mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado (Gálatas 6:1). Pablo luego, añade rápidamente la siguiente instrucción de la
voluntad de Cristo: Sobrellevad los
unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo (6:2). ¿Cuál es la ley de Cristo? Es el amor: Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he
amado, que también os améis unos a otros (Juan 13:34). Ya lo sé: piensas
que esto es reiterativo, que no es nada nuevo, que no se trata de una tremenda
revelación y que tampoco sacude tu entendimiento como otros temas. Estoy
totalmente de acuerdo contigo, pero pregunto: ¿Amamos con ese nivel espiritual?
Disculpa, te cambio la pregunta por una más simple y directa: ¿Amamos?
12/12/2011
Maestro
Cuando
la Biblia dice que El Espíritu Santo “mora” en nosotros, significa que el
Espíritu de Dios viene y ocupa nuestros cuerpos, haciendo de ellos, su templo.
Y a causa de que El Espíritu Santo conoce el sentir y la voz de El Padre, él
nos habla los pensamientos de Dios: Pero
cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no
hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará
saber las cosas que habrán de venir” (Juan 16:13). ¡El Espíritu Santo es la voz
de Dios en y para nosotros! Si el Espíritu Santo mora en ti, él te instruirá
personalmente. Por favor nota que no habla solamente con los pastores, profetas
y maestros, sino con todos los seguidores de Jesús. Esto es evidente a lo largo
de todo el Nuevo Testamento, el Espíritu Santo conducía y guiaba a su pueblo,
diciéndoles constantemente: “Vayan acá, vayan allá, entren a tal ciudad, unjan
a dicha persona…”. Los primeros creyentes fueron guiados en todas las cosas y a
todo lugar por el Espíritu Santo. Y el Espíritu Santo nunca dirá una sola palabra en
contra de Las Escrituras; por el contrario, El hace uso de estas para hablarnos
con claridad. Él nunca nos da un “nueva revelación” fuera de La Palabra de
Dios. El abre a favor nuestro Su Palabra revelada, para guiar, conducirnos y consolarnos,
y para mostrarnos las cosas que vendrán. Estoy convencido de que Dios habla solamente a
aquellos que, como Moisés, “sube y espera en El”. Esto significa que debemos
pasar un tiempo de calidad diariamente con El Señor, esperando que El abra completamente
nuestro corazón para oír su voz, sin apresurarnos en su presencia, creyendo que
Él se deleita en hablarnos. Él no va a retener nada de nosotros, ni permitirá
que seamos engañados o caigamos en confusión. Aun en los tiempos más difíciles,
disfrutaremos un tiempo de gran regocijo, porque Él se revelara a sí mismo a
nosotros como nunca antes. Así que, si eres uno o una de los que aguardan que
llegue el domingo y la concurrencia al templo para adorar y estar en comunión
con el Señor, ya lo sabes; puedes hacerlo hoy y ahora allí, donde quiera que
estés. Y si te habían enseñado que el Espíritu Santo solamente les habla a los
líderes de tu iglesia, pues debo decirte que te enseñaron mal. No digo que te
hayan mentido, digo que quizás se equivocaron.
12/11/2011
Protección
Porque Dios te ama, él trabajará en limpiarte. Pero es
un castigo amoroso en aquellos que se arrepienten y retornan a él. Puede sientas
las flechas de Dios en tu alma debido a tus pecados pasados y presentes, pero
si tienes un corazón arrepentido y quieres apartarte de tu error, puedes buscar
el amor de Dios que castiga. Serás corregido – pero con su gran misericordia y
compasión. No sentirás la ira de Dios como lo experimentan los impíos, sino la
vara de disciplina, ejercida por su mano amorosa. Tal vez tu sufrimiento venga por haber tomado decisiones erradas. ¿Cuántas
mujeres están sufriendo porque se casaron con hombres que Dios les advirtió que
no se casasen con ellos? ¿Cuántos hijos están rompiendo
los corazones de sus padres llevándolos al borde de sus límites? Muchas veces
esto sucede debido a los años de pecados en el pasado de los padres, años de
transigir y de descuido. Cuando sabes que has llegado a tu
punto más bajo, es tiempo de buscar al Señor en quebrantamiento,
arrepentimiento y en fe. Es el tiempo de recibir una infusión nueva de la
