4/27/2017

Una Iglesia Muy Particular

Salomón hijo de David fue afirmado en su reino, y Jehová, su Dios, estaba con él y lo engrandeció sobremanera. (2 Crónicas 1:1).

La iglesia actual de Jesucristo ha sido fortalecida y bendecida por Dios. Provisión ha sido dada para todo tipo de actividades. Considera los grandes y hermosos edificios que han sido construídos. Considera también las grandes bendiciones financieras que han recibido las iglesias. Millones son gastados en tele-evangelismo, libros, discos, videos, misiones, instituciones, universidades y ministerios de todo tipo.

Cuando todas estas obras empezaron, cada uno tenía parte de la unción de Dios. Inclusive, la mayoría iniciaron con las mismas bendiciones que Dios derramó sobre Salomón. Salomón era bien organizado y más culto que su padre, David. Él hizo todo con mayor alcance y mejor que generaciones previas pudieron haber concebido.

El motor detrás de Salomón fue la sabiduría y el conocimiento. Éste fue el clamor de su corazón ante Dios: Dame ahora sabiduría y ciencia, para que sepa dirigir a este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande? (2 Crónicas 1:10).

¿Acaso esta oración no es maravillosa? Suena muy bien. Dios estaba complacido con Salomón pues él no había pedido egoístamente. Sin embargo, existe un problema: ¡Su oración estaba centrada en el hombre! En esencia, este rey talentoso, seguro de sí mismo estaba diciendo, “Solamente dame las herramientas, Dios, y yo haré y terminaré la obra. Dame la sabiduría y el conocimiento, y yo pondré orden en este pueblo. ¡Yo lo lograré todo!”

La oración de Salomón no fue la oración de su padre, David, un hombre conforme al corazón de Dios. No, la oración de Salomón fue la de una nueva generación -un pueblo culto, con ideas y habilidades nuevas. Su clamor fue, “¡Yo necesito sabiduría y conocimiento!” Yo creo que Salomón representa al espíritu y naturaleza de los últimos días de la iglesia de Laodicea. ¡Esta iglesia se caracterizaba por la misma perdición que Salomón enfrentó!

Salomón tenía una cabeza llena de sabiduría y una boca llena de cantos. Él podía predicar y enseñar con una habilidad increíble. Él operaba con excelente organización y con líderes talentosos. Todo en su iglesia parecía decente y en orden. Pero todo lo que Salomón hizo terminó con esta frase, Miré todas las obras que se hacen debajo del sol, y vi que todo ello es vanidad y aflicción de espíritu. (Eclesiastés 1:14)

La iglesia de Salomón tenía todas las respuestas. ¡Luce maravillosa por fuera pero está absolutamente sin vida! Y ésta termina en vanidad, idolatría, sensualidad, vacío y desesperanza. Ahora pregunto: ¿Hay alguna iglesia-Salomón cerca de tu vida? Si así fuera, ¡Salid de ella, pueblo mío!



 


4/19/2017

Imágenes de Mejores Tiempos

Mirarán hacia mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por el hijo unigénito, y se afligirán por él... (Zacarías 12:10). 

Observo en la profecía de Zacarías una visión nueva acerca de la cruz de Jesús. Ahora mismo, el Espíritu Santo está haciendo justamente esto en Israel. Multitudes de judíos se reúnen en el muro de los Lamentos para clamar la venida del Mesías. Pero muy pronto, ¡Dios removerá el velo y ellos conocerán a Jesús por quién es Él y se lamentarán por haberle crucificado!

Existe otra aplicación a este versículo que tiene que ver con la iglesia. Prontamente vendrá un toque muy personal del Espíritu Santo. La iglesia de Jesucristo ha caído en tal rotundo pecado -aunque encubierto y sobrellevado- que cuando el Espíritu sea derramado a través del espíritu de oración, Él traerá al mismo tiempo una purga. Habrá lamento, luto, quebrantamiento - ¡Una realidad de cómo nuestro pecado lastima el corazón de Dios!

El Espíritu Santo se moverá de esta forma no solamente en las congregaciones, tal como entienden que debe ser los religiosos de siempre,  sino también en las familias y en los individuos: 

Esta tierra se lamentará, familia por familia; la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres aparte... (Zacarías 12:12).

