(Romanos 13: 7)= Pagad
a todos los que debéis; al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al
que respeto, respeto; al que honra, honra.
Cuando
un gobierno civil priva a la gente de su derecho a adorar y obedecer a Dios
libremente, pierde el mandato o la autoridad recibida de Dios. Thomas Jefferson
creía que cuando un gobierno comenzaba a transformarse en tiranía, los
ciudadanos tenían no sólo el derecho sino también el deber de rebelarse contra
él.
Sin embargo, déjame decirte y al mismo tiempo recordarte que, a la luz de
la Biblia, el cristiano está llamado a sufrir su gobierno todo lo posible. Presta
atención a esto: Jesús no llamó a la revolución contra Roma, aunque era un
cruel conquistador que oprimía a Israel. El cristianismo no viene a cambiar tu
sociedad, viene a cambiar al hombre que habita esa sociedad. Esta, luego,
producirá ese cambio por lógica consecuencia si esa clase de hombre se
multiplica.
(Hechos 5: 27-29)=
Cuando los trajeron, (Está hablando de Pedro y Juan), .los
presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, diciendo: ¿No os
mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado
a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de
ese hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer
a Dios antes que a los hombres.
Los
apóstoles rehusaron cumplir una orden de no predicar ni enseñar en el nombre de
Jesús. Siempre que el gobierno civil nos prohíba poner en práctica aquello que
Dios nos ha mandado hacer, o nos inste a hacer cosas que no agradan a Dios,
está plenamente justificada nuestra desobediencia civil.
Porque la obediencia ciega a cualquier clase
de gobierno, jamás es correcta. No obstante lo difícil o costoso que pueda ser,
debemos reservarnos el derecho de decir no a las cosas que consideramos
opresivas o inmorales.
Hay una leve confusión en torno a una palabra, que muy
probablemente es lo que a veces nos ha llevado a una sumisión cómplice con el
pecado: la Biblia dice que debemos someternos a las autoridades superiores,
pero en casos como el nuestro, esto indica que siempre está hablando de la
función, no del hombre.
Al hombre, en último de los casos, lo eliges tú. Ah, y
eso también es válido para las autoridades eclesiásticas. No para los ministros, aunque existan lugares en donde se lo hace. Porque a los ministros los levanta el Señor o no son levantados, sólo son erguidos. Y créeme que por sus frutos, luego puedes comprobar que no es lo mismo.

1 comentario:
Que excelente estudio. Aclaré totalmente todo lo referente al asunto de la identidad de genero tan en boga por estos días. Lamento si mi...ignorancia por mi tibieza...por mi falta de templanza. Reconozco que admitirlo es una clara evidencia de inmadurez. Pero...
Don Nestor muchas gracias...efectivamente, cuando el gobierno manda algo que va en contra de la moralidad o del carácter de Dios, se justifica mi estado de rebeldía.muchas gracias. Lo tenía en frente mio y no lo podía ver...bendicion..un abrazo...
Publicar un comentario