1/28/2011

La LLave Maestra

Recuerdo que en la década de los años noventa, un predicador enorme llegado del exterior, y que entonces se presentaba como profeta del Señor, aunque luego los hombres (Y tal vez él mismo, contrariando lo que durante tanto tiempo enseñó) rotularan como Apóstol, nos sacudía la cabeza en cada mensaje, en cada estudio.
Era como si algo que conocíamos, que habíamos leído cien veces, que habíamos comentado, enseñado, predicado y difundido por doquier, de pronto, por imperio nada más que de una poderosa unción magisterial que emanaba de su voluminosa figura, cambiara abruptamente delante de nuestros ojos haciéndonos pensar y luego decir en alta voz: ¿Pero como no lo vi antes?
Todavía no sabíamos nada o casi nada del significado real de la palabra Revelación. Creíamos, al igual que sinceros miembros de pequeñas iglesias muy bulliciosas, que una revelación debía llegar en medio de un éxtasis, con temblores sacudiendo nuestros cuerpos, ángeles ascendiendo y descendiendo ante nuestros ojos y brillantes y refulgentes luces blancas mostrándonos a figuras que podríamos seguramente definir y denominar.
Mientras ese maravilloso don fue tomando cuerpo en cada uno de nosotros, lo único que podíamos hacer era desvivirnos por ir a escucharlo donde quiera que predicase. Podíamos caminar calles y calles o viajar cientos de kilómetors con tal de ir a oir a ese predicador y, seguramente, aprender algo nuevo y repetir, una vez más: "¿Pero como no lo vi antes?"
Un día, cuando ya se estaba despidiendo para retornar a su patria, y ante el acoso de nuestra parte con respecto a que se quedara un día más, nos preguntó para qué queríamos que se quedara. Casi a coro le respondimos que deseábamos que se quedara para que pudiera predicarnos un día o dos más.
Entonces, mostrando una doble hilera de blancos dientes brillantes que impactaban en su rostro moreno y en una amplia sonrisa divertida, nos hizo la pregunta que cambió la vida de muchos, más que sus propios estudios. Dijo: "¿Para que quieren que les de más palabra y alimento, si todavía no han puesto en práctica ni un cinco por ciento de lo que les he enseñado hasta ahora?"
Ese día, yo aprendí que la Biblia no era un libro mágico que solamente se abría ante los pases mágicos de un predicador...también mágico. Allí supe que los tesoros escondidos prestos a ser revelados por el Espíritu Santo de Dios, estaban al alcance de todo aquel que decidiera confiar en ello e invertir mucho de su tiempo en buscarlo, investigarlo o, en fin, como está demandado: escudriñarlo.
Empecé a hacerlo y, con el correr de los tiempos y casi sin proponérmelo, en cierta área donde yo cumplía mis labores ministeriales, comencé a tomar el sitio de ese hombre. Ahora la gente me esperaba a mí y no quería que yo me fuera sin que les enseñara algo más. Allí pude entenderlo a él y eso me sirvió para modificar mis propias conductas.
En mi Web hay mucho material, hay mucho alimento, hay mucha Palabra activa y también mucha revelación. La mayoría de ustedes la ha oído o leído y, seguramente, habrá sido impactada por ella como yo lo fui en mis comienzos. ¿Y ahora que? ¿Esperar que termine el trabajo grande que me tiene ocupado a full para que sume estudios escritos y audios, o empezar -como una vez decidí hacer yo- a escudriñar la Palabra sin otro auxilio que el del Espíritu Santo?
Yo creo que si un creyente tiene intensidad por tener una vida santa, si desea darle todo o su todo al Señor, sólo puede haber una razón por la que él falla en disfrutar las bendiciones y la libertad prometidas por el morar del Espíritu Santo. Esa razón es incredulidad.
Hoy, recién hoy, a tantos años del paso de aquel enorme predicador que marcara mi vida y al que de tanto en tanto volvemos a oír en sus viejos audios porque siempre aprendemos algo más, pude entender que mi insistencia en recalar en él y no intentarlo yo, era simplemente por incredulidad de mi parte. Suponer que Dios tiene a gente selecta para usar en nuestro cómodo beneficio, sin terminar de creer en la Palabra que nos asegura que él no hace acepción de personas.
Disfruto haciendo esto. Disfruto de ser canal de bendición para tantos y tantos hermanos en tantos y tantos países del planeta. ¡Gloria a Dios por internet! Pero mucho más disfruto cuando, de tanto en tanto, uno de mis lectores me cuenta que, sin dejar de escuchar o leer mis trabajos si eso le satisface, ha comenzado a orar, ayunar, disciplinarse y escudriñar por su propia cuenta, tal como le ha sido demandado desde el principio.
Eso es un santo maduro, que es la traducción de la palabra que en la Biblia leemos como "perfecto". Por lo tanto, esa es la razón de todo ministerio del Señor. Perfeccionar, (que es madurar) a los santos. ¿Sabes que? Tú eres uno de esos santos. ¿Lo puedes creer? Más te vale que lo creas, ya que allí está la llave de toda revelación futura.

1/24/2011

El Último Enemigo

Detrás de un gran misterio siempre hay una gran revelación. Esta parecería ser una frase de esas que vienen en los calendarios o las que se utilizan como enriquecimiento de textos literarios. Sin embargo, para nosotros los creyentes, es una frase que sintetiza el evangelio.
Y lo hace hasta cuando nos enfrentamos al más grande misterio de todos los misterios humanos: la muerte. Estoy fielmente convencido con certeza total que, detrás de la muerte física, hay una enorme revelación espiritual. Sólo que nadie tiene prisa para verla, y está bueno que así sea.
En el marco de la triste despedida física a un amado hermano en el Señor que partió a su Presencia, ese fue uno de los temas de conversación casi obligada. Y una vez más, la vieja enseñanza que nos asegura que para Dios la muerte física no existe, volvió a estar presente y encaramarse en la cumbre de las verdades.
Y la otra fue la de los saludos casi formales o informales entre hermanos que hace mucho o poco que no se ven. "¿Como estás?", es la pregunta obligada. Y los que hemos caminado por algunos años esta vida sabemos que, cuando un creyente maduro pregunta ¿Como estás?, se está refiriendo a lo espiritual.
¿Por qué? Porque de lo físico y lo terrenal no se preocupa ni preocupará mucho más de lo necesario, y porque para un creyente lo espiritual es lo básico y prioritario. Imaginate: ¿Que supones que hubiera respondido Jesús, en lo físico y terrenal, si alguien le hubiera preguntado como estaba en el momento en que colgaba en la cruz? Ahí lo tienes.
Por eso es que no es importante el zarandeo al que eres sometido, sino tu reacción ante él. Cuando Pedro fue zarandeado, él falló miserablemente, pero no en su fe. Ya sé que tú piensas como puede ser eso si ese hombre lo negó tres veces, pero mira esto.
Si Pedro hubiera fallado, entonces la oración de Jesús hubiese sido en vano. Yo sé que la fe de Pedro no falló porque, en el momento en que él maldijo y parecía que el Señor había perdido a su amigo y discípulo ungido, Pedro miró a Jesús a los ojos, y literalmente "se derritió".
Esto nos enseña. Podemos fallar. Podemos vernos sacudidos por las inclemencias de las crisis y no saber que hacer. Pero también sabemos que, cuando confiamos en quien debemos confiar, el final será siempre en victoria.
¿Como estás? Dime que muy bien y te creeré, pero continúa viviendo de tal modo que tu testimonio personal sea testigo fiel de lo que has dicho. Sólo así habrás vencido a lo trascendente. Sólo así habrás vencido al último enemigo.

1/18/2011

Esperando Órdenes

En estos días tuve oportunidad de ver por un canal de televisión de una importante cadena americana que emite en español, un trabajo de estilo documental relacionado con cristianos que han abandonado las prácticas tradicionales.
Me interesó porque, -entiendo- en esta época la iglesia más voluminosa en su cantidad de miembros, es la que ha dejado de congregarse en templos. Aunque, -y a esto debemos decirlo,- aún no se ha encaminado a otra rutina y ello conlleva algunos riesgos. ¿Por ejemplo? El que estuve observando.
Personas que censuran el mover de los líderes tradicionales del cristianismo evangélico a partir de cuestiones que ya todos conocemos muy bien y que distan mucho de ser novedad para quienes hemos andado por las iglesias, pero que consciente o inconscientemente, están armando nuevos grupos que, indudablemente, van camino a hacer más de lo mismo.
Reitero lo que he venido diciendo desde el incio mismo de mi trabajo ministerial. Tengo certeza absoluta respecto a la orden de Dios de salir de Babilonia antes que ella caiga y el estrépito nos arrastre. De lo que aún no hay directiva es respecto a qué hacer una vez fuera.
¿Sabes por qué no lo ha dado Dios todavía? Porque Él desea que lo buquemos en la intimidad, en el contacto directo y sin más intermediario que Jesucristo. Y el único modo de conseguir eso de nosotros, es quitándonos líderes y referentes humanos.
Si yo hubiera deseado formar un grupo o una especie de iglesia virtual, lo habría hecho partiendo de una base no menor a los mil miembros. La gente está desesperada buscando que alguien le diga lo que tiene que hacer. Pero soy obediente y no lo hice ni lo haré. Aún no han visto que el único que puede hacer eso es el Señor y es con Él con quien tienen que relacionarse individual y corporalmente.
Entonces la pregunta que más circula por nuestros ambientes, hoy, es: ¿Por qué Dios guarda silencio y secreto por esto? Simple es la respuesta. Porque así es la manera de actuar de nuestro Dios. Lo fue antes y lo sigue siendo hoy.
Mateo nos dice que Jesús habló a las multitudes por parábolas. Para muchos cristianos, hoy, esas parábolas suenan muy simples, pero según Cristo, cada una de ellas encierra un secreto increible. Hay una verdad del Reino escondida en cada parábola que contó Jesús. Y esa verdad es descubierta sólo por aquellos que la buscan diligentemente. Es un principio básico que sólo llegan a Dios aquellos que buscan realmente la verdad y no el acomodamiento religioso.
La Biblia estipula claramente que hay secretos del Señor. Proverbios 3:32 dice: Mas su secreto es con los rectos. Estos secretos no han sido conocidos desde la fundación del mundo, pero Mateo nos dice que están sepultados en las parábolas de Jesús. Estas verdades realmente tienen poder para liberar a los cristianos, aunque muy pocos están dispuestos a pagar el precio para conocerlas.
¿Has salido de la mentalidad babilónica religiosa? (No alcanza con abandonar tu vieja iglesia; es una cuestión espiritual de mentalidad). Espera en el Señor. Él enviará su respuesta en Su tiempo y no en el nuestro. Dios no tiene apuro, no usa reloj, no vive en tu año. Dios es eterno. Dios es Rey. Y no hay un rey que admita que sus súbditos hagan algo porque "les parece bien". Un rey espera que obedezcamos sus mandatos. Y lo más inteligente en estos casos, es aguardar que esos mandatos lleguen.

