(Romanos 13: 3-4)= Porque los magistrados no
están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no
temer a la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es
servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano
lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace
lo malo.
Esto es
más que cierto: hay algunos que no creen que los cristianos puedan actuar como
soldados o como policías. Pero el apóstol Pablo muestra que tales "autoridades", si cumplen
justicieramente con sus atribuciones, son "servidores de Dios", porque son barrera de contención para el
mal.
El policía, como "servidor de
Dios", provee un bien esencial a la sociedad. Mientras haya pecadores,
harán falta policías. En tanto los hombres y mujeres no se sometan a la
justicia de Dios, será necesario utilizar la fuerza para impedir los
asesinatos, las violaciones, los secuestros y los robos que sufren víctimas
inocentes.
No es
algo inapropiado, pues, que un cristiano forme parte de los cuerpos armados de
una nación, ya sean de la policía o cualquier otro ámbito de las fuerzas
armadas. Hay que mantener la ley y el orden, porque nadie está a salvo en medio
de la anarquía.
Hay quienes, por causa de creencias religiosas sinceras,
sienten que nunca podrían matar a otro ser humano, aún en una guerra. La
sociedad debe respetar los puntos de vista de estas personas, pero la Biblia no
obliga a los cristianos a convertirse en objetores de conciencia.
Y como
son o al menos se dicen creyentes, esperan que Dios los libre de cualquier
posibilidad de ejercer la violencia. ¿Y sabes qué? Por más que no parezca
lógico, si partimos desde la base que el evangelio no tiene lógica, es muy
probable que Dios lo haga y asombre a todos. ¿Lo puedes creer?
Claro está que
la gran pregunta de la conclusión de este ítem, es: ¿Es sencillo para un
cristiano genuino adaptarse a estas fuerzas de seguridad? No, en absoluto. Pero
no por la clase de trabajo que ellas efectúan, sino por el altísimo grado de
corrupción que existe dentro de sus filas, incluso hasta en los niveles
superiores.
Conozco dos casos, por lo menos, de jóvenes cristianos que
ingresaron a cierta fuerza de seguridad de mi país, y que a los pocos meses debieron
renunciar por presión de sus compañeros y sus jefes. Ellos no aceptaban
sobornos, no entraban en arreglos raros o negocios turbios y, obviamente,
molestaban.
Entonces llega la discusión ideológica, política y hasta partidaria: ¿Puede un gobierno de un determinado signo político hacer frente a esa corrupción íntima y eliminarla? Como poder, de hecho que puede, pero no lo hará. ¿Sabes por qué?
Porque la corrupción forma parte de la naturaleza del hombre sin Dios, y como todavía es inmensa mayoría los que viven de ese modo, no hay forma de terminar con esa corrupción enquistada en todos los niveles. Sólo Jesucristo podría hacerlo, pero me temo que no hay suficiente obrero para llevarlo a oídos de los que andan en oscuridad.

1 comentario:
Es un hecho. Aquí en ni ciudad se han levantado partidos políticos e independientes de cristianos y han decertado al poco tiempo, y la causa principal es la corrupción, pero mi pregunta es: ¿es realmente Jesús quien te está mandando a realizarlo? Porque siendo respaldado por El, nada, ni ningún poder maligno podría detener la obra y el plan que el tiene...
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