¿Cuántas veces estimas
que has leído la escena donde Jesús es tentado en el desierto? Yo perdí la
cuenta, pero siempre me impacta por igual. He tratado de ponerme en su lugar y
no lo he logrado jamás. No me avergüenzo por eso, asumo la sideral diferencia y
acepto que así sea. De todos modos, no puedo menos que experimentar una mezcla
de admiración, asombro y gozo en el plano espiritual.
Pero ahora suponte que tú
te acercaras a Jesús en el día cuarenta y uno, el día siguiente de su tentación
en el desierto. Su rostro resplandeciente, lleno de regocijo, alabando al
Padre, porque acaba de ganar una gran victoria. Ves a Jesús rebosante de vida y
confianza. Ahora está listo para enfrentar los poderes del infierno.
Así que se
dirige confiadamente a las grandes ciudades que habitan en tinieblas. Predica
el evangelio, convencido de la Palabra de Dios. Y sana a los enfermos, sabiendo
que Su Padre está con Él. Ahora, mientras tú examinas tu propia vida, ves
justamente lo opuesto. Tú sigues enfrentando tu propia experiencia árida del
desierto.
Has soportado ataques feroces de Satanás, y tu alma está derribada.
No puedes evitar el pensamiento: “Jesús
nunca pasó estas pruebas que yo estoy pasando. Él está muy por encima de todo
esto”. Quizás tú veas a un ministro que aparenta estar fuerte en la fe;
suena tan seguro en la presencia de Dios que tú dices: “Él nunca ha tenido problemas como
los míos”.
¡Si tan sólo supieras! Tú no has estado ahí, cuando Dios llamó a este
hombre a predicar y luego lo llevó al desierto para ser duramente tentado. Tú
no has estado ahí, cuando este hombre fue reducido a nada, derrotado por la
falta de esperanza. Y tú no sabes que, a menudo, sus mejores sermones han sido
producto de las pruebas en su propia vida.
Pablo nos advierte que no comparemos
nuestra justicia con lo que pensamos que es la justicia de otros: Porque
no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos;
pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo
mismos, no son juiciosos (2 Corintios 10:12).
No podemos ver los
corazones de los demás. ¿Quién hubiera sabido que Jesús, en el día cuarenta y
uno, acababa de salir de una tentación larga y horrible? ¿Quién hubiera sabido
que la gloria que se vio en Él, brotaba de una lucha peor que la que cualquiera pudiera soportar? Debemos ver sólo a Jesús.
Y
debemos apoyarnos sólo en su justicia, su santidad. Él nos ha dado a todos el
mismo acceso a ello. Dios te ama en tus momentos de prueba. Su propio Espíritu
te ha guiado al desierto. Sin embargo, Su propio Hijo ya estuvo ahí, y sabe
exactamente lo que tú estás pasando.
Permítele completar su obra de edificar en
ti una dependencia y confianza total en Él. Saldrás de ahí con la confianza, la
compasión y la fuerza de Dios para ayudar a otros. Recuerda algo: Jesús fue
tentado en todo. ¿Sabes lo que
quiere decir que fue tentado en todo? Pues precisamente eso: EN TODO.

2 comentarios:
Tan cierto es...
Sabemos de dónde proviene ese pensamiento, que siempre quiere hacer inalcanzable la garantía de Ieshúa, para nuestras vidas.
El enemigo intenta engañarnos, poniéndolo tan lejos de nuestro alcance.
Pero El fue tentado en todo, y hasta en el momento mas fuerte, pidió si fuera posible que esa copa le sea apartada, haciéndose tan cercano a nosotros, ¿ El Padre no podía hacerlo de otra forma ? claro que si, sino Ieshúa no lo hubiera pedido, pero puso a Su Voluntad primero, renuncio totalmente a sus derechos y bienestar, a su existencia, se despojo a si mismo, y no le fue mas fácil que a cualquiera de nosotros.
En ese tiempo, nos esta enseñando a fijar nuestra mirada en El, solamente en El, y la respuesta viene con PODER.
Animo Amados hermanos, El nos tiene en sus manos.Gracias Nestor.
Shalom.
Gracias...Dios les bendice Antoine, Don Nestor, gracias...si, animo...la fuente de su animo claramente es...Dios. Jehova. En eso estamos totalmente de acuerdo, sin embargo, les animo! A ustedes como ministros del Señor...Don Nestor, son bien especiales estos últimos post´s. Son, diferentes. O quizás, haya surgido algo en mi que, me permita verlos y comprenderlos en otra dimensión del Espíritu...pero es así...Gracias Dios les bendice...
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