fuerza del Espíritu Santo. Es el tiempo de ser renovado y refrescado, de tener
fortaleza espiritual fluyendo dentro tuyo. Mira, cuando tú
clamas a Dios, Él derrama su fortaleza en ti: El día que clamé, me respondiste; fortaleciste el vigor de mi
alma…Cuando ando en medio de la angustia, tú me vivificas; contra la ira de mis
enemigos extiendes tu mano y me salva tu diestra. Jehová cumplirá su propósito
en mí. Tu misericordia, Jehová, es para siempre (Salmo 138:3, 7-8). Una de las cosas más difíciles de aceptar para los cristianos,
es el sufrimiento de los justos. Hasta la llegada de Cristo, los judíos
asociaban a la prosperidad y a la buena salud con la divinidad. Ellos creían
que si uno era rico, con buena salud o bendecido de cualquier otra manera, era
porque Dios estaba mostrándole que él estaba contento con esa
persona. Hay mucha gente pretendidamente cristiana que hoy todavía
piensa así. Es por esto que los discípulos tuvieron dificultad entendiendo sus
palabras de que era más fácil pasar un
camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios (Mateo 19:24). Los discípulos preguntaron,
“¿Quién, pues, podrá ser salvo?” De igual manera hoy día, hay una doctrina errada que dice que si uno está
en acuerdo con Dios, nunca sufrirá; tan sólo llama a Dios y él vendrá corriendo
a resolverlo todo inmediatamente. ¡Pero eso no es el Evangelio! Los héroes de
la fe de Hebreos 11, todos ellos caminaron en una relación de fe cercana con
Dios y fueron apedreados, torturados y sufrieron burlas y muertes violentas
(versos 36-38). El mismo Pablo, quien caminó muy de cerca con Dios, naufragó,
fue azotado, apedreado y dejado por muerto, le robaron, lo encarcelaron y lo
persiguieron. Él sufrió pérdida de todo. ¿Por qué? Todo estas fueron
pruebas y purgas, la demostración de su fe para la gloria de Dios. Dios quiere plantar algo en nuestros corazones a
través de nuestras pruebas y aflicciones. Él quiere que podamos decir, “Señor
Jesús, tú eres mi Protector, y yo creo que tú gobiernas los eventos de mi vida.
Si algo me sucede, es sólo porque tú lo permitiste, y yo confío en el propósito
que tú tienes al permitir esto. Ayúdame a entender la lección que tú quieres
que aprenda de esto. Si camino en rectitud y tengo tu gozo en mi corazón, entonces
mi vivir y mi morir te traerán gloria. Yo confío que tú tienes alguna gloria
preparada, algún propósito eterno que mi mente finita no lo entiende. Pero de
cualquier manera, yo diré, ‘¡Jesús, viva o muera, soy tuyo!’”
12/09/2011
Miedo
Cuando Adán pecó, él trató de esconderse de Dios.
Cuando Pedro negó a Cristo, él tenía temor de encararlo nuevamente. Cuando
Jonás rehusó predicar en Nínive, su temor lo impulsó hacia el océano, para irse
de la presencia del Señor. Hay algo mucho peor que el fracaso, es el temor que
viene con él. Adán, Jonás y Pedro se alejaron de Dios, no porque habían perdido
su amor por él, sino porque estaban con temor de que él estaba demasiado enojado con ellos para
entender. Satanás espera,
como un buitre, a que tú falles de alguna manera. Entonces él usa cada mentira
del infierno para hacer que desistas, para convencerte que Dios es muy santo, o
que tú eres muy pecador para regresar. O él te hace temer que no eres lo
suficiente perfecto o que nunca podrás superar tus fallas. Y que conste
que no me gusta llenar mis escritos con historias de demonios, pero me temo que he pasado
demasiado tiempo en sitios donde no se creía en ellos, y así les fue. Tomó cuarenta años quitarle el temor a Moisés y
hacerlo apto para ser usado en el programa de Dios. Si Moisés o Jacob o David
se hubiesen resignado a haber fallado, tal vez nunca más hubiésemos escuchado
de ellos. Pero Moisés se levantó y continuó, llegando a ser uno de los héroes
más grandes de Dios. Jacob confrontó sus pecados, se reunió con el hermano al que había engañado, y
alcanzó nuevas alturas de victoria. David corrió a la casa de Dios, encontró
perdón y paz, y retornó a su mejor etapa. Jonás volvió sobre sus pasos, hizo lo
que se había rehusado a hacer, y llevó a toda una ciudad al arrepentimiento.
Pedro se levantó de las cenizas de su negación para liderar una iglesia a Pentecostés.
