8/12/2012

Bestias


El Hipopótamo es un animal semiacuático que habita en ríos y lagos, y donde machos adultos con grupos de 5 a 30 hembras y jóvenes controlan una zona del río. Durante el día reposan en el agua o en el fango, y tanto la cópula como el parto de este animal suceden en el agua. Al anochecer se vuelven más activos y salen a comer hierbas terrestres. Aunque los hipopótamos descansan juntos en el agua, el pasto es una actividad solitaria, y no son territoriales en tierra. Dios le dijo a Job: He aquí ahora behemot (el hipopótamo), el cual hice como a ti (Job 40:15). ¿Sacarás tú al leviatán (el cocodrilo) con anzuelo, o con cuerda que le eches en su lengua? (Job 41:1) ¿Por qué comenzaría Dios su revelación, llevando a Job a considerar estos dos monstruos masivos? ¿Por qué haría mirar Dios a Job los rostros de un hipopótamo y un cocodrilo? Primeramente, el Señor planteó este problema a su siervo: “Mira, Job, aquí viene el hipopótamo detrás de ti, ¿qué vas a hacer? ¿Puedes luchar contra él y derribarlo con tus fuerzas físicas? ¿No? Quizás podrías intentar un diálogo amable. “Ahora, he aquí al cocodrilo, que te está amenazando. ¿Cómo lo manejarás? Esta criatura tiene un corazón de piedra. No tiene noción de misericordia”. Ésta fue más que una simple enseñanza sobre el reino animal. Por el contrario, Dios estaba diciéndole a Job, algo sobre los “monstruos” de la vida. Le estaba mostrando a su siervo que estas dos criaturas asombrosas, feroces y poderosas, representaban los monstruosos problemas atacando la vida de Job. Considera al hipopótamo. El atropella todo cuanto esté en su camino. Simplemente, Job, él es un problema demasiado grande para que tú lo manejes. No eres rival para él, en lo absoluto. Nada puedes hacer para domesticarlo. Sólo Yo, el Señor, sé cómo detener a una criatura tan monstruosa. ¿Y qué acerca del cocodrilo, Job? Ningún humano puede batallar contra tal criatura. Y nadie en su propia fuerza podrá desvestirlo de su gruesa armadura. Lo mismo es cierto de tu enemigo espiritual, el diablo. Sólo Yo puedo ganar la batalla contra él”. ¿Escuchas lo que Dios está diciendo en este discurso? Él está hablando no tan sólo a Job, sino a todos los creyentes. Y está declarando: “Enfrenta la verdad sobre los monstruos en tu vida. No puedes con ellos. Yo soy el único que puede”. Job respondió: Mi Dios es Todopoderoso. Él puede hacerlo todo. Y ninguno de Sus propósitos podrá ser jamás frustrado. Sé que no puedo ir en contra del hipopótamo o del cocodrilo, pero eso no importa. Yo sé que Dios puede. Mi parte, simplemente es, pararme firme y ver la salvación del Señor (Job 42:1-2).

3 comentarios:

M.E.R.Q. dijo...

Tremendo...hermoso...revelador...que forma tan exacta de desenmascarar dos "monstruos engañosos", bajarlos a la categoría que les corresponde y mostrarlos como son..vencidos por el poder del altísimo!!!...tomemos esto, traigamoslo a nuestra vida cotidiana y descansemos en EL!!!nuestro FIEL Y VERDADERO DIOS!!!!...dejando ya fabulas, cuentos de viejas como diríamos en mis pagos....que no hay nadie mayor que nuestro Padre Celestial, nuestro Señor Jesucristo y El Espíritu Santo!!!... un abrazo en Cristo,paz.

Fernando dijo...

Recuerdo cuando leí de un hombre de Dios llamado Smith wigglesworth ,que una vez fué a visitar a una familia que necesitaba ayuda para su hija jovencita en la cual estaba endemoniada ,sujetada por dos hombres grandes y fuertes,y el al llegar a la casa dijo los demonios,"no puedes quitarnosla!es nuestra!"y el respondió, "es verdad, yo no puedo,pero el que está en mí si puede,!en el nombre de Jesus salid de ella!y fué liberada.No podemos nosotros con los problemas ,pero que bueno es saber esta verdad, que es MAYOR el que está en nosotros! AMEN! Gracias Néstor.

cesar dijo...

Gracias Don Nestor...Dios le bendice gracias...