El día
que Jesús se deprimió, Mateo 26:38 dice que les pidió a sus discípulos que
velaran y oraran por él. Ellos se comportaron a la altura de lo que significaba
ser un discípulo del Maestro Jesús: se durmieron. ¿No pudieron orar? ¿Tuvieron lucha
espiritual y sus mentes se bloquearon y un raro sueño los invadió no
permitiéndoles esa tan necesaria intercesión? El hombre es muy raro en su
oración a Dios. A menudo hay cierta pretensión en las oraciones prolongadas. Es
como si se hiciera lo posible por abrumar a Dios con un incesante
parloteo. Me pregunto si alguna vez Dios se aburrirá. ¿No querrá Él otra clase
de oraciones, tal vez más concretas, breves y precisas? No se trata de hablar
mucho, se trata de decir lo justo. Tenemos oraciones llenas de muletillas
templistas donde abundan las glorias a Dios, los aleluyas, los repetidos Señor
y Señor y repeticiones casi lindantes con un espíritu de loro metido en
nosotros. ¿Oye Dios todo eso? ¿De verdad lo oye y lo estima? ¿Eso creemos? No
puedo enseñarte a orar porque ya eres adulto, pero sí recordarte una palabra
escrita en Eclesiastés 5:2: No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se
apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú
sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. No sé para ti, para mí:
¡Amén!

2 comentarios:
amén, es un voto de confianza, crrer que el ya escucho y Actua
Domingo Medina
Bueno, yo siempre he tenido la sensación de que es desacertada la cantidad de palabras a lo monólogo, es como si se en una cacería se estuviese efectuando disparos por las dudas, como decimos en Arg. "al tun tun"; esa conducta está denunciando algo, cada uno de nosotros escudriñe.
La conducta de los discípulos, es como las semillas, algunas prenden según las condiciones, misterio.
Eclesiastés 5:2, es cierto; dice que hablemos ejerciendo dominio propio, con tino y además muy importante "con el corazón". Por supuesto cuestiones estas en que aún sigo metiendo la pata (equivocándome). Gracias Señor por tan grande abogado, el Cristo.
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