Hoy, seguramente estás con alguna clase de temor a algo o por algo. ¿Sabes qué?
Más allá de lo natural, no es un sentir, es un espíritu. No le pidas por favor
que te deje, ¡Ordénaselo en el nombre de Jesús! Tienes toda la autoridad para
ello, si es que no estás en pecado. El
amor echa fuera todo temor. Cierto, pero se trata de amor Ágape, no Phileo.
Y Ágape es Carácter, no romanticismo fraternal, ese es Phileo.
12/08/2011
Hoyo
Oigan las palabras de Jonás: Me echaste a lo profundo…me rodeó la corriente; todas
tus ondas y tus olas pasaron sobre mí…rodeóme el abismo…descendí a los
cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre (Jonás 2:3-6). Jonás había tocado fondo, sepultado en el vientre del gran pez. (Por este
“gran”, nosotros inventamos: “ballena”) Estaba luchando por su vida, lleno de
desesperación, vergüenza y culpa. Tenía una carga pesada en el corazón,
literalmente descendió más bajo que cualquier otra persona. Pensó que Dios lo
había abandonado. Así que, ¿Cómo
hizo Jonás para salir de su hoyo? Dicho en palabras simples, ¡Él pasó la
prueba! Cuando mi alma
desfallecía en mí, me acordé de Jehová…con voz de alabanza te ofreceré
sacrificios… (Jonás 2:7,9). Jonás no recibió ninguna palabra de liberación. Él se
encontraba en una situación sin esperanza, lleno de oscuridad y melancolía,
estaba a punto de desmayar. Sin embargo, llegó a tal punto, que dijo: ¡Voy a dar gracias al Señor! En medio de sus
problemas, Jonás entra en la presencia del Señor y ¡Ofrece acción de gracias!
Dios le respondió: “Eso es lo que quería
escucharte decir, Jonás. Has confiado en mí en medio de toda tu situación,
¡acabas de pasar la prueba!”. La Escritura dice: Y mandó Jehová al pez,
y vomitó a Jonás en tierra (versículo 10). Con una sola orden del cielo,
el pez escupió a Jonás a la orilla. Y ese hombre agobiado, debe de haberse
revolcado en la playa gritando: “¡Soy libre! ¡Soy
libre!” Probablemente danzaba mientras quitaba las algas de su
cabeza, ¡Porque ya se encontraba en el altar de acción de gracias! Cuando no tengas lugar a donde mirar, mira la acción
de gracias. Dale gracias al Señor por su perdón, por librarte de todos tus
pecados del pasado. Dale gracias por librarte de la boca del león, por darte
una morada nueva en los cielos, por todas sus bendiciones del pasado, por todas
sus promesas, por todo lo que Él va a hacer. En todo, ¡Dale gracias! “Bueno es alabarte, oh Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo”
(Salmos 92:1). Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo; e invócame en el
día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás. (Salmos 50:14-15).
12/06/2011
Roca
Tres ejércitos enemigos rodeaban Judá y el rey Josafat
convocó a la nación entera a Jerusalén para formular un plan de guerra. El
necesitaba planes, una decisiva declaración de acción. Algo se debía hacer
inmediatamente. Pero en lugar de hacerlo, el rey Josafat se paró frente a su
pueblo y derramo su corazón a Dios haciendo una confesión. “He aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú
nos diste en posesión. ¡Oh Dios nuestro! ¿No los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene
contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos” (2 Crónicas 20:11-12). Vivimos en una época donde todo se está volviendo cada vez más inseguro e
inestable, y casi todos, en una forma u otra están sufriendo. Casi nadie sabe qué hacer. Nuestros gobernantes no
tienen ni la más remota idea de lo que está sucediendo en el mundo o en la
economía. Basta hoy mirar la televisión y ver lo que sucede en países donde
esto jamás fue imaginado. El mundo de los negocios esta aún más confundido, los
economistas discutiendo entre ellos respecto a lo que está por venir.
Psicólogos y psiquiatras quedan anonadados por las fuerzas de cambio que
afectan a la gente hoy en día. Tú no puedes quedarte de brazos cruzados, relajado sobre tu silla, ¡Dejando
que Dios lo haga todo! Eso no es lo que significa mantener tu mirada “fija en
el Señor”. Miramos al Señor, no como un pueblo que sabe qué hacer, sino como un
pueblo que sabe no absolutamente nada de lo que debe hacer. Pero sí sabemos que
Él es Rey sobre las muchas aguas. Él es Señor de todo, y sabemos que aunque el
mundo se parta en dos, si todo se desmorona, Él es la Roca segura. Nuestros
ojos están fijados en un Señor resucitado. Si no sabemos qué hacer, nuestra fe
nos da la certeza de que El sí sabe qué hacer.