¿Qué regalo más grande podría darle Dios a Su iglesia justamente antes de su regreso que un poderoso y persuasivo mensaje en contra del pecado? ¡Él traerá una convicción tan grande que no seremos capaces de tolerar todo aquello que no es santo ni puro en nosotros! En resumen, aquí encontramos cualidades y signos del derramamiento del Espíritu en los últimos tiempos:

Un enfoque en la cosecha final de almas.

Un espíritu de gracia que conduce al arrepentimiento y a la santidad. 

Un espíritu de súplica que resulta en rendición y en una urgencia de orar en el Espíritu.

Un hambre de Jesús. Luto, quebrantamiento y lamento por el pecado.

¡Solamente tras este trato del Espíritu la verdadera bendición llegará! ¡Yo no quiero perderme este último derramamiento de parte de Dios! He estado orando a Él para que me haga parte de este. Y te exhorto a ti a que hagas lo mismo.

Ora conmigo ahora: “¡Necesitas dármelo! Dame tu carga por las almas perdidas, pon el lamento de tu Espíritu en mí. Tú eres mi única esperanza. Por tanto me rindo por completo a tí. ¡Yo haré todo lo que tú me digas y dependeré de tí solamente para todo! ”







4/09/2017

En el Tiempo de la Rendición

(Zacarías 12: 10) = Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.

La palabra oración en el contexto de Zacarías 12:10 se refiere a súplica o ruego. Ésta nunca es utilizada en la Biblia a excepción para denotar un clamor y una oración en voz alta. En otras palabras, no es privada o meditativa. ¡Una súplica tiene que ver con la voz!

La palabra hebrea para súplica significa “rama de olivo envuelta en lana, o algún tipo de textil, ondeada por un individuo que ruega para buscar paz y rendición.” Es decir, son banderas que significan un clamor de total e incondicional rendición.

Imagínate a un soldado cansado, agotado, abrumado, atrapado en la trinchera de su voluntad propia. Se encuentra completamente solo, cansado, demacrado. Él ha llegado al abismo. Él rompe una rama de un árbol, la amarra a su camisa interior blanca, la levanta, sale gateando de su trinchera y suplica, “¡Me rindo!” ¡Ésta es una súplica! Dice, “¡Me rindo! No puedo pelear más la batalla. Estoy perdido y desesperado.”

Una súplica no significa clamar a Dios para hacer lo que tú deseas. No es mendigar o abogar para que Él te ayude con tus planes. Por el contrario, ¡es una rendición total de su voluntad y de sus caminos! Por siglos, cristianos llenos de voluntad propia han clamado a Dios, “Oh Dios, envíame aquí, envíame allá, dame esto, dame aquello.”

Pero en los últimos días, el Espíritu Santo caerá con gran poder para producir una sensación de bancarrota espiritual. Nosotros despertaremos al hecho de que aun teniendo todo el dinero, toda la inteligencia, todos los programas, los ministerios, los planes, no hemos alcanzado a este mundo. La verdad es, la iglesia ha perdido el paso y se ha convertido en débil y lamentable.

¡Debe de haber rendición! Nuestro clamor debe estar acompañado de deseo por entregar todo lo que tenemos en esta vida que no se asemeja a Jesucristo. La oración de Daniel demuestra lo que significa una súplica: Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración y los ruegos de tu siervo, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor. Inclina, Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. (Daniel 9:17-18).

4/04/2017

La Calidad de tu Desierto

Los que de una u otra manera y por diferentes causas, hemos tenido la ocasión de conocer y compartir con personas que han resistido alto sufrimiento y que han probado la fidelidad del Señor, habrán podido comprobar que esas personas son fuertes, tranquilas y pacientes. Ellas tienen la mansedumbre de Cristo. No puede describirse con palabras lo que significa estar rodeado de esa clase de personas y en qué medida ellas pueden alentar nuestro espíritu.

¡Tú tal vez pasarás por tu prueba y luego serás de gran ayuda para otros si confías en el Señor durante ese tiempo! Tú verás esto suceder en tu trabajo, en tu familia, en tu iglesia. ¡La gente se sentirá atraída a ti porque sabe lo que tú has pasado y has testificado tu victoria a través del poder único de Dios!

