Creo que lo primero que aprendemos cuando conocemos a Cristo es que Él por todos los medios nos enseña y guía, a no buscar amparo y refugio donde no lo hay;
sino buscarlo donde éste se encuentra.
Está más que claro que a eso, en forma teórica, lo sabemos muy
bien; pero la práctica es lo que cuenta; ya que la fe sin obras está muerta. Porque no sirve absolutamente de nada recitar que nuestro escudo y
fortaleza es el Señor; si a la hora de la prueba, lo primero que utilizamos son
nuestros recursos humanos y carnales; nuestras buenas ideas y no el consejo del
Señor.
Como lo
dice el Señor (Proverbios 21: 2) = Todo camino del hombre es recto en su propia
opinión; Pero Jehová pesa los corazones.
Según nuestra opinión personal, siempre nos encontraremos por el
camino recto; sin embargo, no es así como opina el Señor de nosotros siempre; debemos
exponernos a su luz que revela todas las cosas; para ver realmente la realidad
y no tener sorpresas desagradables.
Esta palabra
no tendrá verdadera utilidad, si empezamos a ver las deficiencias del hermano, del amigo, del vecino, del pariente, sin detectar las nuestras, algo que de tan habitual y frecuente, casi se toma
como normal, y no lo es; recordaría en este caso lo siguiente que nos enseñó
nuestro Señor:
(Lucas 6: 41) = ¿Por qué miras la paja que está en el ojo
de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
¡Qué infantil parece, a primera lectura, una enseñanza de estas características! ¿Verdad? Sin embargo, déjame decirte que no lo es, lo digo por experiencia directa e indirecta, por casos vividos en el yo propio y por casos vistos con consejería.
Espero
que nos sirva a todos, y podamos descubrir cualquier tipo de vana esperanza y
confianza en las cosas del mundo; que nos impiden avanzar y participar de la
plenitud de la vida en Cristo.
Además de todo eso, el poder darnos cuenta que toda esperanza y
confianza en el mundo, sólo nos traerá angustia y congoja, cosa que el Señor
nos quiere evitar. Mientras Él insiste en guiarnos por sus caminos, nosotros insistimos en porfiar con terquedad y pretender avanzar por el camino viejo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario