¡Yo oraría más,
hermano; pero no lo siento! ¡Yo leería más la Palabra, hermano, pero no lo
siento! ¿Sentir? ¿Qué verbo bíblico es ese? La Biblia, a lo largo de todo su
contexto, habla permanentemente de creer, pero jamás de sentir. Porque creer
viene del espíritu, viene de la fe, viene de Dios mismo. Pero sentir viene de
los sentimientos, de las emociones, del alma, de la naturaleza humana. Yo, por
mi parte, sigo estando agradecido de que mis sentimientos no tengan
significación espiritual. Estoy más
agradecido de que ellos no afectan mi salvación ni mi relación con el Señor. Cuando el enemigo viene como un torrente, tratando de ahogarme en sentimientos depresivos y pensamientos negativos, tengo la tendencia de culparme a mí mismo. Yo le digo a mi corazón, “¿Por qué estoy abatido, oh alma mía? ¿Por qué estoy repentinamente intranquilo en espíritu? ¿Por qué estoy inquieto e irritable – cuando no quiero estarlo? ¿Qué cosa malvada he cometido para merecer estos sentimientos negativos, depresivos?” ¡Mis sentimientos negativos, tristes no vienen de Dios así que no tengo que tolerarlos! Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (2 Timoteo 1:7). Yo puedo rechazar cada sentimiento negativo porque yo sé que ninguno de ellos es de Dios. ¡Los sentimientos que nos hacen temer no son enviados del cielo, son mensajeros de las cuevas del infierno! Ellos deben ser rechazados y atados a través del poder de la oración y de la fe. Dios nos está diciendo, “Yo no les he dado esos sentimientos de temor y de duda. En lugar de eso, les he dado espíritu de amor, de poder, y de autoridad. Él nos llama a abolir esos pensamientos indeseables, llevándolos cautivos y a la obediencia a él. No nos atrevamos a permitir que nuestros sentimientos sean nuestros amos. No nos atrevamos a permitir que permanezcan y crezcan raíces de amargura y duda. Debemos ir en contra de ellos en el nombre de Cristo el Señor y derribarlos. ¡Se nos ordena que lo hagamos! Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo (2 Corintios 10:5). Cada sentimiento de abatimiento es el fruto de una semilla satánica de desconfianza. ¡Es la serpiente antigua trabajando para hacernos cuestionar la fidelidad de Dios, cuestionar el cuidado de Dios, cuestionar a Dios! Esas mentiras son la semilla de sentimientos negativos y Dios nos ordena que guerreemos contra ellas. Ahora ya lo sabes. O los cortas y echas fuera de tu vida o los sigues acariciando sin quejarte. La decisión es tuya. El poder para tu victoria es de Cristo.
agradecido de que ellos no afectan mi salvación ni mi relación con el Señor. Cuando el enemigo viene como un torrente, tratando de ahogarme en sentimientos depresivos y pensamientos negativos, tengo la tendencia de culparme a mí mismo. Yo le digo a mi corazón, “¿Por qué estoy abatido, oh alma mía? ¿Por qué estoy repentinamente intranquilo en espíritu? ¿Por qué estoy inquieto e irritable – cuando no quiero estarlo? ¿Qué cosa malvada he cometido para merecer estos sentimientos negativos, depresivos?” ¡Mis sentimientos negativos, tristes no vienen de Dios así que no tengo que tolerarlos! Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (2 Timoteo 1:7). Yo puedo rechazar cada sentimiento negativo porque yo sé que ninguno de ellos es de Dios. ¡Los sentimientos que nos hacen temer no son enviados del cielo, son mensajeros de las cuevas del infierno! Ellos deben ser rechazados y atados a través del poder de la oración y de la fe. Dios nos está diciendo, “Yo no les he dado esos sentimientos de temor y de duda. En lugar de eso, les he dado espíritu de amor, de poder, y de autoridad. Él nos llama a abolir esos pensamientos indeseables, llevándolos cautivos y a la obediencia a él. No nos atrevamos a permitir que nuestros sentimientos sean nuestros amos. No nos atrevamos a permitir que permanezcan y crezcan raíces de amargura y duda. Debemos ir en contra de ellos en el nombre de Cristo el Señor y derribarlos. ¡Se nos ordena que lo hagamos! Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo (2 Corintios 10:5). Cada sentimiento de abatimiento es el fruto de una semilla satánica de desconfianza. ¡Es la serpiente antigua trabajando para hacernos cuestionar la fidelidad de Dios, cuestionar el cuidado de Dios, cuestionar a Dios! Esas mentiras son la semilla de sentimientos negativos y Dios nos ordena que guerreemos contra ellas. Ahora ya lo sabes. O los cortas y echas fuera de tu vida o los sigues acariciando sin quejarte. La decisión es tuya. El poder para tu victoria es de Cristo.