12/04/2011
Yo Soy
Le pedí al Espíritu Santo que me dé una descripción en
un solo párrafo de la fe, de tal manera que los más nuevos en Cristo, pudieran entenderlo. Porque una vez me prestaron un libro que hace uso de más de trescientas páginas para definir
la fe, y yo nunca lo entendí (y pienso que el hombre que lo escribió tampoco lo
entendió). Alguna vez Moisés formulo las mismas preguntas que
nosotros formulamos: “¿Quién soy Yo? ¿Quién es Dios? Descríbelo”. Dios le
respondió a Moisés en dos palabras. Dios dijo: “Moisés, dile al pueblo que ‘YO SOY’ te envió” (Éxodo 3:14). (Según el pensamiento moderno, Dios se “sobre simplificó”). ¿Pueden
imaginarse a Moisés, respondiendo a la gente que le preguntaba: “¿Quién te
envió?”, respondiendo: “YO SOY me envió”? ¿YO SOY quién?
Tú tienes la respuesta. ¿Qué necesitas? ¿Liberación? Entonces YO SOY
liberación. YO SOY lo que sea que tú necesites. La fe es Dios, diciendo: “YO SOY” y mi respuesta: “EL ES”. La fe
simplemente acepta la definición de Dios respecto a si mismo. Dios dice: “Yo te libraré de la tormenta”. Yo digo:
“El me librará de la tormenta”. Fe quiere decir tomar a Dios por lo que Él dice que EL ES. ¿Cuál es la
tormenta en tu vida? ¿Cómo la estás enfrentando? Pídele a Dios que te de fe para creer. Pídeselo, sin importar lo que
suceda, sin importar las condiciones que estés enfrentando. ¡La tormenta es el
camino de salida! Pablo dijo: “Pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi
situación” (Filipenses 4:11). Creo que en el momento en que la
fe llegó a
Pablo, él se contentó. Él estaba en el centro de la voluntad de Dios y
tenía la promesa de Dios. Había orado más allá de sus circunstancias. No
importaba lo que sucediera a partir de ese momento. Dios le había quitado el
aguijón en la tormenta. Dios te puede quitar a ti también el temor en la tormenta. ¿Se lo permitirás?
¡Cabalga sobre tu tormenta, Dios no quiere que la tormenta cabalgue sobre ti!
12/02/2011
Crisis
Crisis.
Economía, el Euro, el Dólar. ¿Qué está pasando? ¿Qué hace Dios? ¿Cómo no interviene, antes que tanta gente sufra pérdidas y hasta hambre? Cuidado: Dios no
prometió impedir que sus hijos sufran. El no prometió evitar que enfrentemos un
momento de necesidad. No se nos ha prometido paz mundial, tranquilidad,
seguridad o bienestar económico continuo. Se nos ha prometido paz y seguridad
en nuestra alma y mente, la provisión sobrenatural para cada necesidad
verdadera y la seguridad de que nunca tendremos que mendigar pan. Dios
preferiría que nosotros estemos en el lugar donde estuvo el apóstol Pablo
cuando dijo: “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos
con esto” (1 Timoteo 6:8). El futuro se ve malo, pero David dijo en el salmo 23: “No temeré mal alguno”. Este es el
mensaje para los creyentes de hoy. El futuro también está bajo Su control, así
que no debemos temer. Dios tiene lo todo “pre programado”. Él sabe el momento exacto en que Cristo volverá. El
Dios que tiene el control de los cielos y la tierra, ha dicho: “He aquí
que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo
polvo en las balanzas le son estimadas… Como nada son todas las naciones
delante de él… menos que nada” (Isaías 40:15,17) Dios quiere que sigamos trabajando
hasta que vuelva Cristo. Eso simplemente significa que debemos trabajar como si
el final nunca llegara, y vivir como si el final fuera mañana. Le preguntaron
al gran evangelista D.L. Moody: “¿Qué haría usted hoy, si supiera que
Jesucristo volviera mañana?” El respondió: “Plantaría un árbol”. Que así sea. Que el verdadero cristiano vaya, plante y
coseche la semilla de Dios; y se mantenga ocupado en la obra de Dios. Cuando El
vuelva, que nos encuentre “haciendo Su voluntad”.
