11/30/2011

Específicos


El día que Jesús se deprimió, Mateo 26:38 dice que les pidió a sus discípulos que velaran y oraran por él. Ellos se comportaron a la altura de lo que significaba ser un discípulo del Maestro Jesús: se durmieron. ¿No pudieron orar? ¿Tuvieron lucha espiritual y sus mentes se bloquearon y un raro sueño los invadió no permitiéndoles esa tan necesaria intercesión? El hombre es muy raro en su oración a Dios. A menudo hay cierta pretensión en las oraciones prolongadas. Es como si se hiciera lo posible por abrumar a Dios con un incesante parloteo. Me pregunto si alguna vez Dios se aburrirá. ¿No querrá Él otra clase de oraciones, tal vez más concretas, breves y precisas? No se trata de hablar mucho, se trata de decir lo justo. Tenemos oraciones llenas de muletillas templistas donde abundan las glorias a Dios, los aleluyas, los repetidos Señor y Señor y repeticiones casi lindantes con un espíritu de loro metido en nosotros. ¿Oye Dios todo eso? ¿De verdad lo oye y lo estima? ¿Eso creemos? No puedo enseñarte a orar porque ya eres adulto, pero sí recordarte una palabra escrita en Eclesiastés 5:2: No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. No sé para ti, para mí: ¡Amén!

2 comentarios:

Domingo dijo...

amén, es un voto de confianza, crrer que el ya escucho y Actua

Domingo Medina

Ariel dijo...

Bueno, yo siempre he tenido la sensación de que es desacertada la cantidad de palabras a lo monólogo, es como si se en una cacería se estuviese efectuando disparos por las dudas, como decimos en Arg. "al tun tun"; esa conducta está denunciando algo, cada uno de nosotros escudriñe.
La conducta de los discípulos, es como las semillas, algunas prenden según las condiciones, misterio.
Eclesiastés 5:2, es cierto; dice que hablemos ejerciendo dominio propio, con tino y además muy importante "con el corazón". Por supuesto cuestiones estas en que aún sigo metiendo la pata (equivocándome). Gracias Señor por tan grande abogado, el Cristo.