2/22/2012

Identidad


Cuando el hombre (Genérico, incluye a la mujer, claro está), deja de lado las cosas prácticas y superficiales, abandona la fiebre consumista en la que su sociedad secular lo ha inmerso, el hombre empieza a preguntarse una serie de cuestiones a las que nadie está en condiciones de darle respuesta. Salvo Dios, claro está. ¿Quién soy? ¿Dónde voy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Para qué vine al mundo? Estas y muchas más, son preguntas que rozan lo filosófico y existencial, pero que ni la Filosofía ni el Existencialismo como ciencias, han podido responderle. Entonces el hombre encuentra a Cristo. Y elige creer que Él murió en la cruz para ser su Salvador personal. Lo acepta como tal y decide convertirlo en Señor de su vida. Y allí el hombre comienza a tener una identidad y una revelación profunda que va más allá de una teología hueca y vacía construida como reemplazo de la carencia de vida y poder del Dios real. Y lee en Eclesiastés 12:7 que el polvo, (Que es su cuerpo) vuelve al polvo, dice que de allí era, a la tierra pertenece, porque de ella fue sacado, y que el espíritu (Que es aliento, soplo), vuelve a Dios que es el que lo dio. Entonces el hombre sabe quién es: es un espíritu al cual se le ha dado un alma y, mientras dure este periplo terrenal de su existencia, habitará una caja descartable llamada cuerpo. El hombre sabe ahora que, antes de ser, él ya era en el cielo. Porque si ese espíritu que mora en él, cuando su cuerpo vaya a la tierra vuelve a Dios, como todo lo que vuelve, es porque antes fue, antes estaba allá y un día vino a vivir una vida y a extender un Reino, y luego de cumplir o no con esa misión, su ciclo terminó y retornó al lugar de donde era. ¿Lo entiendes? ¿No? ¡¡Aleluya!! Porque esto no es para entender, es simplemente para aceptar y creer. Si buscas razonarlo, primero te confundirás, y luego sencillamente no podrás creerlo nunca, como a todo lo revelado. Ahora pregúntate de qué clase de hombres y mujeres está llena la iglesia. ¿Ya tienes la respuesta? Bien; ahora elige tu lugar. Esa será tu identidad final.

1 comentario:

M.E.R.Q. dijo...

Cuando queremos entender las cosas de Dios, antes de aceptarlas, entramos en un recorrido peligroso que no es justamente El Camino.....por eso Jesus hablo siempre de creer en primer lugar, y casi como un sinonimo de creer dijo obedecer...recien despues de que podemos caminar en esto es cuando podemos entender un monton de cosas que se agolpaban en nuestra mente....por que solo en el espiritu y con el Espiritu podemos entender las cosas de Dios.
Miriam Rodriguez