8/11/2016

De la Abundancia del Corazón...

 
En tiempos antiguos se usaba mucho que cuando un niño decía algo pícaro, su mamá o su papá le lavaban la boca con jabón. Pero claro, no era su boca la que necesitaba ser limpiada, sino ¡Su corazón! Tú puedes ver cómo tu lengua habla solamente lo que habita en tu corazón.

Estas son las mismas palabras que nuestro Señor Jesucristo dice. Él afirma que una conversación ligera, no cuidadosa y malévola, solamente puede provenir de un corazón inmundo. Como creyentes, no hemos tomado seriamente lo que el Señor dice acerca de domar nuestras lenguas.

Él sostiene que este asunto se trata del corazón. No solamente una lengua ligera rebaja tu espiritualidad, sino también muestra que tu corazón está sucio. Si tú hablas con chismes, dices bromas pícaras, criticas a otras personas, le gritas a tu familia, entonces debes de preguntarte: “¿Qué cosas sucias aún se encuentran dentro de mi corazón que me llevan a hablar de esta manera?”

Tú necesitas examinar tu corazón y preguntarte, ¿De dónde proviene esto? Debe de haber algo que no he analizado, de otra forma no estaría hablando así. ¿Por qué hablo con chismes? ¿Por qué pronuncio palabras dañinas y poco cuidadosas? ¿Qué ataduras aún dominan mi corazón?”

 Jesús le da gran importancia a este asunto: ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos?, porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas, y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. (Mateo 12:34-35).

Aquí Jesús nos está diciendo, “Si tú no tienes cuidado con tu lengua -peleas, te quejas, murmuras, chismeas- ¡tú tienes un serio problema en tu corazón! Tu corazón no es recto delante de Dios, lo cual tiene una raíz muy profunda. Existe un tesoro malvado habitando en tí, así como una víbora cuenta con bolsas de veneno almacenadas detrás de su quijada. Si veneno mortal está saliendo de ti, esto se debe a que ¡la bolsa no ha sido drenada!”

Siempre cuando tú permites que algo sucio salga de tus labios, debes detenerte y decirle al Señor, “Maestro, debe todavía haber una raíz de celos, envidia, o lujuria en mi corazón. ¡Excava lo más profundo de mi corazón y quita todas las raíces de amargura, orgullo o de lo que sea!” ¡Dios quiere sacar aquello malvado en su corazón, aquella bolsa de veneno oculta dentro de ti! Él quiere sacar esa raíz y sanarte por completo. 


 

3 comentarios:

cesar dijo...

.................Si...

libertad en la palabra dijo...

Si Senor
Mira lo que se este ocultando dentro de mi y sana hoy mi corazon
Un abrazo

libertad en la palabra dijo...
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