Muchos creyentes que sufren nunca aprenden de ello. Como resultado, estos individuos nunca conocen a Dios como consolador. Al escucharlos hablar, tú pensarías que Dios fue duro, malicioso y sin cuidado. Ellos preguntan, “¿Por qué yo?” Posteriormente ellos dudan del amor de Dios y empiezan a alejarse de Él. Ellos gimen, se quejan y murmuran, y todo su gozo se desvanece. Pronto, ellos serán amargados y duros de corazón.

Alguien que en su momento fue muy conocido, por muchos años tuvo gran éxito en su ministerio con gente en conflicto. Pero hoy él está bajo gran pecado, es drogadicto y se encuentra totalmente alejado de Dios. Su esposa lo abandonó y ahora tiene como pareja a una mujer drogadicta.

Cuando alguien se le acercó y le preguntó qué le había sucedido, él le cargó las culpas a quienes lo abandonaron: es decir, a su esposa, a Dios quien no contestó sus oraciones, a ciertos ministros que lo decepcionaron. Él expresa, “Yo realmente intenté, pero no pude soportarlo. Había muchas presiones, mucha gente hipócrita. Fui juzgado falsamente y no supe manejarlo

El apóstol Pablo, inclusive en los peores momentos de sufrimiento, bendijo en el nombre del Señor. Él sabía que su Padre era lleno en misericordia y el recurso de todo consuelo. Él nunca cuestionó a Dios o dejó que amargura creciera en él. De hecho, ¡Pablo alabó a Dios en medio de todo!

Los mejores maestros en cualquier iglesia no son los del púlpito. Por el contrario, éstos son aquellos sentados a tu lado, probablemente gente que ha sufrido y que aún alaba al Señor. ¡El lenguaje de aquéllos que aprenden a través de sufrimiento es la alabanza! Todavía resulta de gran impacto descubrir y poner por obra que cuando Dios te dice que des gracias por todo, está diciendo exactamente eso que has leído: por todo




3/31/2017

Más Allá de tus Límites

Pablo escribió en 2 Corintios 1:9: . . . para que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos. En esencia, él dijo, “El Señor me llevó al extremo de toda ayuda humana, al borde de la muerte. Fue un lugar de desesperanza. ¡Solamente el poder resucitador de Dios pudo haberme rescatado!”

¡Qué maravilloso lugar es estar al final de tu límite! ¡Yo siempre he dicho que cuando te topas con el fondo del abismo te encuentras con Dios! Sin embargo, si tú escuchas a muchos cristianos en medio de su sufrimiento, tú oyes, “De alguna forma lo lograré. Ahí la llevo. Vivo un día a la vez.”

Desde la niñez hemos sido alimentados con cuchara del concepto de autosuficiencia: “¡Enfréntalo como un hombre! ¡Los hombres no lloran!” ¿Cuántas veces has tratado de solucionar tus problemas? ¿Qué tan seguido  has sido inundado con tentaciones que te abruman?

Por favor no me malentiendas. Yo creo que Dios quiere que peleemos la buena batalla de la fe, pero el Señor tiene una manera de ejercer una “presión sin medida.” Nada de lo que tú intentes te funciona. Nada de lo que tú has leído parece ayudarte. Ningún consejo de los demás tiene sentido.

De repente, tú te ves forzado a entrar en una crisis que elimina toda la confianza en tí mismo. Tú no tienes esperanza, excepto que rendir toda tu esperanza humana. Tú eres forzado a confiar en Dios -y ¡tú observas que el único camino es la confianza!

Pablo claramente nos está diciendo, “Tengo la sentencia de muerte sobre mí. He sido probado sin medida, hasta el límite de toda esperanza. Esto ha sido todo. ¡No puedo confiar más en mí mismo! ¡Tengo que voltear mi mirada hacia Dios, con fe en que Él solamente podrá salvarme de todos mis sufrimientos!”

No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla. (1 Corintios 10:13).