1/10/2011

Lo Oculto

Hay algo que no puede escaparse a ninguna mente humana. El pecado hace que los cristianos se vuelvan cobardes y vivan humillados y en derrota. No hay hombre que pueda plantarse firme e inamovible en contra del pecado si algo de ese pecado se está engalanado en su propia vida. De esa manera, optan por excusar y ser permisivos con el pecado de otros, por causa del pecado que está morando en sus propias vidas.
Fíjate el rey David; él tenía enemigos. Cuando David estaba bien con el Señor y en buena comunión, ninguno de sus enemigos le podía hacer frente. Pero cuando David pecó y se apartó del Señor, sus enemigos se enaltecieron y triunfaron sobre él.
Sin ir más lejos, el pecado de adulterio de David sucedió inmediatamente después de una de sus más grandes victorias. Este hombre de Dios, deleitándose en la gloria de una gran victoria, deseó a Betsabé, mató a sus esposo Urías y cometió adulterio con ella.
Así que Dios envió al profeta Natán a ver a David. El profeta no vino a aconsejar a David sobre como manejar su culpa y su condenación. En lugar de eso, Natán fue derecho al corazón del asunto. Dios le dijo: "Has tenido en poco los mandamientos del Señor. Has hecho lo malo ante sus ojos. Tú eres culpable de un pecado secreto." Entonces David huyó al desierto, llorando, descalzo, cobarde, despojado de su poder y coraje debido al pecado.
Creo que ya hemos tenido suficientes enseñanzas sobre como manejar nuestros problemas y temores. Pero no hemos tenido suficiente enseñanza acerca de como tratar el pecado en nuestras vidas. ¿Como vencer un pecado que se ha convertido en hábito? ¿Adonde está la victoria para un pecado que se ha convertido en parte de nuestra vida?
Nadie tiene fórmulas ni soluciones simples. Pero sabemos que hay mucho consuelo en la Biblia para aquellos que están luchando batallas entre la carne y el espíritu. Pablo peleó la misma batalla contra la misma clase de enemigo. Él confesó: No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. (Romanos 7:19)
Muchos cristianos hoy día, no han tenido el temor de Dios plantado en sus corazones por el Espíritu Santo. El escritor de Proverbios declara: Con misericordia y verdad se corrige el pecado; con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal (Proverbios 16:6) No seas sabio en tu propia opinión, sino teme a Jehová y apártate del mal. (Proverbios 3:7) El temor de Jehová es manatial de vida que aparta de los lazos de la muerte. (Proverbios 14:27)
El temor de Dios que se refiere aquí, indica mucho más que una admiración reverencial y respeto. No podemos recibir la revelación total y completa de la verdad de Dios, hasta que su temor sea profundamente arraigado en nosotros. Toda revelación está atada a este temor santo.
Estoy convencido que sin el temor de Dios, no podemos experimentar una liberación duradera del pecado. Sin embargo, en muchas iglesias el temor de Dios se ha convertido en un tema que es tabú. ¿Cuando fue la última vez que escuchaste una predicación acerca del temor de Dios?
Una de las razones es que la permisividad de la sociedad secular ha invadido los ambientes cristianos. En los úlitmos años, el término "gracia" ha llegado a significar una manera de ocultar pecado. Y si sigue existiendo pecado oculto, sigue existiendo derrota, simulación, hipocresía y carencia de testimonio e impacto.

12/30/2010

Abre tus Puertas

Ya sabes cuanta importancia le doy a un cambio de año. Y no creas que soy un agrio amargado que gusta de marginarse en las oscuridades. No, por el contrario, soy un hijo de Dios que procura seguir los pasos de nuestro único modelo, Cristo. ¿Era importante para Él un cambio de año? En conceptos de eternidad, no lo creo.
Sin embargo, y porque todos nosotros todavía seguimos viviendo con nuestros pies adheridos a la tierra, quiero dedicarte estas líneas de fin de año 2010 y principios de 2011 a ti, que te encuentras con muchas puertas cerradas en tu vida.
No conozco el nombre de esas puertas, pero pueden ser financieras, sentimentales, de salud, emocional, espiritual y muchas variantes más. No interesa su nombre; esa puerta está cerrada para ti y no parece dispuesta a abrirse y permitirte ingresar en su beneficio.
Lo único que sí puedo saber por simple discernimiento es que la principal puerta que parece estar cerrada en tu vida, hoy, es la de ingreso a los cielos. Todo allí parece ser de acero y te resulta más que imposible penetrarlo. Y sigues orando, y sigues orando, y nada sucede, nada sucede. ¡Hola! ¿Estás allí, todavía, Dios? ¿¿Existes Dios??
Sé que en estas condiciones no te resultará sencillo abrir tu biblia, pero si lo hicieras y leyeras completo el versículo 7 del capítulo 3 de Apocalipsis, alí podrías ver que Cristo es el que abre y cierra las puertas. Él se lo dice a los creyentes de una iglesia que, como quiera que hubiera sido su situación, jamás lo habían negado.
Ellos habían pasado por decenas de crisis. Quizás, algunas, similares o, mucho peor que las tuyas, de esas que hoy mismo estás viviendo. ¿Y sabes que? Ellos jamás acusaron al Señor de descuidarlos o de tener oídos sordos a sus clamores.
Satanás estaba viniendo a ellos, como tal vez hoy mismo también viene a ti, con mentiras. Sus principados y poderes de las tinieblas, espíritus mentirosos salidos de las entrañas mismas del infierno, gritándote al oído que Dios ha cerrado todas sus puertas a ti porque ya no eres digno de Él.
Dios jamás haría eso, tú lo sabes. Lo estudiaste en todas las escuelas bíblicas, en todos los institutos y en todos los seminarios. Sin embargo hoy, cuando todo quema, parecerías haberlo olvidado.
Dios prometió algo. Y las promesas de Dios no son como las del hombre. Dios no sólo no las olvida, sino que nunca, entiende bien, nunca, dejará de cumplirlas, de respetarlas. Y te lo dejó escrito para que tengas prueba documental de ello.
(Apocalipsis 3: 10) = Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.
¿Puedes creerlo en este día? ¿Sí? ¡Gloria a Dios! Porque si puedes creerlo, aceptarlo, hacerlo tuyo y ponerlo ya mismo por obra, quizás llegue el año cronológico del 2011 y te encuentre abriendo todas las puertas que durante la cronología humana del 2010 estaban cerradas. ¿Lo harás?
Si lo haces, me evitarás decirte "¡Feliz Año Nuevo!", ya que sin mis buenos deseos lo serás igual.

12/27/2010

Es Mejor Conmigo

En estos días preferí no escribir por una simple razón: no hay quien lea. Mis controles estadísticos internos de la Web me dicen que en cada diciembre y para estas fechas de Navidad y Fin de Año, el ingreso de lectores merma en un 70 por ciento. Evidentemente, estamos ocupados en otra cosa.
¿Acaso portadores del espíritu navideño? No sé lo que tú piensas al respecto, pero yo creo fiel y firmemente en la existencia de tal espíritu. Aunque, claro está, no tiene nada que ver con papa noel ni con el niño Jesús recién nacido, sino con todo lo contrario.
Si existe el espíritu navideño, en mi país, Argentina, está íntimamente ligado a la glotonería, cierta promiscuidad general y a la borrachera. Hasta los más ateos te gritan "¡Feliz Navidad!", mientras caminan haciendo equilibrio entre lo que llevan en sus barrigas y lo que todavía portan en sus manos.
Eso te demostrará, una vez más y por si todavía no has terminado de creerlo, que cuando te dicen que en la iglesia mora el Espíritu de Dios, debes creerlo, pero cuando te dicen que tengas cuidado porque también suelen morar otros espíritus que no son de Dios, también es cierto y real.
De todos modos, tenemos un Dios de todo poder que cuida de nosotros.
David, en uno de sus salmos, lanza un grito desgarrador y pregunta: "¿Hasta cuando Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuando esconderás tu rostro de mí? ¿Hasta cuando pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuando será enaltecido mi enemigo sobre mí?"
Esto suena como si David hubiera sentido que Dios lo había abandonado completametne a que sufriera y a que despertara cada día con una nube negra sobre su cabeza. Entonces, por un tiempo, David habló con desesperación. "¡Dios! -le dijo- ¿Hasta cuando tendré esta sensación de soledad? ¿Cuando serán contestadas mis oraciones?"
Cuando los problemas nos asaltan, (Y en estas épocas de espíritus navideños no sería extraño que a ti, creyente genuino, eso te sucediera), cuando nuestro rescate parece distante y sin esperanza, podemos hundirnos bajo la presión.
Ahora mismo, algunos de los que están leyendo estas palabras, se están hundiendo ante la terrible presión de alguna situacion muy complicada que no parece tener solución. Ellos están al borde de una desesperación total, esperando que una calma venga aunque más no sea para tener un poco de alivio en sus pruebas.
He escrito esto en ese día para animarte con una verdad no declamada, sino cierta: Dios sigue allí, en control de todo. Dios no te olvidó, ni se olvidó de ti y mucho menos de tu sufrimiento. Dios sólo está esperando un gesto tuyo de confianza. Algo así como sentarse y decir: "Basta, Señor; ya hice de todo y no quiero volver a hacer nada. ahora voy a confiar en ti".
Será el momento en que Él te mirará y dirá: ¡Por fin! ¡Creí que nunca me ibas a dejar el control verdadero de tu vida! Porque aquel día dijiste que me la entregabas, pero todavía la sostienes y quieres conducirla tú. ¿No ves que no puedes? ¿No entiendes que es mejor conmigo?