2 comentarios:
GLORIA A DIOS!!!....GRACIAS SEÑOR!!!!... con que claridad y eficacia nos a edificado hoy el Espíritu!!!....un abrazo querido hermano,gracias a Dios por tu fidelidad y obediencia, que cada día crezca y madure mas!!!...un abrazo en Cristo para ti y tu flia, paz.
Mi madre ha estado casi toda su vida sumergida en depresión.
Antes de saber nada acerca de esto, antes de conocer al Altísimo, empecé a luchar contra algo , que, me di cuenta era hereditario (hablo con el conocimiento que tenía en esa época).
Cuando tuve conocimiento del Reino, entendí mejor, y llegué a luchar eficazmente , rompiendo esas cadenas familiares antiguas.
Así que en esa área, desgraciadamente (o no) tengo mucha experiencia. Pero hasta que lei la obra del hermano W. Nee, acerca de la lucha espiritual, no me di cuenta de la profundidad de esa batalla, ni porque sucedía.
No entendía porque todavía aunque fui sano de esa herencia, alguna vez tenía que luchar contra ese abrumador sentimiento de agobio, y depresión, que sobrevenía sin razón aparente.
Es exactamente lo que comparte Nestor, esto no viene (en general) de nuestra alma, sino son dardos de los espíritus malignos, que intentan desalentarnos, y eso mas cuando necesitamos desenvolvernos espiritualmente, o mentalmente.
Ellos bloquean nuestras capacidades espirituales y anímicas, a fin de que seamos impotentes en momentos claves.
Quiero animar a los hermanos que están en esa situación, a rechazar esos ataques, por la Sangre del Mesías, y verán como se disipan instantáneamente.
Dos cosas:
1) Si no hemos ya ganado terreno en esa lucha, acabando de enterarnos del asunto (o lo entendimos solo mentalmente), los ataques se harán mucho mas fuertes para desanimarnos a seguir luchando.
2) Si no actuamos inmediatamente y colaboramos en aceptar los estados de desánimo, depresión y pensamientos negativos procedentes de Satanás, daremos lugar a su obra sobre nuestra alma, y nuestro estado empeorará, a tal punto (a algunos les puede hasta parecer muy fuerte), de que podamos hundirnos y volvernos títeres de las fuerzas de las tinieblas.
Desgraciadamente, estoy viendo ese proceso ocurrir en muchas vidas de creyentes, y llegan a decaer hasta fisícamente encarcelados en la mazmorras del enemigo.
El estado de desánimo, NO es normal en el creyente, NO tenemos que admitirlo, ni mucho menos aceptarlo.
Aunque estemos en pruebas, o no podamos estar en la presencia de Dios, por lo que sea, tenemos que estar firmes en nuestra posición de fe, y rechazar los ataques que se multiplican en esos momentos.
Si no colaboramos con el enemigo, el no tiene NINGUNA autoridad sobre nuestras vidas, solo la tiene nuestro Amado Mesías Ieshúa.
Gracias Nestor, como siempre, por tu fidelidad a la voz del Eterno, y le rogamos que siga así hasta que El te llame a terminar la carrera.
Bendiciones sobre ti, tu familia y todo lo que tienes.
Un abrazo a todos.
Publicar un comentario