Lo de hoy es muy breve.
Breve y contundente, como generalmente suele ser lo que Dios habla. Y te lo
comparto tal cual lo recibí para que no pierda sentido ni fuerza divina. Ha
dicho el Señor: “En mi pueblo tiene que haber Pastores, porque mis ovejas necesitan
quien las cuide, quien se interese por ellas, quien las ame, quien las proteja
y quien llegue a arriesgar su propia vida por cada una de ellas. En mi pueblo
tiene que haber Ministros, porque
ministrar quiere decir servir. Por lo tanto, en mi pueblo tiene que
haber Siervos, cuyas características principales son la Obediencia y la
Humildad. En mi pueblo también hay muchos Hijos, cuyas características
esenciales son: tener intimidad y relación diaria y fluida conmigo, saber con
precisión y certeza lo que yo pienso y lo que yo quiero, y amar lo que yo amo y
aborrecer lo que yo aborrezco. Estas son las bases de mi pueblo. Si en él
hubieran pastores, ministros, siervos o hijos que no cumplen medianamente estos
requisitos, no los sigas ni los obedezcas, ya que son lobos muy bien disfrazados de
ovejas, pero lobos al fin.” Te sugiero leer esto más de una vez, reflexionarlo,
orarlo y, si lo deseas o necesitas, pedir al Señor que te lo confirme. Una vez
que lo haga, porque lo hará, no te quedará otro margen que tenerlo muy en cuenta y obedecerle. Amén.

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