2/18/2017

¿En Abundancia o en Escasez?

(Lucas 18: 22)= Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

De acuerdo; se ha enseñado durante muchos años en la mayoría de las iglesias denominadas cristianas, que la santidad y la pobreza van juntas. Realmente no sé de dónde sacaron esos maestros esas enseñanzas. Lo cierto es que el apóstol Pablo dice: Sé vivir humildemente y sé tener abundancia. Entonces, ante la mínima duda que estima pueda quedarle a sus oyentes, añade: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Puedes tú ser tan santo cuando tu situación financiera es confortable, como cuando eres pobre. Quizás sea más fácil clamar a Dios cuando se está en necesidad, por eso los templos no están repletos de gente pudiente, obviamente.

Pero si los cristianos santifican a Dios en sus corazones más allá de las preocupaciones materiales, deben ser capaces de vivir por encima de las circunstancias que los rodean, ya sean estas de prosperidad o de pobreza. La pobreza es una maldición, no una bendición.

No es ciertamente un sinónimo de rectitud. A veces es producto de los horrores de una guerra, de las malas administraciones de un gobierno regional de carácter injusto o poco previsor, o de simples actos de corrupción a los que la naturaleza humana caída, esto es sin Dios, es tan proclive.

En ocasiones es el resultado de una opresión de los ambiciosos y egoístas, o de la desobediencia humana a los mandamientos divinos, o de ignorar los principios que encierran las bendiciones de Dios. A veces la pobreza temporal es el resultado de un ataque satánico o de una seria e inexplicable calamidad.

Cualquiera sea su causa, pobreza y santidad no son equivalentes. Algunos hacen voluntariamente un voto de pobreza para poder entregarse completamente a Dios. En tal situación la pobreza se convierte en una bendición para esas personas, debido a que han renunciado a todos sus bienes materiales para servir al Señor.

Esto, más que obviamente, si el Señor verdaderamente los ha llamado a esa actitud. De otro modo, es una auto flagelación que no llega a ninguna parte del mundo espiritual. Sin embargo, la simple pobreza no constituye una señal de santidad.

Por supuesto, lo mismo puede decirse de la riqueza.- Los santos son aquellos que están contentos allí donde Dios los ha situado, y sirven al Señor de todo corazón, independientemente de las circunstancias materiales que los rodean.

¿Por qué he vuelto a escribir sobre este punto, hoy, cuando no hace mucho tiempo hablé del mismo tema? Porque los vaivenes de la economía mundial están sacudiendo y abrumando cada vez más a más gente. Y dentro de esas gentes, hay cristianos. Y muchos.

Y porque cuando a un cristiano las cosas del mundo le van bien, da gloria a Dios repetidamente, exclama aleluyas por cada hecho y es un polvorín de predicación presto a explotar e inundar el planeta con la bendita palabra de Dios.

Pero, cuando las cosas del mundo no le van tan bien, entonces todo cambia y escribe a todos los ministerios que conoce buscando ayuda o guía. Este es mi aporte a todos los correos recibidos al respecto. No tengo mucho más que decir que lo que la Biblia ha dicho.


1 comentario:

cesar dijo...

Nunca antes en mi vida había visto tanta corrupción Señor...Nunca antes tanta perversión...es falso aquello d que siempre ha sido así...creo en tus profecías Señor...creo en ti señor Jesús...