1/18/2011

Esperando Órdenes

En estos días tuve oportunidad de ver por un canal de televisión de una importante cadena americana que emite en español, un trabajo de estilo documental relacionado con cristianos que han abandonado las prácticas tradicionales.
Me interesó porque, -entiendo- en esta época la iglesia más voluminosa en su cantidad de miembros, es la que ha dejado de congregarse en templos. Aunque, -y a esto debemos decirlo,- aún no se ha encaminado a otra rutina y ello conlleva algunos riesgos. ¿Por ejemplo? El que estuve observando.
Personas que censuran el mover de los líderes tradicionales del cristianismo evangélico a partir de cuestiones que ya todos conocemos muy bien y que distan mucho de ser novedad para quienes hemos andado por las iglesias, pero que consciente o inconscientemente, están armando nuevos grupos que, indudablemente, van camino a hacer más de lo mismo.
Reitero lo que he venido diciendo desde el incio mismo de mi trabajo ministerial. Tengo certeza absoluta respecto a la orden de Dios de salir de Babilonia antes que ella caiga y el estrépito nos arrastre. De lo que aún no hay directiva es respecto a qué hacer una vez fuera.
¿Sabes por qué no lo ha dado Dios todavía? Porque Él desea que lo buquemos en la intimidad, en el contacto directo y sin más intermediario que Jesucristo. Y el único modo de conseguir eso de nosotros, es quitándonos líderes y referentes humanos.
Si yo hubiera deseado formar un grupo o una especie de iglesia virtual, lo habría hecho partiendo de una base no menor a los mil miembros. La gente está desesperada buscando que alguien le diga lo que tiene que hacer. Pero soy obediente y no lo hice ni lo haré. Aún no han visto que el único que puede hacer eso es el Señor y es con Él con quien tienen que relacionarse individual y corporalmente.
Entonces la pregunta que más circula por nuestros ambientes, hoy, es: ¿Por qué Dios guarda silencio y secreto por esto? Simple es la respuesta. Porque así es la manera de actuar de nuestro Dios. Lo fue antes y lo sigue siendo hoy.
Mateo nos dice que Jesús habló a las multitudes por parábolas. Para muchos cristianos, hoy, esas parábolas suenan muy simples, pero según Cristo, cada una de ellas encierra un secreto increible. Hay una verdad del Reino escondida en cada parábola que contó Jesús. Y esa verdad es descubierta sólo por aquellos que la buscan diligentemente. Es un principio básico que sólo llegan a Dios aquellos que buscan realmente la verdad y no el acomodamiento religioso.
La Biblia estipula claramente que hay secretos del Señor. Proverbios 3:32 dice: Mas su secreto es con los rectos. Estos secretos no han sido conocidos desde la fundación del mundo, pero Mateo nos dice que están sepultados en las parábolas de Jesús. Estas verdades realmente tienen poder para liberar a los cristianos, aunque muy pocos están dispuestos a pagar el precio para conocerlas.
¿Has salido de la mentalidad babilónica religiosa? (No alcanza con abandonar tu vieja iglesia; es una cuestión espiritual de mentalidad). Espera en el Señor. Él enviará su respuesta en Su tiempo y no en el nuestro. Dios no tiene apuro, no usa reloj, no vive en tu año. Dios es eterno. Dios es Rey. Y no hay un rey que admita que sus súbditos hagan algo porque "les parece bien". Un rey espera que obedezcamos sus mandatos. Y lo más inteligente en estos casos, es aguardar que esos mandatos lleguen.

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