10/19/2012

Lamentos


¿Quién de nosotros no ha conocido a grandes cristianos que han experimentado una prueba tan grande y profunda que la propia vida parecía no valer la pena vivirla? No son los únicos, claro está. En su propia hora oscura, Jeremías descubrió una gloriosa verdad la cual trajo nueva esperanza y seguridad a su mente. Era algo que ya conocía de Dios, pero que no tocó su alma hasta que él llegó al final de sus límites. Él descubrió que en el mismo fondo donde había caído, ¡Dios estaba ahí! Mientras más profundo él caía, más de Dios él descubría. Dios no estaba para ser descubierto allí arriba en cielos tranquilos, sino en las sombras de pena y desesperación. Cuando Jeremías cayó al fondo, ¡Él se tropezó con Dios! Él cayó fuertemente contra la fidelidad de un Dios misericordioso. Esto él descubrió: Dios es un Dios de misericordia…sus misericordias no pueden decaer…son nuevas cada mañana…grande es su fidelidad… (Lamentaciones 3:22-23). Poco a poco Jeremías llegó a darse cuenta de grandes verdades las cuales sólo pueden ser descubiertas por aquéllos que están abatidos. 1. Cuando estoy en mi punto más bajo; cuando los problemas fluyen sobre mi corazón como agua, y yo digo, Muerto soy, Dios se me acerca y susurra, ¡No temas!” (Lamentaciones 3:54-57). 2. Cuando Dios parece haberse “cubierto con una nube para que no pasase la oración, él todavía ve mi agravio y “defiende mi causa (Lamentaciones 3:44, 59). 3. Si el Señor permite pena y aflicción, él también me sostiene con abundante compasión y amor. 4. Dios no está en contra mía, tratando de aplastarme bajo su pié cuando estoy abatido como un prisionero en problemas.  5. Dios no está tratando de sabotear ninguno de mis planes; él no está causando mi confusión; él no está trabajando en contra mía. 6. Aún en mi desesperación y amargura, cuando yo odio enfrentar un nuevo día, sus misericordias no decaen. Sus misericordias estaban esperándome, nuevas cada mañana. 7. Porque Dios es siempre fiel, él no me desechará. Él me hará el bien y me
salvará. 8. ¡Cuando estoy en lo más profundo, y no tengo a nadie más a quién buscar, levantaré mi corazón y mis manos, y le agradeceré por su fidelidad! 9. Habiendo estado abatido, he gastado mi fuerza y esperanza. ¡Estoy vacío y humillado, así que ahora dependo totalmente de sus misericordias! Si es tu época de lamentos, no te lamentes. Busca las Lamentaciones de alguien que dejó mucho para aprender y usar como herramienta de victoria.
 


4 comentarios:

M.E.R.Q. dijo...

Gracias Señor!!!...tus misericordias son nuevas cada día!!!!...y NUNCA LLEGAS TARDE!!!....un abrazo querido Nestor, y a tu esposa y flia, paz en Cristo...

Raül Gil dijo...

AMÉN!

Unknown dijo...

Gracias mi Señor!!! Gracias mi hermano Nestor. Cristima

cesar dijo...

Si... "Busca las Lamentaciones de alguien que dejó mucho para aprender y usar como herramienta de victoria."
Santo Dios...pones el mundo como un telón donde a diario me enseñas ejemplos tan valiosos de valor...cuando en las mañanas despierto, y siento las contracciones de mis tendones, listos para mis decisiones! cuando inundo en mi cama al despertar, mis pulmones con el aire frió! cuando no veo a mi lado un platillo de píldoras para calmar ningún dolor...entonces sensatamente oro y digo, Señor, esta mañana vale la pena enterrar mis lamentos! y rendir homenaje a quienes en sus incapacidades, supieron hacer de sus lamentos, verdaderos ejemplos de valor...el anciano que aun trabaja y el niño que se fue a su cama hoy, sin poder comer...

Dios mio, lamentos...o cobardía?
(............)
Gracias señor Jesús por este bello día...