¿Cuál es este camino de escape? ¡Es el llegar al límite de tu fuerza y de voltear tu mirada completamente hacia Dios! Es decir, como Pablo, “¡No confío más en mí!” El camino de escape es sencillo, una fe de niño en Dios. Es confiar totalmente en que Él te sacará adelante, renunciando a ti mismo y afirmando,  



 


 

3/19/2017

Evidencias del Día del Clamor

La Biblia dice que el Espíritu Santo será derramado como un …espíritu de gracia y de oración (Zacarías 12:10). El libro de Tito nos habla que la gracia nos es dada como poder sobre el pecado, para darnos la capacidad de vivir vidas sobrias y santas: La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a toda la humanidad, y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. (Tito 2:11-13).

Desde el Pentecostés ha habido una maravillosa medida de esta gracia en el pueblo de Dios. El Espíritu Santo ha traído convicción del pecado sobre todas las naciones, enseñando a creyentes de toda raza y lengua cómo hacer a un lado las cosas que están lejos de Dios y la lujuria de este mundo. El resultado ha sido un pueblo que vive sobria y rectamente en el mundo actual, y que se encuentra expectante a la venida de Jesús.

Yo creo que Zacarías 12:10 profetiza que en la última hora, el Espíritu Santo caerá poderosamente sobre el pueblo de Dios como un espíritu de gracia que lo aleja completamente de todo lo referente al mundo, al pecado. ¡Este producirá en ellos un clamor por un corazón puro!

La noticia que ha circulado en distintos ambientes evangélicos, recientemente, dice que líderes de diversos ministerios se habían estado reuniendo para buscar juntos al Señor. El Espíritu Santo empezó a exponer sus pecados y varios de ellos tuvieron que abandonar el ministerio. Respecto a este episodio alguien dijo: “Ahora que el Espíritu Santo ha venido, existe una presión por hacer lo correcto.”

Sus palabras impactan y no se puede hacerlas a un lado: presión por hacer lo correcto. Cuando el Espíritu Santo viene y expone el pecado, aquéllos que han sido tibios o que han abierto sus puertas al pecado reciben convicción en su corazón. Ministros serán despertados a una verdadera “predicación de la gracia”, aquélla que trae convicción a la gente sobre sus pecados ocultos.

¡Amados hermanos, la presión para alejarnos del pecado y hacer lo correcto va a ser muy ferviente y pesada en los últimos tiempos de la iglesia de Dios! Se ha jugado demasiado con los dones, con la unción y hasta con la gracia y la misericordia de Dios. Llega el día en que la verdad genuina atronará los aires y, solamente los que la acepten, la crean y la pongan por obra en sus vidas, seguirán adelante.



 



 

3/14/2017

En el Atardecer de la Cosecha

Seguramente has oído hablar mucho, -donde quiera te congregues-, de las bondades inocultables que traería un avivamiento. Y no importa qué tipo de manifestaciones tú puedas observar en lo que se conoce como avivamiento. ¡Un mover de Dios será verdadero a menos de que este se encuentre enfocado en la cosecha! La lluvia del Espíritu Santo siempre cae para producir el rescate de almas perdidas. Aún, aclarando que Jesús nunca habló de ir a rescatar almas perdidas, sino de ir y hacer discípulos.

Lo cierto es que Dios derramó su Espíritu en el Pentecostés para preparar la tierra y suavizarla con el objeto de que la semilla del evangelio fuera plantada. Creyentes llenos del Espíritu fueron enviados desde el aposento alto a todo el mundo para que hicieran esos discípulos de Cristo Jesús.

La iglesia ha visto más de dos mil años años de siembra y crecimiento, y hoy, ¡es tiempo de cosecha! Todos aquellos que han muerto en Cristo hoy representan los primeros frutos  de la primera cosecha. ¡Jesús no ha regresado aún porque Él  ha estado esperando pacientemente por su última y poderosa cosecha!

Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. (Santiago 5:7).

En la primera parte del siglo pasado, el “Movimiento de la Lluvia tardía” inició en Canadá. Tuvo una duración de cuarenta o cincuenta años. Hoy, solamente pocas iglesias de la “Lluvia tardía” permanecen, aunque aquellas que formaron parte de este movimiento estaban convencidas de que estaban experimentando el derramamiento maravilloso y final del Espíritu.

Muchos dijeron, “¡Este es! ¡Estamos viendo pasar lo que dice Zacarías 12:10!” Pero el movimiento se disipó y otros más han venido y se han desvanecido igualmente. ¿Por qué? ¡Porque éstos no estaban enfocados en la cosecha!