12/20/2010

EL Ministerio

Quiero que veas conmigo un pasaje que tal vez has leído, escuchado y hasta predicado decenas de veces. Pero quiero que lo veas como miembro del Reino de Dios y no como un simple producto de templo.
(Efesios 4: 8) = Por lo cual dice: (¿Quien lo dice? La Palabra, Dios mismo) subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, (¿Quien subió a lo alto? Jesús. ¿Quien llevó cautiva la cautividad? Jesús) y dio dones a los hombres. (Entonces, ¿Quien dio dones a los hombres? Jesucristo).
(9) Y eso de que subió, ¿Que es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? (¿Quien descendió a las partes más bajas de la tierra? Jesús, luego de la cruz)
(10) El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. (¿Quien dijimos que era el que descendió para luego subir? Jesucristo.)
(11) Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.
¿Cuando hizo esto? Después que subió de las partes más bajas de la tierra, adonde había descendido luego de su muerte en la cruz. ¿Y que hizo allí? Llevó cautiva la cautividad. ¿Y cual era esa cautividad? Los propósitos de Dios. ¿Y cuales eran esos propósitos? Los dones y ministerios.
Si lo has entendido como corresponde, entonces llamarás a los que acompañaban a Jesús discípulos, y no apóstoles. Porque los apóstoles, conjuntamente con los otros cuatro ministerios, fueron levantados después que Él subió de las profundidades de la tierra. Los ministerios también estaban cautivos en prisiones de cautividad.
La pregunta que todos nos hacemos siempre, es: ¿Para que se nos dieron esos cinco ministerios, si hoy la iglesia pretende funcionar solamente con uno de ellos? Lo dice el verso 12 con toda claridad.
(12) a fin de perfeccionar (Que es madurar) a los santos (Que somos todos nosotros) para la obra del ministerio, (¿Como que DEL ministerio? ¿No eran cinco? ¿Por qué aquí solamente se menciona a uno? Sigue leyendo y lo sabrás) para la edificación del cuerpo de Cristo.
Listo. Ese es EL ministerio. Ese es el propósito fundamental, esencial y principal de todo el evangelio del Reino: edificar el cuerpo de Cristo en la tierra. Y para ello se nos otorgaron distintos dones, para incorporarlos a cinco ministerios básicos que nos deben llevar inexorablemente, a la edificación del cuerpo de Cristo.
Cualquier otra cosa que se haga, por bien intencionada que sea y por mucho trabajo sincero y honesto que lleve, no es Dios, es carne. Y podrá ser muy aplaudida por la sociedad secular, pero desagrada a Dios. Porque a Dios le desagradan las obras de la carne. Cualquiera sean ellas.
¿Sabes? En la Biblia se mencionan muchas veces a apóstoloes, algunas menos pero también a profetas, a varios maestros y a un solo evangelista, Felipe. Lo que jamás se menciona en singular, es al pastor. Jesús llega a decir: Yo Soy el buen pastor.
Reflexiona seriamente en todo esto, incorpóralo a tu vida de oración y prosigue al blanco. Esto es un hombre (O mujer) de Dios. Todo lo demás, por mejor intencionado que sea, apenas producto de la religión. Y la pregunta, es: ¿Alguien te ha enseñado que la religión te salva?

12/18/2010

Déjalo que te Toque

Desde hace muchos años he dejado de creer en las casualidades, para pasar a creer en las causalidades. Y la de hoy, para ti, no volverá vacía, estoy seguro.
¿Necesitas en este tiempo un toque de Jesús para tu vida? Por favor, no me tomes por uno de esos que declaman estas cosas desde un púlpito, simplemente para entretener a la gente. Lo digo con la convicción de "saber" que es así.
Jesús simplemente tocaba a los necesitados, y estos adquirían lo que necesitaban de inmediato. Tocó a la suegra de Pedro y la fiebre la abandonó, tocó a una joven muerta y esta volvió a la vida, tocó los ojos de un ciego y éste recuperó su visión, tocó el oído a un sordo y éste pudo oír.
¿Supones que esto simplemente es una linda historieta bíblica, pero que sólo es apta para enseñar algunas cosas a los niños de la escuelita de la iglesia? Si supones eso, yo no podré convencerte de lo contrario, pero te perderás lo más maravilloso que puede pasarle a una persona.
Si verdaderamente has conocido íntimamente al Señor, en algún momento has sentido su toque. En momentos de soledad, de desánimo, de confusión, de dolor e incertidumbre, has clamado desde lo más profundo de tu alma al Señor, diciéndole que necesitabas un toque suyo.
¿Y que crees que haría Él? Responder afirmativamente a tu oración. Porque seguramente tú la estarías haciendo desde la limpieza de tu vida y la transparencia de tus deseos. A nadie se le ocurriría orar al Señor pidiéndole algo, con un pecado sin arreglar delante de Él, y luego suponer que Él responderá.
Contrariamente a lo que en muchas ocasiones hemos expresado, ese toque de Jesús no tiene absolutamente nada que ver con algún toque humano por el cual habremos firmado largas filas en alguna conferencia.
Porque mientras esto último es señal inequívoca de dependencia al sistema babilónico imperante en muchas iglesias cristianas, donde algún determinado hombre ha tomado el primer lugar en todo su andamiaje de fe, lo primero nos habla de alguien que ha adquirido la madurez de los auténticos hijos del Reino.
Tú no necesitas que nadie "te ore" o te imponga sus manos. Tú necesitas tomar contacto directo y sin más intermediario que Cristo con el Dios de todo poder. Porque cuando la Escritura nos dice que el pueblo perece por falta de conocimiento, de lo que se está hablando es de intimidad.
¿O no utiliza el término "conocer" para graficar la unión más íntima entre el hombre y la mujer? No debemos inundar el evangelio de basura carnal o humanista, pero tampoco debemos otorgarle un misticismo tal que nos impida hablar con claridad.
Conocer es tener intimidad, y no sólo sirve para definir la sexualidad. Sin intimidad no hay fruto. Sin fruto no hay autenticidad. Sin autenticidad hay hipocresía y simulación. Y con hipocresía y simulación, necesariamente hay religión.
Tú ya no necesitas una religión. Tú ya no necesitas un credo cristiano determinado. Tú no necesitas un templo donde ir a buscar lo que debería estar morando en tu interior. Lo que tú necesitas, hoy, para tu vida, es un toque de Jesús. ¿Estas en orden con Él? Pídelo, créelo y disfrútalo.

12/16/2010

Sin Formalismos

Estoy leyendo en distintos portales, periódicos, revistas, correos recibidos y cientos de documentos más, hermosas frases alusivas a estas festividades de fin de año.
Es como si mucha gente que durante trescientos cincuenta días sale cada mañana a ver a quien puede estafar, engañar o perjudicar, durante estos últimos quince días del año adoptara un rostro de sonrisa eclesiástica y deseara felicidades, prosperidades, paz y alegría a sus semejantes.
Un verdadero arsenal dialéctico engalana los textos periodísticos difundidos a través de los distintos canales de comunicación social, todos con la intención de saludar a sus lectores con motivo de, -dicen-, "estas tradicionales fiestas de fin de año".
Ya tengo demasiados años vividos como para caer en la presa fácil de la hipocresía vernácula y del facilismo idiomático. Tengo un trabajo de alta responsabilidad espiritual y ministerial como para invertir ese tiempo en buscar flores para regalar a los que no esperan flores sino bendición y alimento.
Por lo tanto, este es un buen día para cubrir esa cuota de reconocimiento a todas y a todos los que desde hace muchos años visitan nuestra Web y nos lo hacen saber o se mantienen en decoroso y honroso silencio.
Pero por respeto a ellos, a mí mismo y al Director General de todo este proyecto, que es mi Padre, no utilizaré palabras mías, sino palabras de ese Director al que me honro en amar y servir.
(Ezequiel 12: 28)= Diles, por tanto: así ha dicho Jehová el Señor: no se tardará más ninguna de mis palabras, sino que la palabra que yo hable se cumplirá, dice Jehová el Señor.
(Jeremías 33: 6)= He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad. (Verso 8) Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados conque contra mí pecaron, y con que contra mí se rebelaron.
(Isaías 43: 2)= Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
(Isaías 43: 18-19)= No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
(Isaías 41: 10-11)= No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo.
(Proverbios 22: 9)= El ojo misericordioso será bendito, porque dio su pan al indigente.
(Salmo 33: 18-21)= He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempo de hambre. Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.
¿No es cierto que es mejor que escriba el Padre dueño de la casa, y no alguno de sus hijos o sus sirvientes por bien intencionados que sean? Será bueno que tengas en cuenta todas Sus palabras durante todo este tiempo y el que viene.

