9/04/2016

Fuegos que Nunca se Apagan

 (Mateo 5: 27)= Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.

En primer término, convendrá especificar, - para quienes puedan no tenerlo demasiado claro -, cual es la diferencia entre una cosa y la otra. Adulterio y fornicación. Ambos suenan igual de pecaminosos e igual de peligrosos, pero tienen algunas diferencias.

 En primer lugar, lo que es más grave porque incluye a más de uno, o a muchos. Las relaciones sexuales entre una persona casada y alguien que no es su compañero legítimo, su marido, su esposa, constituye adulterio.

Los Diez Mandamientos contienen  la prohibición del adulterio. La razón es simple: el matrimonio constituye el fundamento de la sociedad y viene acompañado de la responsabilidad de criar a los hijos. Las relaciones extramatrimoniales fortuitas no sólo ponen en peligro el matrimonio, sino destruyen los sentimientos paternales y materiales por los hijos, y opacan los vínculos familiares. 

La fornicación por su parte, es el sexo entre dos personas que no están casadas. No se trata meramente de un puñado de papeles firmados garantizando esa unión para que no sea considerada fornicación, se trata del pacto que se haga con genuina sinceridad delante del Señor. El apóstol Pablo dijo que ello constituye un pecado contra el cuerpo.

Recomienda a los cristianos huir de la fornicación como un pecado contra Dios y contra nosotros mismos, porque el cuerpo de los creyentes es el templo del Espíritu Santo. Pablo dice que si un creyente une su cuerpo al de una ramera (O alguien inmoral), está uniendo a Jesucristo con esa persona. 

Es muy importante saber que ni los fornicarios ni los adúlteros entrarán en el Reino de los Cielos. En el mundo de hoy, el término fornicación se usa raramente y las inmoralidades entre personas no casadas son comúnmente aceptadas como parte del estilo moderno de vida. 

Pero tendremos que convenir algo donde quiera que tú habites y cómo quiera que sean las leyes de tu país.  La inmoralidad lisa y llana, aunque parezca ser algo corriente, sigue siendo un pecado que privará a millones de la salvación, a menos que se arrepientan. ¿Así de duro? Así de contundente. 

Ahora debo preguntarte a ti que todavía dudas y entiendes que las religiones, a veces, tienen relojes que atrasan muchos años: ¿Crees en Dios? Voy a mejorar la pregunta haciéndola más puntual: ¿Le crees a Dios? 

Si ambas preguntas tuvieron de tu parte un como respuesta, entonces déjame decirte algo muy sencillo: si has creído que en todo lo demás Dios hizo escribir en la Biblia lo justo, lo necesario y lo mejor para tu vida, entonces: ¿Por qué vas a creer que justamente en esto no lo hizo? Sólo piénsalo.

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