Muchos de los llamados movimientos del Espíritu Santo han desaparecido rápidamente porque estaban centrados en el hombre - ¡enfocados en los dones, en la superación personal, en alcanzar la felicidad individual, y no en alcanzar a las almas perdidas y moribundas en este mundo! Pensar que la iglesia del Señor está para que tú vivas una vida feliz, con tu esposa, tus hijos, tu trabajo, tu casa y tu auto, es minimizar la mente de Dios.

Jesús relacionó a la cosecha con las almas perdidas al decir, Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies. (Mateo 9:38). Cualquier verdadero derramamiento del Espíritu Santo se enfocará en esta oración hecha por Jesús. Los pocos avivamientos considerados genuinos fueron bendecidos con grandes cosechas de almas.

De todos modos, y mientras dejamos que se cumpla la divina voluntad del Padre, y que si a Él le place envíe un tremendo avivamiento, sigamos leyendo Su Palabra en nuestras Biblias, y estimando que, a menos que decida modificar su palabra profética dada por medio de los antiguos y modernos profetas, lo que realmente se avecina es una enorme apostasía, no precisamente un avivamiento.






 

3/09/2017

Mientras Nos Quede Tiempo...

Tú y yo hemos escuchado en los últimos tiempos muchos mensajes que preanuncian casi proféticamente un gran avivamiento. Tú y yo, también, hemos acudido a nuestras Biblias y, para nuestra sorpresa, lo que hemos visto en ella con relación a los últimos tiempos, es una enorme apostasía, pero no ese avivamiento.

 ¿Cuál será la verdad? ¿Habrá hablado Dios a los oídos de estos modernos profetas, y les habrá dicho algo distinto y casi opuesto a lo que nos dejara escrito? No tengo la autoridad para decir que no o que sí con certeza, pero sí puedo conjeturar al respecto.

Entonces me pregunto: ¿Podemos estar listos para el avivamiento si creemos que no hay más esperanza -que hemos rebasado el tiempo de gracia y que no hay nada más almacenado que el juicio? ¡Hermanos, no podemos tener fe de que acontezca un avivamiento hasta que estemos convencidos de que Dios aún quiere derramar Su Espíritu sobre nosotros!

¿Por qué América no ha sido juzgada? ¿Por qué Jesús aún no ha venido? Esto se debe a que todavía existe una gran cosecha y Dios...no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. (2 Pedro 3:9).

Observamos esta gran misericordia del Señor en un pasaje de Isaías donde Dios le ordena al profeta decirle a Judá: ¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudié? ¿O quiénes son mis acreedores, a quienes yo os he vendido? He aquí que por vuestras maldades habéis sido vendidos y por vuestras rebeliones fue repudiada vuestra madre. ¿Por qué cuando vine no hallé a nadie y cuando llamé nadie respondió? ¿Acaso se ha acortado mi mano para no poderos rescatar? ¿No tengo yo poder para librar?” (Isaías 50:1-2).

Dios ya había repudiado a Israel al darle “una carta de repudio”. Pero ahora su atención estaba puesta en Judá, un pueblo que le había sido infiel y que se había apartado de Él. Dios todavía amaba a Judá y Él vino a ella clamando por la carta de repudio. Él estaba diciendo, “¡Enséñame la carta de repudio! Pruébame que te alejé de mí. ¡Fuiste tú quien se apartó de mí! Yo no hice nada para lastimarte. Yo siempre te amé. ¡Yo vine a tí y te llamé!”

Esto es exactamente lo que observo que Dios está haciendo ahora mismo en América. Y cuando digo América es lo que digo: Toda América, no sólo la que parece más importante. Él nos está diciendo, “¡Enséñame la carta de repudio! ¡Muéstrame que yo me alejé de ti! ¡Yo aún no he quitado a mi Espíritu Santo! Por el contrario, ¡yo continúo obrando sobre toda la nación –aun atrayendo, llamando, viniendo a ti!” El Señor está hablando lo anterior en púlpitos alrededor de estas naciones.