12/14/2010

Las Cosas como Son

No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. No me digas que no eres profundamente conmovido y bendecido por Dios cuando lees el Salmo 37.
Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. No podría menos que recomendarte, no ya como ministro del Señor, sino como simple hermano en Cristo, a que leas este salmo, por lo menos, una vez al día.
Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. No importa lo que tú estás atravesando en este tiempo, no importa cuan dificil sea tu situación, este salmo contiene una fuente de gran fortaleza y ánimo para tu vida.
Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Mi país ha legalizado recientemente el matrimonio gay, llamado "matrimonio igualitario". Aquí no interesa tu posición política ni ideológica. Personalmente no tengo críticas agudas para el gobierno de Argentina, pero esto es una irónica burla al matrimonio como pacto de unidad entre hombre y mujer delante de Dios.
Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. Argentina, una parte de América, quizás, está engullendo un pecado que ni siquiera se conocía, de este modo, en Sodoma y Gomorra. No se trata de legalismos, discriminaciones, dogmatismos o mala disposición. El amor que podamos sentir por cada uno de estos hombres y mujeres, no minimiza ni oculta lo que Dios llamó pecado.
Desecha la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Esta es nuestra tranquilidad. No debemos salir a agredir, injuriar, marginar, ofender ni calumniar a nadie. Sólo debemos confiar en que lo que Dios ha dicho, sera cumplido.
Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí. Que ningún hacedor de maldad piense por algún momento que Dios pasará por alto una desobediencia descarada y la burla a su Palabra.
A través de toda la Biblia vemos que Dios envía su juicio cuando la falta de ley envuelve a una sociedad. Deberemos dejar que quienes realmente sean burladores, (Dejo al margen a los engañados), se rían, muy pronto el mundo será testigo de la respuesta de Dios a los ataques satánicos en contra de sus planes.
Observa que Cristo dijo que la mujer, la esposa, es igual a Su iglesia, a la cual él llama novia. Ahora Satanás está haciendo ridiculizar esta tipología bíblica y ha inducido a que muchas personas rechacen a la Biblia como la medida moral y final de la ley.
Reitero: no se trata de agredir, ofender ni salir a combatir decisiones ajenas. Debemos amar aún a todos los que por una causa u otra consienten o practican el pecado. No estamos nosotros como jueces ni censores. Pero podemos tomar una decisión personal: orar para que Dios ponga las cosas en su sitio. Y luego simplemente esperar la respuesta ejecutiva.

12/12/2010

El Señor Está Allí

Leemos un día cualquiera de nuestras vidas de muy ocupados cristianos, el libro de Ezequiel, y cuando llegamos al último capítulo, nos encontramos con el último verso.
En derredor tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-sama.
Entonces el Espíritu Santo me hace un "clinc" cerebral. ¿Por qué Jehová-sama? ¿Que quiere decir ese añadido? Significa El Señor está allí. ¿Y esto que tiene que ver conmigo?
Tiene que ver en que, para ser reconocido como parte de la verdadera iglesia del Señor, yo debo ser conocido por Jehová-sama.
Todas las personas que me conocen o las que se encuentren circunstancialmente conmigo, deberán pensar que está muy claro que Dios habita en mí, que cada vez que me encuentran, pueden casi sentir la presencia de Jesús. Que mi vida refleja permanentemente la gloria de Dios.
Porque si somos honestos, deberemos reconocer que no sentimos a menudo la presencia de Dios en los cristianos que conocemos, ¿Sabes por qué? Porque una gran mayoría de ellos gastan su tiempo envueltos en buenas actividades religiosas que, en sí mismas, quizás sean elogiables. Pero al mismo tiempo, cada vez pasan menos tiempo en comunión íntima con el Señor en el aposento secreto de la oración.
La presencia del Señor, simplemente, no puede ser falsificada. Esto es bien cierto, ya sea que se aplique a la vida de una persona individual o a toda una congregación. No me interesa si alguien desde la plataforma o el púlpito me vocifera que se siente la presencia de Dios para levantar mi ánimo. Si no está, no está por más que me aúllen diez días seguidos.
Entiende; yo no estoy hablando de un aura misteriosa que envuelve la vida de alguien, ni tampoco de algunas cosas de contenido sobrenatural que puedan suceder en un culto. Estoy hablando del resultado de un caminar de fe simple, pero poderosa.
Es necesario que cuando te encuentras con alguien, (Tu médico, tu empleador, tu empleado, tu vecino, tu esposa o esposo, tus hijos) cualquiera de ellos piense de manera inmediata y hasta lo diga en voz alta: "¡Él (o ella) ha estado con Jesús!"
¿Te gustaría vivirlo, no es cierto? Entonces reflexiona: ¿Que necesitamos para que eso sea real en nuestras vidas? No necesitamos a un prestigioso pastor para hacer de una iglesia Jeová-sama, eso está claro.
Necesitamos gente justa, personas de Dios que se encierren a solas con Él.
Si una persona extraña a nuestros ambientes y a nuestras creencias, de pronto dice: "Yo sentí la presencia de Dios en este lugar", tú puedes estar seguro que no fue por lo que dijiste, cantaste o expresaste. Fue porque alguien entró al ámbito de la gloria de Dios, y Dios respondió llenándolo con su divina presencia.
¿Verdad que ni bien termines de leer esto, vas a pedirle al Señor que te enseñe como llegar a Él de una manera directa y sin más intermediario que Jesucristo? Hazlo, ese es el camino, ese es el único y verdadero evangelio.

12/09/2010

Lo que Dios te Pide

Tengo una buena noticia para ti en este día. Una noticia que quizás vaya un poco de contramano con lo que puedan haberte dicho este último fin de semana en la congregación donde asistes. Una noticia que te llenará de paz, pero al mismo tiempo te potenciará para recomenzar.
La buena noticia es que Dios no quiere tu casa, tu coche, tus muebles, tus ahorros ni tus posesiones. Todo lo que Él quiere es tu fe, es decir: la confianza más fuerte que puedas experimentar en el poder de su Palabra.
Tal vez eso sea lo que más le falta a las personas que parecen ser espirituales. Porque tú puedes pensar que otra persona sea más espiritual que tú, pero lo que ignoras es que esa persona puede estar luchando arduamente para mantener una apariencia exterior de espiritualidad.
Por eso es que, cuando Dios te mira, Él declara: "He aquí a un hombre, o a una mujer justa". ¿Y por qué dira eso Dios? Porque Él sabe que tú has admitido tu incapacidad para llegar a ser justo. Y que has confiado en que Él habrá de darte Su justicia.
Pablo nos dice que somos contados como justos delante de Dios, por la misma razón por la que fue contado como tal el mismísimo Abraham. Así lo leemos en Romanos 4:22-24: por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó delos muertos a Jesús, Señor nuestro.
Entonces, puede que tú me digas: ¡Es que yo creo eso! ¡Yo tengo fe que Dios resucitó a Jesús! Sin embargo, la pregunta que tengo para ti, es: ¿Crees, por ejemplo que el Señor podría resucitar tu matrimonio si es que alguna vez está en problemas?
¿Crees, asimismo, que Él puede traerle vida a un familiar que está espiritualmente muerto? ¿Crees que Él puede sacarte del pozo de un hábito o una adicción que te está debilitando? ¿Crees que Él puede borrar tu pasado maldecido y restaurarte todos los años que el gusano te ha comido?
Cuando todo parece sin esperanza, cuando estás en una situación imposible, sin recursos, y ninguna esperanza por delante, entonces será el tiempo de creer de verdad que Dios proveerá para tus necesidades.
¿De verdad tú crees que Él está comprometido seriamente a cumplir con sus promesas para contigo, y que si tan siquiera una de sus palabras fallara, los cielos se derretirían y el universo todo entraría en un tremendo colapso?
Si puedes creer todo esto, todo esto será más que suficiente. Y no necesitarás pagar ninguna prenda para ganarte la atención de Dios. Dios no vende sus atenciones. Algún sector de lo que llamamos iglesia es el que pretende venderlo. Pero no le hace. Dios es justo.

12/06/2010

¿Llamados de qué Lugar?

Si tú crees que tienes un llamado del Señor para ministrar gente, tú debes adecuarte a los sistemas y rudimentos de Dios, no a los del mundo religioso.
Nadie en esta tierra puede colocarte en un ministerio. Te podrán dar un diploma en un seminario, recibir el mandato de una denominación o la imposición de manos de una jerarquía, pero no más que eso. El único que podrá respaldarte y fortalecerte, es Jesús.
(1 Timoteo 1:12) = Doy gracias a Dios que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio.
¿Que quiere decir Pablo, aquí, cuando dice que Jesús lo fortaleció y lo tuvo por fiel? Piensa en el tiempo de la conversión del apóstol. Tres días después de ese tremendo evento, Cristo lo colocó a Pablo en el ministerio, específicamente, un ministerio de sufrimiento.
Pablo nos dice que Jesús le dio una promesa para ese ministerio. Cristo se comprometió a serle fiel y a fortalecerlo a través de todas sus pruebas. Interesante saber es que, la palabra griega para "fortalecer", se traduce como un "suplir continuo de fuerza".
Por eso Pablo dirá luego: "Jesús prometió darme más fuerza que la que yo necesito para el camino. Él es quien me fortalece para mantenerme fiel en el ministerio. Debido a Él es que yo no desmayaré ni caeré. Yo emergeré con un testimonio.
Una transfiguración está sucediendo en todas nuestras vidas. La verdad es que somos cambiados por lo que nos obsesiona. Llegamos a ser como las cosas que ocupan nuestra mente. Nuestro carácter está siendo influenciado e impactado por lo que tiene cautivo nuestro corazón.
Esto es, en grandes rasgos, lo que puedes aguardar si sientes un llamado ministerial. Si lo que imaginas, en cambio, es un lucimiento permanente, gente aplaudiéndote de pie, honras y homenajes "al gran siervo de Dios" y cosas por el estilo, entonces tu llamado no es al ministerio, es al escenario de un teatro del mundo secular.
(2 Corintios 6: 3-5) = No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado; antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos;
(Verso 10) = como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.
Ya lo sé; es demasiado breve y sintético. Es lo que cabe en este pequeño espacio. Sin embargo, creo que ha sido suficiente para ti, hermano o hermana mía que hoy pensabas en poner en marcha tu ministerio. Permíteme que antes de comenzar, te diga algo:
Habla con tu esposa o tu esposo de todo esto. Si él o ella te cree y cree que tu llamado viene realmente de Dios, comienza a prepararlo todo. Pero antes de empezar, ve y habla con tus hijos de tu `posición ministerial. Cuando ellos también te crean, entonces recién allí comienza.


