9/02/2012

¿Culpa?


No quiero ni imaginarme cuantos de quienes leen estos trabajos están o estuvieron prisioneros de alguna culpa medianamente importante en sus vidas. Cuantos pensaron que ya no tenían salida ni perdón por causa de alguna ofensa ejercida o recibida que producía enorme culpabilidad en sus vidas. Hoy es el día donde quedarán libres de eso si todavía no lo eran. Porque la culpa es peligrosa, cierto es. El peligro de la culpa está en que destruye la fe. El enemigo de nuestras almas no está interesado en hacer que los cristianos sean adúlteros, adictos o prostitutas. Él está interesado en sólo una cosa – en hacer que los cristianos sean incrédulos. Él usa la lujuria del cuerpo para atar a la mente. Satanás quiere abrumarte con culpa, para que tú abandones tu fe. Él quiere que dudes de la fidelidad de Dios y que pienses que nadie se importa de ti; que vivirás en miseria y con el corazón destrozado; que siempre serás un esclavo de tus lujurias; que la santidad de Dios es inalcanzable; que estás solo y nadie te ayudará con tus problemas; que Dios ya no se interesa de tus necesidades ni de tus sentimientos. Si él puede llevarte al punto de desesperación, podrá inundarte con incredulidad – y entonces él ha logrado tener éxito en su misión. Los tres simples pasos hacia el ateísmo son culpa, duda e incredulidad. La culpa puede carcomer la vitalidad espiritual de un Cristiano de la misma manera que lo hace un cáncer galopante. Hace que la persona pierda control de su vida; lo lleva hacia un deseo de querer dejar o retirarse de la actividad espiritual; y finalmente, acarrea dolor físico y enfermedad. Al igual que el cáncer, la culpa se alimenta de sí misma hasta que toda vida espiritual se vaya, y el resultado es debilidad y un sentir de vergüenza y fracaso. La manera de deshacernos de la culpa es deshaciéndonos del pecado, lo cual parece ser simple pero no lo es. Tú simplemente no decides “soltar” a esa tercera persona que ha entrado en tu vida. Muchos lo han intentado y se han dado cuenta que eso no funciona. Tú  no puedes simplemente dejar las cosas que te atan. El paso más importante que tomarás en tu vida es el paso que tú tomes después de haberle fallado a Dios. ¿Vas a creer las mentiras del acusador y te rendirás en desesperación, o te permitirás a ti mismo recibir el manantial de perdón del amor de Dios? ¿Temes, acaso, pedirle perdón a Dios porque no estás seguro de querer ser libre de aquello que te ata? ¿Quieres al Señor, pero secretamente deseas
algo que no debería ser tuyo? Dios puede responder oraciones sinceras, para hacer que tú quieras hacer la perfecta voluntad de Él. Pídele que te haga cumplir Su voluntad.



1 comentario:

cesar dijo...

Si...le pido y le pediré al señor que haga su voluntad en mi ...
Si! y también hoy mismo es el día en que quedare libre de todo eso porque también lo creo!
Si, Quiero al Señor y acepto que he venido deseando algo que no me pertenece...
Si...y mas cierto aun es que, temo pedirle perdón a Dios y dejar ese algo del cual me he acostumbrado a "rascarle el lomo..."

Si...hoy deseo que, esa tercera persona (mi otro yo), cuando llegue a tocar las puertas de mi casa a la hora acostumbrada, encuentre la casa limpia y organizada...aunque me falte comprender que podrá regresar junto con siete espíritus mas y mi estado venga a ser peor que el primero...para ese momento Señor, sé tú quien dirija los pensamientos de mi voluntad...

Gracias Don Nestor...muchas Gracias...Dios le bendice...