8/31/2012

Voz


¿Cómo llegaste al Señor? A esta pregunta me la han formulado muchas veces, y supongo que a ti también. ¿Tienes una respuesta? Seguramente, como me ocurrió a mí, tengo hechos puntuales y –en apariencia-, “casuales” que me llevaron a Cristo. Pero todos sabemos que de ninguna manera es así. Que “algo” se movió en los aires y posibilitó que lo que debiera ocurrir, ocurriese. Millones se han convertido porque un hombre esperó hasta escuchar la voz de Dios. Saulo “cayendo en tierra oyó una voz” y cuando él llegó a ser Pablo, siguió escuchando esa voz. El Señor habló de hombre a hombre con él. Pedro permitió que la voz del Salvador llegase a él. Pedro subió a la azotea para orar…Y le vino una voz (Hechos 10:9,13). Toda la raza de los Gentiles fue bienvenida al reino, junto con la casa de Cornelio, porque un hombre obedeció una voz. Estamos viviendo en los mismos tiempos del Nuevo Testamento al igual que Pablo y Pedro, y nosotros también, debemos permitir que Su voz venga a nosotros. “Si oís hoy su voz…” ¡Lo que Dios podría hacer con los cristianos que aprendan a escuchar del cielo! En lugar de esperar a que Su voz venga a nosotros, corremos buscando sesión tras sesión con consejeros y psicólogos Cristianos, y leemos libros y escuchamos grabaciones – queriendo escuchar de Dios. Buscamos una palabra clara de dirección para nuestras vidas y queremos que los pastores nos digan lo que está bien y lo que está errado. Deseamos un líder a quien seguir, un diagrama para el futuro. Pero son pocos los que saben cómo ir al Señor y escuchar su voz. Muchos saben cómo conseguir la atención de Dios – tocar a Dios realmente – pero no saben nada de que Dios los alcance a ellos. Soy ministro y no me molesta que alguien me consulte algo, pero celebro y glorifico a Dios cuando me entero que pudo resolver su problema con oración y comunión. ¡Eso es madurez! Los que tienen oídos para oír, oigan lo que dice el Espíritu (Mateo 11:15). Dios quiere sacudir la tierra una vez más. Mirad que no desechéis al que habla, pues si no escaparon aquellos que
desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si
desechamos al que amonesta desde los cielos. Su voz conmovió entonces la
tierra, pero ahora ha prometido diciendo: Una vez más conmoveré no solamente
la tierra, sino también el cielo (Hebreos 12:25-26).
Él ha prometido, “Otra vez mi voz se oirá. Aquellos que la escuchen conmoverán la tierra, y los cielos y la tierra serán conmovidos. Al escuchar mi voz, lo que sea desatado en la tierra será desatado en el cielo.” A la última iglesia, la iglesia de Laodicea, el Señor le dice: Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo (Apocalipsis 3:20). “Estoy pidiendo ser escuchado. Ábreme. Déjame entrar a tu lugar secreto. Quiero hablarte y que tú me hables. Tengamos comunión. Así es como te guardaré de la hora de tentación que está viniendo a todo el mundo. ¿O prefieres seguir oyendo diariamente la voz de tu adversario?”
 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

recuerdo, hace aproximadamente cinco años, caminando por la calle oi una voz clara, y naturalmente me di vuelta para ver quien me ablava, para mi sorpresa no habia nadie, segui caminando meditando esa voz , fue un antes y un despues en mi vida, ya nada fue igual, quedo gravada en mi vida, esa voz me guio a salir a el fuera del campamento llevando su vituperio. un abrazo nestor bendiciones

cesar dijo...

Gracias Don Nestor, si, creo que sinceramente, el mayor logro de un Ministro es la independencia espiritual del pueblo que consigue sus propósitos por medio de la intimidad Cristiana. Realmente es importante diferenciar cual es realmente el papel que en este caso interpretan los encargados de llevar la Palabra...Sin duda alguna, son guías...pero solo eso. Mi Dios celoso espera toda mi atención luego de haber aprovechado el ministerio de mi maestro. En este momento no es guía solamente sino un verdadero y hermoso Faro.
Análogamente, su voz Don Nestor llego de una manera muy símil a la voz escuchada por Saulo. Digo símil en la manera, pero idéntica en contenido y poder. Porque admiro el valor del prójimo como hogar tangible de Jesús, no dudo que su voz ese día, haya sido la de Jesús mismo invitándome a este gran banquete que vengo disfrutando desde hace un tiempo...Gracias Don Nestor...Dios le bendice, gracias!