12/02/2010

La Generación-Pablo

Cuando escribí el que hasta ahora es mi último libro, ("La Palabra, ¿La Palabra?"), lo hice porque el Señor me guió a mostrarle al sector de su pueblo que quisiera verlo, que si bien debemos ser reverentes y respetuosos a Su Palabra, no podemos ser ingenuos, místicos y hasta ignorantes.
Lo que Jesús, por ser quien fue y como fue, dijo,es lo que podemos asegurar como Palabra de Dios pura y sin contaminación de carne de hombre.
Él fue sin pecado. El único. Para todos los demás, el consejo de Pablo: "examinarlo todo y rescatar lo bueno".

No obstante, me gusta Pablo. He logrado separar al hombre del ungido, pero éste último tiene mayor preponderancia en sus cosas que el otro. Es muy malo para la iglesia cuando se toman esas cosas carnales y humanas de Pablo y se las convierte en doctrina, porque la iglesia se llena de crueldad y legalismo. No necesitas que te diga cuales.
Pablo era un hombre que no tenía ninguna prisa en ver que todo se cumpliese en su vida. Él sabía que tenía una promesa inamovible de Dios, y simplemente se aferró a ella.
Por el momento presente, él estaba contento de ministrar donde se encontrara: a un carcelero, un marinero, unas pocas mujeres en las costas de un río, es decir: en apariencia, muy poca cosa.
Sin embargo, pese a saber que estaba elegido para algo tremendo y enorme, como después lo haría, prosiguió con su conducta firme de ir al uno por uno, presentando al Reino de los Cielos.

Un detalle: tampoco Pablo estaba celoso de los hombres más jóvenes que él, que parecían superarlo. Mientras ellos viajaban por el mundo ganando para Cristo a Judíos y Gentiles, él estaba en la prisión.
No puedo imaginarme que expresión pondría cuando escuchaba el reporte de grandes multitudes convertidas por medio de hombres con los cuales había tenido que contender acerca del evangelio de la gracia.
Pero Pablo no sentía envidia alguna por esos hombres. Él sabía que un hombre rendido a Cristo sabe tanto de rebajarse como de abundar, esto es: escasez y abundancia.

(1 Timoteo 6: 6-8) = Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.
Cualquiera, hoy, podría haberle dicho a Pablo: "- Pablito; tú estás al final de tu vida, ahora. Y no tienes ahorros, una jubilación ni inversiones. Todo lo que tienes, es una muda de ropa-"
Sé cual hubiera sido la respùesta del apóstol. "- ¡Oh, sí! ¡Es cierto! ¡Pero he ganado a Cristo! ¿Se dan cuenta? ¡Yo soy el ganador! ¡He encontrado la perla de gran precio! Jesús me ha otorgado el poder de entregarlo todo, y tomarlo nuevamente. He sido obediente y ahora una corona me aguarda. Yo sólo tengo una meta en esta vida: ver a Jesús cara a cara. Todos los sufrimientos de este tiempo no se pueden comparar con el gozo que me aguarda.-"
Hermosas palabras, ¿No crees? Sí, pero no pronunciadas en un púlpito con luz direccional, música suave de fondo y clima convenientemente preparado para atraer gente al altar. Esto fue dicho en un lugar cualquiera, a una sola persona.
Pero trascendió. ¿Por qué? Porque la que no vuelve jamás vacía, es la Palabra de Dios. Y esto, fuera de toda la contaminación de carne humana que en otras cosas puede encontrarse, es Palabra genuina de Dios.
¿Para que? Para que tú y yo la aceptemos, la creamos y la pongamos por obra. Luego la podemos predicar. Antes, no.

11/24/2010

¿Estás con Jesús?

(Hechos 4: 13) = Entonces viendo la valentía de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se admiraban; y les reconocían que habían estado con Jesús.
Tú recuerdas esta historia, ¿Verdad? Pedro y Juan estaban de pie, esperando que se pronunciara el juicio. El hombre que había sido sanado, estaba junto a ellos. Allí, en carne y hueso, estaba la prueba irrefutable de que Pedro y Juan habían estado con Jesús. Ahora, mientras los gobernadores de la sinagoga los miraban, la Biblia dice:
(Verso 14) = Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra.
Yo no sé como es tu vida cristiana. No puedo saber, tampoco, como pasas tus días, si en paz o en alto voltaje de persecusiones o ataques. Sí puedo saber de antemano que, si has estado con Jesús esa parte del tiempo que todos deberíamos dedicar a estar con Él, tu vida no puede ser ni será tranquila.
Yo mismo, sin ser nadie de otro planeta, ni diferente a ti en gran manera, paso mis días trabajando duro para llevarte todo este alimento "a domicilio", disfrutando y gratificándome con los cientos de correos que me cuentan hermosos testimonios de fe y de vida, y entristeciéndome otro poco con los que me envían personas que no conozco, pero que me tratan y destratan como si estuviera cometiendo un grave delito.
¿Y todo por qué? Aparentemente, porque no estoy diciendo lo que ellos quisieran que yo diga, que sería de alguna manera respaldar sus religiosidades corruptas, pero en el fondo de la verdad, simplemente por una cuestión espiritual: estar o no estar con Jesús.
Pedro y Juan Habían visto la mirada de resignación en el rostro del sumo sacerdote cuando éste se dio cuenta que habían estado con Jesús. No obstante, el juicio siguió adelante. Esto es exactamente lo que ocurre con todos los hombres y mujeres que pasan tiempo con Jesús. Cuando salen de ese tiempo de estar con Cristo, Él no se queda allí, en soledad, sino que sale y se va con ellos. Tenlo muy en cuenta cuando te encuentres con alguno de ellos.

11/17/2010

Tú Decides

En la Biblia hay términos que no siempre significan lo que nosotros suponemos que significan. Uno de ellos es Resistir, con relación a resistir al diablo para que él huya de nosotros. Muchos cristianos entendieron que resistir era aguantar, soportar, aceptar lo que viniera. No. Eso sería estoicismo, no cristianismo. Resistir es, en términos bélicos, pelear hasta las últimas consecuencias.
El otro término no siempre esclarecido, es Rendir. Un buen diccionario podrá decirte que significa "abandonar la lucha en una guerra y entregarse al enemigo", pero el significado real en este caso es el de "desprenderse de algo y entregárselo a otra persona". Y esto va a incluir nuestras posesiones, nuestros poderes, nuestras metas y, en casos sumos, hasta nuestra vida. Eso es rendirse.
Hemos oído, por promedio, no menos de cincuenta mensajes, cada uno de nosotros, respecto a tener nuestras vidas rendidas. ¿Alguna vez nos hemos preocupado por saber que cosa significa una vida rendida? No siempre. Hemos dicho "amén y amén", pero hasta allí llegamos. Ni por asomo pensar que una vida rendida es un acto de entregarle de vuelta a Jesús la vida que Él otorgó. Es renunciar a nuestro control, a nuestros derechos, a nuestros poderes, a nuestra dirección humana; en suma: a todas las cosas que hacemos y decimos. Es darle la posibilidad a Jesús que Él haga con nuestras vidas no ya lo que queremos o nos conviene, sino lo que a Él le plazca. Y sin darnos explicaciones.
La pregunta que surge espontánea en gente acostumbrada a racionalizarlo todo, siempre es: ¿Y por qué debo hacer yo eso? ¿Por qué Dios me pide eso? ¿No es una exageración de su parte? No. Porque ya Dios lo hizo antes...¡Con su propio Hijo!
(Juan 6: 38) = He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Está claro; Jesús nunca hizo nada por sí mismo o para sí mismo. Él no se movió jamás, ni pronunció ninguna palabra sin ser instruido antes por su Padre. Él mismo lo dijo: Nada hago por mí mismo, sino que, según me enseñó el Padre, así hablo.
Eres cristiano. Eso significa que eres seguidor, imitador y admirador de Cristo. Por lo tanto, si vas a hacer o no hacer algo en esta vida, tendrá que ser lo que hizo o no hizo Cristo. Es el precio a pagar por ser cristiano. No lo estoy inventando, sólo aclarando y declarando. Lo tomas o lo dejas. También a Dios, lo tomas o lo dejas. Tienes libre albedrío y Dios habrá de respetarlo aunque decidas irte al infierno.
El rendimiento total y completo de Jesús al Padre, es un ejemplo claro de como debemos vivir. Tú podrás argumentar de que Jesús lo pudo hacer porque era Dios mismo encarnado, y que su vida, en todo caso, ya estaba rendida y entregada mucho antes de venir al mundo. De acuerdo, pero entiende esto: Una vida rendida no se le impone a nadie, ni siquiera se le impuso a Jesús.
(Juan 10: 17-18) = Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar. nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar.
Ahora entiende esto: Jesús nos dijo algo así como: "No se equivoquen. El acto de rendirme está totalmente en mi poder hacerlo. Yo elijo poner mi vida. Y no lo hago porque algún hombre me dijo que lo hiciera. Nadie está tomando mi vida de mí. Mi Padre me ha dado el derecho y el privilegio de poner o no poner mi vida. Él también me dio la libertad de poder pasar esta copa y evitar la cruz. Pero yo elijo hacerlo por amor y porque me entrego totalmente a él."
¿Ve tú y haz lo mismo? No es la palabra ideal por sus connotaciones, pero curiosamente sería la más adecuada para cerrar esta reflexión. Tú decides. ¡Gloria a Dios por esa capacidad! Hazlo, y hazlo bien. A la manera del Reino.

