9/25/2016

¿Cuán Pesada Puede ser tu Carga?

Isaías: 40:31 = Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

Existe una fábula acerca de la manera como los pájaros adquirieron las alas en  el principio. Al principio, fueron formados sin alas. Entonces, Dios hizo las alas y las puso delante de los pájaros que carecían de ellas, diciéndoles, “Venid, tomad estas cargas y llevadlas.”

Los pájaros tenían un plumaje delicioso y sus voces eran melodiosas. Podían cantar, y sus plumas brillaban en la claridad del sol, pero no podían remontarse en el aire. Al principio, ellos vacilaron cuando se les mandó tomar las cargas que había junto a sus pies, pero pronto ellos obedecieron y tomando las cargas con sus picos las colocaron en sus espaldas para llevarlas.

Durante un poco tiempo, la carga parecía pesada y dura de llevar, pero, no transcurrió mucho, en que llevando sus cargas y desplegándolas sobre sus corazones, las alas crecieron de prisa en sus cuerpecitos, y de pronto descubrieron la manera de usarlas y se elevaron en el aire por medio de ellas. Lo que era tan pesado, se convirtió en alas.

Es una parábola. Nosotros somos los pájaros sin alas, y nuestros deberes y tarea son las alas que Dios ha hecho para elevarnos hacia el cielo. Miramos a nuestras dificultades y pesadas cargas y nos asustan, pero cuando las levantamos y atamos sobre nuestros corazones, se convierten en alas y con ellas nos levantamos y remontamos hacia Dios.

No existe carga, que si la levantamos con alegría y la llevamos con amor en nuestros corazones no se convierta en una bendición para nosotros. Dios dice que nuestras tareas son nuestras ayudadoras. Rehusar el inclinar nuestras espaldas para recibir una carga, es rechazar una nueva oportunidad para progresar.

Bendita es cualquier carga, por abrumadora que sea, que Dios en su infinita misericordia haya fijado con sus propias manos sobre nuestras espaldas. Porque esto no nos habla de una crueldad innecesaria, nos habla de una amoladora dispuesta a pulimentar todas nuestras asperezas espirituales. No te olvides que el oro es valioso, pero el oro refinado lo es mucho más. ¿Y recuerdas como se refina? En el horno.

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