11/02/2010

¿Eres un José?

Estás haciendo sanidad interior y has descubierto que la mitad de tus problemas radican en que has sufrido rechazo y vejaciones de niña o niño. ¿Y que? ¿Modificará eso tu llamado o tu participación en el evangelio de Jesucristo?
José tuvo una visión de que su vida iba a ser usada tremendamente por Dios, pero esa visión se desmoronó estrepitosamente cuando sus hermanos lo vendieron como esclavo. Pasó luego penalidades e injusticias por encima de lo que cualquiera de nosotros soportaríamos. Logró ponerse de pie, pero una acusación de una falsa violación, lo mandó nuevamente a la cárcel.
¿Recuerdas como sigue esta historia? Evidentemente, más allá de todos los relatos estremecedores de su vida, Dios estaba cuidando de él. Después de años de tumulto, José terminó sirviendo en la casa del Faraón, y éste terminó dándole posesión de todo en Egipto.
Es mi deber decirte, hoy, que es así como Dios trabaja. Él estaba simplemente preparando a un hombre para salvar a un remanente. ¡Quien de nosotros pudiera tener la óptica que Dios tiene! En cada generación, Dios levanta a diferentes "josés" en diferentes partes del mundo, llevándolos quizás por diversas pruebas y problemas para probar y fortalecer su fe.
José pudo mirar todos estos años de sufrimiento y expresar: "Dios me envió por este camino. Él tenía un propósito que yo jamás entendí al hacerme pasar por todas estas dificultades. Recién ahora puedo ver que todo lo que he soportado ha sido para llegar a este momento."
Increible revelación la de José, pero: ¿Cual es la lección que tú debes rescatar de ella, hoy? Que el Señor te ha guardado en los días del pasado y también lo hará en los días venideros. No importa lo que hoy estés viviendo. Él todavía sigue en control de esa vida que hace ya mucho tiempo le entregaste. ¿Se la entregaste, verdad? Si no lo hiciste, entonces hazlo ya mismo. No hagas ningún rito ni vayas a ninguna parte; sólo arrodíllate y dile que le entregas tu vida para que Él la conduzca por el mejor camino.
Este no es un tiempo para una fe tímida. Es un tiempo en el que cada creyente que haya soportado o esté soportando una dura prueba, debe levantarse. Nuestro gran General nos está demandando ponernos de pie en medio de una sociedad temerosa (Incluida nuestras iglesias nominales), y actuar en fe de poder.
Es el tiempo de hacer en voz alta para que se oiga bien claro y fuerte, la misma declaración de José que leemos en Génesis 45:7: Dios me envió delante de vosotros...para daros vida por medio de gran liberación.

No hay comentarios.: