10/28/2012

Hijo


Voy a suponer que conoces la historia, porque no me da el espacio para relatarla. Un joven tomó la porción de su herencia que le dio su padre, y la derrochó viviendo descontroladamente. Terminó sin dinero, con su salud y espíritu arruinado; y en su momento más bajo, él decidió volver a su padre. Las escrituras nos dicen, Entonces se levantó y fue a su padre. Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello y lo besó (Lucas 15:20). Nota que nada impidió el perdón del padre hacia este joven. Este muchacho no tenía que hacer nada – ni siquiera confesar sus pecados – porque el padre ya había hecho provisión para la reconciliación. Verdaderamente, todo ocurrió por iniciativa del padre; él corrió hacia su hijo y lo abrazó tan pronto que vio al muchacho venir por el camino. La verdad es, que el perdón nunca es un problema para un padre que ama. De igual manera, nunca es un problema con nuestro Padre celestial cuando él ve un hijo arrepentido. Así que el perdón no es el tema en esta parábola. De hecho, Jesús pone bien en claro que no era suficiente para éste pródigo ser sólo perdonado. El padre no abrazó a su hijo sólo para perdonarlo y dejarlo que siga su camino. No, ese padre anhelaba mucho más que tan solo la restauración de su hijo. Él quería la compañía de su hijo, su presencia, su comunión. Aunque el hijo pródigo fue perdonado y favorecido una vez más, él todavía no se había acomodado en la casa del padre. Sólo después de hacerlo estaría satisfecho el padre, su gozo se realizaría una vez que su hijo fuese traído a su compañía. Ese es el tema en ésta parábola. Aquí la historia se vuelve muy interesante. El hijo claramente no estaba tranquilo con el perdón del padre. Por eso él titubeó a entrar a la casa del padre. Él dijo en esencia, “Si supieras lo que he hecho, todas las cosas malas y sucias. He pecado contra Dios y contra tu amor y tu gracia. Ya no merezco tu amor. Tienes todo derecho a echarme.” Nota lo que el padre le responde a su hijo. Él no dice ninguna palabra de reproche. No se refiere a lo que el pródigo ha hecho, no hace mención de su rebelión, su insensatez, su derroche, ni de su bancarrota. Es más, el padre ni siquiera se da por entendido del atento de su hijo de quedarse afuera, inmerecido. ¡El ignoró todo esto! ¿Por qué? A los ojos del padre, el joven antiguo estaba muerto. Ese hijo estaba completamente fuera de su mente. Ahora, a los ojos del padre, este hijo que había retornado era un hombre nuevo. Y su pasado nunca más sería recordado. El padre estaba diciendo, “En cuanto a mí me concierne, tu viejo yo está muerto. Ahora, camina conmigo como un hombre nuevo. No hay necesidad de que vivas bajo culpa. El problema del pecado ha sido resuelto. Ahora, entra confiadamente a mi presencia y disfruta de mi misericordia y gracia”. Sí, ya sé que por ahí piensas: “¡Una más sobre el hijo pródigo!” Sí; una más, pero… ¿No habrá sido de bendición para tu vida, justamente que hoy yo te la repita?

2 comentarios:

M.E.R.Q. dijo...

...si ..una mas sobre el hijo pródigo....pero que buena!!!!...que maravillosa mirada del amor de nuestro Padre!!!!...cuanto bálsamo sobre nuestros corazones!!!...gracias Padre, Gracias Jesucristo, Gracias Espíritu Santo, renuevo de vida, plenitud hay en esta palabra!!!...un abrazo querido Nestor, abrazos y paz para ti y tu flia.

Nillireth dijo...

"...una más..."y yo... no puedo dejar de recordar que en una época de nuestra vida de familia, a comienzos de la década del '90, "la sacudida" religiosa fue tremenda, mi padre, quien había trabajado por más de 30 años en una organización ya no cupo más allí, ya traía herejía y "falsa doctrina". Algunos de los pastores, que antes eran sus "hermanos en Cristo" vociferaban en los cultos que "así como hay hijos pródigos también hay padres pródigos"; claro nos habíamos "ido de la iglesia". La esencia del relato de Jesús quedó diluida en sus argumentos y "defensa de la fe". El amor, la misericordia, el gozo de ser familia de Dios sencillamente no tuvo espacio en sus agendas personales. Gracias sean dadas a Jesucristo que nos lleva de gloria en gloria y a Su manera!!!