10/14/2012

¡Descansa!


En algún momento de mi existencia, he llegado a cometer la irreverencia de suponer por un instante que Dios no podía comprender mis desdichas porque, después de todo, -yo pensaba- Dios es Dios y yo apenas un pobre hombre de pies adheridos a la tierra. Creo que debo haber pedido perdón más de una vez por causa del arrepentimiento. Evidentemente, en mis primeras épocas de cristiano (Y muchos quizás también lo hayan vivido), no conocía al Dios en el cual decía creer. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:15-16). Me reconforta en gran manera el saber que mi Salvador entiende mis sentimientos. Él se relaciona con todo lo que yo estoy sufriendo. Él verdaderamente entiende cada sentimiento y nunca me condena por sufrir ataques del enemigo. En lugar de eso, él me dice que me sujete fuerte a él y que no tema. Él me deja saber que él también está familiarizado con esa clase de lucha. Él entonces me concede una audiencia de gracia a su trono, con una promesa de misericordia y gracia en mi hora de necesidad. Ya sea que mis sentimientos negativos hayan sido el resultado de una batalla física o espiritual, nuestro Señor ofrece comodidad y ayuda cuando más lo necesitamos. ¿Qué quiere decirnos nuestro Señor con esto? Él está animando a todos sus hijos amados a dejar de angustiarse cuando estén bajo la influencia de pensamientos negativos. Ya no te acuses de fracaso y de maldad. Desesperación y miedo pueden ser causados por el pecado – pero no siempre. ¡Así que no te rindas a ser atormentado! No te acuestes a dormir hasta que te hayas encerrado con Dios, te hayas acercado al trono confiadamente, y hayas reclamado la misericordia y la ayuda que él ha prometido tan claramente. Reclama misericordia, perdón, y gracia para expulsar todos los sentimientos negativos. Esa es la fórmula de Cristo, no la mía. Habiendo proclamado victoria, habiendo usado la autoridad de su nombre, habiendo venido a él con fe para agarrarse al perdón y a las promesas, ¡resiste tu tormenta en un estado de descanso! Deja que Dios disipe los sentimientos negativos a su propio paso. …habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa (Hebreos 6:15). …por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría (Salmo 30:5). Tú puedes acostarte a dormir con esta oración en sus labios: “Oh Señor, yo rechazo estos sentimientos negativos. Yo los repudio. Yo no sé de dónde vienen ni cómo, pero yo te los encomiendo todos a ti. Dame una nueva seguridad y quita todo temor. ¡Amén! Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados (Hebreos 2:18).

2 comentarios:

M.E.R.Q. dijo...

....le doy Gracias a Dios por que a traves de congregarnos por este medio he aprendido a ser sincera, a no tener que ocultar mis "fallas", "errores" "imperfecciones" y de todas las maneras que se puedan llamar, como hice, por haber aprendido en otro "congregarme". El hecho de que nadie puede ver lo que es tu debilidad, menos si eres un "lider" un "siervo", sirve de confusión....y cosas como estas, con un refrán bien argentino: si se quema en la cocina que el humo no salga para afuera.....COMO NOS ALEJA DE NUESTRO PADRE ESTA ACTITUD, COMO ALIMENTA LA SOBERBIA, EL ENGAÑO....PERO POR SOBRE TODO COMO DEBILITA NUESTRA FE POR QUE APRENDEMOS QUE NUESTRO DIOS NO ESTA INTERESADO EN AYUDARNOS A CORREGIR ESTAS FALENCIAS....cada día aprendo y aprehendo a ser autentica con lo que soy y a confrontar lo que mi alma se resiste a cambiar, cada dia puedo mirarme al espejo para dejar que la palabra y el Espíritu me limpien, hay veces que es en una sola la limpieza, otras tengo que "pasar y pasar para que salga la mugre"...pero lo mas hermoso que soy edificada y alimentada en este congregarme diario por mis hermanos, por el cuerpo del que soy parte...un abrazo en Cristo, paz...

cesar dijo...

Estoy aqui, Dios bendice...