8/05/2012

Oyentes


Me leíste escribir que por alguna razón hemos sido creados con una sola boca y dos orejas. No es un invento ni una ocurrencia mía, Dios lo vio primero. Porque es evidente que Dios tenía que enseñarle, por ejemplo a Elías,  una lección sobre la cualidad de  escuchar, así que lo llevó a la cima del monte Horeb y le dio un sermón ilustrado. Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? (1 Reyes 19:11-13). Cuando ese viento comenzó a rugir, yo creo que Elías pensó, “Ya era hora, Señor. Que este viento remueva a Jezabel de su trono – que ella y sus amigos pecadores sean arrojados a los vientos. ¡Destrúyelos a todos!”  ¡Pero Dios no estaba en el viento! De repente, vino un gran terremoto y Elías dijo, “¡Eso los asustará en sobremanera! Dios se encargará. ¡Él los sacudirá hasta que no quede nada de ellos! Señor, tú estás vengando a tu siervo.” ¡Pero Dios no estaba en el terremoto! Después del terremoto, ¡un fuego!   ¡Los cielos radiaban con el fulgor de las llamas! Elías clamó, “Señor, ellos no aceptaron el fuego que cayó sobre el altar - ¡Quémalos ahora! ¡Quema al impío Acab!  Frita a Jezabel. Que tu fuego consuma a los impíos. ¡Dios, yo sé que tú estás en este fuego!” ¡Pero Dios no estaba en el fuego! Y tras el fuego un silbido apacible y delicado (verso 12). ¿Puedes imaginarte esto? Un profeta que no temía a un huracán ni a un terremoto, ni al fuego del cielo, ahora está asustado por el susurro de una brisa apacible. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto (verso 13). ¡Elías cubrió su cabeza con su abrigo! ¿Por qué? ¿No había hablado este profeta con Dios varias veces? ¿No era él un gran hombre de oración? ¿No lo había usado Dios grandemente?  ¡Sí!   ¡Pero para Elías esa voz apacible y delicada era desconocida!   Cuando Elías finalmente permitió que aquella voz hablase – al estar solo, callado, lejos de las muestras de poder – él recibió las direcciones más específicas de todo su ministerio. Vuélvete por tu camino; por el desierto de Damasco; ungirás a Hazael por rey de Siria; ungirás a Jehú por rey sobre Israel; y unge a Eliseo para que sea profeta en tu lugar… (Ver  1 Reyes 19:15-16). ¿Cuántos hijos de Dios están tan ocupados hoy día y nunca han conseguido que la voz venga a ellos? Ellos están ocupados testificando – haciendo el bien – orando por un despertar espiritual – ayunando – intensos – dedicados.  Sin embargo, ellos han escuchado todo, menos la voz del Señor. Tengo audios que son muy visitados y escuchados. Eso me dice que tengo muchos oyentes y se los agradezco, eso me hace muy feliz. ¡Pero qué no daría para que cada uno de mis oyentes fuera un oyente de Dios! Estoy seguro que al cabo de un corto tiempo ya no me necesitarían a mí ni a hombre alguno.

1 comentario:

cesar dijo...

es una bella moraleja esta de la manifestacion sutil del creador...como un aroma...como el agitamiento de las alas en las libelulas...como el movimiento del embrion dentro del cascaron...todos estas cualidades fisicas, la analogia de los movimientos terraqueos, el agitamiento de las olas del mar y el sibileo del gorrion en su primer dia...cosas sutiles que suceden todos los dias en ausencia de un oido entrenado que pueda degustar el mensaje de la pasion creadora...en la moraleja biblica, el repetitivo llamado a la atencion de la presencia de Dios, en las cosas mas simples y menos destacadas...Gracias Don Nestor! muchas gracias Don Nestor!