10/31/2012

Mandato


He conocido a muchos supuestos cristianos que, con un mal disimulado orgullo, se muestran como personas muy “especiales” por haber tomado la decisión de seguir a Jesucristo. Ellos ignoran, -o deciden ignorar-, que no hemos sido nosotros los que elegimos seguir a Cristo, sino Él quien se ha dignado a llamarnos. Nuestro máximo mérito, siempre, será apenas ser suficientemente obedientes como para ser útiles al Reino. El apóstol Pablo dice que Dios Él nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos (2 Timoteo 1:9). Cada persona que está “en Cristo” es llamada por el Señor. Y todos tenemos el mismo mandato: escuchar la voz de Dios, proclamar su Palabra, nunca temer a los hombres, y confiar en Dios cuando enfrentamos cualquier prueba concebible. Verdaderamente, Dios hizo esta promesa al profeta Jeremías cuando él lo llamó. Como Jeremías, nosotros no necesitamos tener un mensaje preparado para hablarle al mundo. Él ha prometido llenar nuestras bocas con su Palabra, en el momento exacto que sea necesario. Pero eso sucederá sólo si confiamos en él. Pablo nos dice que muchos son designados como predicadores, maestros y apóstoles, y que todos van a sufrir por esa razón. Él se contaba entre ellos: De este evangelio yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles, por lo cual asimismo padezco esto (2 Timoteo 1:11-12). Él estaba diciendo, “Dios me ha dado un trabajo santo para hacer. Y porque tengo ese llamado, voy a sufrir.” Las escrituras muestran que Pablo fue probado como pocos ministros lo han sido. Satanás trató de matarlo una y otra vez. La multitud que decía llamarse religiosa lo rechazó y ridiculizó. A veces también aquellos que lo respaldaron, lo dejaron abusado y abandonado. Pero Pablo nunca estuvo confundido delante de los hombres. El nunca desmayó ni fue avergonzado ante el mundo. Y Pablo tampoco se abatió. En cada ocasión, él tenía una palabra ungida para hablar de parte de Dios, cada vez que fuese necesario. El hecho es que, Pablo simplemente no podía ser sacudido. El nunca perdió su confianza en el Señor. En lugar de eso, él testificó, Porque yo sé a quién he creído y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito para aquél día (2 Timoteo 1:12). Él está diciendo, “Yo he comprometido
mi vida totalmente a la fidelidad de Dios. Ya sea que yo viva o que muera, soy de él.”
Y él animó a Timoteo su joven encargado a hacer lo mismo: Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y el amor que es en Cristo Jesús” (1:13).


2 comentarios:

cesar dijo...

Hermoso post...felicitaciones don Nestor! bien sabido es ademas que, usted no gusta mucho de las meloserias humanas pero es digno atribuir a cada cual lo suyo y esto no es menos de tener en cuenta, de veras, felicitaciones...es linda la estructura y de nuevo se vuelve a confundir con mis preferidas!
Gracias Señor por este hilo conductor que enhebra la estructura de mi ser... dándome todos los días mas y mas veracidad de verte en cada detalle de la natura y en el comportamiento humano...perdona mis faltas debidas a los afanes del mundo y pon en mi, cada día, un mayor deseo de comprenderte mas plenamente y déjame tan solo el placer autónomo de amarte sin que tu lo siembres en mi corazón...no seas predecible conmigo y sorprenderte de vez en vez con este sincero sentimiento de amarte cada día...
Don Nestor, Dios le bendice y salud y paz a los suyos...tanto como para los hermanos que aquí comparten...

M.E.R.Q. dijo...

...que tremendo lo que nos enseña hoy el Señor, pensar que tantas veces hay jactancia de ser maestro para que se nos de lugar de privilegio, o decir soy apóstol o profeta para que nos traten con privilegios...no me cabe duda que es el tiempo de Dios de que nos sea revelada SU VERDAD!!!...gracias por ejercer el ministerio de edificación de la Iglesia aceptando y gozándote en el sufrimiento que esto implica, un abrazo querido hermano, otro a tu flia, paz en Cristo