1/10/2011

Lo Oculto

Hay algo que no puede escaparse a ninguna mente humana. El pecado hace que los cristianos se vuelvan cobardes y vivan humillados y en derrota. No hay hombre que pueda plantarse firme e inamovible en contra del pecado si algo de ese pecado se está engalanado en su propia vida. De esa manera, optan por excusar y ser permisivos con el pecado de otros, por causa del pecado que está morando en sus propias vidas.
Fíjate el rey David; él tenía enemigos. Cuando David estaba bien con el Señor y en buena comunión, ninguno de sus enemigos le podía hacer frente. Pero cuando David pecó y se apartó del Señor, sus enemigos se enaltecieron y triunfaron sobre él.
Sin ir más lejos, el pecado de adulterio de David sucedió inmediatamente después de una de sus más grandes victorias. Este hombre de Dios, deleitándose en la gloria de una gran victoria, deseó a Betsabé, mató a sus esposo Urías y cometió adulterio con ella.
Así que Dios envió al profeta Natán a ver a David. El profeta no vino a aconsejar a David sobre como manejar su culpa y su condenación. En lugar de eso, Natán fue derecho al corazón del asunto. Dios le dijo: "Has tenido en poco los mandamientos del Señor. Has hecho lo malo ante sus ojos. Tú eres culpable de un pecado secreto." Entonces David huyó al desierto, llorando, descalzo, cobarde, despojado de su poder y coraje debido al pecado.
Creo que ya hemos tenido suficientes enseñanzas sobre como manejar nuestros problemas y temores. Pero no hemos tenido suficiente enseñanza acerca de como tratar el pecado en nuestras vidas. ¿Como vencer un pecado que se ha convertido en hábito? ¿Adonde está la victoria para un pecado que se ha convertido en parte de nuestra vida?
Nadie tiene fórmulas ni soluciones simples. Pero sabemos que hay mucho consuelo en la Biblia para aquellos que están luchando batallas entre la carne y el espíritu. Pablo peleó la misma batalla contra la misma clase de enemigo. Él confesó: No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. (Romanos 7:19)
Muchos cristianos hoy día, no han tenido el temor de Dios plantado en sus corazones por el Espíritu Santo. El escritor de Proverbios declara: Con misericordia y verdad se corrige el pecado; con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal (Proverbios 16:6) No seas sabio en tu propia opinión, sino teme a Jehová y apártate del mal. (Proverbios 3:7) El temor de Jehová es manatial de vida que aparta de los lazos de la muerte. (Proverbios 14:27)
El temor de Dios que se refiere aquí, indica mucho más que una admiración reverencial y respeto. No podemos recibir la revelación total y completa de la verdad de Dios, hasta que su temor sea profundamente arraigado en nosotros. Toda revelación está atada a este temor santo.
Estoy convencido que sin el temor de Dios, no podemos experimentar una liberación duradera del pecado. Sin embargo, en muchas iglesias el temor de Dios se ha convertido en un tema que es tabú. ¿Cuando fue la última vez que escuchaste una predicación acerca del temor de Dios?
Una de las razones es que la permisividad de la sociedad secular ha invadido los ambientes cristianos. En los úlitmos años, el término "gracia" ha llegado a significar una manera de ocultar pecado. Y si sigue existiendo pecado oculto, sigue existiendo derrota, simulación, hipocresía y carencia de testimonio e impacto.

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