11/13/2010

Tiempos Decisivos

Europa se debate en una profunda crisis de su economía. Hay mucha gente que ha quedado sin trabajo y las deudas se cobran víctimas por doquier. Hay países de los considerados como poco confiables, que están accediendo paulatinamente a un poderío nuclear que alarma, porque puede determinar una hecatombe con muy poco esfuerzo. Es mucha la gente, (Incluidos demasiados cristianos) que se encuentran verdaderamente asustados.
Es como si poco a poco transitáramos hacia las palabras de Jesús, cuando dijo que el día llegaría en que los corazones de los hombres desmayarían de miedo al ver las cosas que sucederían sobre la tierra. De todos modos, déjame decirte algo en este día; algo que no es simple discurso ni declamación dominguera de púlpito: Dios todavía tiene todas las cosas bajo su control.
Esta es la palabra sobre la cual todos los creyentes deberemos estar plantados bien firmes, aunque cualquier clase de tormenta esté bramando a nuestro alrededor. Leyendo Juan 14:27, donde Jesús nos dice: No se turbe vuestro corazón, ni tengais miedo. Estos son tiempos cargados de malos presagios y tumultos, pero Dios siempre fue fiel a Su Palabra; y lo seguirá siendo.
El Salmo 9:9 dice: Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.
El tiempo de advertir sobre las elucubraciones corruptas de Babilonia ya está pasando. Los que tuvieron oídos para oír, oyeron. Y actuaron. O no. Conforme a lo que hayan o no hayan hecho, será su porvenir. Si decidieron depositar toda su confianza en el Señor, nada de lo que esté sucediendo o vaya a ocurrir a sus alrededores, podrá conmoverlo o removerlo. Pero si eligieron quedarse a compartir los rudimentos mundanos y humanistas disfrazados de religión cristiana, entonces caerán víctimas de los tiempos, tal como ha sido dicho y escrito desde siempre.
Estas reflexiones, que en otro tiempo tenían mucho de explosión, combate y rebeldía interior, hoy tienen que llevar mensajes de serena paz. Una serena paz que solamente se encuentra donde existe y vive la Justicia. Y esa clase de Justicia sólo habita donde reside la Verdad. Y por el conocimiento de esa Verdad es que el pueblo accede a una libertad que no tiene límites, pero que se encuadra dentro de los propósitos de Dios.
¿Puedes entenderlo? Gloria a Dios. ¿Puedes aceptarlo? ¡Gloria a Dios! ¿Puedes ponerlo por obra ya mismo? ¡¡¡Gloria a Dios!!!

11/08/2010

Tu Pastor; Mi Pastor

Si yo te dijera que nuestro gran pastor ama a cada oveja que se ha descarriado debido a las pruebas, problemas, heridas o dolores; y que nunca nos animaríamos a acusar a nuestro pastor de abandonarnos, añadiendo que él todavía camina a nuestro lado y nos cuida todo el tiempo, ¿De quien pensarías que estoy hablando?De Cristo. ¿Por qué razón? Porque, salvo muy honrosas excepciones, el pastorado humano no puede ser receptor de tamaño reconocimiento.
Las ovejas descarriadas no sólo no son bien vistas en las congregaciones, sino que con la complicidad del liderazgo, en muchos casos se hace todo lo posible para que las abandonen. Estaba pensando y de pronto el Señor puso esta carga en mi corazón: ¿No serás tú una de esas ovejas, que en este tiempo se encuentra perdiendo la guerra contra alguna clase de tentación?
Cualquiera sea tu lucha, lo más valioso de todo, se tenga o no se tenga en cuenta "oficialmente", es que pese a todo, tú te has propuesto no apartarte de tu Señor. Has rehusado a entregarte mansamente a las garras del pecado. Y que en lugar de eso, te has tomado muy en serio las palabras del Señor.
Sin embargo, y por causa de que los pastorados humanos no se suelen parecer al Gran Pastor o Buen Pastor, como Él mismo se califica, es que te encuentras desanimado, te sientes tremendamente impotente y dejas que el enemigo te llene la mente de mentiras, miedos y desesperación. Es una mezcla letal si progresa demasiado.
Jesús ha dicho con meridiana claridad que nunca te dejará ni te desamparará, y de la lectura del Salmo 23, precisamente el llamado "salmo del pastor", aunque no en referencia a los humanos, surge una paráfrasis de idioma cotidiano que nos dice que Dios está diciendo algo así como:
Te conozco por tu nombre, y sé por lo que estás pasando. Ven, recuéstate en mi Gracia y en mi Amor. No trates de entenderlo todo. Sólo acepta mi amor por ti. Descansa en mis amorosos brazos. Sí, Yo Soy el Señor de los Ejércitos. Yo Soy el Dios Majestuoso y santo. Yo quiero que conozcas todas estas revelaciones de mí. Pero la revelación que yo quiero que tengas ahora, es la revelación de Jehová Rohi. Quiero que me conozcas como tu pastor que te ama y te cuida. Quiero que descanses seguro de que pasarás todas tus pruebas, en mi ternura y mi amor. Y que dejes de mirar a hombres con cargos y posiciones. Y que me entregues tu vida a mí, no a otro hombre o a organizaciones sin rostro. Yo Soy el único que otorga cobertura. Eso es lo que dice mi Palabra. Si tú quieres creerle a las doctrinas que los hombres crearon para distinguirse los unos de los otros, hazlo, pero entiende que Yo Soy tu pastor. El único, el genuino, el verdadero.

11/04/2010

No es con Esfuerzo

"-¡Esto no funciona, hermano!-", me dijo una vez alguien a quien las cosas no le estaban saliendo como él deseaba. "-¡Si es que Dios existe, estoy dudando que me dedique algo de su atención!-", concluyó. Este es, más o menos, el criterio que sobreabunda hoy por hoy en la mayor parte de las iglesias evangélicas. ¿Mis problemas personales se solucionan? ¡Gloria a Dios! ¿Mis problemas no se solucionan? ¿Adonde está Dios? Eso se llama Ego.
En Hechos 3 encontramos a Pedro y a Juan yendo al templo a adorar. Afuera había un mendigo, discapacitado de nacimiento. Cuando los vio, les pidió una moneda. Pedro fue quien lo miró y decidió decirle: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy. ¡En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda! Al instante el hombre fue curado y, corriendo y saltando con alegría, gritaba con todas sus fuerzas: "¡Jesús me sanó!"
Más allá de que Pedro lo mencionó en su directiva, el mendigo "sabía" de alguna manera que era Jesús y no ellos quien lo había sanado. Lo que él no alcanzaba a entender era que eso había ocurrido porque tanto Pedro como Juan, andaban con Jesús en sus corazones de manera permanente.
Aquellos que pasan tiempo con Jesús, no pueden cansarse de Él. Sus corazones continuamente claman para conocerlo mejor. Por eso Pablo decía: A cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. La pregunta, es: ¿Cual era la medida de la cual habla Pablo? Es la cantidad limitada que cada uno de nosotros ha recibido respecto al conocimiento salvador de Cristo.
Para algunos creyentes, esta medida inicial es todo lo que desean. Ni se les ocurre ni se plantean ir más allá. Quieren tener sólo lo suficiente de Jesús para escapar del juicio, para sentirse perdonados, para mantener una buena reputación, para soportar un par de horas de iglesia cada domingo. Esas personas están en una especie de "mantenimiento espiritual", y le terminan dando a Jesús sólo lo más mínimo.
Debo decir sin temor a equivocarme, que esto es todavía mayoría en lo que llamamos "la iglesia cristiana". Quizás no te agrade que lo diga, pero yo sería el hombre más feliz del planeta si tú me pudieras demostrar que en tu congregación, tu denominación o tu ciudad, no es así.
Y es por eso que hay más silencio que respuestas a las oraciones. Porque Dios no está obligado a hacer nada por la religión. Tampoco se impresiona o se conduele por tus dolores o tus tribulaciones. Dios no se mueve por lástima, Dios se mueve por fe. ¿La tienes? Termina de entregarle tu vida, deja ya de hacer esfuerzos personales. Serán bien intencionados, pero no son obedientes a la Palabra.

11/02/2010

¿Eres un José?