11/30/2011
Específicos
El día
que Jesús se deprimió, Mateo 26:38 dice que les pidió a sus discípulos que
velaran y oraran por él. Ellos se comportaron a la altura de lo que significaba
ser un discípulo del Maestro Jesús: se durmieron. ¿No pudieron orar? ¿Tuvieron lucha
espiritual y sus mentes se bloquearon y un raro sueño los invadió no
permitiéndoles esa tan necesaria intercesión? El hombre es muy raro en su
oración a Dios. A menudo hay cierta pretensión en las oraciones prolongadas. Es
como si se hiciera lo posible por abrumar a Dios con un incesante
parloteo. Me pregunto si alguna vez Dios se aburrirá. ¿No querrá Él otra clase
de oraciones, tal vez más concretas, breves y precisas? No se trata de hablar
mucho, se trata de decir lo justo. Tenemos oraciones llenas de muletillas
templistas donde abundan las glorias a Dios, los aleluyas, los repetidos Señor
y Señor y repeticiones casi lindantes con un espíritu de loro metido en
nosotros. ¿Oye Dios todo eso? ¿De verdad lo oye y lo estima? ¿Eso creemos? No
puedo enseñarte a orar porque ya eres adulto, pero sí recordarte una palabra
escrita en Eclesiastés 5:2: No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se
apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú
sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. No sé para ti, para mí:
¡Amén!
11/28/2011
Confianza
He visto en más de una ocasión a gente desesperada porque sus cosas no funcionan, descreer del Señor o, peor, suponer que éste se ha encarnizado con sus pertenencias. Todo creyente tiene que saber que Dios no quiere tu casa, ni tu auto, ni tus muebles, ni tus ahorros, ni nada de lo que tú posees. Lo único que ´Él quiere es tu fe – tu fuerte confianza en la Palabra de Dios. Y eso puede que sea lo que más falta les hace a las personas que parecen ser espirituales. Tú puedes ver a otra persona que parece ser más espiritual que tú. Pero esa persona puede actualmente estar luchando para mantener una apariencia de ser justa. Pero cuando Dios te mira, Él declara, “He ahí un hombre o una mujer justa.” ¿Por qué? Porque tú has admitido tu incapacidad de llegar a ser justo. Y porque has confiado en que el Señor te da Su justicia. Pablo nos dice que se nos cuenta como justos en los ojos de Dios por la misma razón que se le contó a Abraham. Por eso, también su fe le fue contada por justicia (a Abraham). Pero no solo con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes igualmente ha de ser contada, es decir, a los que creemos en aquel que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro” (Romanos 4:22-24). Un día estaba en este lugar que la foto muestra, miraba esa montaña y pensaba: ¿Qué pasará si le ordeno en el nombre de Jesús que cambie de lugar? No me alcanzó la fe para hacerlo. No pude saber si ese monte se hubiera movido, aunque estoy seguro que sí.
11/27/2011
Domingos
¿Es el domingo el día del Señor? No me molesta que así se lo tome en muchos lugares. Personalmente, mi Señor es el dueño absoluto de todos mis días. La diferencia está en que los domingos, quizás busque la paz de algunos de los sitios más tranquilos de mi ciudad (foto), para descansar la mente y revitalizar ideas. Durante mucho tiempo recibí enseñanza pretendidamente cristiana, que censuraba agriamente la actitud de descanso y quietud en un creyente. Se entendía que lo indicado era estar permanentemente en movimiento y en producción. ¿Sabes qué? Si mi enorme e inigualable Dios se tomó un día para descansar, no veo el motivo por el cual tú no debas hacerlo. ¿Sábado? ¿Domingo? Tú sabrás. Eso sí; no lo conviertas en doctrina. Solamente con un cuerpo descansado una mente llega a una paz suficiente como para que el espíritu oiga la voz del Espíritu.
Gracias y todo mi afecto para los que se han inscripto como "seguidores", (Es sólo un rótulo, que nadie se lo crea). Eso me permite orar por cada uno. Y también a todos los que leen esto sin inscribirse, no es obligatorio. ¿O no somos gente libre en Cristo Jesús?
Gracias y todo mi afecto para los que se han inscripto como "seguidores", (Es sólo un rótulo, que nadie se lo crea). Eso me permite orar por cada uno. Y también a todos los que leen esto sin inscribirse, no es obligatorio. ¿O no somos gente libre en Cristo Jesús?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


