Él está hablando a través de hombres y mujeres de Dios que dedican tiempo preciado buscándole a Él. ¡Dios está llamando a América al arrepentimiento - a regresar a su propio corazón! ¡Nosotros tenemos que estar completamente persuadidos de que todavía hay tiempo y esperanza, y mientras estemos orando, el Espíritu está obrando en todos los niveles de la sociedad, llamando, atrayendo a gente a Él!



 

 

3/02/2017

Llamados a Ser Piedra de Cambio

(Efesios 3: 8) = A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el Evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo.

El apóstol, Pablo consideraba un gran privilegio el que le fuese permitido predicar el Evangelio. Él no consideraba su llamamiento como un trabajo penoso, sino que lo cumplía con mucho gozo. Sin embargo, aunque Pablo se sentía agradecido por su ministerio, lo humillaba el éxito que en él había obtenido.

Cuanto más lleno esté un barco más profundamente se hunde en las aguas. Los holgazanes pueden tener un concepto muy elevado de sus habilidades, porque ellas no son sometidas a prueba; pero el trabajador diligente pronto se da cuenta de su debilidad.

Si ansías humildad, intenta una obra difícil; si deseas conocer tu nulidad, emprende algo grande por Jesús. Si quieres sentir cuán impotente eres aparte del Dios vivo, intenta, especialmente, la gran obra de proclamar las inescrutables riquezas de Cristo, y conocerás como nunca antes, qué débil e indigna cosa eres tú.

Aunque el apóstol conoce y confiesa así su debilidad, nunca estuvo perplejo en cuanto al tema de su ministerio. Desde su primero hasta su último sermón, Pablo predicó a Cristo y nada más que a Cristo. Levantó la cruz y ensalzó al Hijo de Dios que derramó su sangre en ella.

Sigue su ejemplo en todos tus esfuerzos personales por difundir las buenas nuevas de salvación, y haz que Cristo y éste crucificado sea tu permanente tema. El cristiano debiera ser igual a las hermosas flores de primavera, las cuales cuando el sol alumbra, abren sus áureas corolas e inclinan sus cabezas.

Así el cristiano debiera sentir el dulce influjo de Jesús; Jesús debe ser el sol del cristiano y él debe ser la flor que se rinde al Sol de Justicia. ¡Oh, hablar sólo de Cristo! Este es el tema que es simiente para el que siembra y pan para el que come. Este es el carbón encendido para los labios del que habla y la llave maestra para el corazón del que oye.

Esto que acabas de leer fue escrito alguna vez, hace muchos, pero muchos años, por un hombre llamado Charles H. Spurgeon. Quizás su nombre te resulte conocido, o quizás no tengas ni la menor idea quien fue. Sin embargo, lo escrito te deja entrever que el tema central, que sigue siendo Jesucristo, siempre ha sido bastardeado por falsos, oportunistas o mercantilistas. Que seas tú la piedra de cambio.


2/26/2017

Voces de Este Tiempo

Nos cuenta la historia que por el pecado del sacerdocio y del pueblo, Dios había dejado de hablarle a Israel. La Biblia dice, ...en aquellos días escaseaba la palabra de Jehová y no eran frecuentes las visiones (1 Samuel 3:1). Sin embargo, en medio de una sequía de la Palabra, el Señor se le apareció al joven Samuel: Jehová llamó a Samuel.... (quien) no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. (1 Samuel 3:4, 7).

Samuel tenía solamente doce años y, aunque era un niño devoto, él no reconoció la voz del Señor. Por tanto, Dios fue a la habitación de Samuel y lo llamó con voz audible. En un principio, Samuel pensó que Elí lo estaba llamando; él no sabía que había sido entrenado para discernir voces - ¡para escuchar directamente a Dios!

Dios no le estaba hablando al sacerdote Elí, quien ahora era sordo a Su voz. De hecho, pareciera que en ese entonces solamente había un profeta que estaba escuchando a Dios- el hombre de quien no conocemos su nombre pero que alertó a Elí acerca de que Dios lo desecharía. (1 Samuel 2:27-36).

Escuchar a Dios implica más que pasar un tiempo a solas con Él. Es más que simplemente decir, “¡Habla Señor, tu siervo te escucha!” No existe una fórmula para escuchar a Dios; no hay diez pasos a seguir. Antes de que usted pueda escuchar a Dios, Él tiene que hablarle primero a usted - y Él le habla a aquéllos que tienen sus corazones listos para escucharlo.