Estás haciendo sanidad interior y has descubierto que la mitad de tus problemas radican en que has sufrido rechazo y vejaciones de niña o niño. ¿Y que? ¿Modificará eso tu llamado o tu participación en el evangelio de Jesucristo?
José tuvo una visión de que su vida iba a ser usada tremendamente por Dios, pero esa visión se desmoronó estrepitosamente cuando sus hermanos lo vendieron como esclavo. Pasó luego penalidades e injusticias por encima de lo que cualquiera de nosotros soportaríamos. Logró ponerse de pie, pero una acusación de una falsa violación, lo mandó nuevamente a la cárcel.
¿Recuerdas como sigue esta historia? Evidentemente, más allá de todos los relatos estremecedores de su vida, Dios estaba cuidando de él. Después de años de tumulto, José terminó sirviendo en la casa del Faraón, y éste terminó dándole posesión de todo en Egipto.
Es mi deber decirte, hoy, que es así como Dios trabaja. Él estaba simplemente preparando a un hombre para salvar a un remanente. ¡Quien de nosotros pudiera tener la óptica que Dios tiene! En cada generación, Dios levanta a diferentes "josés" en diferentes partes del mundo, llevándolos quizás por diversas pruebas y problemas para probar y fortalecer su fe.
José pudo mirar todos estos años de sufrimiento y expresar: "Dios me envió por este camino. Él tenía un propósito que yo jamás entendí al hacerme pasar por todas estas dificultades. Recién ahora puedo ver que todo lo que he soportado ha sido para llegar a este momento."
Increible revelación la de José, pero: ¿Cual es la lección que tú debes rescatar de ella, hoy? Que el Señor te ha guardado en los días del pasado y también lo hará en los días venideros. No importa lo que hoy estés viviendo. Él todavía sigue en control de esa vida que hace ya mucho tiempo le entregaste. ¿Se la entregaste, verdad? Si no lo hiciste, entonces hazlo ya mismo. No hagas ningún rito ni vayas a ninguna parte; sólo arrodíllate y dile que le entregas tu vida para que Él la conduzca por el mejor camino.
Este no es un tiempo para una fe tímida. Es un tiempo en el que cada creyente que haya soportado o esté soportando una dura prueba, debe levantarse. Nuestro gran General nos está demandando ponernos de pie en medio de una sociedad temerosa (Incluida nuestras iglesias nominales), y actuar en fe de poder.
Es el tiempo de hacer en voz alta para que se oiga bien claro y fuerte, la misma declaración de José que leemos en Génesis 45:7: Dios me envió delante de vosotros...para daros vida por medio de gran liberación.

10/31/2010

Identidad Propia

El fallecimiento súbito de un ex presidente de mi país produjo, en las últimas horas, un hecho singular en lo emocional que llamó poderosamente mi atención. Por un lado, la genuina desesperación inconsolable de sus seguidores, contrastaba con una alegría indisimulada de sus enemigos. (Debería decir "adversarios", pero decir eso, en Argentina, sería mentir). En el medio, una amplia franja de personas que transitan entre un estado de angustia, respeto y, por qué no, algo de hipocresía. Algo es claro: cero indiferencia.
Los medios de comunicación trajeron, durante los días de sus funerales, toda la gama de reacciones, palabras y actitudes humanas factibles de imaginar. Allí comprobé que, más allá de sus buenas intenciones, el hombre como ser integral, es principalmente un resultado de la fuente en la que diariamente bebe. Si bebe agua amarga, hay amargura en su corazón. si bebe agua dulce...
El Señor dijo_ Si bebiereis cosa mortífera, no os hará daño. Siempre pensamos que eso estaba reservado a los misioneros, que en caso de beber alguna clase de veneno, saldrían indemnes. Sin embargo, la Palabra es más que lo superficial. Yo creo que la diferencia radica en si nosotros, los que decimos ser creyentes, decidimos beber a diario la sangre de Cristo o, si por el contrario, optamos por el veneno del mundo. Y ese veneno siempre está compuesto preponderantemente por: sus medios de información, sus ideologías y sus expresiones culturales, como lo es por ejemplo la música o la propia literatura.
Nosotros absorbemos tanto del espíritu de este mundo, tomamos tanta cosa mortífera en nuestra vida espiritual que, a no ser que recibamos la protección del Espíritu Santo, no encuentro el modo en que un hombre o mujer de Dios puedan compartir con los pecadores todos sus alimentos sin contaminarse con ellos.
Nosotros hemos conocido en nuestras propias vidas la justificación de Cristo. Muchos de nosotros lo ha experimentado en su carne, que es mucho más contundente que leerlo en un librito o escucharlo de un testimonio en la iglesia un domingo por la tarde. Y es por ese simple y único motivo que no podemos vivir como aquellos que no tienen esperanza. Porque si bien hemos sido tremendamente bendecidos con el amor de Dios, también hemos accedido automáticamente al temor de Dios.
No sé lo que piensan de todos estos hechos vividos en mi país mis hermanos en Cristo. Creo que hay muchos de ellos ubicados en cada una de las actitudes que les detallaba al principio. Alguien, con mucho tino humano pero sin la menor esencia espiritual podrìa decirme: "Y bueno; serán cristianos, pero no dejan de ser argentinos". Lo acepto, pero de ninguna manera lo comparto.
Soy argentino. Nací en esta tierra, me formé con su historia, su cultura y con sus tradiciones. Amo a esta tierra y no podría traicionarla por otra. Pero mucho cuidado con esto: el día que acepté a Cristo con todo mi corazón, mi ser y mi vida entera, ese día decidí ser parte del Reino de los Cielos. Y ese Reino tiene una constitución propia, una cultura propia, una identidad propia y un modo de vida propio. Y es a ello a lo que debo responder en los momentos en que eso se requiere.
Isaías 51:11, comienza con la palabra Ciertamente, que significa "a la luz de lo que acabo de decir" ¿Que es lo que Dios ha dicho aquí? Él le ha recordado a su pueblo: Yo, el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos. Eso, significa: Yo, que todavía soy el mismo Señor de los tiempos antiguos, el que hace milagros. Y mi brazo sigue siendo fuerte para librarte.
Esto va dedicado -con el permiso de mis hermanos de todos los demás países que comparten estas reflexiones-. a todos mis compatriotas argentinos en primer lugar: los que lloraron, los que rieron y los que dudan. Pero muy especialmente está escrito para mis hermanos copartícipes de la herencia divina como miembros del Reino de Dios en la tierra. Lo nuestro está por encima de las penas o las alegrías humanas, o no existe. somos hijos del Dios Altísimo o somos religiosos sin esperanzas ni vida.

10/22/2010

Estado del Corazón

David oró "Guárdame, Dios, porque en ti he confiado" (Salmo 16:1) La palabra hebrea que David usa para Guardar en este texto, está llena de significado. Dice en esencia: "Pon un cerco alrededor mío, una pared de espinas que me protejan. Guárdame y cuídame. Observa todos mis movimientos. Mis entradas y mis salidas."
David creyó plenamente que Dios guarda a los justos. Y las Escrituras dicen que David fue ayudado y cuidado en todos sus caminos. Este hombre bendecido, declaró: "Por cierto no se adormecerá ni se dormirá el que guarda a Israel. Jehová es tu guardador. Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal, Él guardará tu alma. (Salmo 121: 4-7)
He leído mil veces este salmo. Lo he asimilado, lo he meditado, lo he enseñado y creo que hasta lo he predicado. Sin embargo, bendigo al Espíritu Santo por estar siempre allí, revelando cosas a los hijos del Reino, cada vez que paso por él, algo nuevo me deja. Como alimento, como manual de guía a toda verdad, como esencia de vida.
David recibió toda esa ayuda de Dios por una razón que está por encima de todas las razones que los hombres, por importantes que supongamos ser, creamos. David tenía un corazón conforme al corazón de Dios. Esa fue su tranquilidad y su máxima garantía.
Ocho años de vida para nuestra Web se cumplen hoy. Largamente superado ya el millón de visitas. Una serie de saludos y buenos deseos por parte de miles de hermanos que encuentran en ella su alimento diario, su centro de capacitación o, simplemente, su remanso de paz, alejada del mundanal ruido de fiestas y avivamientos que propone la religión organizada.
¿Razones? ¿Motivos? Ninguna clase de méritos humanos o personales. Simplemente el haber sido respaldados y ayudados por Dios, aún en contra de las peores oposiciones. Y tú ya sabes lo que es un cristiano oponiéndose a otro.
¿Y por qué nos habrá ayudado nuestro Dios? Simplemente por amor y misericordia que emanan de todo su ser. Nada que ver con méritos, prestigios, credenciales ni importancias personales. Eso sí; sólo un detalle que, en honor a la verdad suprema, debo decir para modelo e imitación: tener un corazón conforme al corazón de Dios. ¿Sencillo? ¡Que va a ser sencillo! ¿Posible? Más que posible.

10/20/2010

Alguien Pelea tu Batalla

A diario recibo correos de personas que me consultan con relación a diferentes (Y algunas tremendas) pruebas que les toca vivir. Normalmente, y más allá de algunos rudimentos prácticos que los creyentes más veteranos podamos conocer, mi respuesta es siempre la misma: La batalla a la cual te estás enfrentando, no es tuya; es del Señor.
Es que la conclusión por deducción es muy sencilla, aunque no siempre creída por todo el conglomerado cristiano: si tú eres un hijo de Dios genuino y auténtico, ten por cierto y seguro que Satanás va a enfurecerse contra ti y buscará perturbarte, oprimirte y, si puede, destruirte.
Así como Dios se lo dijo a su pueblo Israel, en su momento, hoy nos lo continua expresando a nosotros: La batalla no es contra ustedes. Es la furia de Satanás contra mí, el Señor que habita en vosotros. Por eso Dios le dice a Satanás:He conocido tu condición, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí.
Tiempo de preguntarte: ¿Cual es hoy tu batalla? ¿Es tu matrimonio? ¿ Es tu negocio o tu trabajo asalariado? ¿Es en tus finanzas? ¿Es en tu salud? Dime: ¿Se está intensificando esa batalla, día a día? Es que es elemental: si tú tienes un corazón para Jesús y deseas aferrarte a Él, tú enfrentarás la rabia del infierno. Pero, ánimo: esa sigue no siendo tu batalla.
Puedes terminar rápidamente esa batalla si así lo decides. ¿Como? Rindiéndote o entregándote a tus miedos y temores. Satanás no molestará a aquellos que pierden su confianza en el Señor. Sin embargo, la batalla sigue siendo de Dios.
Pero cuidado con esto: la batalla es del Señor, pero nosotros seguimos teniendo una parte importante en ella. ¿Cual es esa parte? Confiar y creer en sus promesas cuando enfrentamos la desesperación y lo que parece ser imposible.
La fe demanda que tú entregues todos tus problemas, todas tus situaciones críticas, todos tus miedos, todas tus ansiedades. Pon todo eso en las manos del Señor y descansa. ¿Fácil? ¡Que va! Si alguien te predicó un evangelio fácil, no te predicó el evangelio de la cruz.

