9/12/2016

Tiempo de Nacer; ¿Tiempo de Morir?

 (Salmo 139: 13)= Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre.

El aborto constituye definitivamente un mal. Es suprimir una vida humana, ya que la Biblia muestra que la vida comienza con la concepción. Dios nos da forma cuando aún estamos en el vientre de nuestra madre. 

El profeta Jeremías y el apóstol Pablo fueron llamados desde antes de su nacimiento. A propósito de esto, todos recordamos que Juan el Bautista saltó en el vientre de su madre cuando se escuchó la voz de María, la madre de Jesús. 

Obviamente, los niños ya poseen identidad espiritual desde que están en el vientre de sus madres. Tú puedes seguir creyendo que esto no es nada más que ingenuas historietas religiosas, pero te sugiero que lo consultes con un profesional que no tenga compromisos sociales o financieros. Él te lo confirmará.

Desde el momento en que ocurre la concepción comienza un proceso de desarrollo que continúa hasta la edad adulta. Dios condenó a los israelitas que sacrificaban sus hijos al dios pagano Moloc. 

Esas criaturas se consumían en el fuego del sacrificio, ofrecidas a un dios de la sensualidad y las conveniencias humanas. Sin embargo, déjame decirte que lo mismo ocurre en nuestros días, y al actuar de esa manera confesamos que los seres humanos no valen nada para nosotros. 

Esta es una terrible mancha en nuestra sociedad. Una mancha que en lugar de quitarse, se va ensanchando. Porque en cada día que pasa, el enemigo adquiere más y más ventaja, incentivando mediante los medios de comunicación masivos a las personas a suponer que, en definitiva, son dueños de sus cuerpos.

 ¿Dueños? ¿Nosotros? ¿De verdad alguien puede creer eso? ¿Tú vas a morirte cuando tú lo decidas? Y no te hablo de suicidio, que ningún creyente puede evitar saber que es pecado. te habla de una muerte natural, un fin de ciclo simple y cotidiano. ¿Dueños de nuestros cuerpos? ¿Quien puede seguir creyendo una mentira así?


La Biblia no es más específica en el caso del aborto porque tal práctica era algo impensable para el pueblo de Dios. Por ejemplo, cuando Israel estaba en Egipto, un faraón cruel forzó a los israelitas a matar a sus niños recién nacidos. 

En la Biblia se considera este incidente como el más alto exponente de la crueldad y la opresión. La idea de matar a sus propios hijos era anatema entre los hebreos. A todo lo largo del Antiguo Testamento, las mujeres soñaban con los hijos. Los hijos se consideraban un don de Dios. 

Las mujeres imploraban por no estar estériles. ¿Cómo puede una mujer creyente, entonces, destruir a su propio hijo? El aborto no sólo es inconcebible, sino el máximo exponente de la barbarie pagana. Alguien tiene que volver a decirlo, una y otra vez; una y otra vez; una y otra vez. Nadie podrá decir luego que lo ignoraba.

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