2/06/2012

Semejanza


Hay algo que no se aprende en los templos sino en las calles, alternando con gente de todos los niveles espirituales. Ahí es donde disciernes que, ser semejantes a Cristo, quiere decir reconocer a Jesús en otros. Seguramente al igual que tú, he conocido muchos hombres y mujeres preciosos, quienes, yo sé, están completamente entregados al Señor. En el momento en que los conoces, tu corazón salta. Aunque nunca antes se hayan conocido, tienes el testimonio del Espíritu Santo que ellos están llenos de Cristo. Aun puedo ver algunos de esos rostros. Y en el momento en que los conozco, me doy cuenta sin que se haya dicho ni una sola palabra: “Este hombre ha estado con Jesús. Esta mujer ha satisfecho a Cristo”. Al saludarlos, siempre digo esas palabras que tanto quisiera que otros me digan: “Hermano, hermana, puedo ver a Jesús en ti”. La semejanza a Cristo tiene que ver con la manera en la que tratas a los que no son tu familia, amándolos como Él nos ama. También quiere decir amar a nuestros enemigos, a aquéllos que nos aborrecen, que nos utilizan humillándonos, que no son capaces de amarnos. Y debemos hacerlo, sin esperar nada a cambio. Este tipo de amor, es imposible, en términos humanos. No existen libros que nos enseñen cómo hacerlo, ni tampoco un patrón de principios o algún tipo de inteligencia humana que nos instruya a amar a nuestros enemigos como Cristo nos amó. Sin embargo se nos ordena hacerlo. Y debemos hacerlo con un propósito creciente. Así que, ¿cómo lo hacemos? ¿Cómo puedo amar al hombre que me escupió en la cara en la calle porque no le di una moneda para beber? ¿Cómo puedo amar a los homosexuales que desfilan por la Quinta Avenida llevando pancartas que dicen: “Jesús Era Gay”? ¿Cómo puedo de verdad amarlos en Cristo? Ni siquiera sé cómo amar a otros cristianos en mis propias fuerzas. Tiene que ser la obra del Espíritu Santo. Jesús oró al Padre: Para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos (Juan 17:26). Cristo le pide al Padre que ponga Su amor en nosotros. Y nos promete que el Espíritu Santo nos mostrara cómo vivir en ese amor. El Espíritu Santo juntará fielmente todas las formas en las que Cristo amó a otros y nos las mostrará.  De hecho, el Espíritu se deleita en enseñarnos más acerca de Jesús. Esa es la razón por la que Él mora en nuestros templos corporales: para enseñarnos a Cristo. vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros… él os enseñará todas las cosas (Juan 14:17,26). Las personas amables se caracterizan así porque pueden ser amadas sin esfuerzo. Son las otras las que darán testimonio de que hay un retazo de Jesús en tu vida. Eso es semejanza.

3 comentarios:

Domingo dijo...

Que Jesús ponga mas de su amor en mi, para poder ver las cosas como El las ve.

Relaciono esto con el audio de la condición de Esau, puede ser que haya aparente exito en los que militan fuera del proposito de Dios, sin embargo Jacob, tenia la bendición y el proposito de Dios, en esta promesa quiero andar.

Domingo dijo...

en la ultima semana he sentido la carga del triunfo aparente de las mentes que controlan maldicen y mienten. he ido recuperando terreno perdido, hoy al recordar el ejemplo y la oración de Jesús me quedo con esto ultimo y quiero que eso vaya conmigo ahora

Unknown dijo...

Isaías 64:8 (NVI)
8 A pesar de todo, SEÑOR, tú eres nuestro Padre;
nosotros somos el barro, y tú el alfarero.
Todos somos obra de tu mano.
Como barro que somos tenemos que dejar que Dios ponga sus manos en nosotros por medio de su palabra para que seamos un instrumento útil y servir a otros que también están en proceso como dice el apóstol Pablo y el hermano Néstor ministrándonos unos a otros, no queriendo ser nosotros los alfareros de otra manera será un fracaso y lo modelado por el verdadero alfarero se echará a perder.