Me
leíste escribir que por alguna razón hemos sido creados con una sola boca y dos
orejas. No es un invento ni una ocurrencia mía, Dios lo vio primero. Porque es
evidente que Dios tenía que enseñarle, por ejemplo a Elías, una lección sobre la cualidad de escuchar, así que lo llevó a la cima del monte
Horeb y le dio un sermón ilustrado. Él le dijo: Sal fuera, y ponte
en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y
poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová;
pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová
no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba
en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó
Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la
cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? (1 Reyes
19:11-13). Cuando ese viento comenzó a rugir, yo creo que Elías pensó, “Ya era hora, Señor. Que este viento remueva
a Jezabel de su trono – que ella y sus amigos pecadores sean arrojados a los vientos.
¡Destrúyelos a todos!” ¡Pero
Dios no estaba en el viento! De repente, vino un gran
terremoto y Elías dijo, “¡Eso los
asustará en sobremanera! Dios se encargará. ¡Él los sacudirá hasta que no quede
nada de ellos! Señor, tú estás vengando a tu siervo.” ¡Pero Dios no estaba
en el terremoto! Después del terremoto, ¡un fuego! ¡Los cielos radiaban con
el fulgor de las llamas! Elías clamó, “Señor,
ellos no aceptaron el fuego que cayó sobre el altar - ¡Quémalos ahora! ¡Quema
al impío Acab! Frita a
Jezabel. Que tu fuego consuma a los impíos. ¡Dios, yo sé que tú estás en este
fuego!” ¡Pero Dios no estaba en el fuego! Y tras
el fuego un silbido apacible y delicado (verso 12). ¿Puedes
imaginarte esto? Un profeta que no temía a un huracán ni a un terremoto, ni al
fuego del cielo, ahora está asustado por el susurro de una brisa apacible. Y
cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto (verso 13). ¡Elías
cubrió su cabeza con su abrigo! ¿Por qué? ¿No había hablado este profeta con
Dios varias veces? ¿No era él un gran hombre de oración? ¿No lo había usado
Dios grandemente? ¡Sí! ¡Pero para Elías esa voz apacible y
delicada era desconocida! Cuando
Elías finalmente permitió que aquella voz hablase – al estar solo, callado,
lejos de las muestras de poder – él recibió las direcciones más específicas de
todo su ministerio. Vuélvete por tu camino; por el desierto de
Damasco; ungirás a Hazael por rey de Siria; ungirás a Jehú por rey sobre
Israel; y unge a Eliseo para que sea profeta en tu lugar… (Ver 1 Reyes 19:15-16). ¿Cuántos
hijos de Dios están tan ocupados hoy día y nunca han conseguido que la voz
venga a ellos? Ellos están ocupados testificando – haciendo el bien – orando
por un despertar espiritual – ayunando – intensos – dedicados. Sin embargo, ellos han escuchado todo,
menos la voz del Señor. Tengo audios que son muy visitados y escuchados. Eso me
dice que tengo muchos oyentes y se los agradezco, eso me hace muy feliz. ¡Pero
qué no daría para que cada uno de mis oyentes fuera un oyente de Dios! Estoy
seguro que al cabo de un corto tiempo ya no me necesitarían a mí ni a hombre
alguno.
1 comentario:
es una bella moraleja esta de la manifestacion sutil del creador...como un aroma...como el agitamiento de las alas en las libelulas...como el movimiento del embrion dentro del cascaron...todos estas cualidades fisicas, la analogia de los movimientos terraqueos, el agitamiento de las olas del mar y el sibileo del gorrion en su primer dia...cosas sutiles que suceden todos los dias en ausencia de un oido entrenado que pueda degustar el mensaje de la pasion creadora...en la moraleja biblica, el repetitivo llamado a la atencion de la presencia de Dios, en las cosas mas simples y menos destacadas...Gracias Don Nestor! muchas gracias Don Nestor!
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