10/18/2010

De Retorno

Y bien; ya puedo volver a dedicarle tiempo a este pequeño espacio que amo, porque me permite comunicarme con ustedes más a diario y con mayor celeridad que en la Web propiamente dicha.
He estado ocupado en recabar datos e informaciones, y reuniendo material diverso con destino a mi quinto libro.
A eso ya lo he concluido y, a partir de este momento, comenzaré a escribirlo como tal. La tecnología, hoy, nos permite movernos de un modo muy distinto a los antiguos escritores, así que un trabajo que en otras épocas hubiera tardado dos o tres años en ver la luz, es muy probable que lo tengamos en uno, si Dios así lo dispone.
Durante todo este tiempo, he recibido muchos correos donde se me preguntaba por qué no actualizaba y por qué no escribía nada en el blog. Siempre respondí con presteza y explicando lo que ahora reitero. Sin embargo, lo que en ningún momento pregunté a todos esos lectores tan preocupados por la falta de material nuevo, fue si ya habían puesto por obra el que habían leído u oído. (...)
Bromas al margen esa es una de las asignaturas pendientes que tenemos como iglesia. Aún no hemos dejado de ser oidores para pasar a ser hacedores. El día que mayoritariamente lo consigamos, ese será el día en el que la batalla comenzará a concluir con victoria total.
Por otra parte, está el tema de la obediencia. Si alguien es enviado por Dios mismo a hacer un determinado trabajo, ¿Podrán los demás hermanos procurar torcer esa decisión, aún esgrimiendo razones que parecen coherentes? No, decididamente no. Al menos en lo que a mí concierne.
Ya ha sido dicho y con claridad. ¿Podría ser que nosotros, a partir de vivir en desobediencia, lleguemos a distanciarnos de Dios mismo? ¿Podría ser que yendo por nuestros propios caminos, aún muy bien intencionados, dejemos de tener esas revelaciones que son las que realmente cambian y sacuden las estructuras religiosas? Dicen los que saben que, "Aquel que vive en desobediencia, nunca ha visto verdaderamente a Cristo".
No quiero que me suceda. No me sucederá. Puedes comentar lo que se te ocurra o creas.

9/08/2010

La Hora de las Vestiduras

Tú has leído u oído respecto a la parábola de la fiesta de bodas. Y has tenido alguna interpretación sobre ella, ya sea por tus estudios de hermenéutica o por lo que el Espíritu Santo haya traído a tu entendimiento. Así que no voy a comentarla ni a renovarla en su esencia.
Si quiero extraer un párrafo, cuando el rey ingresa al lugar de la celebración a ver a sus invitados. Mateo 22:11-14 dice al respecto:
Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿Como entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
En primer lugar, tú puedes ver y comprobar que, la metáfora del vestido de bodas es utilizada aquí para mostrar que la fe y la obediencia a la voluntad de Dios son importantes para los miembros de la nueva comunidad que han respondido para participar de esa festividad, ¿No es cierto?
Sin embargo, yo creo que es indispensable, (Y presta atención al término que usado: indispensable. Que no se puede dispensar. Y dispensar es dar. conceder, otorgar, distribuir. No he dicho "conveniente" ni "preferible"), para entrar al Reino de los Cielos y servir en él con aprobación y excelencia, tener nuestras vestiduras blancas y limpias. Ese es nuestro ropaje de bodas. ¿Puedo preguntarte como está el tuyo en estos días?
Nota que el verso 14 siempre ha sido bastante incomprensible para muchos cristianos sinceros y fieles. Porque a ellos, al igual que a una enorme mayoría de nosotros, se nos ha formado e instruído en las normas de un Dios de amor y, en ese Dios de amor, decir esto parecería incurrir en una contradicción más que grave.
Obvio que te aclare que jamás estuve en contra de la doctrina del Dios de amor, no lo dudes. No sólo la comparto y la creo, sino que dentro de lo que dan mis profundas limitaciones humanas, la practico en cada ocasión que se me presenta y puedo.
Sin embargo no puedo olvidarme ni omitir que, además de Amor, Dios es también dos cosas esenciales a la hora de examinar vestimentas de bodas: justicia y fuego consumidor. Lo primero, servirá para separar lo verdadero de lo falso, mientras que lo segundo, para ejecutar la sentencia correctamente.
¿Has sido llamado al Camino y has aceptado transitarlo? ¡Gloria a Dios por tu vida eterna! Luego: ¿Has aceptado el llamado a servirle con honra y obediencia? ¡Otra vez gloria a Dios! Pero ahora deberás hacerlo, porque nadie te obligó a tomar esa decisión.
Pero si la has tomado, será para cumplirla. De otro modo, no interesa cuán llamado hayas sido. Lo que sí interesará, es que Dios te apruebe. No te olvides que a la hora de usar, Dios ha usado a muchos hombres y mujeres, pero a la hora de aprobar, varios de ellos se quedaron afuera. No te enojes ni me censures por esto que digo; sólo lee tu Biblia, es similar a la mía.

8/23/2010

¿Que es lo Importante?

Para muchos,lo más importante es lo que estás viendo: dinero. Mucho dinero. Más del que muchos de nosotros podremos ver en toda nuestra vida.
Para otros, la fama, el prestigio, todo aquello que tiene que ver con la opinión de la gente respecto a sus performances sociales, políticas, artísticas o deportivas.
Para nosotros, como ministros del Dios vivo, lo más importante es ser útiles para el Reino de los Cielos. Más allá de los intereses y de las opiniones especializadas.
Por eso, y a pesar que no es nuestra costumbre, celebramos estar llegando en estas horas al primer millón de visitantes a nuestra Web durante todo este tiempo.
Porque eso no nos realza, ni nos capacita para vender avisos publicitarios ni extraer de esa cifra algún rédito particular. Ni siquiera nos otorga más mérito que el de ser obedientes.
Por todo ello, y como nos permitimos decir desde una modesta celebración compartida: Un Millón de Gracias Dios por Un Millón de Bendiciones en forma de Visitas.

Néstor

8/10/2010

Poderes Ausentes

Nos cuenta la historia que Jesús envió a doce. ¿Que significa para nosotros, hoy, ese acto? Es un símbolo muy claro de discipulado obediente. Y está en la Biblia, -De eso estoy seguro-, para que tomemos modelo de ese envío y lo hagamos nuestro, casi literalmente.
(Mateo 10:5) A estos doce envió Jesús y les dio instrucciones, diciendo: por camino de gentiles no vayáis, y ciudad de samaritanos no entréis, (6) sino id antes a las ovejas perdidas de Israel.
(7) Y yendo, predicad, diciendo: el reino de los cielos se ha acercado.
Ir por camino de gentiles, (Olvida la historia, por un momento), es equivalente a procurar llevar el evangelio al mundo con métodos y rudimentos seculares. Publicidad, impacto psicológico y otros items similares, son tenidos muy en cuenta a la hora de programar campañas o congresos.
Ciudad de samaritanos, hoy, no nos habla de lugares donde haya personas enemistadas con los cristianos. Significa sitios donde se priorizan las obras de caridad o beneficencia, (Que no son malas ni desechables), por encima de la obra máxima del creyente: predicar a Cristo resucitado.
Ir a las ovejas perdidas, hoy, no significa ir a tocar el timbre de la puerta de las casas de hermanos que se han ido de las iglesias porque se enemistaron con el pastor o por otras causas poco claras. Las ovejas perdidas, no son sino aquellas que, creyendo estar salvas, aún no han dado el mínimo paso de fe para ese resultado.
Y en cuanto a lo que debemos predicar, te pido por favor que no me respondas con el artilugio ese de que necesitamos adaptar nuestra doctrina a los nuevos tiempos. Los conceptos eternos no tienen tiempo y no son adaptables a ninguna cronología humana.
¿Como se les ordena predicar a los discípulos? Que el reino de los cielos se ha acercado. ¿Como crees que lo habrán hecho ellos? Pues exactamente así, no tengo dudas. ¿Y por qué supones que lo habrán hecho? Porque ese fue, puntualmente, el mismo evangelio que ellos habían oído predicar, tanto de labios de Juan el Bautista como del propio Jesús.
Muy bien; ese es el mismo evangelio que hoy debemos estar predicando nosotros. ¿Lo estamos haciendo? ¡Gloria a Dios si alguien me ha respondido que sí, que donde él está, se está haciendo así! Pero me temo que no es la gran mayoría la que puede decirlo.
¿Alguien sabe quién, cuándo y por qué razón modificó la predicación del evangelio? No lo busques en la Biblia, ella sólo los llama "anatemas". Mejor búscalo en los libros del infierno, allí seguramente encontrarás una buena razón.
Cuando decimos que debemos retornar a las fuentes, no estamos diciendo que debamos regresar a la época de las cavernas y los dinosaurios, sino que debemos hacerlo con nuestras propias esencias básicas, aquellas que proporcionaron a todos, creyentes e incrédulos, un evangelio lleno y pleno de un poder que hoy está ausente, como si jamás hubiera existido.