Samuel no tuvo ningún conocimiento teológico acerca de Dios cuando Dios le habló por primera vez. Pero él tuvo un corazón tierno, puro, devoto y abierto al Señor. Por tanto, ¿qué piensa usted que el Señor le enseñó primero a Samuel tras haber hablado con él?

El Señor le dijo a Samuel, ¡Yo juzgaré a Elí porque él sabía de la maldad de sus hijos y no hizo nada para detenerlos! Ellos debieron haberse quitado sus vestimentas y se les debió decir, ‘¡No pueden acercarse al lugar Santo!’ Ahora Samuel quiero mostrarte mi odio al pecado que habita en mi casa. Te quiero enseñar lo que implica escuchar mi voz y caminar conmigo. (ver 3:11-14).

No es para menos por qué la Biblia dice que Samuel habló dichas palabras con firmeza - ¡él había escuchado la voz del Señor! Él pasó mucho tiempo en su presencia, orando, buscándole, y Dios le habló claramente en todo tiempo.

Hoy en día existen personas que han sido entrenadas para conocer la voz de Dios. Estos santos devotos a la oración derraman su corazón ante Él - y en respuesta, ¡Él se manifiesta en ellos! Claro está que no son muchos, y tampoco tienen un nombre de prestigio ni ministerios reconocidos por la flor y nata de la religión evangélica. Sin embargo son oráculos que hablan hoy lo que Dios dice hoy. Y créeme que eso no es poca cosa. No debemos admirarlos, ni adularlos, ni seguirlos ni enaltecerlos; sólo debemos oírles y luego ver si lo que están diciendo se condice con lo que estamos viendo.



 



2/18/2017

¿En Abundancia o en Escasez?

(Lucas 18: 22)= Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

De acuerdo; se ha enseñado durante muchos años en la mayoría de las iglesias denominadas cristianas, que la santidad y la pobreza van juntas. Realmente no sé de dónde sacaron esos maestros esas enseñanzas. Lo cierto es que el apóstol Pablo dice: Sé vivir humildemente y sé tener abundancia. Entonces, ante la mínima duda que estima pueda quedarle a sus oyentes, añade: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Puedes tú ser tan santo cuando tu situación financiera es confortable, como cuando eres pobre. Quizás sea más fácil clamar a Dios cuando se está en necesidad, por eso los templos no están repletos de gente pudiente, obviamente.

Pero si los cristianos santifican a Dios en sus corazones más allá de las preocupaciones materiales, deben ser capaces de vivir por encima de las circunstancias que los rodean, ya sean estas de prosperidad o de pobreza. La pobreza es una maldición, no una bendición.

No es ciertamente un sinónimo de rectitud. A veces es producto de los horrores de una guerra, de las malas administraciones de un gobierno regional de carácter injusto o poco previsor, o de simples actos de corrupción a los que la naturaleza humana caída, esto es sin Dios, es tan proclive.

En ocasiones es el resultado de una opresión de los ambiciosos y egoístas, o de la desobediencia humana a los mandamientos divinos, o de ignorar los principios que encierran las bendiciones de Dios. A veces la pobreza temporal es el resultado de un ataque satánico o de una seria e inexplicable calamidad.

Cualquiera sea su causa, pobreza y santidad no son equivalentes. Algunos hacen voluntariamente un voto de pobreza para poder entregarse completamente a Dios. En tal situación la pobreza se convierte en una bendición para esas personas, debido a que han renunciado a todos sus bienes materiales para servir al Señor.

Esto, más que obviamente, si el Señor verdaderamente los ha llamado a esa actitud. De otro modo, es una auto flagelación que no llega a ninguna parte del mundo espiritual. Sin embargo, la simple pobreza no constituye una señal de santidad.

Por supuesto, lo mismo puede decirse de la riqueza.- Los santos son aquellos que están contentos allí donde Dios los ha situado, y sirven al Señor de todo corazón, independientemente de las circunstancias materiales que los rodean.

