Y bien; ya puedo volver a dedicarle tiempo a este pequeño espacio que amo, porque me permite comunicarme con ustedes más a diario y con mayor celeridad que en la Web propiamente dicha.
He estado ocupado en recabar datos e informaciones, y reuniendo material diverso con destino a mi quinto libro.
A eso ya lo he concluido y, a partir de este momento, comenzaré a escribirlo como tal. La tecnología, hoy, nos permite movernos de un modo muy distinto a los antiguos escritores, así que un trabajo que en otras épocas hubiera tardado dos o tres años en ver la luz, es muy probable que lo tengamos en uno, si Dios así lo dispone.
Durante todo este tiempo, he recibido muchos correos donde se me preguntaba por qué no actualizaba y por qué no escribía nada en el blog. Siempre respondí con presteza y explicando lo que ahora reitero. Sin embargo, lo que en ningún momento pregunté a todos esos lectores tan preocupados por la falta de material nuevo, fue si ya habían puesto por obra el que habían leído u oído. (...)
Bromas al margen esa es una de las asignaturas pendientes que tenemos como iglesia. Aún no hemos dejado de ser oidores para pasar a ser hacedores. El día que mayoritariamente lo consigamos, ese será el día en el que la batalla comenzará a concluir con victoria total.
Por otra parte, está el tema de la obediencia. Si alguien es enviado por Dios mismo a hacer un determinado trabajo, ¿Podrán los demás hermanos procurar torcer esa decisión, aún esgrimiendo razones que parecen coherentes? No, decididamente no. Al menos en lo que a mí concierne.
Ya ha sido dicho y con claridad. ¿Podría ser que nosotros, a partir de vivir en desobediencia, lleguemos a distanciarnos de Dios mismo? ¿Podría ser que yendo por nuestros propios caminos, aún muy bien intencionados, dejemos de tener esas revelaciones que son las que realmente cambian y sacuden las estructuras religiosas? Dicen los que saben que, "Aquel que vive en desobediencia, nunca ha visto verdaderamente a Cristo".
No quiero que me suceda. No me sucederá. Puedes comentar lo que se te ocurra o creas.
He estado ocupado en recabar datos e informaciones, y reuniendo material diverso con destino a mi quinto libro.
A eso ya lo he concluido y, a partir de este momento, comenzaré a escribirlo como tal. La tecnología, hoy, nos permite movernos de un modo muy distinto a los antiguos escritores, así que un trabajo que en otras épocas hubiera tardado dos o tres años en ver la luz, es muy probable que lo tengamos en uno, si Dios así lo dispone.
Durante todo este tiempo, he recibido muchos correos donde se me preguntaba por qué no actualizaba y por qué no escribía nada en el blog. Siempre respondí con presteza y explicando lo que ahora reitero. Sin embargo, lo que en ningún momento pregunté a todos esos lectores tan preocupados por la falta de material nuevo, fue si ya habían puesto por obra el que habían leído u oído. (...)
Bromas al margen esa es una de las asignaturas pendientes que tenemos como iglesia. Aún no hemos dejado de ser oidores para pasar a ser hacedores. El día que mayoritariamente lo consigamos, ese será el día en el que la batalla comenzará a concluir con victoria total.
Por otra parte, está el tema de la obediencia. Si alguien es enviado por Dios mismo a hacer un determinado trabajo, ¿Podrán los demás hermanos procurar torcer esa decisión, aún esgrimiendo razones que parecen coherentes? No, decididamente no. Al menos en lo que a mí concierne.
Ya ha sido dicho y con claridad. ¿Podría ser que nosotros, a partir de vivir en desobediencia, lleguemos a distanciarnos de Dios mismo? ¿Podría ser que yendo por nuestros propios caminos, aún muy bien intencionados, dejemos de tener esas revelaciones que son las que realmente cambian y sacuden las estructuras religiosas? Dicen los que saben que, "Aquel que vive en desobediencia, nunca ha visto verdaderamente a Cristo".
No quiero que me suceda. No me sucederá. Puedes comentar lo que se te ocurra o creas.