¿Por qué he vuelto a escribir sobre este punto, hoy, cuando no hace mucho tiempo hablé del mismo tema? Porque los vaivenes de la economía mundial están sacudiendo y abrumando cada vez más a más gente. Y dentro de esas gentes, hay cristianos. Y muchos.

Y porque cuando a un cristiano las cosas del mundo le van bien, da gloria a Dios repetidamente, exclama aleluyas por cada hecho y es un polvorín de predicación presto a explotar e inundar el planeta con la bendita palabra de Dios.

Pero, cuando las cosas del mundo no le van tan bien, entonces todo cambia y escribe a todos los ministerios que conoce buscando ayuda o guía. Este es mi aporte a todos los correos recibidos al respecto. No tengo mucho más que decir que lo que la Biblia ha dicho.


2/13/2017

Hombre: ¿Dónde Estás Tú?

Algo muy poderoso y maravilloso está aconteciendo actualmente en nuestro mundo. Algo más allá de nuestro entendimiento; algo que afectará al mundo entero en estos últimos tiempos. Dios está preparando a un pequeño pero poderoso ejército de cristianos, el ejército más comprometido en la faz de la tierra.

El Señor tomará el comando de dicho ejército para que éste ejecute proezas. Él concluirá estos tiempos con un puro, devoto y valiente remanente. Toda mi vida yo he escuchado historias acerca de nuestros antepasados que vivieron en santidad y despreciaron el pecado.

Estos hombres y mujeres conocían la voz de Dios y pasaron horas, incluso días en ayuno y oración. Ellos oraron sin cesar y tuvieron el poder y la habilidad para resistir con éxito la inmoralidad de sus tiempos. Dios está en el proceso de levantar otro ejército, y en esta ocasión, Sus guerreros de Sión no serán solamente ancianos, padres y madres con cabello canoso.

Este nuevo ejército estará integrado por nuevos y viejos creyentes, cristianos ordinarios jóvenes y ancianos que dependen de Dios. ¡Un nuevo ministerio está por venir! El sistema de denominaciones de la iglesia evangélica parece llegar a su fin. Casi no tiene influencia en el mundo secular, no cuenta con ningún poder en Cristo.

Algunos me acusan de ser “duro” con los pastores. Pero yo estoy en contacto con muchos pastores rectos delante de Dios que también se duelen al ver el actual declive del ministerio. Existe un remanente santo de pastores y le doy gracias a Dios por cada uno de ellos.

Sin embargo, es un hecho que más y más ministros van en declive al estar comprometiendo su fe. ¡La Biblia nos alerta a no inquietarnos! Dios tiene un plan el cual está siendo manifestado. Dicho plan se encuentra descrito claramente en la Escritura, principalmente en los primeros cuatro capítulos del Primer Libro de Samuel.

El profeta Samuel es un ejemplo del remanente de Dios en los últimos tiempos. El Señor lo escogió en medio de los peores tiempos y lo entrenó hasta que llegó el momento en que Él manifestaría algo nuevo. Dios le dijo a Samuel, Yo haré una cosa en Israel que a quien la oiga le zumbarán ambos oídos. (1 Samuel 3:11).

¿Qué cosa maravillaría y zumbaría a todo aquél que la escuchara? ¡Ésta se refiere al juicio de Dios sobre el descarriado sistema religioso y el emergente, entrenado, ungido y santo remanente! Lo que hizo Dios en el tiempo de Samuel, Él lo hace en cada generación. Inclusive, en cada generación ha habido un remanente, un pueblo de oración y conforme a Su corazón. 

Hoy es ese tiempo. Hoy tienes delante de ti la posibilidad de formar parte de ese Remanente Santo o, en todo caso, quedarte cómodamente donde estás, esperando que llegue el fin de semana para que alguien te ministre, para que alguien ore por ti, para que alguien se ocupe de ayudarte a solucionar tus desaguisados, para que alguien te diga lo que tienes que hacer y lo que no tienes que hacer.

Es el tiempo en donde Dios nos llama a utilizar esta maravillosa computadora que llevamos instalada desde nuestro nacimiento, que se llama mente, y ponerla de una vez por todas al servicio del Reino y no de nuestras apetencias carnales. ¿Dónde estarás tú? ¿Qué parte del camino te verá pasar? De tu respuesta, depende tu futuro. De tu futuro, depende tu victoria.